“La honradez”

 

Manual Principios del Evangelio

Cap. 31: “La honradez”

 

El Artículo de Fe número trece dice: “Creemos en ser honrados”. El Libro de Mormón nos cuenta acerca de un grupo de personas que “se distinguían por su celo para con Dios, y también para con los hombres; pues eran completamente honrados y rectos en todas las cosas; y eran firmes en la fe de Cristo, aun hasta el fin” (Alma 27:27). Debido a la honradez de estas personas, tanto sus semejantes como Dios repararon en ellas. Es importante aprender qué es la honradez, cómo somos tentados a ser deshonestos y la forma de vencer esa tentación.

Análisis

• Lea Alma 27:27.

• ¿Cómo sería una sociedad en donde todos fueran completamente honrados?

 

La honradez es un principio de salvación

Para nuestra salvación, es necesario tener una honradez completa. Un apóstol del Señor dijo: “La honradez es un principio de salvación en el reino de Dios… de la misma manera que ningún hombre o mujer puede salvarse sin el bautismo, ninguno puede salvarse si no es honrado” (Mark E. Petersen, en Conference Report, octubre de 1971, pág. 63; o Ensign, diciembre de 1971, pág. 73).

Dios es honrado y justo en todas las cosas (véase Alma 7:20). Para ser como El, nosotros también debemos ser honrados en todas las cosas. El hermano de Jared testificó: “Sí, Señor, sé que.. .eres un Dios de verdad, y no puedes mentir” (Éter 3:12). Por el contrario, el diablo es un mentiroso; es el padre de las mentiras (véase 2 Nefi 9:9). “Aquellos que eligen hacer trampas, mentir, engañar y calumniar se convierten en esclavos de él” (Mark E. Petersen, en Conference Report, octubre de 1971, pág. 65).

Análisis

• ¿Por qué es la honradez un principio de salvación?

 

¿Quién es una persona honrada?

Una persona honrada es aquella que ama la verdad y la justicia; es honrada de hecho y de palabra; no miente, ni roba o engaña.

 

Mentir es deshonesto

Mentir es engañar intencionalmente a otros. El dar falso testimonio es una forma de mentir. El Señor dio este mandamiento a los hijos de Israel: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16). Jesús también enseñó eso mismo cuando estuvo en la tierra (véase Mateo 19:18). Hay muchas otras formas de mentir. Cuando decimos algo que es falso, somos culpables de mentir; también podemos engañar intencionalmente a otros por medio de un gesto o una mirada, por medio del silencio o diciendo sólo parte de la verdad. Siempre que de alguna manera hagamos que la gente crea algo que no es cierto, no estamos actuando con honradez.

El Señor no se siente complacido con la deshonestidad y tendremos que dar cuenta de nuestras mentiras. Satanás desearía que creyéramos que mentir está bien. El dice: “…mentid un poco… en esto no hay mal” (2 Nefi 28:8). Satanás nos alienta a que justifiquemos nuestras propias mentiras. Una persona honrada reconocerá las tentaciones de Satanás y dirá toda la verdad, aun cuando a simple vista parezca que es en contra de su beneficio.

 

El robar es deshonesto

Jesús enseñó: “…No hurtarás” (Mateo 19:18). Robar es tomar o quedarnos con algo que no nos pertenece. Cuando tomamos algo que pertenece a otra persona, a una tienda o a la comunidad sin el debido permiso, estamos robando. El tomar mercadería o artículos que pertenecen a nuestro empleador es robar; el aceptar más cambio del que deben darnos o más mercadería es deshonesto. El tomar más de lo que nos pertenece, en cualquier aspecto, es robar.

 

Hacer trampas o engañar es deshonesto

Estamos haciendo trampas cuando damos menos de lo que debemos o cuando recibimos algo que no merecemos. Algunos empleados se aprovechan de sus empleadores al no trabajar durante todo el tiempo estipulado y aceptan la paga completa. Algunos patrones no son justos con sus empleados y les pagan menos de lo que éstos se merecen. Satanás dijo: “…aprovechaos de alguno por causa de sus palabras, tended trampa a vuestro prójimo” (2 Nefi 28:8). El aprovecharse injustamente es una forma de deshonestidad. El proporcionar servicio o mercancía de mala calidad es engañar.

Análisis

• Pida a tres personas que digan cómo podemos ser honrados. Hablen sobre la mentira, el robo, las trampas.

 

No debemos excusarnos por nuestra falta de honradez

La gente utiliza muchas excusas para justificar su deshonestidad y miente para protegerse y hacer que los demás piensen bien de ellos. Algunos se justifican por haber robado pensando que se merecen lo que tomaron, que van a devolverlo o lo necesitan más que el dueño. Algunos hacen trampas para obtener mejores notas en el colegio o porque “todos los demás lo hacen”, o por desquitarse.

Esas excusas y muchas más se dan para justificar la deshonestidad; sin embargo, para el Señor esas razones no son aceptables. El presidente Kimball enseñó que al tratar de justificarnos nos engañamos a nosotros mismos y el Espíritu de Dios deja de estar con nosotros y nos volvemos más y más indignos. (Véase La fe precede al milagro, pág. 235

Análisis

• ¿Qué nos sucede espiritualmente cuando nos justificamos por nuestra falta de honradez?

 

Podemos ser completamente honrados

Para llegar a ser completamente honrados debemos analizar cuidadosamente nuestra vida, y si hubiera algo, aun lo más mínimo, en lo que hayamos sido deshonestos, debemos arrepentimos inmediatamente.

Cuando somos completamente honrados, no se nos puede corromper; somos fieles a toda confianza, deber, pacto o convenio aun a costa de dinero, amigos o nuestra propia vida. Entonces podemos dar la cara al Señor, mirarnos a nosotros mismos de frente y a cualquier otra persona sin sentir vergüenza. El presidente Joseph F. Smith aconsejó: “Viva todo hombre de tal manera que su carácter pueda pasar la inspección más minuciosa y pueda examinarse como un libro abierto, a fin de que no tenga nada de qué esconderse o avergonzarse” (Doctrina del Evangelio, pág. 246).

Análisis

• ¿Qué significa ser completamente honrados? ¿Qué debemos hacer para ser completamente honrados?

Pasajes adicionales de las Escrituras

D. y C. 59:17 (hablar solamente por medio del Espíritu de verdad).

D. y C. 76:103–106 (el destino de los mentirosos).

D. y C. 42:27 (el mandamiento de no hablar mal del prójimo).

Éxodo 20:15–16 (los mandamientos de no hurtar y de no dar falso testimonio).

D. y C. 42:20, 84–85; 59:6 (se prohibe robar).

D. y C. 3:2 (Dios es honrado).

D. y C. 10:25–28 (Satanás engaña).

 

Véase: