“De Cainán a Enoc”

 

W. Cleon Skousen, Los Primeros 2.000 Años

Cap. 16: “De Cainán a Enoc”

 

Durante la juventud de Cainán, ¿cuáles condiciones sociales fueron los conductores de la delincuencia y el crimen?

¿Por qué el culto Mahanita al asesinato tenía señas y claves secretas? ¿Qué ventajas obtenía supuestamente la gente al unirse a ese culto? ¿Tenemos algo parecido en tiempos modernos?

¿Cuál especial reconocimiento vino a perpetuar el nombre de Cainán en todo el período pre diluviano?

¿Qué edad tenía él cuando recibió el Sacerdocio? ¿Qué evento inusual ocurrió cuando “estaba de viaje en Shedolamak”? (D. y C 107:45)

¿Qué edad tenía Cainán cuando nació Mahalaleel? ¿Crees que debe haber una razón en especial por la cual Mahalaleel no fue ordenado al Sacerdocio hasta que tuvo 496 años? ¿Qué edad tenía Mahalaleel cuando murió?

Cuando Mahalaleel tenía 65 años tuvo un hijo al cual llamo “Jared”. ¿Cuál es el significado de este nombre? ¿Cuál es la cosa sobresaliente por la cual Jared es recordado en las antiguas escrituras?

¿Quién recibió el Sacerdocio primero, Jared o su heredero patriarcal?

¿Qué edad tenía Jared cuando nació Enoc? ¿Dónde nació Enoc? ¿Qué tributo pagó Enoc a su padre?

Enoc sufrió de un defecto físico en su juventud, ¿cuál era? ¿Le hizo sentirse apenado e inferior?

Enoc había dejado su propio país y estaba viajando cuando tuvo su primera manifestación celestial. ¿De cuál lugar geográfico estaba cerca?

En esta revelación, ¿por qué dijo el Señor que estaba enojado con los hijos de los hombres? ¿Por qué quedó impactado Enoc con este divino llamamiento? ¿Qué le dijo al Señor? ¿Qué le prometió el Señor a Enoc si cumplía con su deber?

¿Por qué piensas que el Señor mostró a Enoc “el espíritu de la tierra” en esta ocasión en particular? ¿Le dio prestigio y autoridad el conocimiento que el recibió a través de esta revelación cuando fue a predicar? ¿Piensas que su juventud fue una ventaja o desventaja para cumplir con su misión?

 

El surgimiento de una generación inicua

Ahora regresemos a la historia de los patriarcas. En el capítulo catorce acabamos de narrar la vida de Enós. Ahora consideraremos la biografía de su hijo que se llamaba Cainán.

Cainán nació en el año 3,675 a.C. Cuando su padre Enós tenía noventa años de edad.[1] Fue durante la vida de Cainán que Satanás tuvo éxito al ganar una gran conquista social entre los hijos de los hombres. Los asesinatos políticos, rapiña, robo y fraude se expandieron sobre la faz de toda la tierra. Los satánicos adoradores Mahanitas plagaron a los más laboriosos y ahorrativos ciudadanos mediante extorsión y derramamiento de sangre donde quiera que ellos hubieren organizado contingentes de su culto de asesinato. Pugna, represalia y corrupción de gobiernos debieron haber seguido, porque la escritura dice que durante este terrible período “buscando poder, el hombre levantaba su mano en contra de su propio hermano para darle la muerte, por causa de las obras secretas”.[2] De hecho, el contagio de este sórdido espíritu de sospecha y agresión, finalmente desembocó en una guerra abierta entre el pueblo. “Satanás ejercía gran dominio entre los hombres y agitaba sus corazones a la ira; y desde entonces hubo guerras y derramamiento de sangre”.[3]

Una descripción detallada del culto al asesinato de Mahán nos es proporcionado por el Profeta Helamán quien tuvo que contender con una sociedad secreta similar en sus días. Él dijo que muchos de los de su pueblo “se unieron a esas bandas de ladrones, y participaron en sus convenios y sus juramentos de que se protegerían y se preservarían unos a otros en cualesquiera circunstancias difíciles en que se encontrasen, a fin de que no fuesen castigados por sus asesinatos, y sus robos, y sus hurtos. Y acaeció que tenían sus señas, sí, sus señas y sus palabras secretas; y esto a fin de reconocer al hermano que hubiese concertado el convenio, para que, cualquiera que fuese la iniquidad que su hermano cometiera, no lo perjudicara su hermano, ni tampoco aquellos que pertenecieran a la banda y hubieran hecho este convenio. Y así podrían asesinar, y robar, y hurtar, y cometer fornicaciones y toda clase de iniquidades en oposición a las leyes de su patria, así como a las leyes de su Dios”.[4]

Cainán, por lo tanto, alcanzó la madurez en un día cuando los hombres malvados asolaban la tierra. Pocos padres han tenido el privilegio de criar a sus hijos en un ambiente “ideal”, pero por otro lado, algunos padres han tenido que combatir elementos amargos con la finalidad de salvar a sus hijos de las influencias de su tiempo. Tal fue el caso de Mormón, por ejemplo, quien crió a Moroni en medio de las batallas de una guerra de sesenta años. Igual fue el caso con los padres de Daniel, los padres de Moisés, los padres de David, y fue igualmente cierto en el caso de Cainán. Enós, su padre, debió haberlo cuidado ansiosamente conforme se aproximaba a la edad adulta y sus hábitos personales y filosofía de vida empezaron a tomar su forma final.

Pero Cainán era un espíritu elegido y respondió a su entrenamiento. Él, incluso, recibió revelaciones del Señor antes de que fuera ordenado al Sacerdocio. Las escrituras dicen que fue en el año cuadragésimo de su vida que “Dios llamó a Cainán en el desierto”[5]. Este fue un gran honor y puede haber influido en Enós al seleccionar a Cainán como su heredero. Enós mismo había recibido el Sacerdocio solo cuatro años antes e indudablemente él había estado analizando a sus hijos con el propósito de seleccionar a un heredero digno para poseer los poderes del Sacerdocio en la siguiente generación.

Por razones que hemos mencionado anteriormente, un hijo le nació a Enós cuando él tenía noventa años de edad, y por lo tanto, con toda probabilidad, éste no sería su hijo mayor. Una dignidad sin precedentes debió haberse requerido de Cainán para darle preferencia sobre sus hermanos. La calidad de su vida puede ser juzgada adecuadamente por el hecho de que fue seleccionado de entre “muchos hijos”[6] para recibir las sagradas llaves de la autoridad patriarcal.

Fue en los primeros días de Cainán cuando parece haber tomado lugar la gran migración de la Iglesia hacia la nueva “tierra prometida”. Como hemos observado antes, a su padre, Enós, le fue asignada la responsabilidad de dirigir este movimiento masivo del “pueblo de Dios” de la tierra de Shulón, cerca de Adán–ondi–Ahmán, al nuevo territorio, y cuando la gente se hubo establecido, Enós lo nombró en honor de Cainán.[7] Esto muestra que el movimiento ocurrió después de que Cainán era lo suficientemente maduro para ser reconocido como el prospecto heredero de Enós. Posiblemente algún tiempo después el recibió su revelación del Señor a la edad de cuarenta años.

Parece que la ordenación de Cainán al Sacerdocio, que fue muchos años después, tuvo que esperar hasta que hubo una oportunidad de recibirla de nuestro Padre Adán. Era la costumbre en aquellos días hacer que el patriarca sobreviviente de más edad ordenara a cada nuevo heredero al Sacerdocio. Pero como indicamos en un capitulo anterior, Adán y Set aparentemente no fueron a la nueva tierra prometida con Enós y el resto de los Santos, por lo tanto la revelación moderna hace especial mención de un importante evento en la vida de Cainán cuando “encontró a Adán mientras viajaba al país de Shedolamak”.[8]

En la siguiente frase dice que Cainán fue ordenado al Sacerdocio y que él tenía ochenta y siete años de edad cuando se le confirió. De esto asumimos que fue ordenado por Adán y que fue en esta singular e inesperada reunión entre Adán y Cainán lo que permitió que la ordenación se efectuara en aquella ocasión.

Cainán vivió una larga y provechosa vida. Él fue entrenado en la lectura y escritura del idioma Adámico[9] y sus inspirados sermones y revelaciones fueron incluidos en el libro de memorias.[10] El vivió un total de 910 años y durante este tiempo levantó una familia numerosa.[11] Murió en el año 2,765 a.C. Lo cual fue 248 años después de que la ciudad de Enoc fue trasladada y 423 años antes del inicio del Gran Diluvio.

 

Resumen Bibliográfico de la vida de Mahalaleel

Fue en el año 3,605 a.C., cuando Cainán tenía setenta años de edad, que tuvo un hijo a quien llamó Mahalaleel.[12] Se dice que este nombre significa “Alabado por Dios”.[13]

Mahalaleel probablemente nació y creció en la tierra de Cainán poco después que el pueblo de Dios se estableció en aquella nueva localidad.

Uno de los hechos extraños conectados con la vida de Mahalaleel fue el inusual período de tiempo que transcurrió antes de que nuestro Padre Adán lo ordenara al Sacerdocio. Cuando esto ocurrió, fue un evento muy significativo dado que las escrituras lo fijan en la historia cronológica hasta con el día exacto: “Mahalaleel tenía cuatrocientos noventa y seis años y siete días de edad cuando fue ordenado por mano de Adán”.[14] Por qué esta ordenación se pospuso hasta que él tuvo 496 años no nos es dicho, pero es obvio que fue por una razón substancial y no por mero accidente. Esto llega a ser particularmente aparente cuando reconocemos que Mahalaleel no recibió el Sacerdocio hasta 231 años después que su hijo Jared, 244 años después que su nieto Enoc y 104 años después de su bisnieto Matusalén.

Al tiempo que Mahalaleel recibió esta ordenación Adán era un hombre muy anciano, de hecho, esto ocurrió justo treinta y nueve años antes de la muerte de Adán. Adán, por lo tanto, aprovechó la ocasión no solo para conferir el Sacerdocio sobre Mahalaleel sino que también le dio su bendición patriarcal al mismo tiempo.[15] Esta bendición, como otras de su tipo, iba a alentar a Mahalaleel para llevar a cabo su importante misión en la vida.

Mahalaleel sobrevivió a Adán por 360 años y murió en el año 2,710 a.C.[16] La escritura dice que el “engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años, y murió”.[17]

 

Resumen Bibliográfico de la vida de Jared

Ahora abordemos la vida de un hombre que llegó a ser famoso porque fue el padre de un remarcable hijo. Quien podría decir, sin embargo, cual es el rol más grande –impulsarse uno mismo a las páginas de la historia o dedicar la vida de uno a moldear a un niño que encontrará un lugar en la historia. Este hombre optó por lo último. Su nombre fue Jared, y su famoso hijo fue Enoc.

Jared nació en el año 3,540 a.C. Cuando su padre, Mahalaleel, tenía 65 y Adán 460 años. El nombre significa “Descender”[18] y probablemente hace referencia a la línea patriarcal a través de la cual el Sacerdocio descendería.

Concerniente a la vida temprana de Jared no hay ni una sola frase registrada, pero cuando él tenía 162 años el dio la bienvenida en su familia a un bebé que llegaría a ser uno de los líderes sociales y religiosos más grande de todos los tiempos. Este fue Enoc. Sin embargo, en el principio no había manera por la cual Jared hubiera podido saber sobre los especiales atributos de este joven, pero, eventos subsecuentes demostraron que Enoc era un joven humilde y sin pretensiones que no aparentaba deseo alguno de poder o liderazgo. Sin embargo, Jared compartió con Enoc el mismo conocimiento del evangelio que había dado a todos sus hijos. A Jared las escrituras le dan todo el crédito de haber instruido a Enoc “en todas las vías de Dios”.[19]

Este hecho toma un significado particular cuando reconocemos que durante los años formativos de la niñez de Enoc –cuando Jared estaba instruyéndolo en todas las vías de Dios– Jared aun no poseía el Sacerdocio. De hecho, él no lo recibiría hasta que tuvo 200 años de edad.[20] Sin embargo, en espera de la recepción de esta gran bendición el continuó ejercitando su luz interior con humildad enseñando a sus hijos a caminar en las sendas de la verdad y de la rectitud.

Jared parece haber cosechado grandes satisfacciones personales por los logros de Enoc.

Después de que Enoc hubo recibido su revelación y se convirtió en uno de los más famosos líderes espirituales en el país completo, el edificó una ciudad la cual eventualmente trasladó debido a su rectitud. Pero debe haber sido una experiencia aleccionadora para Jared y para los otros patriarcas ver esta ciudad completa ser trasladada y llevada de la tierra cuando ellos, ellos mismos, fueron dejados. Su misión era permanecer sobre la tierra y seguir el curso de la mortalidad hacia los portales de la tumba.

La vida de Jared y de los demás patriarcas probablemente se tornaron extremadamente complejas después de la precipitada partida de Enoc y su ciudad. Ellos ya no poseían el prestigio y el honor de ser ciudadanos de la ciudad más famosa en el mundo. La ciudad se había ido y así mismo su pueblo. Con ellos se fue el prestigio de los patriarcas. Ellos ahora llegaron a ser un puñado de insignificantes y posiblemente perseguidos “Hijos de Dios” entre la población en general la cual estaba creciendo en la iniquidad con cada nueva generación.

Los posteriores años de la vida de Jared estuvieron posiblemente llenos de adversidad conforme él y sus asociados buscaron terminar con la marea de una casi apostasía universal. La misión mortal de Jared duró hasta el año 2,578 a.C. Lo cual le brindó un período de vida de 962 años –junto a la vida más larga registrada en las escrituras.

El vivió para ver la parte inicial de la vida de Noé –de hecho, cuando Jared murió, Noé tenía ya 366 años de edad, y debido al maremoto de licenciosa iniquidad, el ominoso cataclismo del terrible Diluvio había sido ya anunciado en profecía.[21]

 

La vida de Enoc

Pero volvamos atrás ahora y consideremos la remarcable vida del hijo de Jared, Enoc. Enoc nació en el año 3,378 a.C. Cuando Jared tenía 162 años de edad y cuando nuestro Padre Adán tenía 622. Enoc nació en la tierra de Cainán entre el pueblo de rectitud y de acuerdo a su propio registro él fue criado en la estricta tradición del plan del evangelio. Como Enoc testificó posteriormente: “Mi padre me instruyó en todas las vías de Dios”.[22]

Enoc estaba limitado en su temprana juventud por un impedimento en el habla. Era difícil para él expresarse y como resultado de eso era ridiculizado y rechazado por cierto grupo de gente cruel y maleducada. Enoc era muy sensible a esta deficiencia y reaccionó como lo haría cualquier niño.

Cuando se ausentó de su familia inmediata, él sintió que socialmente fue menospreciado y marginado.

Mientras estaba en su juventud –probablemente en su adolescencia– Enoc tuvo una experiencia que cambió el curso completo de su vida. Él había dejado su hogar en Cainán y estaba viajando hacia el Mar del Oriente. Repentinamente sucedió. “El Espíritu de Dios descendió del cielo y reposó sobre él”.[23] Al sentir la fuerza vivificadora rodeándolo se percató que una voz le hablaba:

“Enoc, hijo mío, profetiza a los de este pueblo y diles: Arrepentíos, porque así dice el Señor: Estoy enojado contra este pueblo, y mi furiosa ira está encendida en contra de ellos, pues se han endurecido sus corazones, y sus oídos se han entorpecido, y sus ojos no pueden ver lejos; y durante estas muchas generaciones, desde el día en que los creé, se han desviado, y me han negado y buscado sus propios consejos en las tinieblas; y en sus propias abominaciones han ideado el asesinato, y no han guardado los mandamientos que yo di a su padre Adán. Por consiguiente, se han juramentado entre sí, y a causa de sus propios juramentos han traído la muerte sobre sí mismos; y tengo preparado un infierno para ellos, si no se arrepienten”.[24]

El joven Enoc estaba abrumado con este súbito llamado al ministerio. ¿No sabía el Señor de su incapacidad para hablar –su lengua trabada que requería de un gran esfuerzo para decir hasta las cosas más simples? Con tremenda humildad él se inclinó hasta el suelo y rogó al Señor: “¿Por qué he hallado gracia ante tu vista, si no soy más que un jovenzuelo, y toda la gente me desprecia, por cuanto soy tardo en el habla; por qué soy tu siervo?”[25]

El Señor alentó a Enoc y le dijo: “Ve y haz lo que te he mandado, y ningún hombre te herirá. Abre tu boca y se llenará, y yo te daré poder para expresarte, porque toda carne está en mis manos, y haré conforme bien me parezca. Di a este pueblo: Elegid hoy servir a Dios el Señor que os hizo. He aquí, mi Espíritu reposa sobre ti; por consiguiente, justificaré todas tus palabras; y las montañas huirán de tu presencia, y los bríos se desviarán de su cauce; y tú permanecerás en mí, y yo en ti; por tanto, anda conmigo”.[26]

El Señor instruyó a Enoc para que untara sus ojos con barro y que luego se los lavara. Tan pronto como obedeció este mandamiento el velo fue retirado de sus ojos de manera que fue capaz de ver el mundo espiritual y todas las cosas “que el ojo natural no percibe”.[27]

En conexión con esta revelación, el Señor le indicó claramente que Él deseaba una revitalización de la obra misional de Su reino. Para este propósito Enoc fue súbitamente llamado en su juventud –era un profeta fuera de serie– para establecer un estándar más alto de amonestación vigorosa a los inicuos, diferente a la que algunos de los otros poseedores del Sacerdocio se habían acostumbrado a hacer. Las noticias de la inusual comunicación de Enoc con los cielos pronto se esparcieron por toda la tierra. Su nombre se empezó a pronunciar con temor y asombro cuando los hombres exclamaban a sus conocidos: “¡El Señor ha levantado un vidente a su pueblo!”[28]

 

Notas

[1] Moisés 6:17

[2] Ibid. 6:15

[3] Ibid.

[4] Helamán 6:21–23

[5] D. y C. 107:45

[6] Moisés 6:18

[7] Ibid. 6:17

[8] D. y C. 107:45

[9] Moisés 6:6

[10] Ibid. 6:5

[11] Ibid. 6:19

[12] Ibid. 6:19

[13] Peloubet, op. cit. Debajo de “Mahalaleel”

[14] D. y C.107:46

[15] Ibid. 107:46

[16] Moisés 6:20

[17] Ibid.

[18] Peloubet, op. cit. Bajo “Jared”

[19] Moisés 6:21

[20] D. y C. 107:47

[21] Moisés 7:43

[22] Ibid. 6:41

[23] Ibid. 6:26

[24] Ibid. 6:27–29

[25] Ibid. 6:31

[26] Ibid. 6:32–34

[27] Ibid. 6:36

[28] Ibid. 6:36