Las Escrituras

 

Manual Principios del Evangelio

Cap. 10: “Las Escrituras”

 

Cuando los siervos del Señor hablan o escriben bajo la influencia del Espíritu Santo, sus palabras se convierten en Escritura (véase D. y C. 68:4). Desde el comienzo, el Señor ha mandado a Sus profetas a llevar un registro de Sus revelaciones y Sus tratos con Sus hijos. El dijo: “Porque mando a todos los hombres, tanto en el este, como en el oeste, y en el norte, así como en el sur y en las islas del mar, que escriban las palabras que yo les hablé; porque de los libros que se escriban juzgaré yo al mundo, cada cual según sus obras, conforme a lo que esté escrito” (2 Nefi 29:11).

 

¿Qué Escrituras tenemos en la actualidad?

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días acepta estos cuatro libros como Escrituras: la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. A estos cuatro libros se les llama los libros canónicos de la Iglesia. Las palabras de nuestros profetas vivientes también son aceptadas como Escritura.

La Biblia es una colección de escritos sagrados que contienen las revelaciones de Dios al hombre. Estos escritos abarcan muchos siglos, desde la época de Adán y Eva hasta el tiempo en que vivieron los Apóstoles de Jesucristo, y fueron escritos por muchos profetas que vivieron en diferentes épocas de la historia del mundo.

La Biblia está dividida en dos secciones: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Muchas profecías en el Antiguo Testamento predicen la venida del Salvador y Redentor. El Nuevo Testamento narra la vida del Salvador y Redentor, el cual es Jesucristo; y nos habla también del establecimiento de Su Iglesia en esos días. “Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente” (Artículos de Fe 1:8).

Nos acercamos más a Dios y a nuestros semejantes al leer y meditar juntos las escrituras.

El Libro de Mormón es un registro sagrado de algunos de los pueblos que vivieron en el continente americano aproximadamente entre 2.000 años antes de Cristo y 400 años después de Cristo. Este libro contiene la plenitud del evangelio de Jesucristo (véase D. y C. 20:9; 42:12; 135:3). El Libro de Mormón nos relata la visita que Jesucristo hizo a los habitantes del continente americano poco después de Su resurrección.

José Smith tradujo el Libro de Mormón al inglés por medio del don y el poder de Dios y dijo que “…era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 233–234).

El presidente Ezra Taft Benson nos ayuda a comprender la forma en la cual el Libro de Mormón es la clave de nuestra religión. Según sus palabras:

“Hay tres formas en que el Libro de Mormón es la clave de nuestra religión. Es la clave de nuestro testimonio de Jesucristo. Es la clave de nuestra doctrina. Es la clave del testimonio.

“El Libro de Mormón es la clave en nuestro testimonio de Jesucristo, quien a la vez es la clave de todo lo que hacemos. Con poder y claridad testifica de Su realidad…

“[Él ensancha] nuestro conocimiento de la doctrina de salvación… el Libro de Mormón… fue escrito para nuestros días… En el Libro de Mormón encontramos un modelo para prepararnos para la Segunda Venida…

“El Libro de Mormón nos enseña la verdad… [y] da testimonio de Cristo…[pero] hay algo más que eso. Hay un poder en el libro que empezará a fluir a vuestra vida en el momento en que empecéis a estudiarlo seriamente. Encontraréis mayor poder para resistir la tentación; encontraréis el poder para evitar el engaño; encontraréis el poder para manteneros en el camino angosto y estrecho. A las Escrituras se les llama ‘las palabras de vida’ y en ningún otro caso es eso más verdadero que en el del Libro de Mormón… ‘Todo Santo de los Ultimos Días debería hacer del estudio de este libro el propósito de su vida’ ” (“El Libro de Mormón: La clave de nuestra religión”, Liahona, enero de 1987, págs. 4–7).

Doctrina y Convenios es una recopilación de revelaciones modernas. En la sección 1 de Doctrina y Convenios, el Señor nos dice que el libro se publica para que los habitantes del mundo se preparen para Su venida:

“Por tanto, la voz del Señor habla hasta los extremos de la tierra, para que oigan todos los que quieran oír:

“Preparaos, preparaos para lo que ha de venir, porque el Señor está cerca” (1:11–12).

El libro contiene las revelaciones concernientes a la Iglesia de Jesucristo tal y como ha sido restaurada en estos últimos días. Varias secciones del libro explican la organización de la Iglesia y definen los oficios del sacerdocio y sus funciones. Otras secciones, tales como la sección 76 y 88, contienen verdades gloriosas que estuvieron perdidas para el mundo por cientos de años. Aun otras, como por ejemplo las secciones 29 y 93 arrojan luz sobre las enseñanzas de la Biblia. Hay además otras secciones, como la 133, por ejemplo, que contienen profecías de acontecimientos que están por venir. Dios nos ha mandado que estudiemos las revelaciones que El ha dado y que se encuentran en este libro: “Escudriñad estos mandamientos porque son verdaderos y fidedignos, y las profecías y promesas que contienen se cumplirán todas” (D. y C. 1:37).

La Perla de Gran Precio contiene el Libro de Moisés, el Libro de Abraham y ciertos escritos inspirados de José Smith. El Libro de Moisés contiene un relato de algunas de las visiones y escritos de Moisés revelados al profeta José Smith en junio y diciembre de 1830.

Este libro aclara doctrinas y enseñanzas que se perdieron de la Biblia y agrega información concerniente a la creación de la tierra.

El Libro de Abraham fue traducido por el profeta José Smith de unos papiros sacados de unas catacumbas egipcias y contiene valiosa información acerca de la Creación, el evangelio, la naturaleza de Dios y el sacerdocio.

Los escritos de José Smith incluyen parte de su traducción inspirada de la Biblia, selecciones de La Historia de la Iglesia, y los Artículos de Fe.

 

Las palabras de nuestros profetas vivientes

Además de estos cuatro libros de Escrituras, las palabras inspiradas de nuestros profetas actuales se convierten en Escrituras para nosotros. Su palabra llega hasta nosotros por medio de las conferencias, las publicaciones de la Iglesia y las instrucciones de nuestros líderes locales del sacerdocio. “Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” (Artículos de Fe 1:9).

Análisis

• Lea D. y C. 68:4. ¿Qué es Escritura?

• Diga cuáles son los libros canónicos de la Iglesia. Solicite a cuatro personas que hablen una a la vez acerca de uno de los libros canónicos, qué contiene y cómo lo hemos recibido.

• Pida a un miembro de la clase que lea o cite el noveno artículo de fe.

• Muestre un ejemplar de la revista Liahona y solicite a alguien que lea algunas palabras inspiradas del profeta que se encuentren publicadas allí.

 

El estudio de las Escrituras

Debemos estudiar las Escrituras diariamente y hablar con nuestros hijos sobre las verdades que éstas contienen. Los libros canónicos deben colocarse en un lugar visible, donde nuestros hijos puedan verlos y aprendan a quererlos y a utilizarlos por las verdades que encierran.

Si deseamos escapar de las maldades del mundo, debemos alimentar nuestra mente con la verdad y la justicia que se encuentran en las Escrituras. Lograremos acercarnos más a Dios y a las demás personas al meditar juntos las Escrituras.

A medida que leamos, meditemos y oremos acerca de las Escrituras y pidamos a Dios que nos dé comprensión, el Espíritu Santo nos dará testimonio de la veracidad de estas cosas. Sabremos por nosotros mismos que son verdaderas; y no seremos engañados (véase José Smith—Mateo 1:37). Podremos recibir la misma clase de sentimientos que Nefi expresó cuando dijo: “He aquí, mi alma se deleita en las cosas del Señor, y mi corazón medita continuamente en las cosas que he visto y oído” (2 Nefi 4:16).

Análisis

• Haga planes para determinar una hora y un lugar para su estudio de las Escrituras y póngase la meta de estudiarlas diariamente. Analice la forma en la cual se puede guardar la promesa de estudiar a diario las Escrituras.

Pasajes adicionales de las Escrituras

1 Nefi 19:1–3; 1 Nefi 14:20–26 (a los profetas se les manda escribir).

1 Nefi 19:1–3, 6–7; Alma 37:1–8 (el inmensurable valor de las Escrituras).

2 Nefi 33:10 (las Escrituras testifican de Cristo).

Alma 29:8 (el Señor habla a todas las naciones por medio de las Escrituras).

2 Timoteo 3:16–17; 1 Nefi 19:21–24 (por qué y cómo se dieron las Escrituras).

2 Pedro 1:20; Alma 13:20; D. y C. 10:62 (las Escrituras son claras y no se deben distorsionar).

D. y C. 128:18; 1 Nefi 14:25–26 (Escrituras aún por salir a luz).

2 Nefi 29:3–10 (las Escrituras para los judíos y los gentiles).

 

“El Poder de las Escrituras”
Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles,
Conferencia General Octubre 2011

 

 

“La bendición de las Escrituras”
D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles,
Conferencia General Abril 2010

Véase: