Comentarios Moisés 3

 

Los siguientes comentarios en color marrón han sido extraidos del manual La Perla de Gran Precio, Manual para el Alumno, págs. 9–12.

Pero también se han insertado en color violeta los comentarios, que son pertinentes al análisis, del manual El Antiguo Testamento Parte 1, Manual del Alumno, págs. 11–12.

 

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MOISÉS 3:1–7

TODAS LAS COSAS SE CREARON

PRIMERO ESPIRITUALMENTE

 

Moisés 3:1. ¿Qué sabemos acerca de la condición preterrenal de la humanidad?

Algunos de los acontecimientos importantes que ocurrieron en la vida preterrenal fueron:

  • Todo el género humano nació como hijos e hijas espirituales de Dios el Padre (véase D. y C. 93:29, 38; Moisés 6:51).
  • Los hijos del Padre Celestial participaron en un concilio y escogieron seguir Su plan o rebelarse junto con Lucifer (véase D. y C. 29:36; Moisés 4:1–3).
  • Quienes siguieron el plan del Padre Celestial escogieron seguir a Cristo y continuar creciendo y progresando; algunos de ellos participaron en la creación de la tierra (véase D. y C. 138:55–56; Abraham 3:22–24; 4:1).
  • Se creó una tierra paradisíaca y se prepararon cuerpos inmortales y paradisíacos para Adán y Eva, los primeros de los hijos espirituales de Dios en venir a la tierra.

 

Moisés 3:1. ¿Quiénes son “todas sus huestes”?

El profeta José Smith dijo: “Todo hombre que recibe el llamamiento de ejercer su ministerio a favor de los habitantes del mundo, fue ordenado precisamente para ese propósito en el gran concilio celestial antes que este mundo fuese. Supongo que me fue conferido este oficio en aquel gran concilio” (Enseñanzas del Profeta José Smith,págs. 453–454).

El presidente Joseph Fielding Smith enseñó:

“El Señor le dijo a Abraham que Él había escogido gobernantes de entre las inteligencias que fueron organizadas, para que desempeñasen diferentes funciones a través de las edades; y Abraham fue uno de esos escogidos [véase Abraham 3:22–23].

“Es lógico pensar que en el comienzo, antes de que la tierra fuera preparada, el Señor habría organizado todas las cosas desde el principio hasta el fin. Está escrito en las Escrituras: ‘Así se terminaron el cielo y la tierra y todas sus huestes’.

Esto es lo mismo que si el Señor dijera que todo estaba preparado para estar colocado en la tierra en el momento debido, cuando el género humano debía ser colocado en ella” (Answer to Gospel Questions, comp., Joseph Fielding Smith Jr., 5 tomos, 1957–1966, tomo V, pág. 182).

 

Moisés 3:2–3. ¿Qué significa que Dios descansó?

Él élder Dallin H. Oaks enseñó:

“El día de reposo fue bendecido y santificado como día santo, un día de descanso (Génesis 2:3; Moisés 3:3; Éxodo 20:9–11). Pero esa santificación y ese mandamiento de descansar se dieron con un propósito: no el de que el hombre deje de trabajar para buscar placer o diversión, sino el de servir a Dios y adorarle…

“El presidente Spencer W. Kimball resumió en forma breve lo que enseñamos acerca del cumplimiento del día de reposo, cuando sugirió que ‘midiéramos nuestras actividades de acuerdo con nuestra devoción a Dios’ (The Teachings of Spencer W. Kimball, Edward L. Kimball, ed., Salt Lake City: Bookcraft, 1982, pág. 219)” (Pure In Heart, 1988, págs. 27–29, véase también Isaías 58:13–14; D. y C. 59:9).

 

Moisés 3:4. “Los orígenes del cielo y de la tierra”, ¿a qué se refieren?

La palabra hebrea para “orígenes” es towldah que en este versículo sencillamente significa “relato” o “historia”.

 

Moisés 3:5. Una interpolación que demuestra que todo se creó primero espiritualmente

El presidente Joseph Fielding Smith explicó:

“No hay relato alguno sobre la creación del hombre ni en cuanto a otras formas de vida con relación a su creación como espíritus. Simplemente hay una sencilla declaración de que fueron creados en esa forma antes de ocurrir la creación física. Las declaraciones de Moisés 3:5 y Génesis 2:5 son interpolaciones [explicaciones aclaratorias] incluidas en el relato de la creación física con el fin de explicar que primeramente todas las cosas fueron creadas como una existencia espiritual en los cielos, antes de ser puestas en esta tierra.

“Todos nosotros fuimos creados en épocas remotas antes de ser puestos en la tierra. En Abraham 3:22–28 descubrimos que mucho antes de la formación de la tierra se presentó el plan de salvación a los espíritus o ‘inteligencias’. Por ser esto verdad, entonces el hombre, los animales y las plantas no fueron creados en espíritu en el momento de la creación de la tierra, sino mucho antes” (Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 71–72).

En 1925, la Primera Presidencia enseñó: “El hombre, como espíritu, se engendró y nació de Padres Celestiales, y se crió hasta llegar a la madurez en las mansiones eternas del Padre, antes de venir a la tierra con un cuerpo temporal con el fin de someterse a la experiencia de la vida terrenal” (“ ‘Mormon’ View of Evolution”, Improvement Era, septiembre de 1925, pág. 1090; véase también D. y C. 77:2).

 

Moisés 3:6–7. ¿Cómo creó Dios los cuerpos de Adán y Eva?

El presidente Spencer W. Kimball dijo: “El hombre se convirtió en un alma viviente: un ser humano, hombre y mujer. Los creadores soplaron sobre la nariz de ellos el aliento de vida y el hombre y la mujer se convirtieron en almas vivientes. No sabemos exactamente cómo vinieron a este mundo y, cuando estemos capacitados para comprenderlo, el Señor nos lo dirá” (“The Blessing and Responsibilities of Womanhood”, Ensign, marzo de 1976, pág. 72).

 

Moisés 3:7. ¿Se formó el hombre “del polvo de la tierra”?

El élder Bruce R. McConkie escribió: “A esos elementos naturales que forman la tierra física, en ocasiones se les llama polvo en las Escrituras. Por consiguiente, el que Adán fuese creado del polvo de la tierra significa que el cuerpo físico que recibió fue creado de los elementos de la tierra. (Génesis. 2:7; Moisés 3:7; Abraham 5:7; D. y C. 77:12) Asimismo, todos los hombres son creados del polvo de la tierra, o sea, que mediante el proceso del nacimiento, los elementos que se organizan para formar el cuerpo mortal se juntan (Moisés 6:59)” (Mormon Doctrine, pág. 209).

En la creación física, el hombre se convirtió en un “alma viviente” (véase Moisés 2:26–27; véase también D. y C. 88:15). Eso significa que su cuerpo espiritual obtuvo un cuerpo físico de carne y huesos. El presidente Joseph Fielding Smith explicó que los cuerpos de Adán y Eva fueron primeramente “vivificados por el espíritu y no por la sangre… Después de la Caída, la cual vino por la transgresión a la ley bajo la que Adán estaba viviendo, el fruto prohibido tuvo el poder de crear sangre y cambiar su naturaleza, y la mortalidad tomó el lugar de la inmortalidad, y todas las cosas, participando del cambio, se tornaron mortales” (Doctrina de Salvación, tomo I, págs. 72–73). De ese modo, durante la Caída, Adán y Eva se convirtieron en los primeros seres sobre la tierra con carne mortal, o sea, sujetos a la muerte.

 

Adán fue la “primera carne” sobre la tierra (Génesis 2:7)

Moisés, en el capítulo 3, versículo 7, amplía el versículo 7 de Génesis 2, con estas palabras: “…El hombre fue alma viviente, la primera carne sobre la tierra, también el primer hombre.” El presidente Joseph Fielding Smith explica qué quiere decir la primera carne.

“Adán fue el primer hombre sobre la tierra, de acuerdo con las palabras del Señor, y también la primera carne. Este punto necesita cierta explicación.

“Adán no vino a esta tierra sino hasta que ésta estuvo preparada para recibirlo. Los animales y las plantas ya estaban aquí; el Señor no lo trajo a un mundo desolado. Se preparó todo en el orden que se menciona en las Escrituras, y cuando estuvo todo listo, se trajo a Adán a la tierra.

“¿Qué quiere decir entonces que Adán fue la ‘primera carne’? Es sencillo una vez que se comprende. Adán fue la primera de las criaturas que cayó y se transformó en una persona de carne y hueso, o sea, que se convirtió en un ser mortal. En las Escrituras, el Señor habla de la carne refiriéndose a nuestra existencia mortal; Adán fue la primera carne, o sea, el primer mortal. No existía la muerte hasta que él cayó, nos dicen las Escrituras. Está escrito, y es parte del Evangelio de Jesucristo.” (Seek Ye Earnestly, págs. 280—81.)

 

Moisés 3:7. “También el primer hombre”

En 1909, la Primera Presidencia declaró: “Algunos afirman que Adán no fue el primer hombre sobre la tierra, sino que el primer ser humano evolucionó de un orden inferior de la creación animal. Éstas, sin embargo, son teorías de hombres. La palabra del Señor declara que Adán fue el ‘primer hombre de todos los hombres’ (Moisés 1:34) y que, por lo tanto, debemos considerarlo como el primer padre de la raza humana” (véase Mi reino se extenderá, pág. 77).

 

MOISÉS 3:8–17

DIOS PUSO A ADÁN EN EL

JARDÍN DE EDÉN

 

Moisés 3:8. ¿Dónde estaba el Jardín de Edén?

El presidente Brigham Young enseñó: “En el principio, después de que la tierra fuese preparada para el hombre, el Señor comenzó Su obra en lo que hoy se llama el continente americano, donde se organizó el Jardín de Edén” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young, pág. 102).

El presidente Heber C. Kimball, que fue consejero de la Primera Presidencia, dijo: “El sitio que se escogió para el Jardín de Edén fue el condado de Jackson, en el estado de Misuri, donde en la actualidad se encuentra asentada la ciudad de Independence; allí fue donde moró Adán en la mañana de la Creación” (en Journal of Discourses, tomo X, pág. 235).

 

¿Dónde estaba el Jardín de Edén? (Génesis 2:8)

“De acuerdo con las revelaciones dadas al profeta José Smith, enseñamos que el Jardín de Edén se hallaba en el continente americano, ubicado donde la Ciudad de Sión, o sea, la Nueva Jerusalén, va a ser construida.” (Véase D. y C. 116; History of the Church, 3:35—36.)

“Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Jardín, finalmente moraron en un lugar llamado Adán-ondi-Ahman, situado en lo que hoy es el distrito de Daviess en el estado de Misurí. Tres años antes de su muerte, Adán convocó a este sitio a los de su posteridad que eran justos, y los bendijo; y es en este sitio donde se sentará Adán, o Miguel, según leemos en el séptimo capítulo del libro de Daniel. [Daniel 7:9—14, 21—22, 26—27]” (Smith, Doctrina de Salvación, tomo III, pág. 70.)

El Diluvio y los cataclismos que se produjeron posteriormente cambiaron drásticamente la topografía y geografía de la tierra. Los descendientes de Noé evidentemente pusieron a los nuevos ríos y tal vez a algunos otros puntos geográficos los mismos nombres de los que conocían antes del Diluvio. Esta teoría explicaría por qué algunos ríos en la Mesopotamia tienen el mismo nombre que algunos de los que originalmente estaban en el continente americano. También es posible que algunos de los sistemas fluviales actuales sean parte de los antidiluvianos que se encontraban en el único continente que existía en ese entonces.

 

Moisés 3:9. Los árboles se tornaron en almas vivientes

Moisés 3:9 indica que “todo árbol… se tornó en alma viviente”. El hombre, las bestias y las aves “también fueron almas vivientes” (véase Moisés 3:7, 19). En D. y C. 88:15, se enseña que el alma es la unión del espíritu y del cuerpo. Sobre el tema de que las cosas vivientes tienen alma, el presidente Joseph Fielding Smith escribió: “En el mundo religioso donde la verdad del Evangelio no se entiende correctamente, prevalece la idea, creo yo, de que el hombre es el único ser sobre la tierra que posee lo que se entiende por alma o espíritu. Sabemos que no es así, pues el Señor ha dicho que no es solamente el hombre quien tiene espíritu, sino que también las bestias del campo, las aves del aire y los peces del mar tienen espíritus y por lo tanto son almas vivientes” (Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 60).

 

Moisés 3:9. ¿Qué representan los dos árboles?

El élder Bruce R. McConkie escribió: “En las Escrituras se explica que en el Jardín de Edén había dos árboles. Uno era el árbol de la vida, que de manera figurada se refiere a la vida eterna; y el otro era el árbol de la ciencia del bien y del mal, que en forma figurada se refiere a cómo y por qué, y de qué manera, la vida terrenal y todo lo perteneciente a ella llegó a existir” (A New Witness for the Articles of Faith, 1985, pág. 86).

 

Moisés 3:16–17. “No obstante, podrás escoger según tu voluntad”

Cuando Dios puso a Adán en el Jardín de Edén, le mandó no comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Le dijo también que podía escoger por sí mismo, “porque [el albedrío] te es concedido” (Moisés 3:17). Pero si Adán comía, “de cierto” moriría. El presidente David O. McKay explicó que al hombre “se le da una investidura especial, la cual no se ha dado a ningún otro ser viviente. Cuando el Creador ‘sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente’ le dio el poder de escoger. (Génesis 2:7) Sólo al ser humano el Creador le dijo: ‘…podrás escoger según tu voluntad, porque te es concedido…’ (Moisés 3:17) Con el fin de que se cumpliese la intención de Dios de que el hombre llegara a ser como Él, fue necesario que primeramente le diera libertad.

“Por consiguiente, fue investido con la bendición más grande que se le podía conceder a un ser mortal: el don del libre albedrío. Sin este divino poder para escoger, el género humano no puede progresar” (en “Conference Report”, octubre de 1963; véase también 2 Nefi 2:11–16).

 

Moisés 3:16–17. Las elecciones de Adán en el jardín

El presidente Joseph Fielding Smith dijo: “Yo interpreto esto [Moisés 3:16–17] de la siguiente manera: El Señor dijo a Adán: Aquí tienes el árbol de la ciencia del bien y del mal; si quieres permanecer aquí, entonces no puedes comer del fruto. Si realmente deseas permanecer aquí, entonces te prohíbo comerlo. Pero no obstante, puedes obrar por ti mismo y comerlo si lo deseas; pero si lo comes, morirás” (véase “Caída, Expiación y Santa Cena”, en Un mandato a los maestros de religión [32686 002], pág. 124).

 

MOISÉS 3:18–25

ADÁN Y EVA ERAN MARIDO Y MUJER

 

Moisés 3:18. No es bueno que el hombre ni la mujer estén solos

La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles, en la proclamación sobre la familia, declararon: “El matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios” (“La familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, octubre de 1998, pág. 24; y junio de 1996, pág. 10). Una plenitud de gozo en esta vida y el grado más alto de exaltación en el reino celestial se obtienen al entrar en el nuevo y eterno convenio del matrimonio (véase 1 Corintios 11:11; D. y C. 131:1–4; véase también Boyd K. Packer, “Por esta vida y por la eternidad”, Liahona, enero de 1994, págs. 23–26). Dios unió a Adán y a Eva en matrimonio antes de la Caída. El presidente Joseph Fielding Smith enseñó: “El matrimonio tal como se estableció en el principio fue un convenio eterno. El primer hombre y la primera mujer no fueron casados hasta que la muerte los separara, pues en ese entonces la muerte no había venido al mundo. En esa ocasión la ceremonia fue realizada por el mismo Padre Eterno cuyas obras perduran para siempre. Es la voluntad del Señor que todos los matrimonios sean de la misma índole, y al convertirse en ‘una carne’ el hombre y la mujer deben continuar en el estado matrimonial de acuerdo con el plan del Señor, por toda la eternidad así como en esta vida mortal” (Doctrina de Salvación, tomo II, pág. 66).

 

Moisés 3:18. Una ayuda idónea para el hombre

La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles, en la proclamación sobre la familia, enseñaron: “Por designio divino, el padre debe presidir sobre la familia con amor y rectitud y tiene la responsabilidad de protegerla y de proveerle las cosas necesarias de la vida. La responsabilidad primordial de la madre es criar a los hijos. En estas responsabilidades sagradas, el padre y la madre, como iguales, están obligados a ayudarse mutuamente” (“La familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, octubre de 1998, pág. 24 y junio de 1996, pág. 10).

El presidente Howard W. Hunter dijo lo siguiente acerca de la relación entre marido y mujer: “El hombre que posee el sacerdocio debe aceptar a su esposa como compañera en la dirección del hogar y de la familia, por lo que ella debe participar en forma total, y con un conocimiento pleno de los detalles, en todas las decisiones que atañen a éstos… El Señor dispuso que la esposa fuese una ayuda idónea para el hombre, o sea, una compañera apropiada y necesaria para él e igual en todo sentido” (“El ser marido y padre con rectitud”, Liahona, enero de 1995, pág. 58).

 

Moisés 3:19–20. Adán dio nombre a los animales

Dios dio a Adán dominio sobre todos los seres vivientes (véase Moisés 2:26–28). Como un ejemplo de su recto dominio, Adán puso nombre a todos los animales, a los machos y a las hembras. Adán, a diferencia de los animales a los cuales les había dado un nombre, no tenía compañera.

 

Moisés 3:21–23. La costilla de Adán

El presidente Spencer W. Kimball enseñó que Eva no fue creada literalmente de una costilla de Adán. Él dijo: “El relato de la costilla es, claro está, algo figurado” (“The Blessings and Responsibilities of Womanhood”, Ensign, marzo de 1976, pág. 71).

 

Moisés 3:24. El hombre debe allegarse a su mujer

La palabra allegarse significa estar estrechamente unidos. A Adán y a Eva se les mandó ser una sola carne, o sea, ser uno mental, social, sexual y espiritualmente. Esa unidad fue un mandamiento que no pudieron cumplir totalmente sino hasta después de la Caída. El élder Jeffrey R. Holland, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó:

“…la intimidad está reservada para la pareja matrimonial, ya que es el símbolo supremo de la unión absoluta, una totalidad y una unión ordenadas y definidas por Dios. Desde el Jardín de Edén en adelante, se tuvo el propósito de que el matrimonio significara la completa unión de un hombre y una mujer: sus corazones, esperanzas, vidas, amor, familia, futuro, todo. Adán dijo que Eva era hueso de sus huesos y carne de su carne, y que serían ‘una sola carne’ durante su vida juntos. [Véase Génesis 2:23–24] Esa unión es tan completa que nosotros utilizamos la palabra ‘sellar’ para expresar su promesa eterna. El profeta José Smith dijo una vez que quizás podríamos interpretar ese vínculo sagrado como el eslabón ‘conexivo’ [véase D. y C. 128:18] del uno con el otro.

“Sin embargo, esa unión total, ese compromiso inquebrantable entre un hombre y una mujer, sólo se obtiene por medio de la proximidad y la permanencia que proporciona el convenio matrimonial, con promesas solemnes y la consagración de todo lo que poseen: el corazón y la mente mismos, todos sus días y todos sus sueños” (“La pureza personal”, Liahona, enero de 1999, pág. 91).

 

Moisés 3:24. “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre”

Acerca de la instrucción de que el hombre debía dejar a sus padres y allegarse a su mujer, el presidente Spencer W. Kimball dijo: “¿Se dan cuenta? Ella, la mujer, ocupa el primer lugar. Ella es preeminente, aun sobre los padres que son tan queridos para todos nosotros. Incluso los hijos deben ocupar su lugar apropiado pero a la vez importante” (Ensign, marzo de 1976, pág. 72).

 

Moisés 3:25. Un estado de inocencia

Adán y Eva fueron inocentes durante el tiempo que estuvieron en el Jardín de Edén, sin conocer el bien ni el mal y sin sentirse avergonzados por su desnudez. Ésos fueron sentimientos que surgieron después de la Caída. Adán y Eva eran como niños pequeños, que son naturalmente ingenuos y confiados, y que no tienen inhibición ni conocimiento del bien ni del mal porque son inocentes.

 

“El matrimonio celestial”
Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles,
Conferencia General Octubre 2008

Véase: