Artículo de Fe No 9

 

9 Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios.

 

La revelación continua

El élder David B. Haight dijo:

“Una de las características sobresalientes de la Iglesia es que declara recibir continua revelación del Señor… Hoy a la Iglesia la guía la misma relación que existió con la Deidad en las dispensaciones pasadas.

“Esa afirmación no se hace irreflexivamente. Yo sé que hay revelación porque soy testigo de hechos sagrados, los que también han experimentado otros que administran la obra.

“El principio de revelación por el Espíritu Santo es fundamental en la Iglesia del Señor. Los profetas de Dios reciben revelación por ese medio; también los miembros de la Iglesia pueden recibirla para confirmarles la verdad” (véase “Un profeta de Dios”, Liahona, julio de 1986, pág. 4).

El élder James E. Faust, en ese entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, declaró:

“Este sistema de revelación continua sucede en la Iglesia con mucha frecuencia. Tal como el presidente Wilford Woodruff declaró: ‘Este poder está con el Dios Todopoderoso y Él lo imparte a Sus siervos los profetas conforme lo necesiten, día a día, para edificar Sión’ (en Journal of Discourses, tomo XIV, pág. 33). Esto es necesario para que la Iglesia cumpla con su misión. Sin ello, fracasaría…

“No afirmamos que los profetas, videntes y reveladores sean infalibles y perfectos. No obstante, humildemente declaro que yo me he sentado junto a esos hombres y sé que su mayor deseo es saber y hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial. Aquellos que se sientan en los consejos más altos de esta Iglesia y han sido testigos de cómo se recibe la inspiración y de cómo se toman las decisiones, saben que esa luz y verdad va más allá de la inteligencia o razonamiento humano. Esas profundas y divinas impresiones caen como el rocío del cielo y se posan sobre nosotros, tanto en forma personal como colectiva. Con esa inspiración, avanzamos en armonía y unión total” (véase “La revelación continua”, Liahona, enero de 1990, págs. 9, 11).

El élder James E. Talmage escribió: “El canon de las Escrituras todavía se halla abierto; quedan por agregarse muchas líneas, muchos preceptos; aún están por venir a la Iglesia y ser declaradas al mundo revelaciones que excederán en importancia y gloriosa plenitud a todas las que se hayan conocido” (véase Los Artículos de Fe, pág. 345).

 

Véase:

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