Otros Análisis

 

Resúmen Analítico

En Génesis, y en los relatos similares de Moisés y Abraham, encontramos un breve registro de la creación de la tierra y del hombre que vendría a vivir en ella. Es un relato sencillo y directo. Aunque no se nos dice exactamente cómo creó el Señor todas las cosas, se nos enseñan varios conceptos fundamentales:

Primero, Dios, el Padre de todos los hombres, ideó la creación de este mundo para que el hombre tuviera un lugar en el cual cumplir un período de probación como mortal, y progresar en su camino hacia la eternidad.

Segundo, el hombre es literalmente el hijo de Dios.

Tercero, el mundo no fue creado por casualidad o accidente.

Cuarto, Adán fue el primer hombre y la “primera carne” en la tierra (véase Moisés 3:7).

Quinto, Adán cayó del estado de inocencia e inmortalidad en que se encontraba, y su caída afectó tanto a la tierra misma como a todas las criaturas que vivían en ella.

Sexto, la expiación de Jesucristo fue planeada antes que el mundo fuera creado, con el fin de que los hombres pudieran venir a una tierra corrompida debido a la Caída, y en ella se superaran, vencieran el obstáculo de la muerte, y volvieran a vivir con Dios.

Existe otra teoría en cuanto al comienzo de todas las cosas, que es muy popular y se enseña en todo el mundo. Nos referimos a la teoría de la evolución, basada en los libros de Charles Darwin, la cual expone conceptos distintos a los de las Escrituras acerca del comienzo de la tierra y del origen del hombre. Citamos a continuación las opiniones de varias autoridades de la Iglesia que hablan de la posición de ésta con respecto a la Creación y al origen del hombre.

“Muchas personas creen que Adán no fue el primer hombre sobre la tierra, y que el primer hombre evolucionó de especies inferiores en la escala. Esta, sin embargo, es una teoría de los hombres. El Señor declara que Adán fue el ‘primer hombre de todos los hombres’ (Moisés 1:34), y nosotros tenemos la responsabilidad de considerarlo como el padre de la humanidad. Se le mostró al hermano de Jared que todos los hombres fueron creados en el principio a imagen de Dios; y si lo interpretamos como que quiere decir el espíritu o el cuerpo, o ambos, nos lleva a la misma conclusión: El hombre empezó su vida como un ser humano a semejanza de nuestro Padre Celestial.” (La Primera Presidencia [Joseph F. Smith, John R. Winder, Anthon H. Lund], citado en Clark, Messages of the First Presidency, 4:05.)

“Cualquier teoría que no reconozca que Dios es una persona y que actúa voluntariamente, y que diga que todo sucedió por casualidad, no puede ser aceptada por los Santos de los Ultimos Días… Es inconcebible creer que el hombre y las demás cosas fueron creados por casualidad.” (Widtsoe, Evidences and Reconciliations, 1:155.)

“Estoy agradecido de que, en medio de la confusión que existe entre los hijos de nuestro Padre, se les ha dado a los miembros de esta gran organización la verdad acerca del origen del hombre: que venimos del mundo de los espíritus donde fuimos engendrados por nuestro Padre Celestial; que El formó a nuestros primeros padres del polvo de la tierra; que los espíritus de ellos fueron puestos en sus cuerpos; que el hombre vino a la tierra, no como algunos han creído, no como otros han querido creer, derivados de seres inferiores, sino que nuestros antepasados eran seres que vivían en las cortes celestiales. No somos producto de un orden de vida inferior, sino que nuestro antepasado es Dios, nuestro Padre Celestial.” (George Albert Smith, en Conference Report, octubre de 1925, pág. 33.)

“Naturalmente, pienso que aquellos que se aferran al punto de vista de que el hombre ha surgido a través de esas épocas de la escoria del mar, a través de billones de años, no creen en Adán. Honestamente no sé cómo pueden decir que creen en él, y os voy a mostrar que realmente no creen. Hay algunos que intentan hacerlo pero son incoherentes —absolutamente incoherentes— porque esa doctrina es tan incompatible, tan extremadamente fuera de armonía con las revelaciones del Señor, que el hombre no puede creer en ambas.

“Digo muy enfáticamente, no podéis creer en esta teoría del origen del hombre y aceptar, al mismo tiempo, el plan de salvación tal como ha sido establecido por el Señor nuestro Dios. Debéis elegir uno y rechazar el otro, pues se encuentran en conflicto directo, y hay un abismo que los separa, el cual es tan grande que no puede ser salvado, no importa cuánto se intente hacerlo.

De acuerdo con esta teoría, Adán, y con eso quiero decir el primer hombre, no era capaz de pecar. No podía transgredir y acarrear la muerte al mundo porque, según los evolucionistas, la muerte siempre había estado en el mundo., por lo tanto, no hubo caída, no hubo necesidad de una expiación y, por lo tanto, la venida del Hijo de Dios al mundo como el Salvador resulta una contradicción, una cosa imposible. ¿Estáis preparados para creer una cosa semejante?” (Véase Smith, Doctrina de Salvación, Tomo I, pág. 136—137.)

Pero, ¿qué debemos pensar de la evidencia científica que parece contradecir la opinión de la Iglesia? ¿No es también sumamente convincente la evidencia de que la vida evolucionó de un mismo origen? Harold G. Coffin, profesor de paleontología e investigación en el instituto de Investigación Geológica de la Universidad Andrews de Michigan, expone su punto de vista del comienzo de la vida. A continuación reproducimos partes de un folleto sobre la Creación escrito por el Dr. Coffin.

“Ha llegado el momento de reevaluar los datos que Charles Darwin usó para apoyar su teoría de la evolución, junto a una gran cantidad de información nueva. Los que tienen el valor de penetrar ese mar de conjeturas que rodea la incógnita del origen de la vida descubrirán que la ciencia puede probar que la Creación es la mejor explicación que se puede dar al origen de la vida. Existen cuatro puntos que nos llevan a sacar esta conclusión.

“1. La vida no puede ser generada espontáneamente.

“2. Las especies de animales complejos aparecieron repentinamente.

“3. En el pasado los cambios han sido pocos.

“4. En el presente los cambios son también muy limitados.

“Cualquiera que esté interesado en saber la verdad debe considerar seriamente estos puntos. Ellos ponen en tela de juicio la teoría de la evolución y han causado que muchos científicos contemporáneos, hombres inteligentes y sinceros, cambien su opinión acerca del origen de la vida.” (Coffin, Creation: The Evidence from Science, pág. 1.)

 

La vida no puede ser generada espontáneamente

“El científico Homer Jacobson dice en la revista American Scientist,de enero de 1955: ‘Es muy poco probable que se puedan organizar los elementos del medio ambiente para formar una sola molécula de aminoácido, teniendo en cuenta el tiempo y el espacio disponible para el origen de la vida terrestre’.

“¿Cuánta mezcla orgánica, de la que algunos dicen que salió la primera chispa de vida, sería necesaria para que se produjera espontáneamente una proteína simple? Jacobson también contesta esta pregunta: ‘Solamente la más simple de estas proteínas, tal vez, pudiera generarse si la tierra estuviera cubierta completamente con una capa de aminoácidos de ochocientos metros de grosor, durante el transcurso de un billón de años. Es muy difícil hacerse a la idea de que cabe la posibilidad de que con los elementos actuales se genere una molécula de aminoácido, y aún más remota es la posibilidad de que, por accidente, esta molécula se transforme en un organismo protoplasmático capaz de reproducirse y de desarrollar funciones metabólicas. [Homer Jacobson, “Information, Reproduction and the Origen of Life”, American Scientist, de enero de 1955, pág. 125.]

“Otro científico, impresionado ante las pocas posibilidades de que se puedan generar proteínas espontáneamente, ha expresado su opinión al respecto: ‘Es posible calcular la probabilidad de que el carbono, el hidrógeno, el nitrógeno, el oxígeno y el sulfuro se junten para formar una molécula, la cantidad de materia inorgánica que se debe transformar, y el tiempo necesario para que este proceso se complete. Un matemático suizo, Charles Eugene Guye, ha hecho el cómputo y encontró que existe sólo una posibilidad en diez elevado a un ciento sesenta potencia, o sea, diez multiplicado por sí mismo ciento sesenta veces, un número que casi ni puede expresarse con palabras. La cantidad de materia orgánica que debe agitarse para producir una sola molécula de proteína es millones de veces mayor que la que se encuentra en todo el universo. Para que ocurra en la tierra, se requerirían muchos, casi un infinito número de billones (10243) de años.’ [Frank Allen, “The Origin of the World—by Chance or Design?” en John Clover Monsma, editado, The Evidence of God in an Expanding Universe, pág. 23.]” (Coffin, Creation, pág. 3-4).

 

Las especies de animales complejos aparecieron repentinamente

“En 1910, Charles Walcott encontró, por casualidad, un día en que andaba a caballo por las montañas rocosas canadienses, fósiles marítimos. De ese lugar se ha extraído la colección más completa de fósiles del periodo cámbrico. Walcott encontró animales de cuerpo blando que habían sido preservados en el lodo. Varias clases de gusanos y crustáceos dejaron impresiones en la endurecida roca. Entre dichas impresiones también se encuentran las de los órganos internos de estos animalitos, tales como los intestinos o el estómago. Algunos de estos animales estaban cubiertos de pelos, otros de espinas, otros con apéndices, pero todos ellos tenían la estructura característica de los gusanos y los crustáceos.

“Examinando la parte dura y visible de los fósiles se pueden sacar varias conclusiones acerca de los animales: Sus ojos y antenas indican que tenían un buen sistema nervioso; las agallas muestran que podían extraer oxígeno del agua; y para que el oxígeno circulara por el cuerpo, tienen que haber tenido un buen sistema circulatorio.

“Su boca estaba compuesta de partes especiales destinadas a filtrar determinados alimentos del agua. En resumen, no eran ni simples ni primitivos; eran muy parecidos a los gusanos y los crustáceos que conocemos en la actualidad y, sin embargo, se encontraban en las más antiguas de las rocas que se han hallado con señales de vida animal. ¿Cuáles eran los antepasados de estos animales?.

“Estos datos no son nuevos; han causado dudas por lo menos desde la época de Charles Darwin. Si la teoría de la evolución progresiva de las formas más simples a las más complejas es verdadera, los antepasados de estos seres complejos en el período cámbrico deben encontrarse; pero no se han encontrado y hay pocas posibilidades de que se encuentren algún día.

Basándose en los datos conocidos, y en lo que se encuentra actualmente en la tierra, la teoría de una creación súbita, en la cual las formas de vida principales fueron establecidas, es la más lógica.”(Coffin, Creation, págs. 5—6.)

 

En el pasado los cambios han sido pocos

“Los científicos que estudian fósiles han descubierto otra cosa interesante: No sólo aparecieron seres complejos en el período cámbrico, sino que la estructura básica de los animales no ha cambiado mucho desde entonces… Dicho con otras palabras, éste es el problema de los eslabones perdidos. Pero no se trata de un eslabón perdido, sino de muchos. Los evolucionistas se ven confrontados al problema de que faltan secciones enteras de la cadena.

“G. G. Simpson, quien se daba cuenta de este problema, dijo: ‘Por las características constantes de los fósiles que hemos encontrado, aprendemos que las especies aparecen repentinamente. Por lo general, no son precedidas por especies que han cambiado casi imperceptiblemente, como Charles Darwin pensó que sería el caso, de acuerdo con su teoría de la evolución.’ [The Evolution of Life, pág. 149.]

“Por lo tanto, vemos que no sólo la aparición repentina de especies de animales complejos es un problema para los evolucionistas, sino que también la ausencia de cambios entre las especies más importantes les preocupa. Volvemos a repetir que esto no es un problema nuevo. En seguida que se empezaron a coleccionar fósiles, se hizo evidente el hecho de que se podían clasificar en categorías básicas como se puede hacer con los animales y las plantas actuales. Muchos científicos han comentado en los últimos años que no han encontrado cambios y que tampoco han encontrado los eslabones que los lleven a específicas clases de animales.

“La mayoría de los alumnos ha visto ilustraciones del hombre de Neandertal: semidesnudo, peludo, de cuello corto, hombros encorvados, piernas torcidas, con apariencia más de simio que de hombre. Todas esas láminas se basan en la descripción que hizo el francés Boule alrededor del año 1912. [Marcelline Boule, Fossil Men.] Estas han pasado inalteradas una y otra vez de libro a libro y de año a año, por casi sesenta años. Lo interesante es que Boule basó su descripción en un solo esqueleto que según se ha comprobado recientemente, tenía los huesos deformados por un grave caso de artritis.

“Los dos científicos que hicieron este descubrimiento, William Straus y A. J. E. Cave, dijeron: ‘Por 1o tanto, no existe una razón válida para suponer que la posición encorvada del hombre de Neandertal, en el cuarto período glacial, se debía a una diferencia básica entre aquel y el hombre actual… Al contrario, si pudiera ser reencarnado y colocado en los subterráneos de Nueva York —luego de habérsele bañado, afeitado y vestido con ropas modernas— es muy posible que no atrajera más atención sobre sí que alguno de los otros elementos humanos que frecuentan dichos medios de transporte.’ [William L. Straus, hijo, y A. J. E. Cave, “Pathology and the Posture of Neanderthal man”, Quarterly Review of Biology, dic. 1957, págs. 358-59.] Eso fue escrito hace ya unos años. Hoy, el hombre de Neandertal llamaría menos la atención si no se hubiera afeitado.” (Coffin, Creation, págs. 6, 10.)

 

En el presente los cambios son también muy limitados

“En un programa de televisión que se presentó con motivo del centenario del libro Origin of Species (El origen de las especies), de Charles Darwin, Sir Julian Huxley introdujo sus comentarios con las siguientes palabras: ‘Lo primero que quiero decir acerca de la teoría de Darwin es que dejó de ser una teoría; ahora es un hecho. Ningún científico que se aprecie a sí mismo negaría el hecho de que existió la evolución, tal como tampoco negaría que la tierra da vueltas alrededor del sol’. [Sol Tax y Charles Callender, edición, Issues in Evolution, pág. 41] Esta afirmación puede causar confusión porque menciona sólo parte de la verdad. Primero, la palabra evolución debe ser definida.

“La palabra en sí solo quiere decir cambio, y basándonos en esta definición, por supuesto que existe la evolución. Sin embargo, la mayoría de la gente piensa que evolución quiere decir un cambio progresivo a través del tiempo desde lo más simple a lo más complejo, de lo primitivo a lo más desarrollado. Esta definición de la evolución no se puede probar. El estudio de las leyes de la herencia revela principios que prueban la evolución, siempre que entendamos que evolución simplemente significa cambio. Pero los cambios evidentes y pequeños que ocurren en el mundo animal y vegetal no son suficientes para sacar la conclusión de que cambios ilimitados han ocurrido en el pasado.

“Es cierto que nuevas variedades de plantas y animales se forman en la actualidad. La casi infinita cantidad de variedades intermedias de especies de animales y de plantas, las mutaciones de los parásitos y las adaptaciones que algunas especies sufren tanto para atacar como para defenderse, nos llevan inevitablemente a concluir que sí ocurren cambios. Pero el problema de que nunca se han producido grandes cambios que llevarían de una especie a otra completamente distinta sigue siendo algo que inquieta a los evolucionistas. Los animales y las plantas actuales pueden cambiar, pero los cambios que se producen son limitados. Los laboratorios científicos no han podido comprobar transformaciones de una especie en otra, y podemos llegar a la misma conclusión en cuanto a lo que sucedió en los primeros años de la tierra si aceptamos lo que realmente nos muestran los fósiles encontrados.(Coffin, Creation, págs. 13, 15.)

 

Conclusión

“El estar expuestos constantemente a una teoría sola del origen del hombre, ha convencido a muchos de que no existe otra alternativa y de que la evolución es la única posibilidad que existe. ¡Qué triste es que la mayoría de los millones de personas que obtienen una educación sean privados de la oportunidad de sopesar la evidencia de los dos lados!

“Un examen de los fósiles, registros pétreos del pasado, nos muestran que los organismos complicados aparecieron súbitamente en la tierra. Además, el tiempo no los ha modificado lo suficiente como para cambiar las relaciones básicas que existen entre ellos. Los seres vivos actuales nos enseñan que cambiar es parte de la vida terrenal, pero a la vez, que existen limites más allá de los cuales no se puede pasar espontáneamente, y que el hombre no ha sido capaz de forzar estos cambios. Cuando analiza los seres vivos del pasado y del presente, el hombre nunca debe olvidar que está examinando la vida misma, una fuerza única que no ha podido crear y que está tratando de comprender por todos los medios.

“Esta es la realidad; aquí están las pruebas, las razones que se necesitan para creer que la vida es producto de un acto creador. Ha llegado el momento de que cada uno tenga la oportunidad de conocer los dos puntos de vista y de sacar su propia conclusión.” (Coffin, Creation, pág. 15.)

 

(Manual El Antiguo Testamento Parte 1, Manual del Alumno, págs. 13–16)