“La restauración del evangelio en la dispensación del cumplimiento de los tiempos”

 

Manual de Instituto Doctrina del Evangelio

Cap. 23: “La restauración del evangelio en la dispensación del cumplimiento de los tiempos”

 

Introducción

Los profetas de la antigüedad predijeron la restauración del evangelio en los últimos días. El evangelio restaurado es el reino de Dios sobre la tierra; según lo vio Daniel, la piedra cortada del monte, no con mano, que sería hecha un gran monte que llenaría toda la tierra (véase Daniel 2:34–35, 44–45). Es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, que se organizó el 6 de abril de 1830, en preparación para la segunda venida del Salvador.

 

Reseña doctrinal

A. La gran apostasía después de la dispensación meridiana hizo que fuera necesaria una restauración del evangelio en los últimos días

Véanse José Smith—Historia 12, 18–19; Isaías 29:10–14.

 

B. Los profetas de la antigüedad predijeron la restauración del evangelio en la dispensación del cumplimiento de los tiempos

Véanse Hechos 3:19–24; Apocalipsis 14:6–7; Daniel 2; Efesios 1:10.

 

C. La dispensación del cumplimiento de los tiempos comenzó cuando el Padre y el Hijo se le aparecieron a José Smith

Véase José Smith—Historia 5–19.

 

D. La restauración del evangelio ha comenzado en esta dispensación del cumplimiento de los tiempos

1. Todas la llaves, poder y autoridad necesarios para nuestra salvación que se otorgaron desde el cielo en todas las épocas han sido restaurados en la dispensación del cumplimiento de los tiempos (véanse D. y C. 128:18–21; 27:5–13; 110:11–16; 112:30–32).

2. El conocimiento y las llaves de esta dispensación se le dieron primeramente a José Smith (véanse D. y C. 110:16; 5:10; 28:2, 6–7).

3. Dios nos revelará cosas pertenecientes a esta dispensación, “cosas que han estado escondidas desde antes de la fundación del mundo” (D. y C. 124:41; véanse también 121:26–32; 128:18; noveno Artículo de Fe).

4. Dios reservó ciertos espíritus elegidos para venir a la tierra en la dispensación del cumplimiento de los tiempos y edificar el reino de Dios de los últimos días (véase D. y C. 138:53–56).

 

Citas corroborativas

 

A. La gran apostasía después de la dispensación meridiana hizo que fuera necesaria una restauración del evangelio en los últimos días

• “Según tenemos entendido, en los primeros tiempos de la Iglesia Cristiana hubo grandes especulaciones entre los miembros concerniente a sus creencias y prácticas, y la propagación de esos conceptos especulativos creó divisiones y cismas. Aun en vida de los Apóstoles se veía una evidente división, ya que leemos que algunos abogaban por Pablo, otros por Apolos y otros por Cefas. La gente de esos días tenía sus líderes favoritos, los cuales les enseñaban doctrinas peculiares que no se recibían ni promulgaban en lo general…

“Podéis leer en el relato que se nos da de nuestros primeros padres que llegó cierto personaje y le dijo a Eva (vosotros sabéis que las mujeres son más sensibles, y él podía influir en ella): ‘El Señor sabe que el día que comáis de la fruta, no moriréis, sino que por el contrario, si coméis serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses’, y aprovechándose del tierno corazón de nuestra Madre Eva, siguió insistiendo hasta que ella participó de la fruta y sus ojos se abrieron. El dijo la verdad. Y ahora también nos dicen: ‘Haz esto para que sean abiertos tus ojos, para que puedas ver; haz esto para que puedas saber esto y lo otro’. El mismo poder estaba en vigencia en la época de Jesús y sus Apóstoles, e influido por ese poder, el hombre los persiguió hasta que el último fue desterrado de la sociedad humana, y hasta que la religión cristiana estuvo tan pervertida que la gente la recibía con las manos, los brazos, la boca y el corazón abiertos. Se había adulterado hasta volverse compatible con el alma inicua, y recibieron lo que suponían que era el evangelio. Pero ésa era la época en la que poco a poco comenzaron a transgredir la leyes, cambiar las ordenanzas y quebrar el convenio sempiterno, y así fue que el evangelio del reino que Jesús intentó establecer en su época, y el sacerdocio, se quitaron de la tierra.” (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, pág. 107.)

 

B. Los profetas de la antigüedad predijeron la restauración del evangelio en la dispensación del cumplimiento de los tiempos

• “Podéis estudiar a Isaías y a todos los demás profetas, y entonces os daréis cuenta de que hablan de esta dispensación de los últimos días, cuando el reino de Dios se establecería en la tierra. Desde Adán nunca hubo un profeta, que tengamos registros de ello, que no haya tenido sus ojos puestos en esta gran dispensación de los últimos días.” (Wilford Woodruff, en Journal of Discourses, 13:324.)

 

C. La dispensación del cumplimiento de los tiempos comenzó cuando el Padre y el Hijo se le aparecieron a José Smith

• “En esta forma los cielos se abrieron y el velo se rasgó. Los cielos, que habían permanecido herméticos, derramaron incontables bendiciones. Así nació la época de la luz, la verdad, la revelación, los milagros y la salvación.

“El lugar, la hora, la necesidad, el hombre y el designio divino, todo se unió para que se manifestara la gran obra de Dios en los últimos días. A pesar de ello, los cielos no se sacudieron ni tembló la tierra. Este no fue un acontecimiento anunciado por truenos y nubes como lo que ocurrió en Sinaí, sino que lo caracterizaron la misma calma, serenidad y paz que cuando María Magdalena exclamó, ‘¡Maestro!’, al ver que el Señor se había levantado del sepulcro.

“En esa ocasión, en la que se le concedió al hombre la visión más maravillosa de que se tenga registro, se rompieron las tinieblas tenebrosas y los dioses se revelaron a la tierra nuevamente…

“¡Oh, Dios de los cielos, cuántas maravillas contemplan nuestros ojos! Los cielos se abren, el velo se parte y el Creador del universo viene a la tierra. El Padre y el Hijo hablan al hombre mortal…

“Una o dos veces en un millar de años se abre una puerta por la cual todos deben entrar si desean obtener la paz en esta vida y ser herederos de la vida eterna en los reinos venideros.

“Una o dos veces en un sinfín de generaciones, amanece una nueva era y la luz naciente comienza a eliminar las tinieblas que cubren el corazón de los hombres.

“Una que otra vez, en un lugar lleno de paz y alejado de las miradas del mundo, el cielo y la tierra comparten un momento de intimidad y ni el uno ni la otra vuelven a ser los mismos después de eso. Un momento así tuvo lugar en una clara y hermosa mañana de la primavera de 1820, en un bosque cercano a Palmyra, Estado de New York.

“El hombre preguntó y Dios respondió. José Smith vio al Padre y al Hijo.” (Bruce R. McConkie, “Los grandes acontecimientos”, Liahona, feb. de 1976, pág. 10.)

• “Sí, Dios vive. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personajes diferentes, parecidos, a cuya imagen se hizo el hombre. Para que estas verdades fundamentales, que se perdieron para el mundo por siglos de enseñanzas erróneas, pudieran recuperarse y estar al alcance de la gente de nuestra época, fue necesario que hubiera una nueva revelación. Y ésta la recibió José Smith, a la edad de catorce años, por medio de la visión más gloriosa jamás dada a un mortal, de la que se tenga registro; una visión en la que el Padre y el Hijo aparecieron juntos. (Joseph F. Merrill, en Conference Report, oct. de 1948, pág. 59.)

 

D. La restauración del evangelio ha comenzado en esta dispensación del cumplimiento de los tiempos

• “Uno de los grandes servicios que José Smith prestó a la raza humana fue el de comenzar la dispensación del evangelio, la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. ¿Qué significa esto? Dispensar significa distribuir o repartir, como por ejemplo, el sacramento de la Santa Cena del Señor se dispensa o distribuye entre una congregación religiosa. Pero en un sentido más amplio significa que los cielos se abren y el evangelio y los poderes del sacerdocio se envían a la tierra como una bendición para la humanidad. El término ‘dispensación’ define también el período durante el cual estos principios de salvación y exaltación que se enviaron continúan activos en poder y pureza. Han habido muchas dispensaciones del evangelio, si bien el hombre sabe muy poco sobre ellas. El evangelio de Cristo es algo más que el ‘poder de Dios para salvación’ [Romanos 1:16]; es el poder de Dios para la exaltación, y se instituyó como tal antes de que la tierra existiera, antes de la caída de Adán, y consecuentemente antes de que el hombre necesitara la redención y la salvación. Es el camino para el progreso eterno, el sendero hacia la perfección, y ha estado sobre la tierra en una serie de dispensaciones que se extienden como una cadena poderosa desde los días de Adán hasta el tiempo presente. La gran diferencia entre esta dispensación y las otras es que ésta es la última y la más grande de todas; esencialmente, ésta viene a ser la consolidación de todas las dispensaciones.” (Orson F. Whitney, en Conference Report, abril de 1920, pág. 122.)

• “En esta restauración es necesario que la iglesia de Jesucristo en su sencillez y verdad, sea establecida. Todas las llaves y poderes poseídos por los profetas de las dispensaciones anteriores, deben ser conferidos sobre los representantes de Dios elegidos sobre la tierra. De esta manera, toda la autoridad y las llaves del sacerdocio del pasado, confluirán en la dispensación más gloriosa y más grande, así como los claros arroyos confluyen en un río majestuoso. El convenio sempiterno una vez dado a los antiguos, y del cual Isaías dice que quedó quebrantado, debe ser restaurado.” (Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 162.)

• “En la restauración de la autoridad era necesario que Juan el Bautista —el mensajero que anteriormente había sido mandado a preparar el camino— viniera primero. Luego Pedro, Jacobo (Santiago) y Juan, los cuales poseían las llaves del sacerdocio mayor, tendrían que venir y dar su poder a fin de que la Iglesia fuese organizada en la tierra. Pedro, Jacobo y Juan, los tres apóstoles principales, quienes constituían la Presidencia de la Iglesia en aquella época, eran personajes que por lógica tenían que venir con esta autoridad.

“Pero había otros que tenían que venir. Después de la venida de los apóstoles no sabemos cuál fue el orden que se siguió. Es natural que lleguemos a la conclusión de que las autoridades reveladas y restauradas comenzarían con Adán, ‘el primer hombre’. Luego seguiría Enoc, Noé, etc., por la línea de autoridad hasta la Dispensación del Meridiano de los Tiempos.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 167.)

• “A nosotros nos es permitido verla, participar en ella y ayudar a extender esta gloria de los últimos días, ‘la dispensación del cumplimiento de los tiempos’, en la cual Dios reunirá en una todas las cosas, ‘así las que están en los cielos, como las que están en la tierra’; cuando los santos de Dios serán recogidos de toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo; cuando los judíos serán juntados en uno, y también serán reunidos los inicuos para ser destruidos, como lo anunciaron los profetas. El Espíritu de Dios también morará con su pueblo y se apartará del resto de las naciones, y serán reunidas ‘todas las cosas en Cristo’, ‘así las que están en los cielos, como las que están en la tierra’. El sacerdocio celestial se unirá con el terrenal para realizar estos grandes propósitos; y mientras nosotros nos hallamos unidos en esta causa común de extender el reino de Dios, los portadores del sacerdocio celestial no están inactivos, el Espíritu de Dios descenderá de lo alto y morará entre nosotros. Las bendiciones del Altísimo descansarán sobre nuestros tabernáculos, y nuestros nombres pasarán a las generaciones futuras; nuestros hijos se levantarán y nos llamarán bienaventurados, y generaciones aún por nacer contemplarán con alegría particular las escenas que hemos conocido, las privaciones que hemos aguantado, el celo incansable que hemos manifestado, las casi invencibles dificultades que hemos tenido que combatir para poner los cimientos de una obra que ha de producir la gloria y bendiciones que ellos realizarán; obra que Dios y los ángeles han considerado con gozo por muchas generaciones; que encendió las almas de los antiguos patriarcas y profetas; que está destinada a efectuar la destrucción de los poderes de las tinieblas, la renovación de la tierra, la gloria de Dios y la salvación de la familia humana.” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 283–284.)

• “Se decretó en los concilios de la eternidad, mucho antes de que la fundación de la tierra se llevara a cabo, que José Smith debería ser el hombre que en la última dispensación de este mundo trajera la palabra de Dios al pueblo y recibiera la plenitud de las llaves y el poder del Sacerdocio del Hijo de Dios. El Señor puso sus ojos en él y también sobre su padre y sobre el padre de su padre y sobre sus progenitores hasta Abraham y de Abraham al diluvio, y del diluvio a Enoc y de Enoc a Adán. El había vigilado esa familia y esa sangre a medida que había circulado desde su principio hasta el nacimiento de este hombre. El fue preordenado en la eternidad para presidir sobre esta última dispensación.” (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, pág. 108; citado en Cursos de estudio de la Sociedad de Socorro 1977, pág. 19.)

• “Esta es la dispensación más grande que jamás se haya anunciado en la historia del mundo, porque comprende todas las que ha habido antes y todas las que vendrán después.” (Anthony W. Ivins, en Conference Report, oct. de 1932, pág. 5.)

• “Esta es la última dispensación y El ha levantado hombres y mujeres para que lleven a cabo su obra, y como he dicho con frecuencia, muchos de nosotros hemos sido retenidos en el mundo espiritual desde la organización de este mundo hasta la generación en que vivimos.” (Wilford Woodruff, en Journal of Discourses, 21:284; citado en “Las responsabilidades del sacerdocio”, Liahona, marzo de 1973, pág. 16.)

• “Aún no se ha dicho la última palabra en ningún asunto de doctrina. Corrientes de agua viva fluirán de la Fuente Eterna, que es la fuente de toda verdad. Acerca de la doctrina de salvación, es mucho más lo que ignoramos que lo que conocemos.” (Bruce R. McConkie, “Sálvate y salva a los tuyos”, Liahona, agosto de 1977.)

 

“La Iglesia verdadera y viviente”
Presidente Henry B. Eyring, 1er Cons. de la Primera Presidencia,
Conferencia General Abril 2008

 

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