Artículo de Fe No 11

 

11 Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen.

 

“El derecho de adorar a Dios Todopoderoso”

La Primera Presidencia, en una declaración efectuada en 1979 a los miembros de la Iglesia de los Estados Unidos, declaró:

“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días reconoce que una piedra angular esencial para una sociedad libre es el principio de la libertad religiosa. La primera enmienda a la constitución de los Estados Unidos prohíbe toda ‘ley concerniente al establecimiento de una religión o que prohíba su libre ejercicio’. La nuestra ha sido una sociedad que exhorta la libertad y la tolerancia religiosa…

“Por lo tanto, deploramos los esfuerzos que se hacen por establecer la irreligión, tales como el ateísmo o el secularismo, como la posición oficial de los Estados Unidos de América, y de esa forma obscurecer y socavar el diverso y rico legado religioso de nuestro país…

“Desde el principio, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha aceptado el principio constitucional de que el gobierno no debe establecer una religión oficial ni prohibir el libre ejercicio de ella…

“Sin embargo, el principio constitucional hacia la neutralidad religiosa no debe hacer que nuestro país pase por alto su legado religioso, que incluye los motivos religiosos de sus fundadores y las generaciones de poderosas creencias religiosas de su pueblo y de sus líderes…

“Como principio gobernante de conducta en la vida de muchos millones de nuestros ciudadanos, la religión debe tener un lugar de honor en la vida pública de nuestro país, y el nombre del Dios Todopoderoso un uso sagrado cuando se utiliza públicamente. Instamos a nuestros miembros y a la gente de buena voluntad de todas partes a unirse para proteger y honrar el legado espiritual y religioso de nuestra nación y oponerse a las fuerzas que quieren transformar la posición pública de los Estados Unidos, de una posición de neutralidad a una posición de hostilidad hacia la religión” (“First Presidency Warns Against ‘Irreligion’ ”, Ensign, mayo de 1979, págs. 108–109).

 

“Que adoren cómo, dónde o lo que deseen”

El élder Carlos E. Asay, que fue miembro de la Presidencia de los Setenta, advirtió: “No contiendan ni discutan sobre temas doctrinales. El Maestro nos puso sobre aviso al decir: ‘…aquel que tiene el espíritu de contención no es mío, sino es del diablo’ (3 Nefi 11:29). Somos inconstantes si, para lograr fines justos, recurrimos a tácticas satánicas; y esa falta de constancia sólo conduce a la frustración, así como a la pérdida del Espíritu y en última instancia a la derrota” (véase “La oposición a la obra de Dios”, Liahona, febrero de 1982, pág. 120).

El élder Russell M. Nelson, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo:

“Asistí hace algunos meses a un ‘laboratorio de tolerancia’, cuando tuve el privilegio de participar en el Parlamento de las Religiones del Mundo. Allí conversé con buenos hombres y buenas mujeres que representaban muchos grupos religiosos. Nuevamente capté las ventajas de la diversidad étnica y cultural, y reflexioné una vez más sobre la importancia de la libertad y la tolerancia religiosas.

“Me maravillé ante la inspiración del profeta José Smith al redactar el undécimo Artículo de Fe…

“Esa expresión noble de tolerancia religiosa es conmovedora ante la persecución personal que sufrió el Profeta. En una oportunidad él escribió: ‘En este momento soy el hombre más perseguido de la tierra, como lo es también este pueblo… todos nuestros derechos sagrados son hollados bajo los pies de la chusma’.

“José Smith sufrió una persecución incesante y finalmente el doloroso martirio a manos de los intolerantes. Este hecho brutal se levanta como un rígido recordatorio de que nosotros jamás debemos ser culpables de ningún pecado cosechado por la semilla de la intolerancia…

“…No hace mucho, la Primera Presidencia y los Doce publicaron una declaración de la cual cito lo siguiente:

“ ‘Es moralmente erróneo que una persona o grupo de personas niegue a cualquier otra su dignidad inalienable basada en la teoría horrenda de una superioridad racial o cultural.

“ ‘Llamamos a toda la gente dondequiera que esté a comprometerse nuevamente a los ideales siempre honrados de la tolerancia y el respeto mutuos. En forma muy sincera creemos que al reconocernos los unos a los otros, con consideración y compasión, descubriremos que todos nosotros podemos coexistir en forma pacífica a pesar de nuestras profundas diferencias’ ” (véase “Llena nuestro corazón de tolerancia y amor”, Liahona, julio de 1994, págs. 78, 81).

 

“Valor cristiano: El precio del discipulado”
Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles,
Conferencia General Octubre 2008

 

 

Véase:

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