Comentarios Moisés 8

 

Los siguientes comentarios en color marrón han sido extraidos del manual La Perla de Gran Precio, Manual para el Alumno, págs. 27–28.

Pero también se han insertado en color violeta los comentarios, que son pertinentes al análisis, del manual El Antiguo Testamento Parte 1, Manual del Alumno, págs. 33–34.

 

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MOISÉS 8:1–30

EL MUNDO SE LLENÓ DE INIQUIDAD

 

Moisés 8:1–11. Noé

Muchas generaciones de profetas previeron que Noé sería el profeta de los días en que la tierra sería purificada por un diluvio (véase Moisés 8:2, 9). Noé fue ordenado al sacerdocio mayor cuando tenía diez años de edad por su abuelo Matusalén (véase D. y C. 107:52). Y él, al igual que Enoc, se convirtió en un predicador de rectitud. Él, su esposa y sus hijos —Jafet, Sem y Cam— y sus respectivas esposas, fueron las únicas personas en sobrevivir al Diluvio. Noé posee las llaves de su dispensación y sigue a Adán en lo que concierne a autoridad (véase History of the Church, tomo III, pág. 386).

Noé es el ángel Gabriel, el cual se le apareció a Zacarías para anunciar que sería el padre de Juan el Bautista y a María para anunciarle que sería la madre de Jesucristo. Noé también tiene el llamamiento de un Elías (véase D. y C. 27:6–7), que significa alguien que prepara o restaura. En sus varias apariciones, Noé ha actuado en ambas funciones.

 

Génesis 6:10

Por lo general, siempre que se mencionan los hijos de Noé se mencionan en el orden que aparecen en Génesis: Sem, Cam, Jafet. No obstante, el libro de Moisés dice que Jafet fue el que nació primero, y le siguieron Sem y Cam (véase Moisés 8:12).

 

Moisés 8:3. La posteridad de Matusalén

Una lista de los “hijos de Dios”, que comenzó en Moisés 5:8–25, sigue en Moisés 8 con Lamec (vers. 5), Noé (vers. 9) y los tres hijos de Noé (vers. 12). Esos hermanos fueron todos ellos poseedores del sacerdocio mayor (véase D. y C. 107:40–52; para obtener más información acerca de Matusalén, véase D. y C. 107:50, 52–57).

 

¿Murió Matusalén durante el Diluvio? (Génesis 5:21, 27)

Si examinamos con cuidado las palabras de los patriarcas en esta sección de Génesis, podemos ver que Matusalén murió el mismo año del Diluvio. Algunos se han preguntado por qué no fue con Noé en el arca y han sacado la conclusión de que tal vez fuera indigno. No obstante, el libro de Moisés hace una lista del linaje patriarcal e incluye en ella a Matusalén (véase Moisés 6:23). Moisés 8:3 dice que Matusalén no fue llevado a los cielos junto a la ciudad de Enoc para que su linaje pudiera continuar. Matusalén mismo profetizó que de su linaje saldrían todas las naciones de la tierra (descendientes de Noé). No cabe duda que Matusalén, al igual que Noé, era un hombre de Dios. La frase siguiente dice: “Y se atribuyó la gloria a sí mismo” (Moisés 8:3). Una vez que hubo acabado su tarea aquí en la tierra, es posible que él también haya sido trasladado, puesto que durante el período de casi setecientos años entre la traslación de la ciudad de Enoc a los cielos y el Diluvio, las personas dignas también fueron trasladadas y llevadas a reunirse con el pueblo de Enoc (véase Moisés 7:27; véase también el libro Mormon Doctrine, de McConkie, pág. 804).

Aunque la mayoría de los eruditos creen que Matusalén quería decir “hombre de la jabalina”, u “hombre de la lanza”, uno de ellos interpreta el nombre de Matusalén de la siguiente manera, y si está correcto, resultaría que Matusalén era un nombre profético:

“Matusalén vivió hasta el año del Diluvio, y su nombre parece haber profetizado acerca de este acontecimiento… Methu (Matu) ‘muere’ y Shalack (salén),‘lo enviará’; es como si Dios hubiera tratado de enseñarles a los hombres que enseguida que muriera Matusalén mandaría el Diluvio para ahogar a un mundo pervertido. Si esto puede interpretarse de esta manera, vemos que aun el nombre de este patriarca contenía una delicada advertencia.” (Clarke, Bible Commentary,1:68.)

 

Moisés 8:14–15. Las hijas de los hijos de Dios

El presidente Joseph Fielding Smith aplicó las lecciones registradas en Moisés 8:14–15 a nuestra época, al decir:

“Por motivo de que las hijas de Noé se casaron con los hijos de los hombres, en contra de las enseñanzas del Señor, Su ira se encendió y esa ofensa fue una de las causas que hizo que ocurriera el diluvio universal… Las hijas que habían nacido, obviamente, dentro del convenio y eran las hijas de los hijos de Dios, eso es, de los que poseían el sacerdocio, habían transgredido los mandamientos del Señor y habían contraído matrimonio fuera de la Iglesia. De ese modo, se excluyeron a sí mismas de las bendiciones del sacerdocio, contrariamente a las enseñanzas de Noé y a la voluntad de Dios…

“En la actualidad, hay hijas insensatas de quienes poseen ese mismo sacerdocio, que violan ese mandamiento y contraen matrimonio con los hijos de los hombres; también hay algunos de los hijos de aquellos que poseen el sacerdocio, que contraen matrimonio con las hijas de los hombres, todo lo cual es contrario a la voluntad de Dios, de la misma manera que lo fue en los días de Noé” (Answers to Gospel Questions, tomo I, págs. 136–137).

 

¿Qué quiere decir los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombres”? (Génesis 6:1—2)

En Moisés 8:13—16, 21 aclara lo que quiere decir y por qué Dios condena el casamiento entre ellos. El élder Joseph Fielding Smith comentó sobre estos versículos:

“La ira del Señor se encendió porque las hijas de Noé se casaron con los hijos de los hombres yendo en contra de las enseñanzas del Señor, y ésta es una de las causas por la que El mandó el Diluvio. El hecho es, como lo vemos en la revelación, que las hijas que habían nacido bajo el convenio y eran las hijas de los hijos de Dios, o sea, de los que poseían el sacerdocio, desobedeciendo el mandamiento del Señor, se estaban casando fuera de la Iglesia. De esta manera estaban perdiendo, a conciencia, las bendiciones del sacerdocio y yendo en contra de las enseñanzas de Noé y de los deseos de Dios.” (Answers to Gospel Questions, 1:136—37.)

En la actualidad el presidente Spencer W. Kimball advirtió a los miembros de la Iglesia del peligro de casarse fuera del convenio:

“El apóstol Pablo dijo a los Corintios: ‘No os unáis en yugo desigual…’ Tal vez él quería que comprendieran que las diferencias religiosas son distinciones fundamentales. Las diferencias religiosas abarcan zonas de conflicto más extensas, entrechocan los sentimientos de lealtad en cuanto a la Iglesia y lealtad para con la familia. Con frecuencia se ve frustrada la vida de los hijos. El no miembro podrá tener el mismo nivel de inteligencia, buena preparación y atracción, y podrá tener la personalidad más agradable; pero sin una fe común, surgirán dificultades más adelante en el matrimonio. Hay algunas excepciones, mas la regla general es rígida y sombría.

“No hay predisposición ni prejuicio en esta doctrina. Es cuestión de ceñirse a determinado programa para lograr una meta particular.” (El Milagro del Perdón, págs. 244—45.)

 

Moisés 8:16. Noé enseñó el Evangelio de Jesucristo

El presidente Ezra Taft Benson, en ese entonces Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó: “Desde los días del padre Adán hasta los del profeta José Smith y sus sucesores, siempre que el sacerdocio ha estado sobre la tierra, una de sus responsabilidades primordiales ha sido la prédica de los principios salvadores y eternos del Evangelio: el plan de salvación. Adán enseñó eso a sus propios hijos (Moisés 5:12). Consideren los largos años de esfuerzo misional de Noé y las prédicas de todos los profetas antiguos (Moisés 8:16–20). A cada uno, en su época, se le mandó llevar el mensaje del Evangelio a los hijos de los hombres y exhortarlos al arrepentimiento como único medio de escapar de los juicios inminentes” (véase “La obra misional: Una gran responsabilidad”, Liahona, octubre de 1974, pág. 35).

 

¿Qué quiere decir que “serían sus días 120 años”? (Génesis 6:3)

Muchos eruditos, que no tienen más que el libro de Génesis como texto de estudio, creen que se refiere a que los hombres iban a vivir menos años después del Diluvio. Sin embargo, en el libro de Moisés vemos con más claridad que los ciento veinte años se refieren al período en el cual Noé predicaría el arrepentimiento y trataría de salvar al mundo antes que viniera el Diluvio (véase Moisés 8:17). A este período se refería Pedro cuando dijo: “… cuando una vez se esperaba la paciencia de Dios” (1 Pedro 3:20). La gente fue destruida por el Diluvio porque rechazó los principios y las ordenanzas del evangelio que Noé les predicó. El Señor les dio más que suficiente tiempo para arrepentirse.

 

Moisés 8:17. “No luchará mi Espíritu con el hombre para siempre”

El presidente Harold B. Lee declaró: “Eso significa el retiro de esa luz esencial que todos habrían podido disfrutar si hubieran guardado los mandamientos” (Stand Ye in Holy Places, 1974, pág. 119; véase también 1 Nefi 7:14; 2 Nefi 26:11; Mormón 5:16; Éter 2:15; 15:19; Moroni 8:28; 9:4; D. y C. 1:33).

 

Moisés 8:25. “Y le pesó a Noé, y se afligió su corazón”

Adviértase que en este versículo se encuentra una corrección importante e inspirada de Génesis 6:6, que dice: “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”. La palabra hebrea que se utiliza en esa frase, que se tradujo como arrepintió en la Biblia, es nacham, que literalmente significa “suspirar”, “respirar con fuerza”, “sentir pena”, “sentir compasión”.

 

¿Cómo podía Jehová, siendo perfecto, arrepentirse? (Génesis 6:6—7)

Véase Moisés 8:25—26. El profeta José Smith dijo:

“Creo en la Biblia tal como se hallaba cuando salió de la pluma de sus escritores originales. Los traductores ignorantes, los escribientes descuidados y los sacerdotes intrigantes y corruptos han cometido muchos errores. Se lee en Génesis 6:6: ‘Y arrepintióse Jehová de haber hecho al hombre en la tierra’; y en Números 23:19: ‘Dios no es hombre, para que mienta; ni hijo de hombre para que se arrepienta’; lo cual no creo. Debería decir: ‘Le pesó a Noé… que Dios hubiese hecho al hombre’.” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 404.)

 

Moisés 8:27. “Noé fue un hombre justo y perfecto en su generación”

El élder Mark E. Petersen, que fue miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, escribió:

“Noé, quien construyó el arca, fue uno de los grandes siervos de Dios, escogido antes de nacer tal como lo fueron otros de los profetas. No fue un excéntrico como muchos han supuesto ni tampoco una figura mítica que existe sólo en la leyenda. Noé fue real…

“No permitamos que nadie reste importancia a la vida y a la misión de este gran profeta. Noé se acercaba tanto a la perfección en su época que literalmente anduvo y habló con Dios…

“Pocos hombres en cualquier época han sido tan extraordinarios como Noé. En muchos aspectos fue como Adán, el primer hombre. Ambos han prestado servicio como ángeles ministrantes en la presencia de Dios, aún después de su vida terrenal” (Noah and the Flood, 1982, págs. 1–2).

 

El profeta Noé (Génesis 6:9)

“El Señor le reveló al profeta José Smith muchas cosas acerca de los profetas de la antigüedad y de las llaves que poseían. En un discurso acerca del sacerdocio, que dio el 2 de julio de 1839, el Profeta dijo lo que el Señor le había revelado sobre la misión de los profetas y videntes de la antigüedad. Entre otras cosas dijo lo siguiente:

“ ‘…Noé, que es Gabriel… sigue a Adán en la autoridad del sacerdocio. Dios confirió este oficio a Adán, que fue el padre de toda ser viviente en sus días, y a él le fue dado el dominio. Estos hombres tuvieron las llaves primeramente en la tierra y luego en los cielos.’ (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 182.)

“Lucas relata la aparición del ángel Gabriel a Zacarías para informarle que su esposa daría a luz un hijo. También se le apareció a María y le anunció el nacimiento de nuestro Salvador y Señor.

“Gabriel es Noé, de acuerdo con esta revelación. “En la revelación que recibió el profeta José Smith en agosto de 1830, se le dice que fue Elías que se le apareció a Zacarías para anunciarle el nacimiento de Juan el Bautista (véase D. y C. 27:6—7).

“Este Elías era el mismo que poseía las llaves de la dispensación de Abraham y el que se les apareció al profeta José Smith y a Oliverio Cowdery, el 3 de abril de 1836, en el Templo de Kirtland y el cual restauró las llaves de la dispensación de Abraham. (Véase D. y C. 110:12; 128:20—21)

“De estos pasajes de escritura sacamos en conclusión que Noé es Gabriel y que se le apareció al profeta José Smith en su llamamiento de Elías y restauró las llaves de la dispensación en la cual el Señor hizo un convenio con Abraham y su posteridad sobre la tierra.

“La palabra Elías quiere decir precursor. Noé, Elías el Profeta, Juan el Bautista y Juan el Revelador han recibido también el título de Elías en las Escrituras. (Véase Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 421; D. y C. 77:9, 14)

“En resumen, José Smith reveló que Gabriel es Noé; Lucas declaró que el ángel Gabriel se le apareció a Zacarías y a María; y el Señor declaró que Elías se le apareció a Zacarías y a José Smith. Por lo tanto, este Elías es Noé.” (Smith, Answers to Gospel Questions, 3:138—41.)

 

¿Cómo era el arca? (Génesis 6:14—16)

“La palabra hebrea de la que se tradujo arca quiere decir caja o baúl. Solamente aparece más adelante en la Biblia cuando se habla del canasto impermeable en el cual se encontró a Moisés flotando en el agua del Nilo; una similitud bastante interesante.

“El arca era grande, diseñada no para navegar, sino para flotar (¡No hubo ningún problema para lanzarla al agua!) Si decimos que un codo mide 42 cm, entonces el arca medía 137x23x14 metros.” (Alexander and Alexander, eds., Eerdmans’ Handbook to the Bible, pág. 132.)

 

Moisés 8:26–30. El Diluvio

El presidente Joseph Fielding Smith dijo: “De modo que el Señor mandó a Noé que construyera un arca, en la cual él habría de llevar a su familia y a los animales de la tierra a fin de preservar su descendencia después del diluvio, y toda carne que no entró en el arca pereció de acuerdo con el decreto del Señor. Desde luego, los sabios y los grandes entre los hijos de los hombres no creen esta historia en ningún grado mayor de lo que se creyó la historia de Noé en aquella época” (Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 38).

El presidente John Taylor enseñó: “Dios destruyó a los inicuos de esa generación por medio de un diluvio. ¿Por qué los destruyó? Los destruyó por su propio beneficio, si lo pueden comprender” (en Journal of Discourses, tomo XXIV, pág. 291; véase también el tomo XIX, págs.158–159 para comprender el punto de vista del presidente Taylor de que el Diluvio fue un acto de amor).

 

¿Se salvó alguna otra persona además de los que entraron al arca? (Génesis 7:7)

“Durante los primeros 2.200 años de la historia de la tierra, desde la caída de Adán hasta el ministerio de Melquisedec, no era raro que el Señor trasladara a los cielos a los miembros fieles de la Iglesia sin que pasaran por la experiencia de la muerte. Desde ese entonces han ocurrido traslaciones, siempre que una obra especial lo requiera.

“…Matusalén, el hijo de Enoc, no fue trasladado (junto con la ciudad de Enoc), ‘a fin de que se cumplieran los convenios que el Señor había hecho con Enoc, porque El verdaderamente hizo convenios con Enoc de que Noé procedería del fruto de sus lomos’. (Moisés 8:2) Parecería que casi todos los miembros fieles de la Iglesia fueron trasladados al cielo durante el período de casi 700 años que transcurrió entre la traslación de la ciudad de Enoc hasta el Diluvio, porque ‘el Espíritu Santo cayó sobre muchos, y fueron arrebatados hasta Sión por los poderes del cielo’. (Moisés 7:27)” (McConkie, Mormon Doctrine, pág. 804.)