“El Arca desembarca en un Nuevo Mundo”

 

W. Cleon Skousen, Los Primeros 2.000 Años

Cap. 22: “El Arca desembarca en un Nuevo Mundo”

 

¿Cuánto le tomó al Arca ir al otro lado del mundo?

¿Dónde desembarcó el Arca? ¿Conocemos la fecha cuando esto ocurrió?

¿Cuánto tiempo pasó después de que el Arca se detuvo para que Noé pudiera ver las cúspides de las montañas cercanas?

Después de esperar otros cuarenta días, ¿qué hizo Noé?

Un evento emocionante ocurrió en el Primer Día del Año, ¿cuál fue?

Cuando Noé encontró que las aguas habían retrocedido, ¿salió del Arca? ¿Por qué?

¿Cuál fue la primera cosa que Noé hizo después de abandonar el Arca?

¿Estaba Noé justificado en su temor de que los hijos de los hombres pudieran intentar duplicar las abominaciones del período anterior al diluvio y quizá ocasionar con esto que otro diluvio viniera a la tierra?

¿Dicen las escrituras si esta fue la primera vez que aparecía el arco iris en los cielos?

¿Qué es lo que se debe entender por “señal del pacto”?

¿Qué crees que quiso decir el Señor con Su mandamiento de “multiplíquense sobre la tierra”?

¿Conoces alguna nación civilizada que utilice la sangre como alimento?

¿Es una violación de un mandamiento específico de Dios maltratar a los animales?

¿Qué dijo Dios respecto al castigo capital por el crimen del asesinato?

 

El Arca desembarca en un nuevo mundo

Por cinco meses el Arca viajo lentamente cruzando el mundo. Como mencionamos previamente, la escritura indica que las grandes tormentas continuaron durante todo el viaje. Pero después de que las aguas hubieron prevalecido por 150 días “se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.”[1]

Fue en esta ocasión que el fondo del Arca repentinamente rozó el tope de una montaña muy alta y reposó. Esta montaña es designada en las escrituras como “el monte de Ararat.”[2] Nótese que la Versión Inspirada no dice los montes de Ararat como lo hace la traducción del Rey Santiago.[3] Ésta especifica la montaña. La escritura dice que fue “en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes” que el Arca reposó sobre el monte de Ararat.[4] Desde los tiempo más antiguos esta montaña ha sido identificada entre el pueblo y siempre ha sido llamada “El lugar del primer descenso.”[5]

Por dos y medio meses más Noé y su familia continuaron alimentando y cuidando a los animales. Entonces quedaron impresionados al mirar por las ventanas del Arca las cimas de las montañas circunvecinas.[6] A partir de este momento el agua retrocedió sorpresivamente rápido.

Se nos informa que Noé esperó cuarenta días más y entonces envió un cuervo y una paloma. El cuervo voló y esperó a que las aguas retrocedieran pero la paloma regresó al Arca. Siete días después Noé envió a la paloma nuevamente, y ella regresó al Arca llevando una hoja de olivo de modo que Noé supo que el agua estaba retrocediendo en alguno de los valles bajos. El esperó siete días más y envió a la paloma de nuevo. Esta nunca regresó.

El Primer Día del Año (el cual era el primer día del primer mes del año en que Noé cumplió 601) el gran patriarca fue asistido por sus hijos para remover “la cubierta del Arca.” Entonces fueron capaces de observar a su alrededor y contemplaron que “que la faz de la tierra estaba seca.”[7] A lo que se refiere con la “cubierta” del Arca no sabemos. Parece, sin embargo, que esta les permitió tener una visión adecuada de todos los alrededores y se complacieron que las aguas hubieran retrocedido.

Noé no soltó los animales aun. Esperó recibir revelación. El no abandonó el Arca hasta que Dios específicamente se lo mandó. Este mandamiento no llegó hasta dos meses después. Fue un año y tres días después de que el Diluvio azotó la tierra que Dios hablo a Noé diciendo: “Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra.”[8]

La primera cosa que hizo Noé fue agradecer a Dios por el viaje que había sido seguro. No hay evidencia de que él supiera dónde se localizaba, pero al menos sus vidas habían sido preservadas y él supo que el Todopoderoso los bendeciría conforme ellos se embarcaran en darle a la raza humana un inicio renovado. Noé construyó un altar y ofreció sus sacrificios de agradecimiento al Señor. La escritura dice que Noé “tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.”[9]

 

El Arco iris se convierte en señal del Convenio

En respuesta al sacrificio de Noé dice que “el Señor habló a Noé y lo bendijo.”[10] Entonces Noé dijo en su corazón: “Yo clamaré el nombre del Señor para que no maldiga nuevamente la tierra por el bien del hombre, porque el pensamiento en el corazón del hombre es maldad desde su juventud.” Noé temía que a menos que la raza humana no se arrepintiera de las abominaciones características del período pre–diluviano y si preguntaba si el Señor no azotaría la tierra nuevamente con un diluvio.

Recordarán que fue Noé el que había rogado al Señor limpiar la tierra de su humanidad degenerada antes del Diluvio.[11] En este momento, sin embargo, después de haber pasado por todas las penurias de esta gran experiencia, él esperaba que de alguna manera que la necesidad de este tipo de catástrofe pudiera ser evitada en el futuro. Y tenía una muy buena razón Noé para temer a la debilidad de la raza humana. Dentro de dos o tres generaciones Noé vería a sus descendientes duplicar las abominaciones del período pre–diluviano.

En respuesta a Noé, Dios le dijo que el “arco en las nubes” sería “señal por pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.”[12]

En relación a esto, los estudiantes a menudo preguntan: “¿Fue el arco iris un fenómeno nuevo de la naturaleza o Dios solo designó un fenómeno que ya era familiar como “señal de este convenio”?

No hay declaración alguna en las escrituras que especifique que el arco iris fuera una señal nueva.

El fenómeno del arco iris es el resultado del paso de la luz del sol a través de las gotas de lluvia. Cada gotita actúa como un prisma que dobla la luz y produce cada uno de los colores del arco iris. La cantidad de refracción o dobles de la luz determina el color que es reflejado al observar. Las gotas de lluvia en los diferentes niveles reciben la luz desde diferentes ángulos y, por lo tanto, la doblan en varios grados que producen la diversidad de colores que se ven en el arco iris. Todos los colores del espectro solar pueden ser vistos, y siempre aparecen en este orden: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo, y violeta.

Probablemente el Señor seleccionó este impresionante fenómeno de la naturaleza el cual es usualmente asociado con el fin de la tormenta como una “señal” apropiada para el nuevo convenio entre El mismo y Noé. No parece que la aparición del arco iris fuera algo nuevo, pero su uso como señal entre Dios y Noé sí lo fue.

 

Noé recibe cinco mandamientos especiales

En esta ocasión, Dios le dio a Noé cinco mandamientos especiales los cuales El deseaba enfatizar en este momento:

Primero, Él dijo, “fructificad y multiplicaos; y llenad la tierra.”[13] Él no quería que practicaran una reducción egoísta de la humanidad sino que proveyeran hogares, comida, ropa y educación para familias grandes y sustanciosas. Quería que llenaran la tierra, que la subyugaran, la hicieran más hermosa y que la convirtieran en una habitación placentera. Esto solo podía ser hecho con poblaciones grandes y civilizadas que fueran probablemente motivadas por su búsqueda de paz y prosperidad. Esto es lo que el Señor tenía en mente cuando dijo “multiplicaos y llenad en la tierra.”

Segundo, “Cada cosa que se mueve y que vive te será por comida así como la hierba verde porque os he dado todas las cosas.”[14] Por alguna u otra razón el Señor ha enfatizado de vez en cuando que la carne a de tomar un lugar adecuado en la dieta humana. Casi en cada generación ciertos grupos se levantan cual defensores de la abstinencia completa en el uso de la carne. Pablo señaló que este tipo de participantes tienen un espíritu apóstata.[15] En ocasiones, el Señor ha advertido a Su pueblo contra el uso de ciertas carnes (como en el caso del antiguo Israel) que había llegado a quedar “inmundo” y en tiempos modernos Él ha advertido contra el uso excesivo de carne: “Si, también la carne de las bestias y de las aves del cielo, yo, el Señor, he dispuesto para el uso del hombre, con acción de gracias; sin embargo, han de usarse limitadamente.”[16]

Tercero, “La sangre no la comerás”[17] El Señor ha repetido este mandamiento muchas veces desde entonces. Él no explica claramente el por qué la sangre no debe ser usada como alimento, pero podemos estar seguros que hay una razón científica de peso detrás de esto.

Cuarto, “La sangre (de animales) no derramarás salvo que sean para alimento para salvar vuestras vidas; y la sangre de cada bestia Yo requeriré de vuestras manos.”[18] Dios no tenía la intención de que las vidas de los animales se desperdiciaran ni que estuviera sujeta a crueldad y abuso. El tratamiento adecuado del reino animal es parte de la mayordomía humana.

Quinto, “Quien derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque el hombre no derramará la sangre del hombre. Porque un mandamiento os doy que cada hombre preserve la vida de su hermano, porque a mi propia imagen os he creado.”[19] El pecado más grande del período pre–diluviano fue el hecho de que los hombres conspiraban juntos y se asesinaban unos a otros para poder obtener lucro. A veces fue para saquear, a veces por revancha, otras por ambiciones políticas. Esta fue la maldición del culto Mahananita durante la civilización antediluviana. En este mandamiento Noé aprendió que el derramamiento de sangre inocente no iba a ser tolerado. Este crimen sería castigado con prontitud con la ejecución del culpable. En otras partes, el Señor adoptó disposiciones para aquellos que tomaran la vida humana en defensa propia o durante un altercado.[20]

Con estos cinco mandamientos o advertencias especiales, Dios envió a Noé y su familia a conocer su nuevo hogar. Aunque ellos habían desembarcado en las montañas, no quedaron muy lejos de una de las más ricas cuencas agrícolas del oriente. Pareciera que Noé y su familia viajaron alguna distancia desde el lugar donde había desembarcado el Arca con la finalidad de encontrar el ambiente adecuado para empezar sus nuevos hogares. De eventos subsecuentes sabemos que fue al “oriente” del Rio Éufrates.[21] Quizá primero ellos se establecieron a lo largo del Rio Tigris o incluso más hacia el este en Media y Persia. De hecho, el descenso más adecuado desde la región montañosa donde el Arca desembarcó habría sido directamente en los valles de Media.

 

¿Han sido hallados los restos del Arca?

Josefo, el historiador Judío, cita un buen número de escritores antiguos que hacen referencia del gran Diluvio y algunos de ellos mencionan el hecho de que los restos del Arca podían aun ser vistos en su día. Berosus, el historiador Caldeo escribió: “Se dice que aún hay algunas partes de esta nave en Armenia, en la montaña de las Cordyaeans; y que algunas personas le quitan pedazos del bitumen (brea), el cual se llevan y lo usan principalmente como amuletos para ahuyentar el mal.”[22]

Josefo también cita a Nicolás de Damasco quien dijo: “Hay una gran montaña en Armenia, sobre Minyas, llamada Baris, sobre la cual se reporta… que uno que fue llevado en el Arca bajó a tierra; y que los restos de la madera se han preservado.”(Ibid.)

En referencia al Monte Ararat Josefo dice: “Los Armenios llaman a este lugar, ‘El Lugar del Descenso’, porque el Arca llegó a ese lugar, sus restos son mostrados por los habitantes hasta este día.”[23]

Las notas al pie de página en las obras de Josefo indican que los exploradores han pensado en verificar estas aseveraciones en tiempos modernos, pero el objetivo no se considera tarea fácil. Como lo dice una nota: “Mons. Tournefort tuvo, no hace mucho, el deseo de ver el lugar por sí mismo, pero se topó con grandes peligros y dificultades como para aventurarse a través de ellos.”

En años recientes una gran discusión se ha centrado en torno a los reclamos de Vladimar Roskivitsky, un soldado Ruso que localizó el Arca y fotografió sus restos justo antes de la Revolución Rusa. El afirma que las fotografías y reportes fueron inmediatamente suprimidas por el nuevo gobierno y que muy pocas de aquellos que estuvieron en la expedición original nunca escaparon de Rusia. Hasta ahora, Rusia no ha permitido a los exploradores entrar a esta región para verificar o refutar estas afirmaciones. Sin embargo, la casa publicadora que imprimió por primera vez el relato del Sr. Roskivitsky se ha negado a imprimir copias adicionales de esta declaración porque han determinado que esta información no es confiable.

Algún día, quizá, una expedición científica recorrerá las almenas del Monte Ararat y determinará si hay o no alguna base para las afirmaciones de que algunos restos de la famosa Arca aún existen. Mientras tanto, tenemos las declaraciones de Noé y sus contemporáneos que nos refieren su conocimiento personal del Arca. Por el momento, estos son los únicos hechos confiables que tenemos concerniente a esta antigua e histórica embarcación.

 

Notas

[1] Vers. Insp. 8:46–48

[2] Ibid. 8:49

[3] Génesis 8:4

[4] Vers. Insp. Gén. 8:49

[5] Josefo, Ant. of the Jews, Book I, 3:5

[6] Génesis 8:5

[7] Génesis 8:13

[8] Ibid. 8:16–17

[9] Ibid. 8:20

[10] Vers. Insp. Gén. 9:5

[11] Ibid. 8:13–15

[12] Ibid. 9:12–15

[13] Vers. Insp. Gén. 9:8

[14] Ibid. 9:9

[15] 1 Timoteo 4:1–4

[16] D. y C. 89:12

[17] Vers. Insp. Gén. 9:10

[18] Ibid. 9:11

[19] Ibid. 9:12–13

[20] Números 35:11–34

[21] Vers. Insp. Gén. 11:1

[22] Josephus, op. cit., Libro I, 3:6

[23] Ibid. Libro I, 3:5