“Diez Generaciones de Apostasía”

 

W. Cleon Skousen, Los Primeros 2.000 Años

Cap. 24: “Diez Generaciones de Apostasía”

 

¿Cuánto vivió Noé después del Diluvio? ¿Vivió hasta los días de Abraham o murió antes de que éste profeta naciera?

¿Qué crees que Noé tuvo más durante estos años, pesar o felicidad?

¿Hay alguna indicación de que Noé, Sem, Jafet o Cam alguna vez dejaron el “oriente” y se unieron al pueblo de Sinar en el valle del Éufrates?

¿Tenemos ahora información suficiente para que muestren claramente el origen de los cultos religiosos paganos?

¿Crees que cada generación tiene cierto número de ego–maníacos que están sedientos de poder y que desearían ser “adorados”? ¿Por qué piensas que esto se convirtió en la piedra angular de la mayoría de las religiones paganas?

¿Sabes de algunos países donde la adoración de animales perdura hasta el día de hoy?

¿Continúa la astrología gozando de la confianza de muchas personas –incluso en tiempos modernos?

La adoración de hombres, la adoración de animales y la adoración de las estrellas destruyeron algunos de los más importantes conceptos que Dios había revelado al hombre, ¿puedes mencionar algunos de ellos?

¿Qué tenían de particular los ritos de las religiones paganas que hacían que se esparcieran tan rápidamente? ¿Por qué el antiguo Israel se desvió a la idolatría una y otra vez a pesar de las advertencias de Dios en contra de ello?

¿Por qué piensas que las antiguas religiones paganas son mencionadas como religiones “misteriosas”?

¿Cómo nos ayuda el análisis de la adoración pagana a entender por qué Dios exterminó naciones completas que la practicaban?

 

Diez generaciones de apostasía

La escritura dice que Noé vivió 350 años después del Diluvio.[1] El vivió para ver los días de Abraham –¡Abraham está dentro de las diez generaciones de Noé!

En muchas formas, estos debieron ser años tristes para Noé. Durante estas diez generaciones que se extendieron por 350 años, Noé vio a muchos de sus descendientes restablecer las malvadas abominaciones del período anterior al Diluvio. Sin duda el trabajó para combatir estas tendencias degeneradas con el último vestigio de vigor que le quedaba a su envejecido cuerpo. Quizá esta es la razón por la cual Nimrod y “muchos” del pueblo “salieron del oriente” y vinieron hacia el Valle del Éufrates –llamado Sinar– donde no tendrían que escuchar a Noé y a sus hijos predicarles. Al igual que en todas las generaciones, los inicuos no encuentran nada más cómodo que “obrar en la oscuridad” sin que los molesten. Un hombre cuyo pensamiento es maldad continuamente no disfruta de la compañía de profetas. Tal era el caso de Nimrod.

No pareciera que Noé, Sem, Jafet o Cam alguna vez abandonaron “el oriente”. Al menos ninguna de sus subsecuentes actividades es mencionada nuevamente en las escrituras. Parecen haber estado aislados del Valle de Mesopotamia donde la historia Bíblica ahora enfoca su narración.

Después de la confusión de las lenguas y de la dispersión del pueblo, vemos a Nimrod testarudamente manteniendo su resolución de “mantenerse rebelde ante Dios”.[2] En el Siriaca, él es descrito como un “gigante bélico”.[3] Los historiadores Judíos dicen que su nombre viene de la palabra Hebrea, marad, que significa “se rebeló”. Ellos dicen: “Nimrod llegó a ser poderoso en pecado, un asesino de hombres inocentes y un rebelde delante del Señor”.[4] En otra parte dice: “Él era poderoso cazando (u apresando) y en pecado delante de Dios, porque fue un cazador de los hijos de los hombres… y les dijo, ¡Abandonen la religión de Sem, y vengan a las instituciones de Nimrod!”[5]

Algunas autoridades consideran a Nimrod como el “principal instrumento de la idolatría que posteriormente prevaleció en la familia de Cus”.[6] Sabemos que la idolatría encontró también una pronta aceptación entre los Egipcios y otras ramificaciones de los pueblos Camitas. Dado que ellos no podían poseer el verdadero Sacerdocio, no tardaron en establecer su propia forma de superchería.

 

¿Cuál es el origen de las religiones paganas?

Como ya hemos señalado anteriormente, Nimrod es descrito como el fundador de un reino mediante la rapiña, el asesinato y la tirania.[7] Se dice que él hizo esto porque descubrió “que no había otra manera de apartar a los hombres de su temor a Dios”.[8] Después que hubo adquirido control político sobre la gente a la que predicaba su nueva religión diciendo: “¡Abandonen la religión de Sem, y vengan a las instituciones de Nimrod!”[9] ¿Cuáles eran las “instituciones de Nimrod”?

Antes que nada, Josefo declara que él despreció a Dios y trató de destruir la confianza de los hombres en Dios.[10] El no negó su existencia. Solo dijo que Dios no era importante. Dijo que los hombres eran sus propios benefactores y que no necesitaban agradecer a Dios por la prosperidad por la cual ellos habían trabajado tanto en adquirir.

Aquí está la piedra angular de la adoración pagana –colocar al hombre por encima de Dios.

El siguiente paso es adorar a grandes conquistadores tales como Nimrod y llamarlos dioses.

Esto es exactamente lo que Nimrod se propuso hacer. Como lo comentan los historiadores: “Todo esto no satisfizo el diabólico deseo de Nimrod. No era suficiente con poner a los hombres en contra de Dios, sino que hizo todo lo que pudo para hacerles rendir honores divinos a él. Se colocó a sí mismo como un dios, y se hizo de un asiento, imitando según su imaginación, el asiento de Dios. Era una torre construida de una roca redonda, y sobre ella coloco un trono de madera de cedro, en la cual levantó, una encima de la otra, cuatro tronos, de hierro, cobre, plata y oro. Para coronar todo esto, depositó sobre el trono de oro, una piedra preciosa de forma circular y gigantesca. Esta le servía como asiento, y cuando se sentaba en ella, todas las naciones le rendían homenaje divino”.[11]

Sin duda otros conquistadores imitaron a Nimrod. En su debido tiempo la adoración de estos hombres completamente opacaron la existencia del Todopoderoso, al menos en lo que a las masas idólatras de refiere. La deificación de seres humanos es una de las principales características de las religiones paganas así sea en Egipto, Babilonia, Grecia, Roma, China o la India. Si Nimrod quería establecer una cultura pagana, estaba siguiendo la formula correcta.

La siguiente cosa que empezó a identificar a la adoración pagana –incluyendo las instituciones de Nimrod– fue la elevación de los animales sobre los humanos. Esta filosofía invirtió el mandamiento divino dado al hombre que dice: “el temor de ti, y el respeto por ti estará sobre cada bestia de la tierra, y sobre cada ave del cielo, y sobre todo lo que se mueve sobre la tierra, y sobre todos los peces del mar; en tus manos son entregados”.[12]

Las religiones paganas entregaban a los seres humanos a los deseos reales o imaginarios de los animales. En muchos casos la vida animal era considerada más sagrada que la vida humana, y los humanos eran sacrificados a los dioses animales. La costumbre de la adoración de animales y la falsa filosofía asociada con ella sobrevive hasta este día entre grandes segmentos de la humanidad.

Otra ficción que probablemente fue introducida en las “instituciones de Nimrod” que fue exactamente similar a las religiones creadas por el hombre en una fecha posterior fue la idea de que los seres humanos son de alguna manera influenciados en sus actos cotidianos por el sol, la luna y las estrellas. Estos cuerpos celestes fueron atribuidos con el poder de conceder dones especiales, gustos, tendencias y cualidades de personalidad sobre cada individuo. Si una persona nacía en un tiempo en particular cuando la señal de una de estas estrellas o grupo de estrellas estaba en ascendencia entonces a esta persona se le decía durante su juventud que a través de su vida se vería influenciado a seguir cierto tipo de conducta y que ¡no podía hacer nada al respecto!

Esto destruía el concepto de “libre albedrio” y “voluntad”. No importa lo que la persona hiciera, siempre se podía excusar culpando a las estrellas. Como declaró Jeremías en su día: “Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman”.[13] Esta clase de idolatría supersticiosa continúa en tiempos modernos y es respetada por muchas personas que han sido favorecidas tanto con educación como con riqueza.

Ahora, habiendo destruido la adoración del verdadero Dios, la dignidad humana y el concepto de libre albedrio o responsabilidad personal por la conducta, los creadores de este tipo de adoración pagana inspirada por Satanás se volcaron a la explotación de las pasiones humanas y al sadismo degenerado.

 

¿Por qué las religiones paganas son tan populares?

La sorprendente popularidad de la idolatría pagana nunca puede ser entendida a menos que se haga un estudio del ritual que era practicado. Los rituales paganos estaban frecuentemente y casi exclusivamente dedicados a la estimulación y satisfacción de la pasión humana. Las palabras adulterio e idolatría provienen de la misma derivación.[14] Las religiones paganas institucionalizaron la inmoralidad.[15] Como lo señala una autoridad: “La fornicación sacramental fue una característica regular de la vida religiosa (pagana)”.[16]

Algunos estudiosos de la Biblia encuentran difícil entender por qué el antiguo Israel continuamente cayó en la trampa de la idolatría como la practicaban las naciones vecinas. La escritura dice que ellos plantaron “bosques” y se crearon imágenes a pesar de todo lo que Dios había dicho en contra de esto desde el principio. Pero esto cobra mayor significado cuando aprendemos que los bosques eran centros convenientes para la deificación de las prácticas sensuales. La gratificación sexual no solo fue tolerada, sino que bajo la influencia pagana le fue dada también una sublimación santificada como parte de los ritos religiosos.[17] Aquí estaba la trampa secreta de la idolatría del antiguo Israel. No era tanto la adoración de las imágenes lo que tentaba a Israel, eso no significaba nada; más bien era la tentación de las indulgencias alborotadoras las cuales eran sensualmente atrayentes una vez que habían sido probadas.

Aunado a estas prácticas inmorales, los sacerdotes paganos casi universalmente adoptaron instrumentos sádicos para satisfacer los mórbidos apetitos de sus adoradores. Esto incluyó el sacrificio de seres humanos mediante incineración o matanza. Tales prácticas diabólicas eran similares a las practicadas en la adoración de Moloc. La imagen metálica de este dios tenía un horno interiormente el cual calentaba la imagen hasta darle un tono brillante. Cuando el metal estaba rojo el sacerdote colocaba un pequeño infante en la cuna formada por los brazos de la imagen donde era quemado inmediatamente.[18]

Otras prácticas incluían la sujeción de un ser humano a un altar. El sacerdote entonces iniciaba su diabólico canto que finalizaba con el golpe de su afilado cuchillo que vaciaba a su víctima.

Conforme la cavidad torácica era abierta el sacerdote arrancaba el corazón latiente de raíz y lo elevaba delante de la imagen salpicada en sangre. Los rostros de estas estatuas hechas por el hombre frecuentemente tenían tallada una expresión de deleite enfermizo como si se estuvieran complaciendo grandemente con la escena ritualista de horror efectuada delante de ellos.[19]

Solo cuando es entendida correctamente la inmoralidad degenerada y la diabólica crueldad de la adoración pagana, el estudiante puede apreciar el aborrecimiento extremo con el cual los profetas de Dios se han expresado continuamente contra estas abominaciones. También se debe tener en mente que el Dios de Israel que posteriormente ordenó el exterminio completo de algunas de estas naciones es el mismo Dios y Juez que por siglos había escuchado los gritos de las victimas sacrificadas, el mismo que había visto a padres lanzar a sus propios hijos a las llamas y el mismo que había observado la corrupción al por mayor de la juventud de cada generación conforme eran guiados por los adultos en las más impuras prácticas de perversión sensual. En esa hora, cuando Dios ordenó la ejecución de tales naciones no había más que la voz de justicia pronunciando un gran y merecido castigo por una conducta criminal del tipo más atroz. Y no fue hasta que estas naciones llevaron su desafiante libertinaje hasta los niveles más bajos Dios permitió que su ira cayera sobre ellos. (Génesis 15:16)

Recordarás que Satanás trató (desde el principio) de capturar a Caín de manera que pudiera obtener el beneficio de la experiencia terrenal de Caín y su ingenio natural al promover los varios planes que eran necesarios para intentar desafiar el plan del Señor para nuestro segundo estado. Si Caín fue o no la fuente de inspiración para los rituales paganos no lo sabemos, pero ciertamente parece que fueron concebidas por una mente que tenía un ingenio diabólico para destruir las almas de los seres humanos.

 

La revelación muestra un error en la interpretación del hombre de la historia

Observarás que el material de escrituras que tenemos disponible hoy repudia la interpretación de muchos historiadores modernos que han tratado de determinar el origen de la filosofía religiosa y de las prácticas religiosas. La mayoría han concluido que el entendimiento religioso y la expresión religiosa “evolucionan”. Ellos piensan que las religiones paganas son meras expresiones primitivas del “deseo instintivo de adorar”. Miran a la idolatría y sus rituales solo como parte de la “evolución del hombre”. Tratan de excusar la crueldad, la inmoralidad y el barbarismo mostrado en la adoración pagana diciendo que fue lo mejor que sus mentalidades primitivas pudieron producir. Se alega que estas prácticas tuvieron su origen “cuando los poderes de razonamiento del hombre eran tan primitivos que quizá no sea posible para nosotros entender su mentalidad”.[20] Tales estudiosos aún creen que después de que los Hebreos estuvieron en contacto con estas prácticas degeneradas, éstas les dieron “el inicio gradual del crecimiento mediante el cual, desde los estados más bajos, los Israelitas obtuvieron una apreciación más profunda de Dios”.[21]

Nada podría estar más lejos de la verdad. Debido a la insuficiencia de información, estos estudiosos han errado. Han fallado en descubrir el origen de las religiones paganas, y han fallado en apreciar el origen de la religión revelada. Fue por esta misma razón que Dios advirtió a sus siervos modernos contra los pseudo–estudiosos –los cuales son hombres que siempre están estudiando pero nunca llegan al conocimiento de la verdad. El Señor sabía que bibliotecas completas serían cargadas con información equivocada y por lo tanto Él dijo: “De nuevo digo, escuchad, élderes de mi iglesia, a quienes he nombrado: No sois enviados para que se os enseñe, sino para enseñar a los hijos de los hombres las cosas que yo he puesto en vuestras manos por el poder de mi Espíritu; y a vosotros se os enseñará de lo alto. Santificaos y seréis investidos con poder, para que impartáis como yo he hablado”.[22]

En otras palabras, donde Dios ha revelado la verdad concerniente a algún tema en particular, ¿por qué deberíamos perder tiempo estudiando o enseñando aquellas cosas que no estamos seguros que son ciertas? En aquellas áreas del conocimiento humano donde Dios aún no ha hablado, se espera que continuemos explorando, pero en el momento en que El ilumina nuestras mentes con conocimiento de esa área, ¿qué ventaja existe en continuar reuniendo información que finalmente termina por sostener un punto de vista contrario?

 

Evaluación de la información relacionada con las religiones paganas

Y cuando cuestionamos respecto al origen de las religiones paganas nos encontramos en alguna de estas áreas donde Dios ha revelado considerablemente más de lo que los estudiosos han sido capaces de descubrir a través de la investigación. De fuentes ahora disponibles somos capaces de trazar un número de conclusiones concernientes a la adoración pagana:

Primero, las religiones paganas no evolucionaron, estas fueron “promovidas”. No fueron el resultado del “deseo instintivo de adorar” del hombre sino que fueron el resultado del deseo instintivo del hombre por conseguir poder. Nimrod concibió sus “instituciones” como un medio para alienar la lealtad de la humanidad de su Creador y Su Sacerdocio hacia él mismo. Como Josefo señala, Nimrod promovió su sistema porque fue capaz de descubrir que “no había otra manera de desviar al hombre de su temor por Dios”.[23]

Segundo, la adoración pagana no es la fuente primitiva de la verdadera religión. Las “instituciones” paganas fueron establecidas para destruir la verdadera religión la cual había sido revelada por Dios mediante revelación directa. Las prácticas idólatras no aparecieron hasta mucho después de que la verdadera religión hubo sido revelada desde los cielos. La adoración pagana fue establecida por hombres desafiantes y rebeldes para competir contra la verdadera religión. Como declaró Nimrod: “¡Abandonad la religión de Sem y venid a las instituciones de Nimrod!”

Tercero, la adoración pagana no fue el producto de mentes primitivas manifestando “la evolución del hombre”. Estas abominaciones fueron germinadas originalmente en los intelectos sofisticados de hombres apóstatas que vivieron cuando el evangelio estaba sobre la tierra, cuando la historia verdadera de la raza humana estaba disponible en documentos escritos, cuando la existencia de Dios era comprendida y reconocida y cuando los mandamientos de Dios para llevar una vida feliz estaban disponibles y eran enseñados. La filosofía pagana fue infundida en las mentes oscuras de hombres que habían apostatado de la verdad y se habían levantado para destruir el evangelio y la influencia del Sacerdocio por cualquier medio que pudieran pensar. Su técnica consistió primordialmente en tomar conceptos que el evangelio ya aceptaba y entonces racionalizarlos y torcerlos de manera que pudieran ser más atrayentes al hombre concediendo permisos para vicios e indulgencias que la religión verdadera prohibía.

Cuarto, la religión revelada es la fuente original para la mayor parte del conocimiento ético y filosófico generalmente atribuido a los líderes intelectuales de las naciones paganas. Se han hecho estudios que muestran que todas aquellas creencias éticas básicas y filosóficas que han sido encontradas en una u otra forma entre casi todos los pueblos de la tierra tienen un origen en común.

Son de hecho restos del verdadero evangelio que originalmente vino de los profetas de Dios. (Ver El Evangelio a través de las edades, por Milton R. Hunter. El libro completo es dedicado a este asunto).

En las manos de tales hombres como Nimrod, estas enseñanzas de los profetas y patriarcas fueron deliberadamente distorsionadas. Generaciones subsecuentes recibieron por tanto solo unas pocas migajas de verdad, y éstas han sido camufladas a modo de misterios y supersticiones fabricados por el hombre.

Cuando los estudiosos modernos iniciaron su estudio de las costumbres y creencias de los pueblos antiguos encontraron algunos de sus conceptos similares a nuestras modernas ideas de ética, religión y filosofía. Aplicando la teoría evolutiva a estos hallazgos, concluyeron que los conceptos modernos respecto a Dios, la ética, la religión y la filosofía son sencillamente el resultado de estas primeras creencias. La revelación moderna ha confirmado la declaración de los antiguos profetas de que la ética, la religión y los conceptos religiosos relacionados que salen de ellos, fueron todos recibidos por revelación directa de Dios en los tiempos antiguos. Fuentes autorizadas que ahora están disponibles, también indican que las religiones paganas y las filosofías paganas aparecieron posteriormente como sustitutos diluidos diseñados para satisfacer a la gente que se sintió poco dispuesta a suscribirse a los ideales y estándares de conducta revelados por Dios.

Ahora volvamos al programa que Dios lanzó poco después del Diluvio para combatir estas fuerzas de apostasía e idolatría y salvar a la raza humana.

 

Notas

[1] Génesis 9:28

[2] Josefo, op. cit., Libro 1, Cap. 4

[3] Ibid.

[4] Clarke, op. cit., Vol. I, p. 84

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] Josefo, op. cit., Libro 1, Cap. 4:2

[8] Ibid.

[9] Clarke, op. cit., Vol. I p. 84

[10] Ibid.

[11] Ginzberg, L., The Legends of the Jews, Vol. I p. 1788

[12] Vers. Insp. Gén. 9:8

[13] Jeremías 10:2

[14] Enc. Británica (1952), Vol. 18, p. 596

[15] Ver Schaff–Herzog, Enc. of Religious Knowledge, Vol. I, p. 312–314

[16] Oesterly, W. O. E., Hebrew Religion, p. 167

[17] Ver. Enc. Británica (1952 ed.), Vol. 18, p. 596

[18] Enc. Americana, Vol. 19, p. 329 bajo Moloc

[19] Ver Enc. of Religion & Ethics by James Hastings, Vol. 6, p. 840–865 debajo de “Human Sacrifices”

[20] Oesterly, op.cit., p. 48

[21] Ibid., p. 127

[22] D. y C. 43:15–16

[23] Josefo, op. cit., Libro 1, 4:2