Artículo de Fe No 6

 

6 Creemos en la misma organización que existió en la Iglesia Primitiva, esto es, apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc.

 

“La misma organización que existió en la Iglesia Primitiva”

El élder Ezra Taft Benson, en ese entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó:

“Entre todas las sectas que profesan la cristiandad, es de creencia común el hecho de que Jesucristo estableció Su Iglesia divina aquí sobre la tierra, durante Su ministerio entre los hombres…

“…Él trajo consigo una ley mayor, una ley de amor, el Evangelio de amor, y estableció Su Iglesia. Él escogió oficiales y leemos entonces acerca de apóstoles, de setentas, obispos, élderes [ancianos], presbíteros, maestros y diáconos, y uno de los miembros de ese grupo de líderes dijo más adelante que esos oficiales debían permanecer en la Iglesia con el propósito de ‘…perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

“ ‘hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe’ (Efesios 4:12–13)…

“…Pero aun durante esa época había evidencias del comienzo de una apostasía…

“…La corrupción de los sencillos principios del Evangelio, la introducción de filosofías paganas, el agregado injustificado de ceremonias inventadas por el hombre sin autorización, los cambios en la organización y en el gobierno, todo ello y más son evidencias [de una apostasía]…

“Quedaron entonces sólo iglesias establecidas por el hombre, sin autoridad, las cuales se excomulgaron las unas a las otras. No queda la menor duda de que en ese momento la apostasía fue completa.

“Como la Iglesia restaurada, afirmamos que, una vez que hubo terminado la era apostólica, la Iglesia fue cayendo hasta llegar a la apostasía, que la sucesión en el sacerdocio se desarticuló y que la Iglesia, como una organización terrenal que funcionaba bajo la dirección divina y tenía la autoridad para oficiar en las ordenanzas espirituales, dejó de existir” (en “Conference Report”, octubre de 1949, págs. 23–26).

El élder David B. Haight dijo: “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días proclama al mundo que es la Iglesia de Cristo restaurada. Era necesaria la restauración porque a los profetas y apóstoles que formaban el cimiento de la Iglesia original del Señor los mataron o fueron llevados de otra forma. La Iglesia de hoy está edificada sobre el cimiento de profetas y apóstoles teniendo a Jesucristo como su piedra angular principal. Por lo tanto, no es una reforma, ni una revisión, ni una reorganización, ni una mera secta. Es la Iglesia de Jesucristo restaurada en los últimos días” (véase “Un profeta de Dios”, Liahona, julio de 1986, pág. 4).

 

Véase:

 

Los apóstoles

El presidente Gordon B. Hinckley explicó:

“La palabra apóstol, en su significado original, quiere decir ‘enviado’. Si empleáramos tal definición para referirnos a una persona enviada con verdadera autoridad y responsabilidad, describiría perfectamente el llamamiento tal como fue dado en la época en que nuestro Señor vivió en la tierra y tal como se ha dado en nuestra propia época…

“…Una vez seleccionados [los primeros apóstoles de esta dispensación], fueron convocados a una reunión llevada a cabo en Kirtland, el 27 de febrero de 1835. Oliver Cowdery sirvió de secretario en esa reunión y escribió lo siguiente en las minutas:

“ ‘El presidente Smith preguntó lo siguiente: ¿Qué importancia lleva el llamamiento de los Doce Apóstoles, que es diferente de los otros llamamientos u oficiales de la Iglesia?

“ ‘Después que… analizaron la pregunta, el presidente José Smith, hijo, tomó la siguiente decisión:

“ ‘Son los Doce Apóstoles los que han sido llamados al oficio del Sumo Consejo Viajante, y son los que deben presidir las ramas de la Iglesia de los santos entre los gentiles, donde no se haya establecido una presidencia; y han de viajar y predicar entre los gentiles, hasta que el Señor les mande ir a los judíos. Tendrán las llaves de este ministerio, de abrir la puerta del reino de los cielos a todas las naciones y predicar el Evangelio a toda criatura. Éste es el poder, autoridad y virtud del apostolado” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 82).

“Tal como se establece en revelaciones posteriores, estos hombres han de obrar bajo la dirección de la Primera Presidencia e ir como ‘testigos especiales del nombre de Cristo en todo el mundo’ (D. y C. 107:23).

“Cuando requieran ayuda en tal deber, la solicitarán a los Setenta y luego a otros más, según lo dictaren las circunstancias” (véase “Testigos especiales de Cristo”, Liahona, julio de 1984, págs. 89–91).

 

“Los Doce”
Boyd K. Packer, Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles,
Conferencia General Abril 2008

Los profetas

El élder Hugh B. Brown, en ese entonces Ayudante del Quórum de los Doce Apóstoles, dio el siguiente “perfil de un profeta”:

“Las siguientes características deben distinguir al hombre que dice ser profeta.

  • “Afirmará sin reservas que Dios le ha hablado.
  • “Cualquier hombre que diga serlo será alguien digno que posea un mensaje acorde; que no se trate de una mesa que se mueva ni de espíritus de muertos que hablen, ni de clarividencia sino de una declaración inteligente de la verdad.
  • “Cualquier hombre que sostenga ser un profeta de Dios declarará su mensaje sin miedo ni temor a la opinión pública.
  • “Si habla en nombre de Dios, no se echará para atrás aun cuando lo que enseñe sea nuevo y contrario a las enseñanzas aceptadas de la época. Un profeta da testimonio de lo que ha visto y oído, y muy rara vez trata de hacer una polémica de ello. Su mensaje, y no él, es lo que importa.
  • “Ese hombre hablará en el nombre del Señor diciendo: ‘Jehová [el Señor] ha dicho así’, como lo hicieron Moisés, Josué y otros profetas.
  • “Ese hombre podrá predecir acontecimientos futuros en el nombre del Señor y ellos ocurrirán, tal como sucedió con Isaías y Ezequiel.
  • “No sólo tendrá un importante mensaje para su época sino también muchas veces un mensaje para tiempos futuros, como ocurrió con Daniel, Jeremías y otros.
  • “Él tendrá la suficiente valentía y fe para perseverar a pesar de la persecución y para dar su vida, si fuese necesario, por la causa que defiende, tal como sucedió con Pedro, Santiago, Pablo y otros más.
  • “Ese hombre denunciará la iniquidad sin miedo. Por lo general, será rechazado o perseguido por la gente de su época, pero las generaciones futuras y los descendientes de sus perseguidores edificarán monumentos en su honor.
  • “Él podrá realizar cosas extraordinarias que, sin la ayuda de Dios, ningún hombre podría hacer. Las consecuencias o los resultados de su mensaje y de su obra serán una evidencia convincente de su llamamiento profético: ‘…por sus frutos los conoceréis’.
  • “Sus enseñanzas estarán en estricta conformidad con las Escrituras y sus palabras y escritos llegarán a ser Escritura” (The Profile of a Prophet, págs. 5–6).

 

“Profetas, Videntes y Reveladores”
Élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles,
Conferencia General Octubre 2004

 

Los pastores (obispos)

El élder Bruce R. McConkie enseñó: “Los obispos son los supervisores, los pastores, los cuidadores y los jueces de sus rebaños” (A New Witness for the Articles of Faith, pág. 352).

El élder Robert D. Hales, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: “Todos los miembros de la Iglesia pueden acudir a su obispo cuando necesiten ayuda, y pueden estar seguros de su amor por ellos y de que pueden seguir su consejo con confianza. Los obispos aprenden a no juzgar y a no comparar a la gente con un ideal de perfección, y a alegrarse de cualquier progreso que éstos logren” (“El manto de un obispo”, Liahona, julio de 1985, pág. 28).

 

Los maestros

El élder David O. McKay, en ese entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: “La responsabilidad más grande que puede tener un hombre [o una mujer] es la de ser maestro de los hijos de Dios” (citado por el élder Jeffrey R. Holland en “Venido de Dios como maestro”, Liahona, julio de 1998, pág. 26).

 

Los evangelistas (patriarcas)

El presidente Thomas S. Monson, Consejero de la Primera Presidencia, explicó:

“El mismo Señor que le proporcionó una Liahona a Lehi, nos brinda a nosotros hoy un instrumento valioso que da dirección a nuestra vida, que marca los peligros que se nos interponen y nos traza un camino seguro hacia nuestra morada celestial. El valioso don al cual me refiero es nuestra bendición patriarcal, y ese valioso tesoro personal está al alcance de todo miembro digno de la Iglesia.

“ ‘La bendición patriarcal’, escribió la Primera Presidencia en una carta dirigida a los presidentes de estaca, ‘constituye una declaración inspirada del linaje de quien la recibe y, cuando así lo indica el Espíritu, proporciona una guía inspirada y profética de la misión de la persona, además de las bendiciones, consejos y admoniciones que el patriarca se sienta inspirado a dar para la cristalización de esa misión, dejándose siempre en claro que el cumplimiento de todas las bendiciones prometidas está sujeto a la fidelidad que la persona demuestra hacia el Evangelio del Señor, cuyo siervo es el patriarca’. (Carta de la Primera Presidencia a los presidentes de estaca, 28 de junio de 1958.)

“¿Quién es este hombre, este patriarca por el cual fluye el poder de vidente y del sacerdocio? ¿Cómo recibe el llamamiento? El Consejo de los Doce Apóstoles tiene la responsabilidad especial de llamar a tales hombres. Basándome en mi propia experiencia, testifico que los patriarcas son llamados de Dios por profecía. ¿De qué otra forma podría nuestro Padre Celestial revelar el nombre de aquellos a quienes tales poderes proféticos se han de conceder? Un patriarca posee un oficio ordenado en el Sacerdocio de Melquisedec. El oficio de patriarca, sin embargo, es el de bendecir y no de administrar. Nunca he llamado a un hombre a este sagrado oficio sin haber sentido la influencia del Señor en mi decisión” (véase “Vuestra bendición patriarcal: Una liahona de luz”, Liahona, enero de 1987, pág. 64).

 

Véase:

  • James E. Talmage, “Artículos de Fe”, Artículo 6

.

Volver a Artículo de Fe No 5

Ir a Artículo de Fe No 7

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *