Artículo de Fe No 1

 

1 NOSOTROS creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo.

 

Tres Seres separados y distintos

 

El élder Dallin H. Oaks, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo:

“Junto con las demás denominaciones cristianas, creemos en una Trinidad compuesta del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; sin embargo, testificamos que estos tres miembros de la Trinidad son tres Seres distintos y separados.

También testificamos que Dios el Padre no es sólo un espíritu sino una persona glorificada, con un cuerpo tangible, como lo es Su Hijo resucitado, Jesucristo…

“…muchos cristianos rechazan la idea de un Dios tangible y de una Trinidad compuesta de tres Seres separados. Creen que Dios es espíritu y que la Trinidad es un solo Dios…

“El conflicto entre el mundo especulativo de la filosofía griega y la fe y las prácticas simples y literales de los primeros cristianos produjo severas contenciones que amenazaron ensanchar las divisiones políticas del fragmentado Imperio Romano. Eso llevó al emperador Constantino a convocar el primer concilio mundial de la iglesia en el año 325 d. de J. C. La decisión de este concilio de Nicea permanece como el acontecimiento singular más importante, después de la muerte de los apóstoles, en lo que respecta a la definición del concepto cristiano de la Trinidad. El Credo de Nicea borró la idea de los seres separados de Padre e Hijo, al definir a Dios el Hijo como ‘una substancia con el Padre’.

“Hubo concilios posteriores y de sus decisiones y de los escritos de religiosos y filósofos, surgió una síntesis de la filosofía griega y de la doctrina cristiana, en la que los cristianos ortodoxos de esa época perdieron la plenitud de la verdad con respecto a la naturaleza de Dios y a la Trinidad. Las consecuencias de ello persisten en los varios credos cristianos que declaran una Trinidad de un solo ser y que describen a ese ser solo, o Dios, como ‘incomprensible’ y ‘sin cuerpo, partes o pasiones’. Una de las características que distinguen a la doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el rechazo de todos esos credos posbíblicos…

“…La Primera Visión de José Smith demostró que los conceptos que prevalecían con respecto a la naturaleza de Dios y a la Trinidad no eran verdaderos y que no podrían conducir a sus adherentes al destino que Dios deseaba para ellos…

“…podemos entender lo que Él ha revelado sobre Sí mismo y sobre los otros miembros de la Trinidad. Y ese conocimiento es esencial para comprender el propósito de la vida terrenal y de nuestro destino eterno” (“La Apostasía y la Restauración”, Liahona, julio de 1995, págs. 95–97).

 

“El procurar conocer a Dios, nuestro Padre Celestial, y a Su Hijo Jesucristo”
Élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles,
Conferencia General Octubre 2009

 

 

Véase:

 

“Dios, el Padre Eterno”

En una exposición doctrinal llevada a cabo en 1916, la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles declararon: “Dios el Eterno Padre, a quien damos el exaltado título de ‘Elohim’, es el Padre literal de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, así como de los espíritus de la raza humana” (“El Padre y el Hijo”, Mi reino se extenderá, pág. 80).

El presidente Brigham Young dijo:

“Quiero decir a cada uno de ustedes aquí presentes que ya conocen muy bien a Dios, nuestro Padre Celestial, o sea, el gran Elohim. Lo conocen muy bien porque todos ustedes han vivido en Su casa y han estado con Él año tras año; y, sin embargo, aún están buscando conocerlo, cuando en realidad simplemente se han olvidado de lo que sabían…

“No hay nadie que no sea hijo o hija de ese Ser Supremo [el Padre Celestial]. En el mundo espiritual, sus espíritus fueron primeramente engendrados y dados a luz, y vivieron allí con sus padres durante mucho tiempo antes de venir aquí” (en Journal of Discourses, tomo IV, pág. 216).

 

Véase:

 

“Su Hijo Jesucristo”

El presidente Heber J. Grant expuso: “Nosotros creemos sin ninguna duda que Jesucristo es el Hijo de Dios, engendrado por Dios, el Primogénito en el espíritu y el Unigénito en la carne; que Él es tan Hijo de Dios como lo somos nosotros de nuestros padres terrenales” (citado en Doctrina del Evangelio, Manual del alumno, Religión 231–232, pág. 13).

El élder Neal A. Maxwell, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, testificó:

“Ya sea que se le llame, en forma descriptiva, Creador, Hijo Unigénito, Príncipe de Paz, Abogado, Mediador, Hijo de Dios, Salvador, Mesías, Autor y Consumador de la Salvación, Rey de reyes, yo testifico que Jesucristo es el único nombre bajo el cielo mediante el cual el hombre puede ser salvo. (Véase D. y C. 18:23.)

“Testifico que Él es totalmente inigualable en cuanto a lo que es, lo que sabe, lo que ha efectuado y lo que ha experimentado. Y aún así, nos llama tiernamente Sus amigos. (Véase Juan 15:15)” (Véase “Divino Redentor”, Liahona, febrero de 1982, pág. 12).

 

Véase:

 

“El Espíritu Santo”

El élder Spencer W. Kimball, en ese entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó:

“El Espíritu Santo es un revelador. Toda alma digna tiene el derecho de recibir revelación, la cual se obtiene por medio del Espíritu Santo. En la despedida que Moroni da a los lamanitas, dice:

“ ‘y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas’ (Moroni 10:5). Él —el Espíritu Santo— es un recordatorio que traerá a nuestra memoria las cosas que hemos aprendido, en el momento que las necesitemos. Él es un inspirador que pondrá palabras en nuestra boca, esclarecerá nuestra comprensión y dirigirá nuestros pensamientos. Él nos testificará de la divinidad del Padre y del Hijo, de Sus misiones, y del programa que nos han dado. Él es un maestro y aumentará nuestro conocimiento. Él es un compañero y caminará con nosotros, nos inspirará a lo largo del camino, guiará nuestros pasos, nos avisará de nuestras debilidades, fortalecerá nuestras resoluciones, y nos revelará propósitos y aspiraciones justas” (citado en Doctrina del Evangelio, Manual del alumno, Religión 231–232, pág. 16).

 

Véase:

 

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Véase:

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