“El esparcimiento y el recogimiento de Israel”

 

Manual de Instituto Doctrina del Evangelio

Cap. 24: “El esparcimiento y el recogimiento de Israel”

 

Introducción

El presidente Joseph F. Smith habló sobre los propósitos de la Iglesia: “Nosotros proclamamos que los objetivos de esta organización son: predicar el evangelio en todo el mundo, recoger al Israel esparcido, y preparar a la gente para la segunda venida del Señor” (En James R. Clark, comp., Messages of the First Presidency of The Church of Jesus Christ of Latter–day Saints, 4:145).

 

Reseña doctrinal

A. Por haber rechazado el convenio que tenía con Dios, el antiguo Israel fue esparcido por sobre toda la faz de la tierra

1. Se había profetizado que Israel sería esparcido entre las naciones del mundo debido a la iniquidad del pueblo (véanse Levítico 26:33; Deuteronomio 4:23–27; 28:25, 37, 64; 1 Nefi 10:12–13; 21:1; 22:3–4).

2. El esparcimiento comenzó cuando los asirios llevaron cautivas a las diez tribus (véanse 2 Reyes 15:29; 17:6).

3. El esparcimiento continuó cuando el rey Nabucodonosor de Babilonia llevó a Judá cautiva (véanse 2 Reyes 25:1, 7, 11; 1 Nefi 10:3).

4. Lehi y sus descendientes eran una rama del Israel dividido y esparcido (véanse 1 Nefi 15:12; 19:24; 2 Nefi 3:5).

5. Después de la muerte de Jesús, los judíos fueron esparcidos entre las naciones gentiles (véanse 2 Nefi 25:15; Lucas 21:24; D. y C. 45:18–21, 24).

6. En las Escrituras, el esparcimiento de los judíos se compara con el zarandeo del grano en una criba, con el divorcio y con la venta de un hombre como pago de sus deudas (véanse Amós 9:8–9; Isaías 50:1).

 

B. Por medio de sus profetas, Dios prometió que recogería una vez más al esparcido Israel

1. El recogimiento de Israel es el resultado tanto de la misericordia de Dios como del arrepentimiento de Israel (véanse Isaías 54:7; Ezequiel 11:17; Jeremías 50:4–5; 2 Nefi 10:7; 30:7).

2. De acuerdo con los profetas de Dios, la redención del esparcido Israel se llevará a cabo en los últimos días (véanse Deuteronomio 4:27–31; D. y C. 113:6).

3. El alzar un pendón a las naciones es la señal para que Israel se recoja en su tierra durante los últimos días (véanse Isaías 5:26; 11:12).

4. Moisés les dio a José Smith y a Oliverio Cowdery las llaves del recogimiento de Israel (véase D. y C. 110:11).

5. Finalmente, todas las naciones entregarán a los pueblos esparcidos del Señor, los cuales volverán a la tierra que heredaron de sus antepasados (véanse Deuteronomio 30:3; Salmos 107:1–3; Isaías 43:5–6).

6. De las doce tribus, se recogerá primero a las tribus de los hijos de José, Efraín y Manasés, las cuales guiarán a las demás en su recogimiento (véanse Deuteronomio 33:16–17; D. y C. 133:30–39).

7. Conocido como el remanente del Señor, el recogimiento de Israel se asemeja al rescate o redención de la cautividad, a la búsqueda y reconocimiento de la oveja perdida, o a la vuelta de los desterrados (véanse Isaías 10:21–22; 11:11–12; Ezequiel 34:11–16; 2 Nefi 8:11).

 

Citas corroborativas

 

A. Por haber rechazado el convenio que tenía con Dios, el antiguo Israel fue esparcido sobre toda la faz de la tierra

• “Si leéis el capítulo 26 de Levítico y el capítulo 28 de Deuteronomio —hay muchos otros capítulos en la Biblia que también sirven para este fin, pero éstos especialmente— encontraréis el registro de muchas cosas por vía de convenio, promesa y amonestación, las cuales el Señor dio a Israel. El dijo lo que les sucedería si guardaban sus mandamientos, les habló de las consecuencias de quebrantarlos. Todo eso fue claramente expresado en estas Escrituras antes que los israelitas entrasen en la Tierra Prometida…

“A medida que transcurrió el tiempo, los israelitas violaron estos convenios. Se apartaron de las amonestaciones, de los mandamientos, de las instrucciones que el Señor les dio mediante el profeta Moisés y finalmente, por causa de esa rebelión, las maldiciones vinieron sobre ellos y fueron esparcidos entres las naciones de la tierra.” (Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 159.)

• “En el Libro de Mormón encontramos algo que, si no hubiese ninguna otra verdad escrita en él, sería suficiente evidencia de su divinidad. Me refiero al capítulo quinto de Jacob. En ese capítulo se encuentra una parábola que nadie podía haber escrito sin la guía divina del Espíritu del Señor. Habría sido imposible hacerlo de otra manera… No se ha registrado jamás una parábola más grande que esa. Es la palabra del esparcimiento de Israel. En ella el Señor revela a Jacob que va a dispersar a Israel, y la compara con un olivo cultivado…

“…Como en la tierra donde estaba plantado había comenzado a secarse, el Señor sacó ramas como los nefitas, como las diez tribus perdidas, y como otras que condujo a otras partes de la tierra, y de las que nosotros no sabemos nada. Las trasplantó por toda su viña, la cual es el mundo.” (Joseph Fielding Smith, Answers to Gospel Questions, 4:203–204.)

• “Se ha dicho que ‘si se llegara a escribir la historia completa de la casa de Israel, sería la historia de historias, la llave [de] la historia mundial de los últimos veinte siglos’. Esta afirmación tan comprensiva encuentra justificación en el hecho de que los israelitas han sido esparcidos tan completamente entre las naciones, que este pueblo disperso es considerado uno de los factores principales que han contribuido al origen y desarrollo de casi toda división principal de la familia humana. Esta obra de la dispersión se fue efectuando a través de muchas etapas y durante miles de años. Los antiguos profetas la previeron; y durante todas las generaciones, hasta la época del Mesías, y aun en las que inmediatamente siguieron, otros profetas vaticinaron la dispersión del pueblo como resultado decretado de su creciente iniquidad.” (James E. Talmage, Artículos de Fe, págs. 350–351.)

• “La apostasía fue lo que causó el esparcimiento de Israel, debido a que el pueblo no cumplió con los Diez Mandamientos, rechazó a los profetas y videntes y se volvió a los adivinos que susurran y hablan entre dientes [véase 2 Nefi 18:19], porque abandonó el convenio, hizo caso a falsos ministros y se unió a falsas iglesias, porque cesó de ser un ‘pueblo adquirido por Dios’ [1 Pedro 2:9] y un reino de sacerdotes. Cuando se hizo como el mundo, el Señor dejó que sufriera y viviera y fuera como el mundo era en ese entonces.” (Bruce R. McConkie, The Millennial Messiah, pág. 186.)

 

B. Por medio de sus profetas, Dios prometió que recogería una vez más al esparcido Israel

• “Los sufrimientos de Israel no han sido sino el castigo necesario de un afligido pero amante Padre, quien por estos medios eficaces determinó purificar a sus hijos de las manchas del pecado.

“Aunque han sido heridos de los hombres y muchos de ellos han desaparecido del conocimiento del mundo, los de Israel no están perdidos para su Dios. El sabe dónde los han llevado o echado; su corazón aún se inclina hacia ellos con amor paternal; y ciertamente él los ha de traer en el debido tiempo y por los medios señalados a una posición de prosperidad e influencia como corresponde a su pueblo del convenio. A pesar de sus pecados, y no obstante las tribulaciones que ellos mismos amontonaban sobre sus cabezas, el Señor dijo: ‘Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, no los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos: porque yo Jehová soy su Dios’. Tan completo como fue la dispersión será el recogimiento de Israel.” (Talmage, Artículos de Fe, págs. 363–364.)

• “La restauración del reino a Israel era el pensamiento predominante en la mente de los judíos de Israel en la época del Señor.

“Y aun los Doce, después de pasar tres años acompañando a Jesús en su ministerio terrenal; después de pasar con El cuarenta días siendo El un ser resucitado; y después que les había enseñado todo lo que debían saber para llevar a cabo la labor que se esperaba de ellos; aun así los Apóstoles quisieron saber sobre el cumplimiento de la palabra profética concerniente al Israel elegido. ‘Entonces los que se habían reunido’ en el momento de la ascensión de Jesús al cielo, para sentarse a la diestra de su Majestad en las alturas, ‘le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?’…

El reino a Israel no se iba a restaurar en sus días. Ellos debían predicar el evangelio y salvar almas antes de que llegara el terrible día de obscuridad que muy pronto cubriría la tierra. El día prometido de la restauración, el día del triunfo y la gloria de Israel, el día de la gloria milenaria, se encontraba todavía muy lejos. Se había programado para los últimos días.” (McConkie, Millennial Messiah, págs. 309–310.)

• “Muchas de las profecías antiguas predijeron que en los últimos días el Señor levantaría un pendón a todas las naciones, un estandarte para que Israel y todas las personas rectas de todas las naciones pudieran reunirse. (Isa. 5:26; 11:10–12; 18:3; 30:17–26; 31:9; 49:22; 62:10; Zac. 9:16) Este pendón es el nuevo y sempiterno convenio, el evangelio de salvación (D. y C. 49:9); es la gran Sión de los últimos días (D. y C. 64:41–43); es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.” (Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine, pág. 228.)

• “Nos encontramos ocupados con el recogimiento de Israel, el cual continuará hasta que los justos se junten en las congregaciones de los santos en las naciones del mundo. Esto nos recuerda el décimo artículo de fe, en donde el profeta José Smith dijo a su inquiridor: ‘Creemos en la congregación literal del pueblo de Israel y en la restauración de las Diez Tribus; que Sión (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre el continente americano; que Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y que la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca’

“El recogimiento de Israel consiste en unirse a la Iglesia verdadera y llegar a conocer al verdadero Dios… Por lo tanto, cualquier persona que haya aceptado el evangelio restaurado y que ahora busque adorar al Señor en su propia lengua junto a los santos, en la nación en la cual vive, ha cumplido con la ley del recogimiento de Israel y es heredera de todas las bendiciones prometidas a los santos en éstos, los últimos días.” (Spencer W. Kimball, The Teachings of Spencer W. Kimball, págs. 438–439.)

• “Poco a poco los judíos se van a ir congregando en la tierra de sus antepasados, y se recogerá a las diez tribus que huyeron hacia el norte, y la sangre de Efraín, el segundo hijo de José que fue vendido en Egipto, que se encuentra en todo reino y nación bajo el cielo, se recogerá de entre los gentiles, y los gentiles que reciban y se adhieran a los principios del evangelio serán adoptados y admitidos en la familia de nuestro padre Abraham, y Jesús reinará sobre los suyos y Satanás sobre los de él.” (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, págs. 121–122.)

• “¿Cuál es la razón por la que estáis aquí hoy?, y ¿qué os trajo aquí? Todo ello se debe a las llaves del recogimiento de Israel de los cuatro puntos cardinales del mundo que se le confiaron a José Smith, y que él confirió a otras personas para que el recogimiento de Israel se pudiera llevar a cabo, así como también el recogimiento que a su debido tiempo se realizará de las tribus de las tierras del norte. Es por esa razón, y por medio de la revelación de este principio, y debido a ese propósito, que os encontráis aquí hoy.” (John Taylor, en Journal of Discourses, 25:179.)

• “Es esencial en esta dispensación que Efraín ocupe su lugar a la cabeza, ejerciendo la primogenitura en Israel que le fue dada por revelación directa. Por tanto, Efraín debe ser recogido primero para preparar el camino, mediante el evangelio y el sacerdocio, para el resto de las tribus de Israel cuando llegue la ocasión en que han de ser congregadas en Sión. La gran mayoría de aquellos que han ingresado a la Iglesia son efrainitas. Es una rareza encontrar a alguno de cualquier otra tribu, a menos que sea la de Manasés.

“Es Efraín, en la actualidad, el que posee el sacerdocio. Es con Efraín con quien el Señor ha concertado convenio y ha revelado la plenitud del evangelio eterno. Es Efraín el que está edificando templos y efectuando en ellos las ordenanzas tanto para los vivos como para los muertos. Cuando vengan las ‘tribus perdidas’ —y será una escena sumamente notable y cosa maravillosa cuando vengan a Sión— en cumplimiento de las promesas hechas por medio de Isaías y Jeremías, tendrán que recibir sus bendiciones de coronamiento de su hermano Efraín, el ‘primogénito’ en Israel.” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo III, págs. 237–238.)

 

Véase: