Artículo de Fe No 3

 

3 Creemos que por la Expiación de Cristo, todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio.

 

“Por la Expiación de Cristo”

El élder David B. Haight, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, testificó:

“Creemos que Cristo vino al mundo para rescatar a la humanidad de la muerte temporal y espiritual que trajo al mundo la caída de Adán, y que Su sangre inocente se vertió para que la humanidad resucite en inmortalidad, y para que aquellos que crean y obedezcan Sus leyes se levanten para vivir eternamente.

“La salvación se ha administrado en los mismos términos y condiciones en todas las edades. Los hombres deben tener fe en Jesucristo, arrepentirse de sus pecados, bautizarse en Su nombre, recibir el don del Espíritu Santo y permanecer fieles para lograr la vida eterna.

“El Señor Dios ha enviado a Sus santos profetas entre todos los hijos de los hombres en todas las edades para declarar estas cosas, así como lo hace hoy en día (véase Mosíah 3:13)” (“Nuestro Señor y Salvador”, Liahona, julio de 1988, pág. 22).

El élder James E. Faust, en ese entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó: “Existe una diferencia entre la inmortalidad, o existencia eterna, y la vida eterna, que significa tener un lugar en la presencia de Dios. Por medio de la gracia de Jesucristo, todos los hombres reciben la inmortalidad, justos o injustos, rectos o pecadores. Sin embargo, la vida eterna es ‘el mayor de todos los dones de Dios’ (DyC 14:7). Según nos dice el Señor, obtenemos ese gran don ‘si guardas mis mandamientos y perseveras hasta el fin’. Si lo hacemos, la promesa es: ‘…tendrás la vida eterna’ (DyC 14:7)” (véase “El divino don de la Expiación”, Liahona, enero de 1989, pág. 14).

 

Véase:

 

La obediencia a Dios

El profeta José Smith dijo: “…para obtener la salvación no sólo tenemos que hacer algunas cosas, sino todo lo que Dios ha mandado. Los hombres podrán predicar y practicar todo menos aquellas cosas que Dios nos manda hacer, y por fin se condenarán… Mi objeto es obedecer y enseñar a otros a obedecer a Dios precisamente en las cosas que Él nos manda. No importa que el principio sea popular o impopular, siempre sostendré un principio verdadero, aunque yo sea el único” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 410).

 

Véase:

 

Las leyes y las ordenanzas del Evangelio

El élder ElRay L. Christiansen, que fue Ayudante del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo:

“Si guardamos las leyes y los convenios del bautismo, y honramos el sacerdocio y sus convenios, se nos permitirá entrar en el templo del Señor y allí hacer convenios con Él, los que a la vez, si los guardamos, nos harán merecedores de la plenitud de gozo en el reino de nuestro Padre y de ser investidos con los poderes, los derechos, las bendiciones y las promesas de bendiciones que embellecerán nuestra vida, nos bendecirán eternamente y nos brindarán un regocijo que excede a nuestro poder de comprensión.

“…¡Qué esperanza, qué seguridad, qué dicha traerá eso al corazón de los hombres!” (en “Conference Report”, abril de 1955, pág. 30).

 

Véase:

 

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Véase:

  • James E. Talmage, “Artículos de Fe”, Artículo 3

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