“La Congregación de la Casa de Israel en Palestina”

 

Duane S. Crowther; La Profecía, Llave al Futuro

Cap. 8: “La Congregación de la Casa de Israel en Palestina”

 

En un capítulo anterior se vio que el esfuerzo misional durante los últimos días se llevará a cabo en cuatro épocas que son distinguidas por los grupos que son los recipientes de la obra proselitista. La primera época, esa de la obra misional entre los Gentiles, terminará cuando empieza la tensión interna en los Estados Unidos y Dios manda sus juicios sobre las naciones. La segunda parte de la obra misional, en la cual el Evangelio será llevado al pueblo de la Casa de Israel, empezará cuando se lleva el Evangelio a los Lamanitas durante los primeros días de la Nueva Jerusalén. Las dos primeras partes de la obra misional entre la Casa de Israel (la conversión de los Lamanitas y la restauración de las Diez Tribus) fueron tratadas en el capítulo anterior. Este capítulo considerará otro aspecto de la obra de Dios con la Casa de Israel—el recogimiento de los Judíos a su tierra nativa de Palestina.

 

La hora de la Congregación de los Judíos

En una revelación dada a José Smith el 7 de marzo de 1831, el Señor reveló la hora en que se puede anticipar la congregación del pueblo Judío. La revelación habló de la destrucción del templo Judío en los antiguos tiempos y del esparcimiento de ese pueblo. Luego se prometió que “serán recogidos de nuevo; pero quedarán hasta después del cumplimiento de los tiempos de los Gentiles.” (D. y C. 45:25)

Durante su visita al pueblo Nefita después de su resurrección, el Señor relató el mismo mensaje en forma clara y enfática. Al hablar de los Gentiles se refirió al tiempo cuando endurecerán sus corazones en contra de Él, y dijo que Él recordará su convenio de juntar a Israel en Palestina:

“Y serán un azote al pueblo de esta tierra. No obstante, si cuando hayan recibido la plenitud de mi evangelio endurecen sus corazones en contra de mí, haré volver sus iniquidades sobre sus propias cabezas, dice el Padre.

“Y me acordaré del convenio que he hecho con mi pueblo; y he hecho convenio con ellos de que los recogería en mi propio y debido tiempo, y que otra vez les daría por herencia la tierra de sus padres, que es la tierra de Jerusalén, que para ellos es la tierra prometida para siempre, dice el Padre.” (3 Nefi 20:28–29)

El Señor identifica más específicamente la hora del recogimiento de los judíos a Palestina como siendo después de unas ocurrencias cronológicas. Se construirá la Nueva Jerusalén, los Lamanitas serán recogidos allá, Cristo aparecerá allá, el Evangelio será predicado a las Diez Tribus, y después de todos estos acontecimientos,

“Si y entonces empezará la obra, y el Padre preparará la vía, entre todas las naciones, por la cual su pueblo pueda volver a la tierra de su herencia.

Sí, y entonces empezará la obra, y el Padre preparará la vía, entre todas las naciones, por la cual su pueblo pueda volver a la tierra de su herencia.

“Y saldrán de todas las naciones; y no saldrán de prisa, ni irán huyendo, porque yo iré delante de ellos, dice el Padre, y seré su retaguardia.” (3 Nefi 21:28–29)

Así que el Señor ha señalado con cuidado el verdadero tiempo de la congregación del pueblo Judío como un tiempo distante en el futuro, después del cumplimiento de los tiempos de los Gentiles y el retorno de las Diez Tribus.

 

El presente—Un período de recogimiento preparatorio

Aunque el verdadero período del recogimiento queda todavía en el futuro, el Señor está preparando ahora el camino para que se cumpla. Tal como el camino está preparándose para la conversión de los Lamanitas por el éxito actual de las misiones—, tal como Dios está aumentando el número de catástrofes naturales de año en año en preparación para el tiempo cuando derramará sus juicios sin medida—, así El está llevando a cabo un recogimiento preliminario de los judíos a Palestina.

Este movimiento tiene mucho más significado para los Santos de los Últimos Días que para el resto del mundo, porque los Santos pretenden que las llaves de la congregación de Israel fueron restauradas al Profeta José Smith y Oliverio Cowdery por Moisés en 1836. (D. y C. 110:11) Un poco después de esta ocurrencia Orson Hyde, uno de los Doce Apóstoles, fue comisionado a viajar a Palestina, donde dedicó esa tierra para el retorno de los judíos el 24 de octubre de 1841.

Desde ese tiempo la Iglesia ha visto muchos acontecimientos que han señalado el derramamiento del espíritu de recogimiento a través del mundo. El siguiente breve bosquejo presenta un sumario de los importantes hechos históricos que, según los Santos de los Últimos Días, han marcado el progreso en la preparación para el gran recogimiento en Palestina.

1. 1836—Las llaves para el recogimiento de Israel fueron restauradas en el Templo de Kirtland.

2. 1841—La tierra de Palestina fue dedicada por Orson Hyde para el retorno del resto esparcido de Israel.

3. 1896—La Organización Sionista se organizó. Tuvo su primera conferencia en Basel, Suiza, en 1897, y ha logrado mucho para establecer el espíritu de nacionalismo entre el pueblo Judío.

4. 1917—Las fuerzas Británicas, bajo la dirección del General Allenby, conquistaron a Palestina y la rebataron de las manos del empirio Turco, que la había controlado por cuatro siglos. Inglaterra, en el acuerdo de armisticio, se encargó de Palestina, y un inglés de descendencia Judía, fue emplazado como gobernador. La Declaración de Balfour, una proclamación invitando a los judíos a volver a Palestina, fue proclamada por Inglaterra, y Palestina llegó a ser un lugar de recogimiento para los judíos. Los judíos empezaron a volver a su tierra nativa. Grandes sumas de dinero fueron gastadas por Inglaterra en la reconstrucción de la tierra y sus recursos.

5. 1922—Por razón del descubrimiento de petróleo en las naciones Árabes y por razón del miedo de parte de Inglaterra de empujar a las naciones Árabes al acampamento de sus enemigos, Ingla terra, bajo la dirección del Señor Winston Churchill, registró un “Papel Blanco” que gravemente debilitó los efectos de la Declaración Balfour. El Papel Blanco desató a Tran–Jordán de la área de operaciones Sionistas y habló de organizar un concilio legislativo para supervisar las cosas en Palestina. Aunque todavía afirmó que un Hogar Nacional Judío sería establecido en Palestina, limitó la inmigración judía por declarar que la inmigración “no pueder superar la capacidad del país para absorber a los que nuevamente llegaren al país.” No obstante, la amargura de los líderes árabes hacia los judíos que inmigraban creció.

6. 1930—El inglés Señor Passfield anunció que “no quedó ninguna parcela de tierra disponible para la agricultura para los inmigrantes,” y el deber de suspender la inmigración hasta que los que se encontraran sin empleo obtuvieran trabajo cayó sobre Gran Bretaña como el Poder Mandatario.

7. 1939—Una declaración Británica de su programa político conocida como el Papel Blanco de 1939 impidió aun más los esfuerzos de los judíos para congregarse a su nuevo hogar. Este papel, que fue basado sobre los fuertes sentimientos manifestados por los árabes los judíos para congregarse a su nuevo hogar. Este papel, que fue basado sobre los fuertes sentimientos manifestados por los árabes en contra de los judíos, prohibió más inmigración a Palestina después de cinco años “a no ser que los árabes de Palestina estuvieran preparados para aceptarla,” y propuso que un gobierno combinado de ambos judíos y árabes se establecería dentro de diez años. Para los judíos ésto significó el derrote del movimiento Sionista y el fin de un hogar judío en Palestina, porque pudieron ver que los judíos tendrían una parte muy restringida en tal arreglo.

8. 1939–1944—Durante la Segunda Guerra Mundial los judíos lucharon al lado de Gran Bretaña mientras el Mufti Árabe de Jerusalén se sujetó a Adolfo Hitler y prestó su influencia hacia la destrucción de los judíos a través de todo el territorio controlado por los poderes del eje Roma–Berlín. Se estima que esta destrucción redujo la población mundial de judíos desde diez y siete millones hasta once millones.

9. 1947—El Comité Especial de las Naciones Unidas sobre Palestina pidió la separación de Palestina en un estado Árabe, un estado Judío y la ciudad de Jerusalén. La Asamblea General de las Naciones Unidas votó en dividir a Palestina antes del 1 de octubre de 1948. Decidieron crear un estado Judío y un estado Árabe. Además, determinaron que la ciudad de Jerusalén (con 100.000 judíos y 105.000 árabes, y un territorio de 840 kilómetros cuadrados) sería gobernado por el Concilio Fiduciario de las Naciones Unidas con un gobernador asignado por ellos. Se decidió que la división de Palestina sería supervisada por una comisión de cinco naciones.

10. 1948—Se retiraron las fuerzas Británicas, y el mandato Británico terminó. La República de Israel fue proclamada en los días 14 y 15 de mayo de 1948. La área asignada a Israel se compuso de unos 14.000 kilómetros cuadrados con una población de 935.000 (538.000 judíos y 397.000 árabes). El territorio Árabe consistió de 11.500 kilómetros cuadrados con una población de 814.000 (804.000 árabes y 10.000 judíos). Se seleccionó un presidente provisional para la república judía.

El 15 de mayo unidades de los ejércitos Trans–Jordanes, Sirios, Líbanos, fraques y Egipcios fueron mandados por los árabes a Palestina para luchar en contra de Israel. Después de un breve período de guerra y una tregua temporaria, el Concilio de Seguridad de las Naciones Unidas impuso una tregua permanente el 16 de julio de 1948. Habían frecuentes infracciones de la tregua de parte de ambos los judíos y los árabes. La inmigración judía aumentó de inmediato. En julio de 1949 Las Naciones Unidas lograron una tregua final. “La división de territorio al tiempo del armisticio dejó en de jacto posesión de Israel casi todo el territorio ocupado por sus tropas dentro de los bordes del anterior Mandato Palestino: la totalidad de Galilea, el Negeb (incluyendo a Beersheba pero excluyendo a al–’Awja y la tira costal de Gaza), la Llanura Costal, y un amplio corredor hasta la Jerusalén judía.”

11. 1949—La República de Israel nombró su primer presidente y ordenó su primera asamblea constituyente el 14 de febrero. Fue aceptada como miembro de las Naciones Unidas el 11 de mayo de 1949.

12. Los acontecimientos que han ocurrido desde la formación de la República de Israel están bosquejados en esta breve declaración de la revista Semana de Negocios (Business Week):

En solo 10 años, el pueblo ha convertido un semi–desierto no productivo a un estado moderno. Ha absorbido 1,3 millones de inmigrantes. Ha triplicado su producción industrial y agricultural (la producción nacional total ahora es de alrededor de $1,6 billones). El ingreso por persona se ha multiplicado desde $200 hasta $600. Además, Israel ha construido más de 450 nuevos pueblos, ha construido 200.000 casas, ha multiplicado seis veces el transporte por tierra, y cuenta con una flotilla mercantil de 200.000 toneladas.

Estas demostraciones de crecimiento, junto con las campañas militares del Sinaí durante la crisis de Suez—cuando las fuerzas de Israel invadieron a Egipto—han dado confianza a Israel. Aún así, los problemas de la nación parecen ser formidables. La presión constante de Egipto y otros vecinos árabes está esforzando a Israel a gastar más para la defensa. Hay poco relevo a la vista, salvo un completo cambio en dirección de la política del Medio Éste.

¿Cuántos judíos se congregarán? La Cámara Estadística Judía estimó que en el año 1961 había aproximadamente 12.650.000 judíos viviendo en el mundo. De ese número cerca de la séptima parte vivía en Palestina. Las persecuciones de la Segunda Guerra Mundial hicieron una gran reducción en la población de este pueblo, pero sus números ahora están continuamente aumentando. La profecía no da ninguna indicación del porcentaje o del número de judíos que volverán a Palestina.

Las escrituras son explícitas en la declaración que el Señor “juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.” (Isaías 11:12, véase 1 Nefi 22:25; 3 Nefi 16:5) Pero también es de interés notar que varios pasajes hablan de lugares específicos desde donde vendrá el resto de la Casa de Israel. Isaías dice que el resto se congregará desde “Asiría, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y las costas del mar.” (Isaías 11:11) También dice que misioneros serán mandados “a Tarsis, a Fut y Lud que dispararon arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas” (Isaías 66:18–21) para recoger el resto esparcido de Israel.

Los antiguos profetas también hablaron de un camino que en los últimos días extenderá “de Egipto a Asiría, y asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiría.” (Isaías 19:23) No es claro si todas las referencias bíblicas tratan el mismo camino, pero hablan del “Camino de Santidad,” (Isaías 35:8–10) y proclaman al pueblo “enderezad calzada en la soledad.” (Isaías 40:3) Jeremías habla de la dirección del camino como la misma por la cual las tribus de Israel fueron llevadas hacia el Norte a través de Asiria:

“¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño en quien me deleito? pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová.

“Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades. (Jeremías 31:20–21)

Isaías apercibió la rapidez de la jornada de los judíos en su recogimiento, y también vio que “arrebatarán la presa,” o en otras palabras, traerán consigo las riquezas de otras naciones que esas naciones no podrán recobrar. A la vez Isaías divisa tristeza y contención en el país cuando vuelven:

“Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.

“No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias.

Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.

“Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa: se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará.

“Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.” (Isaías 5:26–30)

 

La hora de la conversión de los Judíos

Orson Pratt comentó sobre el regreso de los judíos a Palestina y describió las varias actitudes que señalarán aquellos que volverán:

Los judíos dispersados entre los Gentiles no vendrán a cantar en las alturas de Sión, o solo muy pocos de ellos, mas irán a Jerusalén. Algunos creerán en el verdadero Mesías, y miles de los más rectos, cuyos padres no concordaron con el derramamiento de la sangre del Hijo de Dios, recibirán el Evangelio antes que se congregan de entre las naciones. Muchos de ellos, sin embargo, no recibirán el Evangelio, pero al ver que otros van a Jerusalén ellos también irán; y cuando llegan a Palestina, al lugar de su antigua Jerusalén, y ven algunos de los judíos creyentes tratando de cumplir con las profecías y llevarlas a cabo, también se presentarán y ayudarán en la misma obra. A la vez tendrán sus sinagogas, en que predicarán en contra del Jesús de Nazaret, “aquel impostor” como le nombran, quien fue crucificado por sus padres. (Journal of Discourses, 18:64)

Su declaración parece ser un sumario de las varias opiniones de los miembros de la Iglesia en cuanto al tiempo de la conversión del pueblo judío. Las escrituras hablan de tres períodos de conversión cuando secciones de los judíos recibirán al Salvador antes que regresan a Palestina. Jacob declara que “cuando lleguen al conocimiento de su Redentor, [serán] reunidos de nuevo en las tierras de su herencia,” (2 Nefi 6:11) y registra una declaración por el Salvador que “cuando llegue el día en que crean en mí, que yo soy Cristo, he hecho convenio con sus padres que entonces serán restaurados en la carne, sobre la tierra, a las tierras de su herencia.” (2 Nefi 10:7) Nefi enseña que otros de la Casa de Israel, un segundo grupo, no aceptará el Evangelio antes que vuelvan a Palestina, sino que Dios “los sacará otra vez de su cautividad, y serán reunidos en las tierras de su herencia; y serán sacados de la obscuridad y de las tinieblas; y sabrán que el Señor es su Salvador y su Redentor, el Fuerte de Israel.” (1 Nefi 22:12) Otros de los judíos no se convertirán hasta que Cristo aparece sobre el Monte de Olivos:

“Y entonces me mirarán los judíos y dirán: ¿Qué heridas son éstas en tus manos y en tus pies?

Entonces sabrán que yo soy el Señor, porque les diré: Éstas son las heridas con que fui herido en casa de mis amigos. Soy el que fue levantado. Soy Jesús que fue crucificado. Soy el Hijo de Dios.” (D. y C. 45:51–52)

Así que la conversión de los judíos no se puede identificar como ocurriendo todo a la vez, pero tiene que ser aceptado como un proceso continuo, con tres faces, que culminará en la venida de Cristo durante la batalla de Armagedón.

 

Sumario

1. El Salvador identificó el recogimiento de los judíos como un proceso que seguirá el cumplimiento de los tiempos de los Gentiles y la construcción de la Nueva Jerusalén.

2. No obstante, los Santos de los Últimos Días reconocen la mano del Señor en la preparación del pueblo Judío para su retorno a Palestina. Empezando con la restauración de las llaves en 1836 para el recogimiento de Israel, una serie de acontecimientos importantes ha resultado en el reciente establecimiento de la nación de Israel en Palestina y un aumento de la población judía en ese país.

3. Cuando llegue el tiempo para el recogimiento de los judíos, serán reunidos en Palestina desde todo el mundo con varias creencias religiosas.

A. Algunos judíos aceptarán el evangelio antes de reunirse en Palestina.

B. Otros se convertirán en Palestina después de congregarse allá.

C. Un grupo numeroso, si no la mayor parte, no aceptará el evangelio hasta que Cristo se muestra a ellos sobre el Monte de Olivos.

Otras profecías que tratan el recogimiento a Palestina se considerarán en capítulo trece.

 

Véase: