“Adán y Eva pierden a su hijo favorito”

 

W. Cleon Skousen, “Los Primeros 2.000 Años

Capítulo 13: “Adán y Eva pierden a su hijo favorito”

 

El culto al asesinato establecido por Caín tuvo un objetivo económico específico. ¿Cuál fue?

¿Cuál era la actitud mental de Caín conforme fue expandiendo el culto Mahanita?

¿Fue el asesinato de Abel con sigilo o vino Caín a él de manera amigable y posteriormente lo atacó cuando estuvo desprevenido? El crimen, ¿fue acompañado de violencia?

Cuando el asesinato fue culminado, Caín exclamó: “¡Estoy libre! Seguramente los rebaños de mi hermano caerán en mis manos.” ¿Qué refleja esto sobre el carácter de Caín?

¿Qué le pasó a Caín cuando estaba a punto de abandonar la escena del crimen?

¿Cuál fue la respuesta del Señor ante el desafío de Caín?

¿Sintió Caín arrepentimiento por lo que había hecho? ¿Mostró algún tipo de preocupación por los sentimientos de nuestro Padre Adán o nuestra Madre Eva?

¿Qué dijo el Señor que le pasaría a Caín?

Tras la divulgación de su crimen, ¿qué hizo Caín?

El Señor dijo que El pondría una marca sobre Caín. ¿También puso una marca sobre sus descendientes?

¿Fueron ellos neutrales en los cielos?

¿Tendrían los descendientes de Caín alguna vez la oportunidad de recibir el Sacerdocio?

¿Indican las escrituras que Caín perdió su posición como Maestro Mahan? ¿Qué dice Josefo que le pasó a Caín?

¿Indican las escrituras que algunos de la simiente de Caín fueron muy talentosos y pudieron haber hecho una gran contribución a la felicidad humana?

 

Caín se convierte en el Primer Maestro Mahan

Siempre ha sido la suprema ambición de Lucifer destruir la vida humana. El único designio de la fraternidad ligada por el juramento que Satanás había sugerido a Caín era el de que los hombres cometieran asesinato. Se debe mantener en mente que el Segundo Estado fue diseñado y planeado para ser un tiempo de aprendizaje y probación para aquellos hijos del Padre que fueran leales en la preexistencia. El programa requiere que una parte importante del trabajo se efectúe por la familia humana durante esta vida. Puede ser hecho de mejor forma con una cantidad de población recta trabajando unida como en los días de Enoc –edificando escuelas, templos, hogares e industrias; cultivando y embelleciendo la tierra; explotando los recursos naturales provistos; y poniendo todas las cosas bajo dominio.

La estrategia de Lucifer consta de un ataque doble contra la humanidad: primero, mantener la población al mínimo inspirando guerra, asesinato y suicidio y segundo, usar la ignorancia, el engaño, los celos, la codicia y la contienda para esparcir la maldad entre la población sobreviviente de manera que la humanidad perdiera su efectividad al tratar de cumplir con el trabajo que se pretendía para la vida en la tierra. El panorama completo de la historia revela una contínua campaña de parte del adversario para destruir la vida en la tierra a través de la violencia o por corrupción.

La alianza de Lucifer con Caín fue diseñada para lanzar este satánico programa casi al comienzo de la historia de la humanidad. Lucifer sabía que la gran sociedad que Caín organizaría entre sus hermanos mayores sería la fuente de muchos asesinatos. Motivados por la promesa de despojos inmerecidos, él sabía que ellos conspirarían juntos para matar “y obtener lucro.” Posteriormente, la misma motivación llevaría estos Gadiantones antediluvianos a cometer asesinato masivo en guerra declarada. De hecho, durante la vida de Caín podemos ver que sus descendientes movilizaron sus fuerzas y esparcieron el terror por toda la tierra –masacrando hombres, mujeres y niños, aniquilando naciones completas.[1]

Lucifer debe haber mirado hacia los cielos y reído conforme observaba a Caín secretamente vender a cada uno de sus hermanos mayores el nuevo culto y luego ejerciendo su satánica superchería administrando el juramento a cada uno de ellos de acuerdo con el patrón que Satanás le había enseñado. Y en cuanto a Caín, él se gloriaba en esto. Le daba una tremenda sensación de poder. Sus hermanos apóstatas se congregaron alrededor de él con expresiones indulgentes de devoción y lealtad.

Esto causó que Caín clamara con triunfante emoción: “Verdaderamente yo soy Mahán, el maestro de este gran secreto… ¡a fin de que yo pueda asesinar y obtener lucro!”[2] Entonces la escritura añade, “Por tanto, Caín fue llamado Maestro Mahán, y se gloriaba de su iniquidad.”[3]

Ahora Caín estaba lleno de un sentimiento de seguridad que la protección secreta de sus hermanos juramentados le proveía. Él estaba listo para su primer acto violento. Por lo tanto, pidió a Satanás que entregara a Abel en sus manos.

Queda claro en la escritura que la manera con la cual Caín fue adiestrado para matar a Abel fue por medio de la traición. Caín fue al campo y se aproximó a Abel como su hermano y amigo. Entonces, cuando Abel estuvo desprevenido y fuera de guardia, Caín se levantó contra él y lo mato.

 

Abel se convierte en el primer ser humano en sufrir la muerte por violencia

Este es precisamente el patrón que siguió Caín: “Y Caín salió al campo y habló con Abel, su hermano. Y aconteció que mientras estaban en el campo, Caín se levantó contra Abel, su hermano, y lo mató.”[4]

Este fue un asesinato frio y calculado. Versículos posteriores declaran que la sangre de Abel se derramó sobre el suelo, indicando que Caín se lanzó sobre su hermano menor con gran violencia física.

Cuando la lucha hubo terminado y Caín contempló a su hermano que yacía en sus pies, no hubo la más leve muestra de simpatía o pena. Caín miró hacia los campos y los prados con lujuria y avaricia dibujada en su semblante. Elevando su rostro hacia los cielos clamó: “¡Estoy libre; seguramente los rebaños de mi hermano caerán en mis manos!”[5]

Cuando el crimen de derramamiento de sangre de un ser humano es completado, a veces conmociona al perpetrador y lo lleva a un horrendo reconocimiento de la enormidad de la ofensa. Sin embargo, en lo que concierne a Caín, la escritura simplemente dice: “Y Caín se glorió de lo que había hecho.”[6]

La tradición hebrea dice que Caín cuidadosamente encubrió el cuerpo del joven Abel de manera que su acto fratricida no fuera detectado. Él entonces se marchó de la escena rápida y confiadamente.

Pero conforme se marchaba, su momento de triunfo súbitamente fue interrumpido. La voz del Señor lo detuvo. “Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano?”

Los pensamientos que surcaron rápidamente por la mente de Caín debieron ser los que típicamente tiene un criminal acorralado. ¿Qué podría decir? Después de tantas precauciones ¡su plan estaba descubierto! Ahora todo el mundo lo sabría.

Tratando de mantenerse coherente, instintivamente hizo uso de la primera mentira que se le ocurrió. Con pretendida indiferencia murmuró, “No sé. ¿Soy yo guarda de mi hermano?”

La justificada indignación del Señor cayó sobre Caín. A Jehová se le había requerido a través de las leyes fundamentales de los cielos permitir a Caín expresar su libre albedrio, pero ahora el terrible acto se había completado, El no hizo el menor esfuerzo por ocultar la ira de Su indignación cuando se presentó ante Caín y pronunció su juicio.

“Caín…”, Dijo El, “¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Y ahora maldito serás de la tierra que abrió su boca para recibir de mano tuya la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra no te dará su fuerza de aquí en adelante. ¡Fugitivo y vagabundo serás en la tierra!”[7]

Conforme Caín escuchaba al Señor, su triunfo se convirtió en amargura dentro de él. Como buen malhechor y mentiroso que era, él trato de recanalizar la culpa del crimen que había cometido. El lloriqueó: “Satanás me tentó a causa de los rebaños de mi hermano. Y también estaba yo con saña, porque aceptaste su ofrenda y la mía no.”[8]Entonces, con una final ráfaga de angustia y auto compasión exclamó: “Mi castigo es más de lo que puedo soportar. He aquí, me echas hoy de ante la faz del Señor, y de tu presencia quedaré escondido; y seré fugitivo y vagabundo en la tierra; y sucederá que cualquiera que me encuentre me matará por causa de mis iniquidades, porque estas cosas no se ocultan del Señor.”[9]

Parece haber sido sorpresa para Caín enterarse súbitamente que nada queda escondido ante el Señor –ni siquiera las reuniones secretas de su culto satánico ni el asesinato encubierto de su hermano menor.

Nótese la redacción de la súplica de Caín. No hay el menor destello de arrepentimiento en la petición completa –nada más que remordimiento por haber sido sorprendido y temor por las posibles consecuencias. No hay preocupación por Abel, por su padre Adán o su madre Eva, por el Señor o por alguien más a quien hubiera ofendido. Su súplica no es más que una serie de lamentaciones:

“¡Mi castigo es más de lo que puedo soportar!”

“¡Me echas hoy de ante la faz del Señor!”

“¡De tu presencia quedaré escondido!”

“¡Seré fugitivo y vagabundo!”

“¡Cualquiera que me encuentre me matará!”

Enseguida el Señor exhibió un poco de misericordia para Caín, la cual Caín no tuvo con Abel.

Dijo El: “Quienquiera que te mate, siete veces se tomará en él la venganza.” Entonces el Señor colocó una marca sobre Caín de manera que cualquiera que lo encontrara no lo pudiera matar debido a lo que el Señor había decretado sobre él.

 

La maldición de Caín

La profecía que el Señor había pronunciado anteriormente sobre Caín se cumplía ahora con pleno vigor y efecto. Esto es lo que el Señor había dicho que le pasaría a Caín si él continuaba en su camino de rebelión: “porque desde ahora en adelante tú serás el padre de sus mentiras; serás llamado Perdición; porque también tú existías antes que el mundo. Y se dirá en tiempos venideros que estas abominaciones procedieron de Caín, porque rechazó el consejo mayor que venía de Dios.”[10]

Así, Caín se convirtió en el primer hijo de perdición entre los hombres. El Señor describe las incompresibles profundidades de pesar a las cuales tales personajes se hacen merecedores “habiendo negado al Santo Espíritu después de haberlo recibido, y habiendo negado al Unigénito del Padre, crucificándolo para sí mismos y exponiéndolo a vituperio.”[11] Esto es lo que Caín había hecho. Él había poseído el Sacerdocio,[12] participó de las ordenanzas del evangelio,[13] caminó y habló con Dios, bebió del conocimiento celestial y luego –a pesar de todo esto– salió rebuznando para el desierto, tramando homicidio, renunciando a la rectitud y desafiando a Dios. Es entendible el por qué esto es llamado el “pecado imperdonable.”

Cuando Caín hubo escuchado el decreto del Señor se volvió a su siniestro cuartel donde su esposa y hermanos idólatras esperaban ansiosos las noticias de este criminal. Pero el corazón de Caín era como ceniza. La sangre que llevaba en sus manos le había costado su alma. Nunca jamás volvería a ver a Dios. Nunca jamás conocería la verdadera felicidad. La luz que “ilumina las vidas de todos los hombres” se había apartado de él.

Él no podía vivir por más tiempo en este lugar. La mirada de su padre y madre debieron de aborrecerlo. Sus rostros cargados de angustia y sus cuerpos encorvados por el dolor debieron haber sido como fuego y azufre en su cabeza. Caín entonces anunció que se mudaba. El tomó todas sus posesiones –su botín, las cosas de su casa, su esposa, sus hermanos y toda la parafernalia de la sociedad secreta– y se trasladó a una nueva provincia al este de Edén.[14] Igual que un nómada el debió arrastrar su caravana de un lugar a otro. Su intranquilo y falto de remordimiento espíritu probablemente le robó el sueño y la voluntad de establecerse. Como resultado, la tierra completa a través de la que pasó fue llamada “Nod” que significa “errante”[15]

En este punto, Josefo el historiador judío, hace la siguiente observación respecto a esto:

“Y cuando Caín hubo viajado por muchos países, el, con su esposa, construyeron una ciudad llamada Nod, y allí estableció su residencia; y tuvo hijos. Sin embargo, no aceptó su castigo ni trató de enmendarse, sino que incrementó su maldad; y procuró solo las cosas que le daban placer a su cuerpo, a pesar de que con esto era perjudicial para sus vecinos. El aumentó sus posesiones y riqueza, mediante la rapiña y la violencia; animó a sus socios a procurar placer y riquezas mediante el robo, y se convirtió en un gran líder de hombres en las sendas de la maldad. El también introdujo un cambio en la manera sencilla cómo los hombres solían vivir… Convirtió el mundo en un lugar lleno de astucia. Lo primero que hizo fue establecer fronteras entre los territorios; construyó una ciudad y fortificó sus murallas, y compelió a su familia a vivir con él.”[16]

La escritura declara que fue en esta nueva tierra que Caín y su esposa tuvieron su primer hijo y después “engendró, además, a muchos hijos e hijas”[17]Irónicamente, llamaron a su primer hijo Enoc –el cual no debe ser confundido de ninguna manera con el famoso patriarca, Enoc, que vivió mucho después y cuya ciudad fue eventualmente trasladada.

Una mayor coincidencia es el hecho de que cuando Caín construyó la primera ciudad en el mundo y estableció sus cuarteles malévolos en ella, él la nombró en honor a su hijo Enoc, de manera que se llamó “La Ciudad de Enoc.” Pero esta no tiene nada que ver con la comunidad de rectitud que posteriormente fue nombrada igual en honor al patriarca Enoc, y que fue trasladada. Las dos ciudades no deben ser confundidas.

 

La simiente de Caín

Debido a que Dios conocía a todos sus hijos “desde el principio” y sabía lo que sería mejor para ellos durante el Segundo Estado, Él deliberadamente planeó el tiempo, lugar y circunstancias donde sus variadas personalidades encajarían mejor. Esto es claramente referido por Moisés cuando dice que desde “tiempos antiguos” el Señor ha delimitado el crecimiento y expansión de las varias naciones con la finalidad de mantener una adecuada proporción de liderazgo recto en la tierra.[18] En otras palabras, Él tiene toda clase de seres con los cuales lidiar. Algunos son superiores en alguna manera, y otros de otra.

Algunos son sobresalientes en cosas materiales, otros predominan en las cosas del espíritu. Algunos son la feliz combinación de las dos. Al planear el Segundo Estado, tenía que estar seguro que esas personalidades que eran particularmente adecuadas para posiciones de liderazgo recto, deberían ser esparcidas juiciosamente entre todos los pueblos en todas las épocas a fin de que promovieran el bienestar de la familia humana completa.[19]

Sin embargo, hubo cierto grupo de espíritus, que por algunas razones que no se nos han revelado aún, no recibirían los poderes del Sacerdocio durante esta vida. Que esto fue para su beneficio, así como para el beneficio de la humanidad en general, es evidente del hecho que esto es solamente una restricción temporal. A menudo, el Señor pospone una bendición hasta que el individuo está en la posición de usar esa bendición adecuadamente. Eventualmente estos espíritus recibirán todas las oportunidades que el resto de la humanidad ha recibido. Pero, por lo pronto, el Señor ha decretado que no pueden poseer o ejercer los poderes de presidencia que están contenidos en el Sacerdocio.

Este es el grupo de espíritus que ha venido a la tierra a través del linaje de Caín.

 

Los descendientes de Caín no fueron espíritus neutrales en los Cielos

Algunos han sugerido que quizá este aplazamiento de las bendiciones que se reciben por medio del Sacerdocio fue impuesto sobre este grupo debido a que fueron neutrales durante la gran guerra contra Lucifer en la preexistencia. José Smith, sin embargo, declaró que esto no es doctrina verdadera.

Su posición respecto a este asunto fue citado por Brigham Young el 25 de Diciembre de 1869, donde él dice que José Smith había declarado que los descendientes de Caín no fueron neutrales en los cielos, porque todos los espíritus se inclinaron hacia uno u otro lado.[20]

Los líderes de la iglesia claramente han enseñado que este segmento de los hijos del Padre eventualmente recibirá cada una de las oportunidades que otras naciones han recibido. José Smith enseñó esta doctrina[21] y Brigham Young resumió la posición de la Iglesia sobre este asunto cuando dijo:

“El Señor dijo, No mataré a Caín, pero pondré una marca sobre él, y esa marca será vista sobre el rostro de cada Negro sobre la faz de la tierra; y es el decreto de Dios que esa marca permanezca sobre la simiente de Caín hasta que la simiente de Abel sea redimida, y Caín no recibirá el Sacerdocio, hasta el tiempo de la redención. Cada hombre que posea una gota de la simiente de Caín en el, no puede recibir el Sacerdocio; pero el día vendrá cuando toda esa raza será redimida y poseerá todas las bendiciones que ahora tenemos nosotros.”[22]

Brigham Young fue muy específico al prometer que la simiente de Caín en su debido tiempo recibiría el Sacerdocio si ellos vivian dignos para esto. Dijo él:

“¿Por qué hay tantos habitantes de la tierra maldecidos con una piel oscura? Esto vino en consecuencia de que sus padres rechazaron el poder del santo Sacerdocio, y las leyes de Dios. Ellos irán a su muerte. Y cuando todo el resto de los hijos hayan recibido sus bendiciones en el santo Sacerdocio, entonces aquella maldición será removida de la simiente de Caín, y ellos entonces vendrán y poseerán el Sacerdocio.”[23]

 

Historia inicial de la simiente de Caín

Dentro de las primeras cinco generaciones, los descendientes de Caín se desarrollaron como una exitosa comunidad. A pesar de las iniquidades de su padre, muchos de ellos exhibieron talentos inusuales y un deseo de mejorar su condición. Uno de estos fue llamado Jubal, que fue el “padre de todos los que tocan el arpa y el órgano.”[24] Un medio hermano de este hombre fue llamado Tubal Caín, “maestro de todo artífice en bronce y hierro.”[25]

Durante este breve período de crecimiento, el cual incluye las primeras cinco generaciones de los hijos de Caín, parece que el culto al asesinato de Lucifer había sido perpetuado mediante una fraternidad secreta. Dado que todos ellos eran parientes muy cercanos y el elemento de competencia no se había pronunciado aún, no hay registro alguno de que se haya usado esta fraternidad con el fin de “asesinar y obtener lucro.”

De hecho, la escritura declara que para este tiempo, Caín había perdido su posición de liderazgo en la fraternidad y que su chozno, Lamec, se había convertido en el Maestro Mahan.[26] Fue bajo estas circunstancias que el culto al asesinato repentinamente entró en funciones nuevamente.

Lamec escuchó que Irad, su propio bisabuelo había estado revelando las señales secretas, ceremonias y misterios a algunos de los “hijos de Adán” que aparentemente no pertenecían a esta sociedad y no estaban bajo el solemne juramento. “Por lo que Lamec, lleno de ira, lo mató; no como Caín a su hermano Abel, con el fin de obtener lucro, sino por causa del juramento.”[27]

Posteriormente, Lamec sintió un profundo remordimiento por lo que había hecho de modo que confesó el asesinato a sus dos esposas: “Oíd mi voz, mujeres de Lamec, escuchad mis palabras; porque a un hombre he dado muerte para mi perjuicio, y a un mancebo para mi daño.”[28] Nótese cómo el menciona a su bisabuelo como “un hombre joven,” que, de acuerdo a la longevidad de esos días, eso era muy posible.

Las esposas de Lamec quedaron horrorizadas al saber que él había matado a Irad, su propio bisabuelo. Por lo tanto, ellas esparcieron la noticia y Lamec se vio forzado a huir al exilio. Todos los registros disponibles indican que durante este período inicial, las mujeres no eran admitidas en esta sociedad secreta de Mahán,[29] por lo tanto, estas mujeres probablemente no estaban enteradas que Lamec era el líder o Maestro Mahán de esta sociedad secreta satánica. Su debilidad en confesar su crimen a sus esposas le acarrearon la pena de muerte bajo el juramento Mahán, “De manera que Lamec fue despreciado y desterrado; y no iba entre los hijos de los hombres, por temor de morir.”[30]

Este incidente impresionó a todos los adoradores de Satanás de manera que debieron guardar los secretos de su organización con más cuidado. Al mismo tiempo parece haberse dado inicio a la actividad de asesinatos nuevamente. De este tiempo en adelante “sus obras eran abominaciones, y empezaron a esparcirse entre todos los hijos de los hombres.”[31] Así, una gran maldición se estableció por toda la tierra como una gangrena. Entre estos conspiradores inicuos, ningún hombre honesto estaba seguro. En algún momento su riqueza, su casa, su esposa o sus hijas podrían ser objeto de deseo para tales ladrones Mahanitas cuya membresía en esta sociedad secreta no era conocida por nadie salvo por aquellos que pertenecían a este culto. En las tinieblas subterráneas del templo Mahanita, el asesinato era tramado y durante la noche los despojos eran repartidos.

Como la sulfurosa y ardiente lava de un volcán satánico, el culto empezó a esparcir su maldición entre todos los hijos de los hombres. En pocos años, esto tornó al pueblo de Caín en una nación de predadores salvajes y sedientos de sangre.[32]

Y en alguna parte de aquella tierra de pesar y humanidad degenerada una gran figura oscura acechaba entre los peñascos y las cumbres observando los valles habitados. Era Caín. Ya no era el Maestro Mahán. Ya no era rico. Ya no tenía la consigna de cargar con el malvado ritual del culto Mahanita. La profecía había sido cumplida. El una vez orgulloso Caín había encontrado el bajo camino que conduce a la perdición. Para él la tierra había retenido su fuerza. Y como Dios había dicho, “¡Fugitivo y vagabundo serás en la tierra!”[33]

 

Notas

[1] Moisés 7:7

[2] Ibid. 5:31

[3] Ibid.

[4] Ibid. 5:32

[5] Ibid. 5:33

[6] Ibid.

[7] Ibid. 5:34–37

[8] Ibid. 5:38

[9] Ibid. 5:38–39

[10] Ibid. 5:24–25

[11] D. y C. 76:35

[12] Smith, J. F., Way to perfection, p. 98

[13] Brigham Young, Journal of Discourses, 2:142

[14] Moisés 5:41

[15] Peloubet’s Bible Dictinonary bajo “Nod”

[16] Antiquities of the Jews, Libro I, Cap. 2.2

[17] Moisés 5:42

[18] Deut. 32:7–8

[19] Abraham 3:22–23

[20] Smith, J. F., Way to Perfection, p. 105

[21] Ibid.

[22] Ibid. p. 106

[23] Ibid. p. 107

[24] Moisés 5:45

[25] Ibid. 5:46

[26] Ibid. 5:49

[27] Ibid. 5:50

[28] Ibid. 5:47

[29] Ibid. 5:51

[30] Ibid. 5:54

[31] Ibid. 5:52

[32] Ibid. 7:7

[33] Ibid. 5:37