“La Caída”

 

Manual de Instituto Doctrina del Evangelio,

Cap. 5: “La Caída”

 

Introducción

Tres años antes de la muerte de Adán, su justa posteridad se reunió en Adán—ondi—Ahmán para recibir su bendición. “Y el Señor se les apareció, y se levantaron y bendijeron a Adán, y lo llamaron Miguel, el príncipe, el arcángel.” (D. y C. 107:54) No es de extrañarse, entonces, que busquemos comprender el papel de Adán en la Caída y la naturaleza de las consecuencias que tuvo el que comieran el fruto prohibido. Al comprender correctamente el papel de Adán y Eva, nos damos cuenta de que ha sido completamente erróneo haberlos calificado de pecadores y de responsables de la corrupción universal de la raza humana. La verdad es que Adán y Eva nos abrieron la puerta a la mortalidad, un paso esencial para obtener el progreso eterno.

 

Reseña doctrinal

A. Las condiciones que existían en el Jardín de Edén eran completamente diferentes de las que reinan en la mortalidad

1. Antes de la Caída, la tierra y todas las cosas que existían sobre ella se encontraban en un estado espiritual (véanse 2 Nefi 2:22; Moisés 3:5–7).

2. Adán y Eva estaban en la presencia de Dios en el Jardín de Edén (véanse Moisés 4:14; Génesis 3:8).

3. Si Adán y Eva hubieran seguido viviendo en el Jardín de Edén, no habrían tenido hijos (véanse 2 Nefi 2:23; Moisés 5:11).

4. Adán y Eva se encontraban en el Jardín de Edén en un estado de inocencia, sin conocer el bien ni el mal, sin sentir el gozo ni sufrir la miseria (véanse 2 Nefi 2:23; Moisés 5:11).

 

B. Adán y Eva dieron lugar a la Caída por su propia elección

1. A Adán y Eva se les mandó no participar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (véanse Génesis 2:15–17; Moisés 3:15–17; Abraham 5:11–13).

2. Satanás engañó a Eva y ésta comió del fruto (véanse Génesis 3:1–6; Moisés 4:5–12; 1 Timoteo 2:14).

3. Eva dio del fruto a Adán, y éste participó de él (véanse Génesis 3:6; Moisés 4:12).

4. Después que Adán y Eva participaron del fruto, el Señor les dijo cuáles serían las condiciones de la mortalidad que tendrían que enfrentar (véanse Génesis 3:16–19; Moisés 4:22–25).

 

C. La Caída originó grandes cambios en la vida que existía sobre la tierra

1. El Señor puso querubines y una espada encendida para guardar el árbol de la vida, con el propósito de impedir que Adán y Eva participaran de él (véanse Génesis 3:24; Moisés 4:31; Alma 12:21–23; 42:2–4).

2. Adán y Eva fueron expulsados del Jardín de Edén (véanse Génesis 3:24; Moisés 4:31).

3. Después de la Caída, Adán, su familia y todo lo que tenía vida sobre la faz de la tierra se vieron sujetos a la muerte física (véanse Moisés 6:48; Alma 12:22–24; 1 Corintios 15:21–22).

4. A Adán y Eva se les mandó mantenerse a sí mismos por medio de su propio esfuerzo y trabajo (véanse Génesis 3:19; Moisés 4:25; 5:1).

5. Adán y su familia fueron expulsados de la presencia de Dios, lo que constituía la muerte espiritual (véanse Alma 42:6–7, 9; D. y C. 29:40–41; Moisés 5:4; 6:49).

6. Adán y Eva comenzaron a tener hijos (véase Moisés 4:22; 5:2–3, 11; Génesis 3:16).

7. El dolor y el sufrimiento entraron a formar parte de la mortalidad (véanse Génesis 3:16; Moisés 6:48).

8. El hombre caído se volvió carnal, sensual y diabólico (véanse Alma 41:11; Éter 3:2; D. y C. 20:20).

9. Al ser expuestos al mal, Adán y Eva pudieron reconocer y adoptar el bien (véanse Moisés 5:10–11; 2 Nefi 2:11).

 

D. La Caída tuvo un propósito determinado en el plan de salvación de Dios

1. Para que pudiéramos ejercer nuestro libre albedrío, fue necesario permitir que Satanás nos tentara (véase D. y C. 29:39–40).

2. La caída de Adán les dio a él y a su posteridad la oportunidad de obtener el gozo que viene cuando se elige el bien en lugar del mal (véanse 2 Nefi 2:25–27; Moisés 5:10–11).

3. Si Adán y Eva no hubieran transgredido, habrían vivido para siempre en la inocencia, sin haber tenido hijos, con lo que no se habría logrado el plan de salvación de Dios (véanse 2 Nefi 2:22–24; Moisés 5:10–11).

4. La muerte es una parte necesaria del plan de Dios (véanse 2 Nefi 9:6; Alma 42:6–8).

 

E. Como resultado de la Caída, poseemos una doble naturaleza

1. La carne nos sujeta a las tentaciones de buscar la gratificación física (véanse Romanos 8:5–8; 2 Nefi 2:29).

2. Solamente sometiéndonos al influjo del Espíritu podremos evitar seguir las inclinaciones de la carne (véase Mosíah 3:19).

 

Citas corroborativas

 

A. Las condiciones que existían en el Jardín de Edén eran diferentes a las que reinan en la mortalidad.

• “Adán tuvo un cuerpo espiritual hasta que la mortalidad vino sobre él a través de la violación de la ley bajo la cual vivía, pero también tuvo un cuerpo físico de carne y hueso.

“… ¿qué es un cuerpo espiritual? Aquel que es vivificado por el espíritu y no por la sangre…

“…cuando Adán estaba en el Jardín de Edén, no estaba sujeto a la muerte. No había sangre en su cuerpo y pudo haber permanecido allí para siempre Esto también es verdad en cuanto a todas las demás creaciones.” (Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 72–73.)

• “Adán tenía conocimiento, naturalmente, ya podía hablar y dialogar. Había muchas cosas que se le podían enseñar y que se le enseñaron; pero bajo las condiciones en las que vivía en aquel momento, era imposible que viese o comprendiese el poder del bien y del mal. Él no sabía qué cosa era el dolor, ni el pesar; ni miles de cosas más que han venido a nosotros en esta vida y que Adán no conoció en el Jardín de Edén y los cuales no podía entender ni hubiera entendido si hubiese permanecido allí.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 102–103.)

 

B. Adán y Eva dieron lugar a la Caída por su propia elección

• “Estoy muy agradecido de que en el Libro de Mormón, y en otras Escrituras, no se catalogue como pecado la caída de Adán. No fue pecado… ¿Qué hizo Adán? Hizo exactamente lo que el Señor quería que hiciera; y me molesta el que alguien le llame pecado, porque no fue pecado. ¿Pecó Adán cuando participó del fruto prohibido? Permitidme contestar que no, ¡no pecó! Ahora veamos lo que se escribió en el Libro de Moisés con respecto al mandamiento que Dios le dio a Adán. [Moisés 3:16–17]

“Yo interpreto esto de la siguiente manera: El Señor le dijo a Adán: Aquí tienes el árbol del conocimiento del bien y del mal. Si quieres permanecer aquí, entonces no puedes comer del fruto. Si realmente deseas permanecer aquí, entonces te prohíbo comerlo. Pero no obstante, puedes obrar por ti mismo, y puedes comerlo, si así lo deseas; pero si lo comes, morirás.

“Encuentro una gran diferencia entre la violación de una ley y la comisión de un pecado.” (Joseph Fielding Smith, “Caída, Expiación, Resurrección y Santa Cena”, en Un mandato a los maestros de religión, pág. 155.)

• “El diablo, al tentar a Eva, expresó una gran verdad cuando le dijo que llegarían a ser como Dioses si comían del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero aun cuando les dijo la verdad al respecto, como siempre, la acompañó con una mentira. Él nunca dice la verdad completa. Les dijo que no morirían, cuando el Padre había dicho que sí lo harían. Si bien el diablo tenía que mentir para lograr cumplir con sus propósitos, había algo de verdad en su aseveración. Tal como él dijo, sus ojos se abrieron, y conocieron el bien y el mal, tal como los Dioses.” (George Q. Cannon, Gospel Truth, 1:16.)

• “Se eligió a Adán y Eva para venir a la tierra como primeros padres de la humanidad, y se les puso en el Jardín de Edén donde no existía la muerte. En las Escrituras leemos que podían haber vivido allí para siempre, pero en circunstancias no del todo favorables para ellos. Porque si bien gozaban de la presencia de Dios, se veían privados de cierto conocimiento y comprensión, en una condición en que no comprendían claramente ciertas cuestiones que era necesario que supieran. Por consiguiente, era esencial, para su salvación y la nuestra, que cambiara su naturaleza. Y la única manera de lograrlo era violando la ley bajo la cual se encontraban en ese momento. No se podía obtener la mortalidad sin quebrantar esa ley, y la mortalidad era un paso imprescindible para alcanzar la exaltación. Por lo tanto, Adán participó del fruto prohibido. Era prohibido de una manera un poco peculiar, ya que es el único caso en la historia de la humanidad que leemos que el Señor prohíbe algo y luego dice: ‘No obstante, podrás escoger según tu voluntad’ [Moisés 3:17]. El Señor nunca dijo eso de ningún pecado. Yo no considero la caída de Adán un pecado, a pesar de que fuera una transgresión a la ley. Debía ser así. Adán quedó bajo una ley diferente, la ley temporal, y se vio sujeto a la muerte. El participar del fruto prohibido hizo que corriera sangre por sus venas, y esa sangre se convirtió en el elemento vivificante de la mortalidad.” (Joseph Fielding Smith, The Atonement of Jesus Christ, Brigham Young University Speeches of the Year [Provo, 25 de enero de 1955], pág. 2.)

• “Lucifer, el adversario, engañó a Eva por medio de la serpiente, y la sedujo e indujo a comer de la fruta prohibida.

“No fue así con Adán… Él sabía que si no participaba se separaría para siempre de la compañera que Dios le había dado; por lo tanto, transgredió la ley… Si no hubiera comido de la fruta, se habrían separado eternamente.” (Cannon, Gospel Truth, 1:24.)

• “Para que el hombre existiese, Adán voluntariamente, y con completo conocimiento de las consecuencias, participó del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. . . Por lo tanto, tenemos con Adán una inmensurable deuda de gratitud.” (Marion G. Romney, The Message of Seminary and Institute Teachers [discurso dirigido al personal de institutos y seminarios, 13 de julio de 1966], pág. 5.)

 

C. La Caída originó grandes cambios en la vida que existía sobre la tierra

• “Cuando Adán, nuestro primer padre, comió del fruto prohibido, transgredió la ley de Dios y quedó sujeto a Satanás; se le desterró de la presencia de Dios y fue expulsado a las tinieblas espirituales de afuera. Esta fue la primera muerte. Viviendo aún, estaba muerto, muerto en cuanto a Dios, muerto en cuanto a la luz y la verdad, muerto espiritualmente, expulsado de la presencia de Dios; se interrumpió la comunicación con el Padre y el Hijo. Fue expulsado de la presencia de Dios en forma tan completa como lo fueron Satanás y las huestes que lo siguieron. Esa fue la muerte espiritual. Más el Señor dijo que no permitiría que Adán y su posteridad padecieran la muerte temporal sino hasta que se les proporcionara el medio por el cual pudieran ser redimidos de la primera muerte, que es espiritual.” (Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, pág. 426.)

• “No estando sujeto [Adán] a la muerte cuando fue colocado en la tierra, tenía que producirse un cambio en su cuerpo mediante la participación de ese elemento —fruta, o como queramos llamarle—, lo cual haría que su cuerpo tuviese sangre; y ésta se convirtió en la vida del cuerpo, en lugar del espíritu. La sangre lleva en sí misma la semilla de la muerte, es un elemento de mortalidad. La mortalidad se produjo por haber comido del fruto prohibido.” (Smith, “Caída, Expiación, Resurrección, y Santa Cena”, pág. 156.)

• “Cuando Adán vino a este mundo, no estaba sujeto a la muerte puesto que era inmortal. Él pudo haber vivido para siempre, y si hubiera permanecido en el Jardín de Edén y no hubiera transgredido la ley que le había sido dada, él y Eva estarían todavía allí…

“… Adán no había pasado por una resurrección antes de estar en el Jardín de Edén, y como no había pasado por una resurrección, el espíritu y el cuerpo sí podían ser separados por la violación a la ley. Y el Señor proveyó la ley de tal manera que eso pudiese suceder, ya que el estado mortal en el cual nos hallamos es absolutamente necesario para nuestra exaltación.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 87.)

• “El ‘hombre natural’ es el hombre terrenal que ha permitido que las pasiones animales sean más fuertes que sus inclinaciones espirituales”. (Spencer W. Kimball, “Corrientes oceánicas e influencias familiares”, Liahona, junio de 1984, pág. 5.)

“Esto de ser ‘concebidos en pecado’ [Moisés 6:55], como yo lo comprendo, quiere decir simplemente que se encuentran en el medio del pecado. Que vienen a un mundo donde prevalece el pecado, y que éste penetrará en sus corazones, mas también los guiará a probar ‘lo amargo para saber cómo apreciar lo bueno’.” (George Q. Morris, en Conference Report, abril de 1958, pág. 38.)

 

D. La Caída tuvo un propósito determinado en el plan de salvación de Dios

• “Vinimos a este mundo para morir. Eso era comprendido antes de que viniésemos a esta tierra; forma parte del plan que fue discutido y dispuesto mucho antes de que fuésemos puestos aquí. Cuando Adán fue enviado a este mundo, vino con el conocimiento de que violaría una ley; de que transgrediría una ley con el fin de traemos a la condición en la que nos encontramos hoy en día.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 63.)

• “¿Es que Adán y Eva se declararon en oposición directa a Dios y su gobierno? No. Pero transgredieron un mandamiento del Señor, y mediante esa transgresión el pecado llegó al mundo. El Señor sabía que ellos lo harían, y El planeó que así lo hicieran.” (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, pág. 103.)

• “El primer paso en la salvación del hombre estriba en el conocimiento de las leyes de principios eternos, principios que por sí existen. Los espíritus son eternos. Al efectuarse la primera organización en los cielos, todos estuvimos presentes, y presenciamos la elección y nombramiento del Salvador, y la formación del plan de salvación, y nosotros lo aprobamos.” (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 216–217.)

• “Cuando Adán fue expulsado del Jardín de Edén, el Señor dictó una sentencia sobre él, la que algunos han considerado como cosa terrible. Realmente no lo fue; sino que fue una bendición…

“Para que los hombres obtengan la salvación y exaltación, es necesario que obtengan cuerpos en este mundo y que pasen por las experiencias y por la escuela que solamente se encuentran en la mortalidad…

“La caída del hombre vino como una bendición disimulada y fue el medio idóneo para llevar adelante los propósitos del Señor en el progreso del hombre, en lugar de ser un impedimento.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 108.)

• “Si no podemos ser buenos, excepto cuando resistimos y evitamos lo malo, entonces lo malo debe estar presente para que lo resistamos.

“Por lo tanto, la vida en esta tierra se establece de acuerdo con principios verdaderos, y estas condiciones que siguieron a la transgresión [de Adán] no son, en el sentido corriente, castigos infligidos sobre nosotros. Todo eso que parece ser una lamentable imposición de castigos, dolores y problemas, al final no lo son. Son bendiciones. Hemos obtenido un conocimiento del bien y del mal, el poder para apreciar lo placentero, nuestro libre albedrío el poder para lograr la redención y la vida eterna, todo lo cual se originó en esta transgresión. El Señor organizó la tierra de tal forma que debemos trabajar si queremos vivir, y de esa manera nos ha liberado de la maldición del ocio; y a pesar de que el Señor nos condena a morir —la muerte temporal— ésta es una de las bendiciones más grandes que podemos recibir en esta vida, pues es la puerta que conduce a la inmortalidad; sin la muerte es imposible alcanzarla.

“Por lo tanto son bendiciones reales. Venimos a este mundo con todas estas condiciones dispuestas de manera que tengamos que luchar constantemente en contra de lo malo, luchar para preservar nuestra vida, luchar por todo lo de verdadero valor —eso es lo que debemos comprender—; esta es la forma de vida más conveniente y más para nuestro propio bien. No hay por qué criticar estas condiciones, porque el Señor nos las dio para nuestro bienestar y felicidad.” (Morris, en Conference Report, abril de 1958, pág. 39.)

 

E. Como resultado de la Caída, poseemos una doble naturaleza

• “El hombre es un ser espiritual, un alma, que en cierto período de su vida siente un irresistible deseo de saber cuál es su relación con el infinito. Él se da cuenta de que no es meramente un objeto físico que se le tira por un corto período de una ribera a otra, sólo para sumergirse finalmente en la siempre fluyente corriente de la vida. Hay algo dentro de él que lo impulsa a superarse, a controlar el medio ambiente en el que vive, a subyugar el cuerpo y todas las cosas físicas, y a vivir en un mundo mejor y más agradable.” (David O McKay, en Conference Report, oct. de 1928, pág. 37.)

• “El hombre tiene una doble naturaleza: una relacionada con la vida terrenal o animal, y la otra, semejante a la divina. El que quede satisfecho con el llamado mundo animal, satisfecho con lo que éste le puede ofrecer, acomodándose sin ningún esfuerzo al capricho de sus apetitos y pasiones y deslizándose más y más hacia el reino de la indulgencia, o que, por medio de su autodominio, se eleve hacia los placeres intelectuales, morales y espirituales, depende del tipo de elección que haga día a día, y aún más, cada hora de su vida.” (David O. McKay, Gospel Ideals, págs. 347–348.)

 

Véase: