“Guía para aumentar su fe”

 

Grant Von Harrison, “Invocando los Poderes Celestiales

Capítulo 5: “Guía para aumentar su fe”

 

Determine un plan de acción

Después de que haya escogido, mediante sus oraciones, un deseo justo, a menudo le será de ayuda anotar su plan de acción. Generalmente, su plan de acción incluirá los siguientes puntos:

 

Su deseo

Exponga su deseo (meta) con claridad. Debe incluir el período de tiempo en el cual piensa lograr su deseo (ej.: esta semana, encontrar una familia que se bautice este mes.)

 

Sus resoluciones

Escriba todo lo que hará para lograr esta meta en particular. Lo que puede hacer para que sus deseos justos se logren (ej.: golpear puertas por lo menos tres horas al día, obedecer las reglas de la misión, practicar varias maneras de hacer primeros contactos con mi compañero todas las mañanas, etc.).

 

La ayuda que necesitará del Señor

Las bendiciones específicas que desea recibir, las cuales demandarán la invocación de los poderes del cielo (ej.: tocar el corazón de los miembros de la familia y prepararles para recibir el mensaje de la restauración, guiarles a la casa de tal familia, etc.).

 

Su compromiso

Una lista de las cosas que está dispuesto a hacer a fin de calificarse para recibir la ayuda del Señor. Sus promesas deben ser hechas bajo inspiración y deben ser compromisos que demuestren su mérito, su dedicación, y la intensidad de su deseo de recibir la ayuda del Señor (ej.: no abrigar sentimientos negativos hacia mi compañero, sino que le expresaré mi amor diariamente; leeré las escrituras diariamente, etc.).

 

Ejemplo

El Hermano Guerrero fue llamado como Maestro de los Diáconos. Con oración, eligió las metas para su clase: presentar las lecciones de manera que cada miembro de la clase fuera conmovido por el Espíritu y que cada uno recibiera el conocimiento y la perspicacia que les ayudaran en su vida personal. El siguiente fue su plan de acción:

Mi deseo:

1. Enseñar mis lecciones de manera que cada miembro de la clase sea conmovido por el Espíritu y que reciba el conocimiento e ideas que le ayuden en su vida personal.

Mis resoluciones:

1. Estudiar cada lección por dos horas los domingos y por treinta minutos tos demás días.

2. Meditar quince minutos todos los días concerniente a los miembros de la clase y sus necesidades.

3. Estudiar las escrituras treinta minutos al día.

4. Conocer a cada alumno personalmente.

5. Solicitar la opinión de cada alumno en particular.

Ayuda que necesitaré del Señor:

1. Que me revele las necesidades y aptitudes de mis alumnos.

2. Que me inspire respecto a la presentación de cada lección para que sea interesante y responda a las necesidades específicas de mis alumnos.

3. Que ayude a mis alumnos a entender las verdades que les presento.

4. Que el Espíritu Santo se manifieste en cada lección.

5. Que se me calmen tos nervios.

Mis compromisos:

1. Ayunar por mi deseo por lo menos una vez al unes.

2. Expresar mi amor hacia los demás mucho más.

Es importante que el Señor le guíe al fijar su plan de acción. Al acercarse al Señor en oración, El aumentará su comprensión de lo que necesita hacer para lograr su deseo (ej.: el Hermano Guerrero llevó su plan de acción al Señor y le pidió mayor dirección. Fue entonces que se dio cuenta de que era demasiado crítico con uno de sus compañeros en el negocio. Por lo tanto agregó otro compromiso: el de no buscar defectos en su compañero.)

Cuando el Señor le guíe en la formulación del plan de acción que le llevará al cumplimiento de sus deseos justos, usted desarrollará una fe absoluta en que las bendiciones divinas siempre obedecen las leyes sobre las cuales esas bendiciones se basan (vea D. y C. 130:20).

 

Evalúe su fe

Un proceso básico de establecer metas es llevar cuenta precisa de nuestras acciones en pro de las mismas. Para evaluar con precisión nuestra conducta con respecto a nuestras metas se necesitan seguir tres pasos: 1) escribir las metas, 2) evaluar periódicamente nuestra conducta con respecto a nuestras metas, 3) corregir nuestras metas con inspiración.

Paso No 1: Escribir las metas. Las metas siempre se deben escribir en términos de lo que se piensa lograr. Además, uno debe especificar cuándo piensa alcanzar una meta en particular, a menos que sea algo que realice diariamente, como leer las escrituras por media hora al día. El lugar dónde colocar la lista de metas es de preferencia personal. A algunas personas les conviene escribirlas en fichas que llevan en el bolsillo. Otras las escriben y ponen a la vista en lugares más notorios. Usted debe escoger el método que más le convenga.

“Debemos tener metas a fin de progresar, alentados por los registros que mantenemos.”[34]

Paso No 2: Evaluar periódicamente su conducta con respecto a sus metas. El valor de las metas se pierde a menos que se siga el consejo del Presidente Kimball de medir y comprobar con regularidad el progreso logrado con respecto a las metas que se han fijado. Uno debe repasar su progreso diariamente:

Ejemplo:

“Cada mañana, la Hermana Sánchez escribe lo que se propone lograr durante el día. Cada noche, antes de acostarse, evalúa su progreso del día. Los domingos, piensa en sus metas de la semana anterior, y planea para la semana siguiente. Al principio de su misión se había fijado las meta de leer veinte páginas del Libro de Mormón diaria­mente. Al término de su primer mes en el campo misional, le fue aparente que con el tiempo requerido para aprender las charlas de memoria, su meta era inalcanzable. Le dijo entonces a su líder de distrito que de ahí en adelante modificaba su meta a diez páginas al día, tres veces a la semana.”

Uno rinde cuentas de muchas maneras. Por ejemplo, en sus oraciones, usted debe rendir cuentas al Señor repasando su progreso. Obviamente, debe rendir cuentas mentalmente y por escrito. En algunos casos rendirá cuentas a quienes tengan autoridad sobre usted.

“Cuando la acción se evalúa, ésta mejora. Cuando se la evalúa y se rinde cuentas, el ritmo del progreso se acelcra.”[35]

Paso No 3: Corrija sus metas con inspiración. En algunos casos, encontrará que las metas que se ha fijado son demasiado modestas. Por ejemplo, al comienzo de su misión, un misionero se había fijado la meta de aprender 10 conceptos de las charlas diariamente, lo cual era una meta con fundamento. Sin embargo, después de unas dos o tres semanas, al aumentar su nivel de dedicación, esta meta le fue inadecuada, dada su mayor habilidad para aprender. Igualmente, la meta de un misionero de bautizar a una persona al mes podría ser realista para los primeros meses de su misión. Sin embargo, la misma meta podría no serle ningún desafío, en relación con su capacidad, al final de su misión. Como regla general se entiende que la habilidad para actuar aumenta con el paso del tiempo.

Desafortunadamente, algunas personas son bastante conscientes al iniciar una labor nueva tal como un llamamiento en el barrio. Pero una vez que se ponen al corriente de las rutinas de ese llamamiento en particular, pierden el ímpetu que tenían inicialmente.

“Cada hombre es un diario en el cuál él escribe una historia mientras intenta escribir otra. Su momento de mayor humildad llega cuando compara las dos.”[36]

Cuando se llega al punto de lograr continuamente los deseos justos que requieren ayuda del Señor, se está utilizando la fe como principio de poder. Puede medir su fe por el número de deseos justos predeterminados que logra en cierto período de tiempo.

Al empezar a esforzarse por ejercer fe, uno debe medir su éxito en términos de progreso así como de logro. Por ejemplo, si un misionero es capaz de aprender 8 conceptos de las charlas al día pero, habiéndose fijado la meta de aprender 12 solamente aprende 10 conceptos en su primer día, este misionero debería percibir ya el poder de la fe y reconocerlo así.

 

Exprese su agradecimiento

Al empezar a experimentar el poder de la fe en su vida diaria, es importante que exprese su gratitud a su Padre Celestial.

“La ingratitud es un crimen más desdeñable que la venganza.”[37]

“…y habéis de dar gracias a Dios en el Espíritu por cualquier bendición con que seas bendecidos.” (D. y C. 46:32)

“Darás las gracias al Señor tu Dios en todas las cosas.” (D. y C. 59:7)

Hay dos cosas que se pueden hacer para entrenarse a comprender y mantener diariamente el verdadero espíritu de gratitud. Primero, acostúmbrese a meditar y reflexionar sobre sus muchas bendiciones, sobre la misericordia de Dios, etc.; pero más específicamente, considere las cosas que ha podido lograr con la ayuda del Señor. Segundo, haga el esfuerzo de reconocer las manifestaciones de los poderes del cielo durante el día.

“Y en nada ofende el hombre a Dios, o contra ninguno está encendida su ira, sino aquellos que no confiesan su mano en todas las cosas y no obedecen sus mandamientos.” (D. y C. 59:21)

Debe acostumbrarse a discernir y reconocer los poderes del cielo. Busque constantemente los ejemplos donde usted haya recibido inspiración. Cada vez que vea los poderes del cielo hacerse evidentes en cualquier aspecto de su vida, específicamente exprese gratitud al Señor por las muchas maneras en que lo ha ayudado durante el día.

Debe intentar hacer esto durante el día, pero más importante, al final de cada día, tome algunos momentos para reflexionar e identificar casos específicos donde los poderes del cielo se hayan manifestado de alguna manera. También, intente mirarse críticamente para ver qué ha hecho o dicho que lo haya distraído de su fe, y lo que ha dicho o hecho que lo haya ayudado a mantener una actitud de fe en sus deseos justos. Resuélvase a hacerlo con regularidad.

Si constantemente se toma el tiempo de meditar y reflexionar sobre sus bendiciones y de expresar específico agradecimiento al Señor, su habilidad de sentir el Espíritu aumentará. Al acercarse más al Espíritu, usted notará que su receptividad a la inspiración se refinará cada vez más.

“Una persona podrá beneficiarse si percibe la primera impresión del espíritu de revelación. Por ejemplo, cuando sentís que la inteligencia pura fluye en vosotros, podrá repentinamente despertar en vosotros una corriente de ideas; de manera que por atenderlo, veréis que se cumplen el mismo día o poco después; (es decir) se verificarán las cosas que el Espíritu de Dios ha divulgado a vuestras mentes; y así, por conocer y entender el Espíritu de Dios, podréis crecer en el principio de la revelación hasta que lleguéis a ser perfectos en Cristo Jesús.”[38]

A medida que logre darse mayor cuenta de las manifestaciones del espíritu, su habilidad para usar la fe como un principio de poder irá aumentando.

 

Anote sus experiencias

Durante toda su vida, al tener experiencias con la fe como fuente de poder, escríbalas y hágalas una parte significante de su historia personal. Al anotar las experiencias que promueven la fe, no se olvide de describir en detalle tanto el proceso que ha seguido al ejercer su fe, así como el resultado de esa fe. Con demasiada frecuencia, al escribir sus experiencias con la fe, los escritores solamente hablan de las bendiciones que lograron por la fe, y no de los esfuerzos, las oraciones, etc. que les requirió el recibir tales bendiciones.

 

Notas

[34] Spencer W. Kimball, Seminario de Representantes Regionales, 3 de abril, 1975.

[35] Thomas S. Monson.

[36] Hugh B. Brown.

[37] William O. Jordan, citado por Heber J. Grant, An Elder’s Journal, 15 de abril, 1906.

[38] José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, ob. cit., pág. 179.