“Se establece la línea Patriarcal”

 

W. Cleon Skousen, Los Primeros 2.000 Años

Cap. 14: “Se establece la línea Patriarcal”

 

La tragedia de la muerte de Abel fue acentuada en las mentes de Adán y Eva por diversas circunstancias las cuales no habrían estado presentes en la muerte de sus otros hijos. ¿Cuáles fueron estas circunstancias?

Hasta este tiempo, ¿dirías tú que los esfuerzos de Adán y Eva en levantar una posteridad honorable habían sido prácticamente un completo fracaso?

El nacimiento de su próximo hijo marcó el inicio de la felicidad y la vida abundante para Adán y Eva. ¿Cuál fue el nombre de este hijo?

¿Qué edad tenia Adán cuando este heredero al Sacerdocio nació?

Conforme este heredero alcanzó la madurez, ¿que había de especial en su apariencia que le dio a Adán un motivo de admiración?

¿Qué clase de educación recibió Set? ¿Podía él escribir? ¿Qué idioma hablaba? ¿Escribió algún libro? ¿Se registraron sus sermones?

¿Qué edad tenía Set cuando recibió el Sacerdocio? ¿Hay alguna pista del por qué Adán llegó a estar renuente a ordenar a sus descendientes hasta que ellos hubieran probado su valor más allá de toda sombra de duda?

¿Es verdad que cada persona que vive sobre la faz de la tierra hoy es un descendiente de Set? ¿A qué edad lo logró?

Solamente uno de los hijos de Set es mencionado en la historia a pesar de que él tuvo muchos hijos. ¿Quiénes son los otros no mencionados?

¿Pareciera que Enós fue el mayor de los hijos de Set? ¿Qué edad tenía Set cuando nació Enós?

¿Cuándo recibió Enós el Sacerdocio?

Durante el ministerio de Enós el cuerpo completo de la Iglesia se trasladó a una “tierra prometida.”

¿Quién dirigió al pueblo hacia allá? ¿Cómo se le llamó a esa nueva tierra? ¿Qué parece haberle pasado a Adán y a Set al momento de este movimiento?

Cuando la Iglesia se reunió con Adán tres años antes de su muerte, ¿dónde se efectuó esa reunión? ¿Es esto significativo?

 

La noticia de la muerte de Abel llega a Adán–ondi–Ahmán

Habiendo dado seguimiento a las experiencias de Caín y a las cosas que sucedieron inmediatamente a la muerte de Abel, regresemos ahora a las condiciones en Adán–ondi–Ahmán donde la sombría realidad de este primer asesinato dejó una carga de dolor y pesar que a pocos padres se les ha requerido alguna vez soportar.

La muerte de Abel probablemente ocurrió a las afueras entre los campos y las tierras de pastura localizadas en las llanuras de Olaha Shinehah. Estas planicies rodeaban las propiedades de nuestros primeros padres.[1] Abel, como guardián de ovejas y ganado, probablemente se alejaba de casa frecuentemente y pudo haber pasado relativamente algún tiempo antes de que nuestros primeros padres empezaran a preocuparse por la ausencia de Abel. Cuando Adán decidió ir a buscar al joven, probablemente conjeturaba en su mente todas aquellas cosas que usualmente la mayoría de los padres suelen imaginar cuando un miembro de la familia no regresa en el tiempo esperado. ¿Se habrá enfermado y ahora no puede regresar? Puede que se haya lastimado. Quizá fue atacado por una bestia salvaje, o tal vez los animales más dificultosos en su rebano están dándole problemas.

Pero no importa lo que nuestro Padre Adán haya imaginado en aquellas largas y frenéticas horas de búsqueda infructuosa, nada pudo haberlo preparado para el terrible impacto que debe haber azotado su corazón cuando finalmente encontró a su hijo. Conforme Adán levantaba tiernamente el cuerpo empapado en sangre del lugar donde Caín lo había arrojado, probablemente sintió una fuerte emoción que hizo que un llanto de angustia se desprendiera de sus labios y que un rio de lágrimas se deslizara por sus mejillas.

Pocos padres han caminado por este particular oscuro valle de sobra de muerte y descubierto el cuerpo destrozado de un hijo muerto asesinado por las manos violentas y brutales de su propio hermano.

Fue uno de esos momentos para nunca olvidar en la vida del primer patriarca de la raza humana. Probablemente el miró fijamente la escena por largo rato mientras que de manera dolorosa visualizaba en su mente lo que podría haber pasado. El siguiente problema de Adán fue llevar la noticia a nuestra madre Eva. ¿Cómo podría presentarse así ante ella? ¿Qué podría decirle? Mientras llevaba el cuerpo silencioso y carente de vida de su hijo favorito de regreso al hogar donde la madre del joven esperaba con ansiedad, ¿qué palabras podría usar él para suavizar el golpe?

Debió haber sido un momento sumamente punzante cuando finalmente la reunión se llevó a cabo.

Y los mismos cielos deben haber llorado un poco después cuando estos dos padres se pararon solos y con el corazón destrozado al borde de una tumba abierta y consignaron los restos mortales de su bien amado hijo al abrazo envolvente de la silenciosa tierra. Para Adán y Eva fue como si el trabajo de toda una vida repentinamente hubiera sido borrado.

En aquella tumba quedaron no solo el cuerpo del joven Abel sino todas las esperanzas, sueños y planes de sus adoloridos padres. Él era el heredero de todo lo que poseían, no solamente el heredero de sus valiosas posesiones tan humildemente acumuladas sino el heredero del Sacerdocio, del plan del evangelio y de todo un nuevo patrón de cultura de vida recta. El debería haber sido ¡el futuro sumo sacerdote presidente sobre el reino de Dios en la tierra!

En los solitarios años que siguieron debió haber sido completamente natural y humano para nuestro Padre Adán encontrarse a sí mismo refrenando sus instintivas inclinaciones de ir y tomar venganza por la inexcusable muerte de este muchacho. Adán, sin embargo, mantuvo sus sentimientos aletargados. El no solo tenía la fuerza de su propia auto disciplina para superar la crisis de esta tentación sino que quizá el también poseía la tranquilidad de la revelación directa la cual le verificaba lo que el Señor previamente había declarado a Caín –que la vida del Maestro Mahán y el castigo por su acto asesino sería dejado a los juicios de Dios.

Previo a esta ocasión, Adán y Eva habían experimentado lo que ellos debieron haber creído que era la más profunda milla en el laberinto del dolor. Pero ahora ellos habían sentido la abrumadora negrura del más profundo de todos los dolores. Les debió haber tomado años suavizar las filosas orillas de los oscuros recuerdos que a veces regresaban asaeteando sus mentes para torturarlas con recuerdos del recto Abel y de todo aquello que su pérdida significaba para ellos.

 

El nacimiento de Set

Aunque nuestros primeros padres no lo sabían, ellos habían pasado por los más angostos y turbulentos rápidos en las corrientes de la vida, las cuales el Señor había esperado que ellos cruzaran. A través de sus adversidades y dolores, los propósitos de Dios se habían cumplido acorde a su plan.

Ahora Él estaba listo para compensarlos parcialmente por su integridad y fidelidad. Los años dorados de felicidad finalmente se asomaban en el horizonte.

Pero en esta particular etapa de sus vidas habría sido muy fácil para nuestros primeros padres haber concluido que no había nada sino pesar al querer levantar una familia y, por lo tanto, habrían declinado en tener más hijos. Anteriormente ya habían criado muchos hijos y ninguno de ellos había madurado como hombre o mujer de quien se pudiera estar orgulloso; ninguno, excepto Abel, y ahora él estaba muerto.

Como multitud de padres que vivirían después, ellos podrían haber decidido fácilmente ignorar cualquier futura preocupación o responsabilidad y dedicar el resto de su vida a la adquisición de comodidades y la explotación de satisfacciones personales.

Pero si Adán y Eva hubieran seguido este tipo de conducta se habrían descalificado a sí mismos de una maravillosa bendición. Ellos no lo sabían, pero el Señor estaba preparado para darles un brillante y recto espíritu que sería la fuente de mucho consuelo y gozo para siempre. Debido a que habían ejercido la fe para tener otro hijo, ellos recibirían la bendición. La bendición de felicidad y vida abundante para Adán y Eva comenzó con el nacimiento de Set.

Adán tenía 130 años cuando nació su bebé.[2] Como el Señor sabía que pasaría, su llegada inspiró nuevas esperanzas y nuevos planes en las mentes de sus padres. Durante su temprana niñez, la tutoría de Set fue supervisada con esmero cuidado. Él fue educado en la misma ciencia de la vida recta como lo fue Abel y conforme los años pasaron Adán y Eva observaron cómo el acrecentaba los poderes de su mente y de su espíritu. Finalmente, cuando Set comenzó a alcanzar la madurez, Adán notó con asombro que su propia apariencia de su juventud de hacía un siglo estaba reflejada en la figura y rostro de este joven. Hubo mucho gozo en este maravilloso hijo, él era tan recto como Abel y, al mismo tiempo, tan semejante a su padre que parecía que había sido creado a su propia imagen y semejanza.[3]

Este remarcable hecho es referido por el Señor en una revelación moderna donde Él dice: “Set fue un hombre perfecto, y su semejanza era la imagen expresa de su padre, al grado de que se parecía a su padre en todas las cosas, y solamente por su edad se podía distinguir entre uno y otro.”[4]

 

Set es ordenado al Sacerdocio

Durante su período de entrenamiento, una de las cosas más importantes que Set tuvo que adquirir fue la habilidad de leer y escribir en el fluido y expresivo idioma de Adán.[5] El también aprendió como llevar los registros históricos o libros de memorias los cuales Dios había mandado que debían mantener de generación en generación.[6]

Es interesante observar que nuestro padre Adán aparentemente llegó a ser más conservador al ordenar a cualquiera de sus descendientes al Sacerdocio después de su dolorosa experiencia con Caín.

El hecho de que un hijo iniciara su vida en rectitud no era suficiente. Debería haber un tiempo de prueba. Solamente después que un hombre se había demostrado a sí mismo que era devoto y valiente a través de muchas tribulaciones entonces nuestro padre Adán se sentía justificado en favorecerlo con las llaves, poderes y bendiciones de esta divina autoridad. Incluso con el fiel Set, Adán esperó hasta que este hijo favorecido hubo alcanzado la edad de sesenta y nueve años antes de ordenarlo a este santo orden del Sacerdocio. Nunca jamás, excepto en el caso de Enoc –que fue escogido por el Señor a través de revelación directa cuando el aún era joven– Adán le dio el Sacerdocio a ninguno de sus herederos sino hasta que hubieron alcanzado una edad algo sustancial. Uno de sus herederos fue ordenado ¡hasta la edad de 200 años, y otro fue ordenado hasta los 496 años![7]

Set parece haber sido altamente favorecido por el Señor a través de su larga vida. “Y Dios se reveló a Set,” declara la escritura, y el “ofreció un sacrificio aceptable, como lo hizo su hermano Abel”[8] De hecho, su aprobación por parte del Señor fue tan pronunciada que las escrituras dicen “Y Adán glorificó el nombre de Dios, porque dijo: Dios me ha designado otra descendencia en vez de Abel, a quien Caín mató.”[9]

En total Set vivió novecientos doce años,[10] y durante su largo ministerio el vio la Iglesia de Dios convertirse en un grandioso y organizado poder para hacer el bien entre los hijos de los hombres.

El también atestiguó el crecimiento de una licenciosa abominación entre los inicuos, pero se regocijó en el número de hombres y mujeres que respondieron a su prédica y que expresaron el deseo de abandonar toda maldad y entrar en las aguas del bautismo y así convertirse en ciudadanos del reino de Dios. Set profetizó y predicó el arrepentimiento por unos 840 años. Como resultado, muchos que de otro modo hubieran crecido en la iniquidad captaron la visión de fe que su conducta diaria y sus sermones reflejaban.[11]

Gradualmente, conforme el trabajo avanzaba, a Set se le unieron otros rectos poseedores del Sacerdocio. Él vivió para ver la construcción de la Ciudad de Enoc pero murió justo diez años antes que esta singular comunidad de rectitud fuera trasladada.

Los sermones de Set y sus inspirados escritos fueron incluidos en las santas escrituras de aquel día. En un futuro no muy distante todos estos serán restaurados y los hombres modernos podrán leerlos.[12]

Tres años antes de la muerte de Adán –cuando Set tenía 797 años– el recibió una bendición patriarcal de las manos de su envejecido e ilustre padre.[13] En aquel momento, el Señor prometió a Set a través de la voz de Adán que la posteridad de Set sería preservada hasta los extremos de la tierra.[14]

Además, se le prometió que entre sus descendientes estaría el recipiente escogido del Señor que perpetuaría el Sacerdocio.[15] Hoy, cada ser humano sobre la faz de la tierra lleva en sus venas la sangre del recto Set y la descendencia patriarcal directa de este gran hombre está constituida por los principales profetas en cada dispensación.

 

Resumen bibliográfico de la vida de Set

Antes de finalizar con el tema de Set, cataloguemos los puntos más importantes de su vida. El nació aproximadamente 3,870 A.C. Cuando Adán tenía 130 años.[16] Él fue la imagen exacta de su padre[17] y solo podía ser distinguido de Adán por su edad.[18] Fue ordenado al Sacerdocio por Adán cuando tenía 69 años[19] y disfrutó de revelaciones directas de Dios.[20] Profetizó y predicó el arrepentimiento a través de toda su vida.[21] Recibió su bendición patriarcal cuando tenía 797 años, lo cual fue tres años antes de la muerte de Adán y se le prometió que su simiente permanecería sobre la tierra para siempre.[22] Él fue un estudioso en la lectura y escritura del idioma de Adán[23] y ayudó en el mantenimiento de las sagradas escrituras de los patriarcas.[24] Tuvo una posteridad numerosa y murió en el año 2,958 A.C. ¡Después de llegar a la remarcable edad de 912 años![25]

 

Set elige a Enós como su Heredero Patriarcal

De acuerdo al santo registro, Set levantó una posteridad numerosa de “muchos hijos e hijas,”[26] pero solo uno de sus hijos es nombrado en las escrituras. Esto se debe a que los registros que ahora tenemos fueron originalmente escritos como una historia de los patriarcas y aquellos que tenían bajo su responsabilidad estos libros deliberadamente se abstuvieron de llenar el espacio con los nombres de personas que no estaban directamente conectadas con la descendencia patriarcal del Sacerdocio. Es por esta razón que el único hijo de Set nombrado en las escrituras es “Enós”.

Pareciera que Enós acompañó a su padre, Set, a través de su largo ministerio y durante esta larga asociación la escritura dice que Set “enseñó a su hijo Enós conforme a las vías de Dios”[27]

Es muy poco probable, sin embargo, que Enós fuera el mayor de los hijos de Set. Esto se vuelve aparente cuando descubrimos que Enós no nació hasta que Set tuvo 105 años.[28] La evidencia disponible indica que en un período de tiempo similar Adán y Eva ya se habían convertido en bisabuelos.

Sabemos que ellos habían tenido dos generaciones de descendientes antes de Caín y Abel,[29] y para el tiempo en que Caín y Abel hubieron madurado ya había espacio para una tercera generación –la cual haría de Adán y Eva bisabuelos. Sabemos que todo esto ocurrió antes de que Adán tuviera 130 años.[30]

Esto nos da un estándar confiable de crecimiento familiar durante estos primeros años, y aplicando este estándar a Enós, podemos ver que si él nació cuando su padre tenía 105 años, él fue muy posiblemente uno de los hijos más jóvenes.

Por supuesto, se puede argumentar que quizá su padre, Set, no se casó hasta después que hubo pasado de los cien años, pero esto es extremadamente improbable cuando nos damos cuenta que el matrimonio en aquella temprana época, con el propósito de “levantar posteridad para el Señor”, era un principio fundamental del evangelio, y Set debió haber sido alentado por Adán y Eva a dar este paso muy temprano en su vida.[31]

El hecho que un heredero patriarcal no fuera el hijo mayor o “heredero legal” es muy significativo. Muestra que tal como nuestro padre Jacob que nacería después y quien daría su primera bendición o los derechos patriarcales del Sacerdocio a su onceavo hijo, José,[32] así mismo Set se sintió en la libertad de elegir a Enós de entre sus otros hermanos mayores. La antigüedad no era el criterio dominante en la elección de un heredero patriarcal. Era la dignidad. Un patriarca por lo tanto elige a su hijo de mayor edad que sea digno para perpetuar el Sacerdocio patriarcal.

 

El ministerio de Enós

Pero incluso después de que Enós había sido preferido sobre sus hermanos y había sido capacitado para su llamamiento, Set aún se abstuvo por muchos años de nombrarlo abiertamente su heredero. De hecho, Set capacitó a Enós por 134 años antes de que finalmente lo llevara con su padre Adán ¡para recibir el Sacerdocio![33] Sin embargo, este entrenamiento cuidadoso pagó maravillosos dividendos. En años posteriores, Enós ganó una posición similar a la de su padre como profeta del Señor.[34] El unió sus oraciones con Set y recibió revelaciones del Señor, las cuales fueron incorporadas en el libro de memorias –las escrituras preservada por Adán y sus hijos.[35]

Enós fue instruido en el idioma de Adán de manera que podía leer o escribir en este maravilloso medio de expresión el cual la escritura dice que era “puro y sin mezcla”.[36] Él usó este mismo lenguaje perfecto cuando predicaba “y hablaron, profetizaron y exhortaron a todos los hombres, en todas partes, a que se arrepintieran”.[37]

 

El pueblo de Dios se establece en una tierra prometida llamada “Cainán”

Fue durante el ministerio de Enós que las condiciones sociales adversas se tornaron extremadamente delicadas. La familia humana había estado sobre la tierra por varios cientos de años y se había multiplicado al punto de que “eran muchos sobre toda la faz de la tierra”.[38] Esta población tan congestionada era extremadamente insatisfactoria para los patriarcas porque “en aquellos días Satanás ejercía gran dominio entre los hombres y agitaba sus corazones a la ira; y desde entonces hubo guerras y derramamiento de sangre; y buscando poder, el hombre levantaba su mano en contra de su propio hermano para darle la muerte, por causa de las obras secretas”.[39]

Se volvió, por tanto, deseable mudar el cuerpo principal de los Santos de aquella dispensación a una nueva localidad donde sus hijos tuvieran menores posibilidades de ser atrapados o contaminados por el cáncer de la codicia y asesinato que había capturado los corazones de los hombres. Aprendemos que la tierra que los Santos habían mantenido como su sede era llamada “Shulon”[40] –la cual estaba probablemente cerca de Adán–ondi–Ahmán. La escritura entonces dice que “Enós y el resto del pueblo de Dios salieron de la tierra que se llamaba Shulón y habitaron en una tierra prometida, a la cual él dio el nombre de su propio hijo, a quien había llamado Cainán”.[41]

Es significativo que esta nueva tierra haya sido llamada “tierra prometida.” En las escrituras esta frase siempre se ha referido a un territorio que ha sido descubierto o colonizado mediante la guía divina del Señor.[42]

Es también conveniente notar aquí, que esta tierra de Cainan fue llamada así por el hijo de Enós y no está relacionada de ninguna manera a Caín como el nombre pudiera implicar. En un capítulo posterior veremos que el pueblo de Caín se estableció en la tierra de Canaán. Puede resultar gran confusión del estudio de ciertas partes de las escrituras a menos que se mantenga constantemente presente la diferencia entre las tierras de “Cainan” y la de “Canaán”.

También debe ser recordado que las ubicaciones geográficas de las tierras que ahora estamos discutiendo estaban localizadas en algunas porciones del Hemisferio Occidental. Después del Diluvio estos mismos nombres fueron dados a las tierras del Hemisferio Oriental.

Cuando la sede de la Iglesia se movió de Shulon hacia Cainan, Adán y Set aparentemente no fueron con ellos. Ellos tal vez se quedaron para continuar con sus misiones. Si Adán y Set hubieran ido con Enós cuando se efectuó este importante movimiento, la escritura seguramente habría mencionado sus nombres en vez de simplemente decir “Enós y el resto del pueblo de Dios…”. Es aparente, a partir de esto, que mientras Adán y Set aun retenían su presidencia patriarcal sobre Enós, ellos permitieron a este joven hacerse cargo de la administración general del liderazgo sobre el “pueblo de Dios” con la finalidad de mudarse a otra localidad.

Adán y Set sin duda mantuvieron comunicación frecuente con este pueblo pero la asociación personal debe haber sido rara porque se menciona que el hijo de Enós (cuyo nombre era Cainan) parece haber conocido a Adán cuando estaba de viaje en Shedolamak. El hecho de que este encuentro entre Cainan y Adán sea cuidadosamente mencionado en las escrituras, lo lleva a uno a concluir que es un evento histórico. Ciertamente no sería una situación digna de mencionar si Adán hubiera estado viviendo en el mismo lugar que Cainan y hubiera tenido la oportunidad de reunirse con Cainan a menudo.

También sabemos que cuando los miembros de la Iglesia quisieron recibir su última bendición de Adán justo antes de su muerte regresaron a Adán–ondi–Ahmán.[43] Todos estos hechos conocidos parecen apuntar hacia la conclusión que Adán (y probablemente Set) permanecieron en las cercanías de su hogar original y no se mudaron a Cainan cuando Enós lo hizo. Ellos debieron desear permanecer cerca de los centros de población originales donde los más inicuos segmentos de la sociedad necesitaban su dinámico mensaje de arrepentimiento.

 

Resumen bibliográfico de la vida de Enós

Lo anterior incluye prácticamente todos los datos bibliográficos conocidos concerniente a Enós. Hagamos un resumen para futuras referencias: Enós nació en el año 3,765 A.C. cuando su padre, Set, tenía 105 años[44] y su abuelo, Adán, tenía 235 años. Enós fue instruido “conforme a las vías de Dios” por su padre y fue ordenado al Sacerdocio por Adán cuando tenía 134 años.[45] “Él llegó a ser un profeta de renombre y viajó extensamente llamando a la gente en todas partes a arrepentirse. Él fue un estudioso del idioma de Adán y ayudó a escribir el libro de memorias.[46] Él supervisó la migración de los miembros de la Iglesia a una nueva ubicación que nombraron en honor a su hijo, Cainan.[47] El ministerio de Enós se desarrolló durante un período de extrema iniquidad entre la población en general.[48] El crió una familia de “muchos hijos e hijas” y murió en el año 2,860 A.C. Después de haber vivido una larga y provechosa vida de 905 años.

 

Notas

[1] D. y C. 117:8

[2] Moisés 6:10

[3] Ibid.

[4] D. y C. 107:43

[5] Moisés 6:5–6

[6] Ibid.

[7] D. y C. 107:46

[8] Moisés 6:3

[9] Ibid. 6:2

[10] Ibid. 6:16

[11] Moisés 6:23

[12] 2 Nefi 30:16–18

[13] D. y C. 107:42

[14] Ibid. 107:42

[15] Ibid.

[16] Moisés 6:10

[17] Ibid.

[18] D. y C. 107:43

[19] Ibid. 107:42

[20] Moisés 6:2

[21] Ibid. 6:23

[22] D: y C. 107:42

[23] Moisés 6:5–6

[24] D. y C. 107:43

[25] Moisés 6:16

[26] Ibid. 6:11

[27] Ibid. 6:13

[28] Ibid. 6:13

[29] Ibid. 5:3

[30] Ibid. 6:10

[31] Ibid. 2:28; 3:24

[32] Génesis 49:26

[33] D. y C. 107:44

[34] Moisés 6:13

[35] Ibid. 6:3–5, 46

[36] Ibid. 6:6; Ver Way to Perfection, págs. 60–76

[37] Moisés 6:23

[38] Ibid. 6:15

[39] Ibid. 6:15

[40] Ibid. 6:17

[41] Ibid. 6:17

[42] 1 Nefi 2:20; Deut. 27:3

[43] D. y C. 107:53

[44] Moisés 6:13

[45] D. y C. 107:44

[46] Moisés 6:5

[47] Ibid. 6:17

[48] Ibid. 6:15