“El establecimiento de la Nueva Jerusalén”

 

Duane S. Crowther; La Profecía, Llave al Futuro

Cap.6: “El Establecimiento de la Nueva Jerusalén”

 

Durante el conflicto en los Estados Unidos, pero después que muchas de las ciudades habrán caído y el bandillaje habrá ganado control, se anticipa que los Santos en las Montañas Rocosas se prepararán a viajar hacia el Este para redimir la tierra de promesa de Sión. Esta tierra, con su centro en Independence, Condado de Jackson, Missouri, ha sido conocida desde los primeros días de la Iglesia como la ubicación final para la reconcentración de los Santos de los Últimos Días. Aunque fueron esforzados a huir de sus hogares en Missouri hace más que cien años, los Santos aún anticipan el tiempo cuando serán llamados a volver y reclamar sus posesiones perdidas y establecer en rectitud una ciudad de Sión.

 

Será escogido un líder como Moisés

La Doctrina y Convenios habla de un líder como Moisés quién será escogido por Dios para guiar el pueblo en la redención de Sión:

“He aquí, os digo, la redención de Sión tiene que venir por poder; por tanto, levantaré a mi pueblo un varón que lo guiará, como Moisés guió a los hijos de Israel.

“Porque vosotros sois hijos de Israel y de la descendencia de Abraham y es menester sacaros de la servidumbre con poder y con brazo extendido.” (D. y C. 103:15–17)

Durante los primeros días de la Iglesia, y especialmente durante el período luego de la llegada de los Santos al Oeste, había mucha especulación tocante la identidad de este futuro líder. Una declaración de Orson Pratt demuestra las posibilidades que habían sido consideradas:

“Así es, antes que podemos volver para heredar esta tierra en toda su plenitud de perfección, Dios nos ha prometido que levantará un hombre como Moisés. Quien será este hombre, no lo sé; puede ser una persona completamente desconocida; puede ser uno de nuestros pequeñitos; puede ser una persona todavía no nacida; puede ser alguien de mayor edad. Pero basta decir que Dios levantará tal hombre, y mostrará su poder en él y en el pueblo que encaminará para heredar esa tierra, como hizo con nuestros padres en el desierto.” (Journal of Discourses, 21:153)

Al tratar la profecía en La Doctrina y Convenios del hombre que será levantado por Dios, Pratt dijo en otra ocasión que

“Si este hombre existe en la actualidad, o si es alguien aun no nacido; o si es nuestro líder actual quién nos ha dirigido a estos valles en las montañas, si Dios nos concederá la gran bendición de prolongar su vida para que podrá guiarnos como Moisés, quizás no todos lo sabemos. Ha hecho una obra grande y asombrosa en dirigir este pueblo a esta tierra y edificar estas ciudades en este desierto; y siento en mi corazón decir que plazca Dios que su vida sea prolongada como la de Moisés, en los días antiguos, quien, cuando tuvo ochenta años, fue mandado para redimir al pueblo de Israel de servidumbre. Dios no está bajo la necesidad de escoger un hombre joven, puede tomar un hombre de ochenta años y llenarle de vigor, fuerza y salud, y puede hacer gracia de nuestro líder actual para guiar a este pueblo en nuestro regreso al Condado de Jackson. Pero si será él o alguna otra persona, Dios por cierto cumplirá con su promesa… si Presidente Young es el hombre, o si el Señor luego levantará un hombre para este propósito, por cierto sabemos que cuando llegue ese día el Señor no solamente mandará a sus ángeles delante del ejército de Israel, pero su presencia también estará allá?” (Journal of Discourses, 15:362–63)

Algunos de los líderes de la Iglesia han considerado la posibilidad que José Smith sería resucitado para cumplir esta misión. Acerca de su tratamiento del asunto ya citado, Orson Pratt dijo,

“Esto fue dado antes que nuestro Profeta José Smith fue llevado de entre nosotros. Sin duda, cuando la revelación fue dada, muchos de nosotros pensamos que José Smith sería el hombre… pienso que todavía puede ser él. El brazo de Dios no está acortado que no pueda levantarle aun del sepulcro. Estamos viviendo en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, la dispensación de la resurrección, y pueden haber algunos que despertarán de sus tumbas para ciertos propósitos y para llevar a cabo ciertas obras sobre la tierra que fueron decretadas por el Gran Jehová; y si el Señor encuentra conveniente levantar a ese hombre al comienzo de la escena terminal para encabezar el ejército de Israel, lo hará. Y si se siente dispuesto a mandarle como personaje espiritual para guiar al campamento de Israel a la tierra de su herencia, bien.” (Journal of Discourses, 15:362–63)

Otro de los primeros apóstoles, Erastus Snow, fue de la opinión que José sería resucitado mucho antes de la venida de Cristo en gloria. En 1884, después de relatar como el Profeta y otros habían cumplido una misión predicando en el Mundo de ios Espíritus, habló de una futura misión que cumplirían:

La próxima misión será de venir y preparar el camino en Sión y en sus Estacas, y en los templos de nuestro Dios para hacer girar la llave de la resurrección de los muertos, para levantar a aquellos que están dormidos, y para exaltarles entre los Dioses. ¿Y quién será el primero y el principal? Pues, el que fue escogido por Dios y fue puesto como el primero y el principal para tener las llaves de esta última dispensación. ¿Cuando ocurrirá? No me es dado declarar el mes, el día ni la hora; pero sí me es dado decir que el tiempo está a mano. El tiempo está acercándose (muchu más cerca que casi ninguno de nosotros puede ahora comprender) cuando José será vestido con inmortalidad, cuando su hermano, Hyrum, será vestido con inmortalidad, cuando los mártires serán levantados de los muertos, juntos con sus hermanos fieles quienes han cumplido una buena misión en el mundo espiritual—ellos también serán llamados para participar en la obra de la gloriosa resurrección. El Señor Jesús, quién fue los primeros frutos de los muertos, el primer fruto de aquellos que duermen, y quién posee las llaves de la resurrección, llevará a cabo la resurrección del Profeta José y su hermanos, y les asignará la obra de llevar a cabo la resurrección de sus hermanos en la misma manera que les ha asignado obrar en todas las otras ramas del trabajo desde el comienzo.” (Journal of Discourses, 25:33–34)

Después de hablar de su creencia que la resurrección del Profeta no era muy lejana, Eider Snow enfatizó que ésto ocurriría antes de la aparición del Señor en el templo (Aparentemente esta es la aparición de Cristo en el Templo de la Nueva Jerusalén…) Antes de la venida del Salvador en gloria:

Y el Señor Jesús aparecerá y se mostrará a Sus siervos en santos lugares en Su templo, para aconsejarles e instruirles y dirigirles. Aparecerá en la gloria de Su Padre, en Su cuerpo resucitado, ente aquellos que puedan aguantar Su presencia y Su gloria. Y anticipo que todo esto será mucho antes que malgastará y destruirá los inicuos de la faz de la tierra. (Journal of Discourses, 25:34)

Heber C. Kimball también creyó y profetizó que José Smith volvería antes de la segunda venida del Señor y relacionó su regreso con este período. Después de profetizar de la destrucción que engolfaría la parte oeste de Missouri, previó que

“La tensión llegará a ser tan fuerte que los más rectos entre ellos clamarán al Señor día y noche hasta que serán librados.

Entonces el Profeta José y otros aparecerán y aquellos que han permanecido fieles serán seleccionados para volver al Condado de Jackson, Missouri, para participar en edificar esa hermosa ciudad, la Nueva Jerusalen.” (Declaraciones proféticas de Hebert C. Kimball a Amanda H. Wilcox)

Así es que las autoridades de la Iglesia han anticipado que se levantará un líder quién guiará a los Santos en el establecimiento de la Nueva Jerusalen, y varios han expresado el pensamiento que esta persona puede ser José Smith como un ser resucitado. Basta decir que los Santos de los Últimos Días anticipan volver al Condado de Jackson bajo un liderismo inspirado y con poder.

 

La jornada de los Santos hacia el Este mientras la contención continua en los Estados Unidos

Después que habrán tomado la decisión de volver al Condado de Jackson, se anticipa que los Santos harán la jornada hacia el poniente como un grupo. Orson Pratt dió una descripción gráfica del regreso de los santos:

“Volveremos al Condado de Jackson… cuando volvamos, habrá una organización muy grande que compondrá miles y decenas de miles, y avanzarán, cubiertos con la sombra de la gloria de Dios, en forma de nube por día y un pilar de fuego ardiente por noche, la voz del Señor sonando delante de su ejército…

¿No creará ésto terror sobre todas las naciones de la tierra? ¿No causarán tales ejércitos que caiga un terror sobre las naciones, aunque no sean tan numerosos como los ejércitos del mundo? El Señor dice que las banderas de sión serán terribles.” (Journal of Discourses, 15:364)

Parece que esta descripción es una interpretación de Isaías 4:5–6. Esta interpretación quizás no es muy apropiada como descripción de la jornada. Sin embargo, por lo menos su comentario indica la magnitud de la empresa y que los miembros de la Iglesia serán organizados en un solo grupo. En otra ocasión dijo que “puede ser que algunos individuos irán para preparar el camino, para comprar un poco más terreno y arreglar las cosas; pero cuando ésto será cumplido, este pueblo volverá a aquel lugar como un cuerpo, el Señor yendo con ellos.” (Journal of Discourses, 17:304)

Una visión registrada por José Smith fue dada a su escribiente en el templo de Kirtland, en que se vieron “los ejércitos de los cielos protegiendo a los Santos en su regreso a Sión.” (La Historia de la Iglesia, 2:381) Parece que si los Santos necesitan la protección de un ejército celestial, la jornada hacia el poniente ocurrirá durante el período de conflicto interno. Por cierto, ésto fue la creencia de Orson Pratt:

“Pues bien, volviendo a profetizar, cuando llegue el tiempo en que el Señor malgastará esta nación, mandará a su pueblo a volver y tomar posesión de su propia herencia que compraron hace unos cuarenta y cuatro años en el estado de Missouri.” (Noticiero Deseret Nocturno, Tomo 8, No 265, 2 de octubre de 1875)

Una declaración aparentemente hecha por José Smith en 1843 parece poner el tiempo del regreso de los Santos a Missouri como durante la época del conflicto interno. Dijo, “cuando veáis esta tierra ligada con hierro podáis mirar hacia el Condado de Jackson.” (Profecía registrada por Edwin Rushton y Teodoro Turley) Joseph F. Smith también expresó la opinión que éste sería un tiempo de conflicto y que puede ser que los santos tendrán que defenderse de sus enemigos sobre la mano diestra y sobre la mano siniestra.

“Cuando Dios guiará el pueblo en su regreso al Condado de Jackson, ¿como lo hará? Permitidme pintaros el cuadro de como algunos de nosotros seremos reunidos y guiados al Condado de Jackson. Pienso que veo dos o tres centenares de miles de personas encaminándose atravez de la gran llanura aguantando durezas sin nombre en la jornada, manejando y guardando su ganado por día y por noche, y defendiéndose a si mismos y a sus pequeñitos de enemigos sobre la mano diestra y sobre la mano siniestra, tal cual como cuando llegaron aquí. Encontrarán la jornada de regreso al Condado de Jackson tan real como cuando vinieron acá. Pues bien, anotadlo. Y aunque seréis guiados por el poder de Dios, “con brazo extendido,” no será más evidente para los participantes que el guiar al pueblo hacia acá. Pensarán que habrán muchas dificultades que aguantar en esta manifestación del poder de Dios, y que será dejado, tal vez, a sus hijos ver la gloria de su liberación, tal como está dejado a nosotros ver la gloria de nuestra anterior liberación de las manos de aquellos que trataron de destruirnos.” (Journal of Discourses, 24:156–57)

Parece, pues, que el regreso ai Condado de Jackson ocurrirá durante el período de guerras internas, y que los Santos encontrarán oposición durante su jornada. También de interés es el hecho que aunque esta descripción profética fue declarada mucho después de la introducción del ferrocarril, no menciona como usados en la jornada los métodos modernos de transporte. Al contrario, las personas estarán “manejando y guardando su ganado” en el camino. Esta predicción puede ser tomada como una indicación de la gran destrucción de los caminos y los sistemas de transporte de esta nación durante el período de conflicto interno. Esta interpretación está verificada, quizás, por una visión atribuida a Wilford Woodruff en que dió a entender que vio varias secciones de los Estados Unidos como si estuvieran engolfadas por una terrible enfermedad. Hablando de la región inmediatamente al oeste de Omaha, Nebraska, el relato dice,

“Al viajar en la senda hacia el Este, ví el camino lleno de gente, la mayor parte mujeres, con solo lo que pudieron llevar en bolsas sobre la espalda viajando a pié hacia las montañas.

“Me pregunté como pudieron llegar con bultos tan pequeños sobre las espaldas. Fue notable para mi que habían tan pocos hombres entre ellos. No me pareció que los autos estaban en marcha. Las rieles se presentaron como aherrumbradas y abandonadas.

Aunque se anticipa que el viaje hacia el Este será una peregrinación peligrosa, la siguiente declaración por Orson Pratt describe la manera pacible en que se espera que los Santos procederán. También explica que este grupo que regresa será formado de esposas y niños, tanto como de los Élderes de Israel:

“Tal vez preguntaréis si anticipamos volver como una mayoría. Sí. ¿Anticipamos volver como un gran pueblo? Sí. ¿Anticipamos volver con nuestras esposas e hijos? Sí. ¿Anticipamos volver en una manera pacible? Por supuesto. ¿Jamás habéis visto algún otro sentimiento de parte de los Santos de los Últimos Días, que de promover la paz doquier que se ubiquen? ¿Cuál ha sido nuestro objetivo desde el comienzo? Paz y buena voluntad para con todos los hombres.”

 

Muchos de los Santos permanecerán en el Oeste

Aunque se anticipa que “decenas de miles” de los Santos viajarán hacia el este, Brigham Young aclaró que no todos harán la jornada al Condado de Jackson. Muchos miembros de la Iglesia quedarán para mantener sus hogares en las montañas del Oeste:

“¿Volveremos al Condado de Jackson? Sí. ¿Cuándo? Tan pronto como se abra el camino. ¿Iremos todos? ¡O No! Por supuesto que no. No hay lugar allí para todos nuestros miembros actuales. Cuando realizamos nuestro retorno ¿quedarán en estas montañas menos personas que contamos acá hoy día? No, en aquel entonces pueden haber cien personas por cada una hoy día. Es una locura suponer que dejaremos estos hogares, logrados con tal sacrificio, para edificar otros en un nuevo lugar.

Orson Pratt estuvo de acuerdo que habrán Santos en ambos lugares:

“No anticipamos que cuando llegue el tiempo, todos los Santos de los Últimos Días que ya ocupan los valles de las montañas, irán en un cuerpo consolidado, dejando a esta tierra totalmente sin habitantes. No anticipamos ver tal cosa. Pero sí anticipamos que habrá un período en la historia futura de la Iglesia cuando muchos centenares de este pueblo—nuestra juventud, por ejemplo, que se desarrollarán en aquellos días, se unirán en un solo cuerpo, e irán a vivir en las partes orientales del estado de Kansas, y también en las partes occidentales del estado de Missouri. (Journal of Discourses, 21:149)

Pero también dijo que “anticipamos que estas montañas no serán la morada de todos los Santos de los Últimos Días; anticipamos que la gran mayoridad del pueblo emigrará.” (Journal of Discourses, 24:23)

Se anticipa que aquellos que serán escogidos para hacer la peregrina serán los más dignos y los mejores preparados, quienes, como dijo Heber C. Kimball, “obran rectamente y honran sus llamamientos.” (Journal of Discourses, 9:27)

 

Estableciendo la Nueva Jerusalén bajo la Ley de Consagración

Es anticipado por muchos de los Santos, que al llegar en Kansas y Missouri, encontrarán el sitio de su Nueva Jerusalén desolado, vacío, y sin habitantes. En el capítulo que trata los juicios que Dios derramará sobre la tierra [Capítulo tres] se citaron profecías que Dios visitará la región con juicio y que “no habrá dueños dejados para ocupar la región,” y que el Condado de Jackson “será barrido tan limpio de sus habitantes que… no habrá ni un perro extraviado para mover su cola.” En una visión atribuida a Wilford Woodruff, él fue mostrado la condición de esta región de tierra en el tiempo de la puesta de la piedra angular del templo de la Nueva Jerusalén, y registró que “Parece que estuve parado en la orilla izquierda del río Missouri, e Illinois y toda Iowa eran completos desiertos en que no había ninguna cosa con vida.” La repoblación de esta tierra con un grupo de muchos miles de Santos llegando todos a la vez, sin duda será un gran desafío para los líderes de la Iglesia. La división del terreno y el repartimiento de lotes tendrán que ser gobernados y dirigidos muy cuidadosamente.

Parece que ésto se llevará acabo bajo el sistema de la vida comunal conocida en la Iglesia como el Orden Unido o la Ley de Consagración.

En la Ley de Consagración cada Santo de los Últimos Días que participa reconoce que la tierra pertenece al Señor y se consagra a si mismo y a toda su propiedad a Dios. Entonces llega a ser mayordomo sobre una parte de la propiedad del Señor y como heredero en el sistema tendrá el derecho de recibir del almacén y de desarrollar y extender su mayordomia. Una porción de terreno y de otros materiales le es asignado para desarrollar basado en el número de su familia, el tipo de su negocio, etcétera. La Iglesia le da ayuda financiera para establecer y extender su granja o negocio, pero su progreso es pendiente a la supervisión y revista anual por el Obispo. Las personas viven en unidades de familia y se alimentan alrededor de sus propias mesas. Los Santos de los Últimos Días mantienen que un fiel y sabio mayordomo sobre la propiedad del Señor finalmente recibirá su mayordomia como herencia eterna. Según Orson Pratt, cuando ocurre el regreso a Missouri, involucrarán de inmediato en su plenitud la Ley de Consagración y lo usarán para la distribución de terrenos:

“Hay una cosa por cierto—algo en que vosotros y yo podemos depender, con tanta certeza como la anticipación de nuestra comida cotidiana, y eso es que el Señor nuestro Dios acompañará a este pueblo en su retorno, y seleccionará de entre este pueblo un número suficiente para hacer muy grande el ejército de Israel. Y cuando llegue ese día, guiará las multitudes de aquellos que emigran a sus posesiones en esos dos estados que he mencionado. Y el terreno así comprado, sin duda, en tanto como sea posible, será localizado en un solo distrito, que será colonizado en una manera muy diferente a como ahora colonizamos estas regiones montañosas. Podéis preguntar, ¿en qué manera seremos diferentes en colonizar esas tierras cuando iremos allá para cumplir con los mandamientos del Señor? Os diré. Ningún hombre en estas localidades será permitido recibir una mayordomía en aquellas tierras, si no está dispuesto a consagrar todas sus propiedades al Señor. Éso será entre las primeras enseñanzas dadas… en aquel día, la totalidad de nuestras propieda des, ascendiendo a una suma mucho más grande, será mantenida en fideicomiso. ¿Para quién? Para la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y para toda esta gran compañía que se congregará allá. (Journal of Discourses, 21:149–50)

Los recursos combinados de los Santos, cuando los consagran a la Iglesia en este, tiempo, serán, al parecer, una suma muy grande. Los Santos de los Últimos Días aparentemente tendrán más que suficientes bienes para comprar terrenos adicionales para colonizar y edificar sus ciudades. En las palabras de Orson Pratt,

Empero, cuando llegue el tiempo para la compra de esta tierra, tendremos los recursos. Cómo se realizará. lo necesario para lograrlo no es para mí decir. Quizás el Señor abrirá minas de oro y plata, o alguna otra cosa que le convendrá, las riquezas serán derramadas en las faldas de los Santos de los Últimos Días hasta que no sabrán como disponerlas. Ahora profetizo de nuevo, basado en revelación anterior, que no hay un pueblo sobre la faz de la tierra entera, ni siquiera Londres, o París, o Nueva York, o cualquiera de las grandes ciudades mercantiles del mundo—no hay personas ahora sobre la faz de la tierra tan ricas como serán los Santos de los Últimos Días en unos pocos años. Teniendo sus millones, por tanto comprarán el terreno, edificarán grandes ciudades, pueblos y aldeas, y construirán una gran ciudad capital, en el lugar céntrico, en el Condado de Jackson, Missouri. (Journal of Discourses, 21:136)

José Smith también registró que

“Se edificará el Templo en el Condado de Jackson en esta generación. Los Santos pensarán que no habrá tiempo para edificarlo, pero con toda la ayuda que recibiréis podréis construir un gran templo rápidamente. Tendrán todo el oro, la plata, y piedras preciosas; porque estas cosas se usarán solo para adornar el templo; tendréis todos los mecánicos adiestrados que queréis.”

Parece que hay una contradicción entre estas declaraciones y las profecías citadas en capítulo tres que dicen que el Condado de Jackson en ese tiempo estará sin habitantes. Parece que en cualquier circunstancia en que los Santos pudieran encontrar dueños de terrenos a quienes recompensar, estarían listos y dispuestos de hacerlo. Se debe recordar, por supuesto, que mucho de este terreno originalmente pertenecía a los Santos.

El establecimiento de la Ley de Consagración aparentemente será una necesidad, porque es una ley celestial y el Señor dijo que “no se puede edificar a Sión sino de acuerdo con los principios de la ley del reino celestial; de otra manera, no la puedo recibir.” (Journal of Discourses, 105:5)

Aunque no se establecerá la ley en su plenitud hasta que la Nueva Jerusalén será establecida, Orson Pratt enseñó que antes de que los Santos vuelvan a Missouri, “se aproximará la ley acá en las montañas. Aprenderemos muchos principios puros para capacitarnos para imponer la ley, en lo posible, bajo las circunstancias en que somos puestos aquí.” En otra ocasión explicó que mientras que el Señor ayudará a los Santos a prepararse para vivir la Ley de Consagración mientras todavía están en el Oeste, no sintió que vivirían de acuerdo con la ley completa hasta que los Santos llegaran a Missouri:

“Si no podéis negociar con justicia en relación a estas pequeñas cuentas, ¿en qué manera se puede esperar que ejecutaréis la pura ley de Dios—la ley de consagración? Os diré, tenemos que empezar y prestar atención con fidelidad a estas cosas pequeñas. Pero cuando somos recién nacidos en su reino no podemos andar solos; no podemos cabriolar, y trotar, y gambetear por todos lados; por tanto Él ha ordenado ciertos auxilios, y gobiernos, y leyes para gobernarnos mientras estamos aun titubeando, y tratando de avanzar hacia un orden más perfecto de las cosas. Este Fondo de Emigración Perpetua es uno de estos auxilios, ordenado para ayudarnos en nuestro estado imperfecto y débil: más luego, cuando se impondrá la ley completa de Dios, se podrán eliminar estos auxilios. Cuando esto sucederá, no lo sé, pero tengo la idea que no será hasta que volvamos al Condado de Jackson, porque el Señor nos ha dicho en una revelación algo como lo siguiente—”Que se cumplan estas leyes que os he dado concerniente a mi pueblo en el Condado de Jackson después de la redención de Sión.” (Journal of Discourses, 2:57)

Lorenzo Snow también enseñó que una aproximación a la Ley de Consagración sería necesaria mientras los Santos están todavía en las montañas, y dijo que “no serán permitidos entrar en la tierra de donde fuimos expulsados hasta que nuestros corazones están preparados a honrar esta ley, y nos santificaremos por la práctica de la verdad.” (Journal of Discourses, 16:276)

El Orden Unido en que entrarán los Santos en Missouri proveerá no solo para las necesidades de individuos y familias, sino también para la construcción pública y los propósitos de la comunidad. En describir esta fase de los beneficios de vivir la Ley de Consagración Orson Pratt explicó,

“La revelación dice: “Darán al almacén todo lo que no requieren para el sostén de las familias necesitadas.” en esta manera el almacén del Señor estará lleno y en gran abundancia; y estos bienes se usarán para propósitos públicos, y también para proveer herramientas agricultoras, libros, etcétera, para el resto de José que entrarán en el convenio en esos días, para que también puedan tener sus mayordomías en medio del pueblo de Dios. Habrá una porción de los bienes de estas mayordomías que será consagrada al almacén del Señor, y que se utilizará para la construcción de Templos, y para el embellecimiento de sitios públicos en la ciudad de la Nueva Jerusalén, para hacerla en tanto sea posible una ciudad de perfección. (Journal of Discourses, 21:152–53)

 

Un plan inspirado para la Ciudad y para el Templo

Dos años después que se reveló el sitio para la Ciudad de Sión en 1831, José Smith formuló un plan para la ciudad y lo mandó, junto con una explicación detallada de la configuración, a los miembros de la Iglesia viviendo en Missouri. Fue su intención que todas las ciudades fundadas por los Santos siguieran este plan, y “así llenar el mundo en estos últimos días.” Aunque los Santos fueron expulsados de sus hogares antes que pudieron construir esta ciudad, este plan en general ha sido utilizado como guía para muchas de las comunidades que la Iglesia ha establecido en el Oeste. Cuatro años después, al registrar la conferencia del 6 de abril de 1837, Wilford Woodruff dijo que el plan fue dado por revelación y se llevará acabo cuando se edifica la Nueva Jerusalén:

“También nos presentó en cierto grado con el plano de la ciudad de Kirtland, que es la fortaleza de la hija de Sión. El plan que presentó le fue dado en una visión, y el futuro probará que las visiones de José concerniente al Condado de Jackson, y todas las varias estacas de Sión y la redención de Israel se cumplirán en el tiempo designado por el Señor.

Se deben notar varias cosas de importancia específica en este plan. El plan trató el establecimiento de un plano para una ciudad con 49 manzanas que acomodaría de quince a veinte mil personas. Las calles anchas (40 metros) serían más que suficientes para acomodar los modos avanzados de transporte que se conocen hoy día. Las manzanas debían ser construidas en forma cuadrada, pero las casas debían afrontar en direcciones alternantes de cuadra en cuadra. El terreno para agricultura debía ser ubicado fuera de la ciudad hacía el Norte y el Sur, y la ciudad debería mantenerse libre de edificios antiestéticos. Las partes céntricas del plano fueron reservadas para edificios públicos y en esta manera la ciudad fue organizada para que nadie viviría más que seis cuadras del centro. Al aumentar la población, otros planos similares al plano descrito aquí por el Profeta, serían puestos en secciones contiguas.

En el centro del plano de Sión que José Smith preparó hay dos manzanas con secciones enumeradas donde se anticipa que se edificará un templo grande. El Templo, según el plan del Profeta, tendrá veinticuatro secciones o edificios, cada cual sirviendo a cierta parte del liderazgo del sacerdocio de la Iglesia.

José Smith también dio detalladas instrucciones para uno de los veinticuatro compartimientos del Templo. Parece, sin embargo, que este compartimiento del templo iba a ser de una naturaleza temporaria y no se anticipó que sería parte del edificio final del templo que permanecería para siempre. Una descripción dada por Orson Pratt del Templo que se edificará cuando los Santos vuelvan para redimir a Sión es diferente al plano confeccionado por el Profeta, porque él habla de veinticuatro salas edificadas en forma circular con un arco sobre el centro. Alude a esta descripción como el resultado de una revelación dada cuarenta años más antes (en 1839), pero dice que los nombres de los compartimientos fueron dados “hace algunos cuarentay cinco o cuarenta y seis años” (que sería en 1833–34, el tiempo en que el Profeta dió el plano de Sión):

“Allá, como quiera que sea, planeamos edificar un templo diferente en algunos respectos que todos los demás templos. Será edificado mucho más grande, cubrirá un terreno más amplio, mucho más de lo que cubre este Tabernáculo, y este Tabernáculo puede acomodar de 12.000 hasta 15.000 personas. Planeamos edificar un templo mucho más grande, muchísimo más grande, según la revelación que Dios nos dió hace cuarenta años acerca de ese Templo. Pero podréis preguntar ¿en qué forma se edificará? ¿Se edificará con solo una sala grande, como este Tabernáculo? No; habrán 24 diferentes compartimientos en el Templo que se edificará en el Condado de Jackson.

Los nombres de estos compartimientos nos fueron dados hace algunos cuarenta y cinco o cuarenta y seis años; todavía tenemos los nombres, y cuando edificamos estas veinte y cuatro salas, en una forma circular y arqueado sobre el centro, daremos los nombres a todos estos diferentes compartimientos tal cual como fueron particularizados por el Señor por medio de José Smith… Quizás preguntaréis para que propósito se edificarán estos veinte y cuatro compartimientos. Contesto que no es para convocar al mundo exterior, ni para congregar a los Santos en un solo lugar, sino se edificarán estos edificios con una perspectiva especial a diferentes órdenes, o en otras palabras, los diferentes quórumes o concilios de los dos Sacerdocios que Dios ha ordenado sobre la tierra… ¿Pero habrán otros edificios además de estas 24 salas que están conectadas en forma circular y arqueado sobre el centro?—¿Habrán otras salas que se edificarán—no conectadas al Templo? Sí. Habrán tabernáculos, habrán capillas para la asamblea de las personas en el día del Señor. Habrán varias localidades de convocación para que las personas puedan reunirse; pero el Templo será dedicado al Sacerdocio del Más Alto Dios, y para propósitos sagradísimos y santísimos.” (Journal of Discourses, 24:24–25)

Aunque aparentemente el semblante del templo se ha visto en visión, se anticipa revelación adicional en el tiempo de su construcción. Al hablar de los hombres que el Señor levantaría para guiar a los Santos a Sión en poder, Orson Pratt comentó en 1879,

“Pienso que, cuando llegue este tiempo, los hombres entenderán todas las particularidades en cuanto al Templo que se edificará en el Condado de Jackson. Sí, ya se nos ha revelado una parte del plan, y también el plano que explica como la ciudad de Sión será trazada… Esta casa será edificada, pues, de acuerdo a un cierto plan, que Dios revelará a su siervo, que Él levantará en su propio y debido tiempo. (Journal of Discourses, 21:154)

En el tiempo de la redención de Sión, se espera que la revelación guiará la construcción de la ciudad entera tanto como el templo. Élder Pratt continua:

“Y tendrá que dar más revelaciones sobre otras cosas de igual importancia, porque precisaremos instrucciones en como edificar a Sión; como establecer la ciudad céntrica; como marcar las calles; las clases de árboles ornamentales para adornar las veredas, tanto como todas las demás cosas para embellecerla, y hacerla una ciudad de perfección, como proféticamente la llamó David.” (Journal of Discourses, 21:154)

Se espera que este control desde los cielos se extenderá hasta indicar el estilo de arquitectura adoptada atravez de la ciudad. Orson Pratt dijo que “Erigiremos en aquel lugar una hermosa ciudad según el orden y el plan que el Señor revelará, una parte de lo cual ya se ha revelado,” y añadió que Dios “manifestará el bosquejo y mostrará la clase de arquitectura.” (Journal of Discourses, 15:365)

Que la construcción del Templo, como igual de la ciudad, se llevará acabo bajo la dirección del Señor, y no será dejada solo a la ingeniosidad del hombre, también fue claramente enseñado por Presidente John Taylor:

“Hablamos de volver al Condado de Jackson para edificar el templo más grandioso que jamás fue construido sobre la tierra y la ciudad más espléndida que jamás fue levantada; sí, ciudades, si queréis. Los diseños arquitectorios de esos edificios espléndidos, las ciudades, las murallas, los jardines, los emparrados, las calles, etcétera, serán bajo la dirección del Señor quién controlará y manejará todos estos asuntos; y las personas, desde el Presidente hacia abajo, estarán todas bajo la guía y la dirección del Señor en todas las empresas de la vida humana; hasta que finalmente serán capacitadas a edificar ciudades que serán dignas de ser arrebatadas—para que cuando Sión descienda desde arriba, Sión también ascenderá a la vez desde abajo, y será preparada para asociarse con los de arriba. (Journal of Discourses, 10:147)

 

¿Quiénes edificarán la Nueva Jerusalén?

En conección con la ayuda divina que se espera durante la construcción de la Nueva Jerusalén, algunos líderes de la Iglesia han anticipado en ese tiempo la presencia de José Smith y otros, aparentemente como seres resucitados. Heber C. Kimball comentó en 1861,

“Seréis bendecidos, y veréis el día cuando Presidentes Young, Kimball, y Wells, y los Doce Apóstoles estarán en el Condado de Jackson, Missouri midiendo y marcando vuestras mayordomías. En la carne? Por supuesto. ¡Qué bien pareceríamos sin la carne! Estaremos allá en la carne, y todos nuestros enemigos no lo podrán impedir. Hermano Wells, puedes escribir ésto: Estarás allá, y Willard estará allá, y también Jedediah, y José y Hyrum Smith y David, y Parley; y llegará el día cuando veré esos hombres en la asamblea general de la Iglesia del Primogénito, y en el gran concilio de Dios en Jerusalén, también.” (Journal of Discourses, 9:27)

Brigham Young explicó que aunque el Señor dirigirá la obra por revelación, los hombres tendrán que hacer la obra misma:

Él [el Señor] no mandará a sus ángeles a amontonar las piedras para edificar la Nueva Jerusalén. No mandará sus ángeles de los cielos ir a las montañas para cortar madera y labrar tablazones para adornar la ciudad de Sión. Nos ha llamado a nosotros para hacer este trabajo; y si le dejamos a Él obrar por nosotros, por medio de nosotros, y con nosotros, lo podrá lograr; de otro modo fallaremos, y nunca tendremos la honra de edificar y amplificar a Sión sobre la tierra. ¿Es ésto realmente así? Por cierto. Pues bien, guardemos los mandamientos.” (Journal of Discourses, 13:313)

El Libro de Mormón define a los obreros que edificarán el templo en decir que “Aquellos [los Gentiles, que se juntarán con la Iglesia después de la tensión interna en América] ayudarán a mi pueblo, el resto de Jacob, y también a cuántos que vendrán de la casa de Israel, a fin de que construyan una ciudad que será llamada la Nueva Jerusalén.” (3 Nefi 21:23)

Así que tres grupos participarán en levantar esta ciudad:

1. Los Gentiles,

2. Los Lamanitas, y

3. Tantos como vendrán de la Casa de Israel.

Este tercer grupo parece ser una referencia a la venida de las Diez Tribus y a los que en ese tiempo ya serán miembros de la Iglesia, y por lo tanto de la Casa de Israel. La administración de la obra de construcción naturalmente quedará con la Iglesia y con el reino político.

Se verá en los próximos dos capítulos que los tres grupos mencionados participarán, pero quizás la lista está al revés en orden cronológico. Para completamente entender este asunto uno tiene que darse cuenta que se anticipa que la Ciudad de Sión crecerá durante un período de muchos años hasta que llegue a ser una gran metrópoli mundial. En las primeras fases de su desarrollo la mayor parte del trabajo aparentemente será hecho por los miembros de la Iglesia (el tercer grupo) quienes serán ayudados al principio del programa de construcción por la llegada de las Diez Tribus del Norte. Se inaugurará entonces un gran programa misional entre los Lamanitas (el segundo grupo) y ellos vendrán por millones a la nueva Sión. Aparentemente la mayor parte de la obra de construcción entonces será afrontada por ellos. A la vez que la Nueva Jerusalén crece a ser un poder mundial y la tensión llega a su fin en los Estados Unidos, los Gentiles (el primer grupo) también se congregarán en la ciudad y apoyarán y ayudarán el crecimiento.

Un comentario por Orson Pratt sobre este tema es de interés:

“Ellos (los Lamanitas) también serán instruidos por nosotros a cultivar la tierra, a construir edificios como lo hacemos nosotros, instruidos como construir Templos e instruidos por nosotros en las varias ramas de la industria práctica; y entonces, después de haber recibido esta información e instrucción, tendremos el privilegio de ayudarles a edificar la Nueva Jerusalén.

“El Señor dice que los Gentfles, que creen en el Libro de Mormón “ayudarán a mi pueblo, el resto de Jacob, a fin de que construyan una ciudad que será llamada la Nueva Jerusalén.”

Pues bien, muy muchos, sin leer estas cosas, se han congraciado a sí mismos en el pensamiento que somos nosotros aquellos que cumpliremos todo este trabajo. No es así; nosotros tendremos que ser ayudantes, tendremos que ser nosotros los que cooperamos con el resto de José en llevar a cabo esta gran obra; porque el Señor tendrá respeto hacia ellos, porque son de la sangre de Israel, y las promesas hechas a sus padres extienden a ellos, y ellos tendrán el privilegio de edificar esa ciudad, según la norma que el Señor dará.” (Journal of Discourses, 17:301)

Aparentemente es la voluntad del Señor que los reyes y gobernantes entre las naciones Gentiles al fin contribuyan a la construcción de Sión. En la Doctrina y Convenios está registrada una revelación en que el Profeta fue mandado publicar una proclamación a “todos los reyes del mundo, hasta sus cuatro ángulos, al honorable presidente electo, a los eminentes gobernadores de la nación en que vives y a todas las naciones de la tierra esparcidas en el extranjero.” La revelación declaró que el Señor estaba por mandar a estos gobernadores “[a prestar] atención a la luz y a la gloria de Sión, porque ha llegado la hora señalada para favorecerla,” y Él dijo que “los visitaré y ablandaré sus corazones, muchos de ellos para vuestro beneficio, … para que vengan a la luz de la verdad, y los gentiles a la exaltación y enaltecimiento de Sión.” (D. y C. 124:2, 3, 6, 9) Ya se ha visto que habrán sido levantados gobiernos en varios lugares que se mostrarán más receptivos a la obra misional y a la causa de Sión que los gobiernos actuales. Aunque el Profeta fue prohibido por la persecución a escribir esta proclamación durante su vida, fue escrita y publicada por el Quorum de los Doce un poco después de su muerte. Habló de muchos acontecimientos importantes, pero significante en este contexto es la siguiente invitación a gobernantes y reyes:

“He aquí, o vosotros reyes y gobernantes, y el pueblo de los Gentiles, oíd la palabra del Señor, pues este mandamiento es para vosotros. No solo sois requeridos a arrepentiros y obedecer el Evangelio en su plenitud, y así llegar a ser miembros o ciudadanos del reino de Dios; sino también sois así mandados, en el nombre de Jesucristo, de poner en uso activo para el cumplimiento de estos propósitos vuestra plata y vuestro oro, vuestros barcos y naves de vapor, vuestros ferrocarriles y vuestros caballos, carrozas, camellos, mulas, y camillas. Porque sed informados que la única salvación que resta para los Gentiles es que sean identificados en el mismo convenio, y que adoren en el mismo altar con Israel. En una palabra, tendrán que llegar al mismo criterio; porque habrá un Señor, y Su nombre uno, y El será rey sobre toda la tierra.

 

La vida dentro de la Nueva Jerusalén

Los líderes de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días han pintado en forma muy clara la clase de vida en la Nueva Jerusalén. Las siguientes citaciones son típicas de las muchas descripciones de la vida que los Santos gozarán. Orson Pratt habló de varias empresas en que los Santos se ocuparán y de las oportunidades para educación que se encontrarán en la Ciudad de Sión:

“Pero quizás preguntaréis aun más concerniente a nuestra emigración a los bordes orientales del Estado de Kansas, y a los bordes occidentales del Estado de Missouri, ¿qué es lo que pensamos hacer en esa parte del país? Anticipamos ser agricultores, muchos de nosotros. Anticipamos introducir toda clase de maquinaria y de manufactura. Anticipamos edificar molinos. Anticipamos llegar a ser un pueblo muy industrioso, frugal, y económico. Anticipamos tener nuestra mercadería y nuestras tiendas y almacenes en esa tierra. Anticipamos construir muy muchos centenares de escuelas en ese lugar, lo mismo que ya hemos hecho en este lugar y en los dos próximos Territorios, Idaho al Norte y Arizona al Sur. No calculamos desatender a nuestros hijos en cuanto a su educación. Anticipamos construir un gran número de academias o escuelas superiores y además un gran número de edificios escolares. Anticipamos erigir universidades para la enseñanza de las ramas aun más altas. Anticipamos edificar muchos centenares de capillas, y anticipamos ser ubicados allí en gran densidadno un hombre solo ocupando diez o quince kilómetros de terreno y llamándolo su chacra; no anticipamos vivir en esa manera, pero anticipamos ubicamos en un establecimiento muy denso en esa región. (Journal of Discourses, 24:23)

También habló de los antecedentes cosmopólitos de muchos de los Santos que se reunirán allí, y de la vida pacífica que gozarán:

“En unos pocos años—no digo el número de años—miraréis hacia los condados occidentales del Estado de Missouri, y hacia los condados orientales de Kansas, y en los alrededores de toda esta región veréis una tierra poblada, llena de gente, con sus huertas, sus frutales, sus campos de grano, sus hermosas casas con árboles de sombra, sus ciudades y pueblos y aldeas. Podéis preguntar—¿Quiénes son todas estas personas? La respuesta será—¡los Santos de los Últimos Días! ¿De dónde han vendido? ¡Han venido de todas las naciones de la tierra! [Han venido de las montañas de Utah, de Arizona, de Idaho, y de los territorios montañosos del continente de Norte América, han venido aquí, y están pacíficamente cultivando los terrenos de estos Estados! Ahora, todo esto acontecerá, tan ciertamente acontecerá como que hay un Dios que reina en aquellos cielos, y no faltan muchos años, tampoco. (Journal of Discourses, 21:135)

Élder John Taylor habló de su expectación que los Santos sobresal drán en las artes, la ciencia, y la industria, que edificarán magníficos edificios, y que tendrán dirección divina para guiarles:

“Creemos, además, que Dios, habiendo comenzado su obra, continuará en revelar y desplegar su voluntad a su Sacerdocio, a su Iglesia y reino sobre la tierra, y que entre su pueblo habrá la incorporación de virtud, de verdad, de santidad, de integridad, de fidelidad, de sabiduría y de conocimiento de Dios. Creemos que habrá organizado un reino temporal de Dios que estará bajo la dirección y los auspicios del Señor de Huestes, y que en todas nuestra actividades, si tienen que ver con cosas temporales o cosas espirituales, como hemos tenido la costumbre de llamarles, estaremos bajo la dirección del Señor, como dicen las Escrituras, “Acontecerá que todos serán instruidos por el Señor.” Ésto es parte y parcela de nuestro credo. Creemos que levantaremos espléndidos edificios, magníficos templos y hermosas ciudades que llegarán a ser el orgullo, la alabanza y la gloria de toda la tierra. Creemos que este pueblo se sobrepasará en la literatura, en la ciencia y en las artes y en manufactura. En verdad, habrá una concentración de sabiduría, no solo la sabiduría combinada del mundo como ahora existe, pero los hombres serán inspirados en cuanto a todos estos asuntos en una manera y en tal magnitud como jamás antes han experimentado, y finalmente, cuando los propósitos del Señor se llevarán a cabo, tendremos los más magníficos edificios, los más placenteros y hermosos jardines, la más rica y costosa vestidura, y el más sano y el más intelectual pueblo que residirá sobre la tierra. Ésto es parte y parcela de nuestra fe; en hecho, Sión recibirá los elogios de toda la tierra; y como comentó antiguamente la Reina de Sabá, en cuanto a la gloria de Salomón, no se le había contado ni la mitad, así será en cuanto a Israel en sus moradas. En hecho, si hay algo grande, noble, dignificado, exaltado, si hay algo puro, o santo, o virtuoso, o hermoso, algo diseñado para exaltar o ennoblecer la mente humana para dignificar y elevar a las personas, se encontrará entre los Santos del más Alto Dios. (Journal of Discourses, 10:146–47)

 

Sumario

Los siguientes puntos han sido considerados en conección con el establecimiento de la Nueva Jerusalen:

1. Cuando llegue el tiempo para que los Santos vuelvan al Condado de Jackson, Missouri, el Señor levantará a un hombre “que lo guiará como Moisés.” Se ha especulado sobre la identidad de este hombre que incluye la posibilidad que José Smith será resucitado de los muertos para guiar a los Santos en su retorno.

2. Los Santos harán la peregrinación hacia el Este durante el período cuando la tensión interna todavía está enfureciéndose en los Estados Unidos. Tendrán que defenderse contra sus enemigos y aparentemente serán negados los medios más modernos de transporte por razón de la mala condición de los caminos y facilidades.

3. Se anticipa que muchos de los Santos permanecerán en el Oeste aunque el centro de influencia de la Iglesia será mudado al Condado de Jackson.

4. Los Santos, al empezar a planear la ciudad, se organizarán bajo el Orden Unido. Habrá una aproximación a este programa en el Oeste como una medida preparatoria.

5. Los Santos tendrán grandes riquezas y comprarán aquellos terrenos que aun no son de ellos.

6. La tierra, a la llegada de los Santos, estará en una condición desolada y abandonada.

7. El plano de la ciudad fue dado a José Smith por revelación. Se anticipa que se dará más revelación en dirigir la construcción de la ciudad y del templo.

8. La ciudad se edificará por tres grupos de personas durante un período de tiempo extendido. Estos grupos son

A. Los miembros de la Iglesia y los de la Casa de Israel incluyendo las Diez Tribus.

B. Los Lamanitas, o Americanos nativos.

C. Los Gentiles que se juntarán con la Iglesia después del período de tensión interna en los Estados Unidos. La relación entre estos tres grupos se aclarará aun más en los capítulos venideros.

9. Los Santos esperan crecer y prosperar allí y esperan construir una ciudad grandiosa. Sus actividades serán formuladas para santificar y exaltar a las personas.

 

“A Sión venid”
D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles
Conferencia General Octubre 2008

“Entrelazados nuestros corazones en uno”
Henry B. Eyring, 1er Consejero de la Primera Presidencia
Conferencia General Octubre 2008

Véase: