“La Revelación que dio como resultado el Génesis”

 

W. Cleon Skousen, “Los Primeros 2.000 Años”,

Capítulo 2: “La Revelación que dio como resultado el Génesis”

 

¿Qué petición especial hizo Moisés al Señor al inicio de esta revelación? ¿Hay otros planetas habitados en el universo?

¿El Señor le dijo a Moisés que Él iba a definir una restricción a la revelación concerniente al Génesis?

¿Cuál fue esta restricción?

¿Ha prometido el Señor revelar el resto de la historia en alguna fecha futura? ¿Qué le dijo Dios a Moisés concerniente a la importancia de la raza humana?

¿Es el libro del Génesis una colección de tradiciones orales de los Hebreos?

¿Qué dijo Pedro acerca de las mayores críticas sobre la Biblia las cuales aparecerían en los últimos días? ¿Sabía Moisés que sus escritos en Génesis serían cambiados?

¿Cómo adquirimos nosotros los primeros capítulos del Génesis original para su estudio en los tiempos modernos?

¿Aproximadamente, qué cantidad de las Escrituras está perdida de los primeros seis capítulos del Génesis tal como aparecen en la Biblia moderna?

¿Dónde encontramos una descripción detallada de la manera como Moisés obtuvo la información contenida en el Génesis?

 

Moisés tiene una nueva oportunidad de inquirir al Señor

“Y cuando Satanás se hubo retirado de la presencia de Moisés, sucedió que éste levantó los ojos al cielo, estando lleno del Espíritu Santo, el cual da testimonio del Padre y del Hijo, e invocando el nombre de Dios, de nuevo vio su gloria, porque lo cubrió; y oyó una voz que decía: Bendito eres, Moisés, porque yo, el Omnipotente, te he escogido, y serás más fuerte que muchas aguas, porque éstas obedecerán tu mandato cual si fueses Dios.”[1]

Con esto, la visión de la eternidad repentinamente se abrió delante de Moisés. El vio exactamente lo que había visto en la primera visión –la Tierra y todos sus habitantes. Moisés miró intensamente la escena. El “vio la tierra, sí, la vio toda; y no hubo partícula de ella que no viese, discerniéndola por el Espíritu de Dios. Y también vio a sus habitantes; y no hubo una sola alma que no viese; y pudo discernirlos por el Espíritu de Dios; y grande era su número, sí, incontables como las arenas sobre la playa del mar.”[2]

Esta era la oportunidad que Moisés había esperado. Esta era su oportunidad para preguntar directamente concerniente a los cuestionamientos que le habían estado perturbando. Tal como lo habría hecho cualquier estudioso moderno, Moisés anheló saber el origen y propósito de todas las cosas que él había contemplado. “Te ruego que me digas ¿por qué son estas cosas así, y por qué medio las hiciste?[3]

Este fue un momento decisivo en la educación espiritual del hombre cuyos escritos llegarían a convertirse posteriormente en parte del libro más leído en el mundo. Con la finalidad de que los hombres de todas las razas pudieran posteriormente apreciar la fuente autorizada de esta revelación, Moisés fue investido con gloria adicional de manera que una vez más pudo estar ante la presencia de Dios. “Y Dios el Señor le dijo a Moisés: Para mi propio fin he hecho estas cosas.”

 

Moisés aprende que hay muchos planetas habitados

Entonces el Señor le dio a Moisés una causa para maravillarse más. Debido a que había estado tan impresionado por la visión de este planeta, el Señor compartió con él otro secreto de los cielos. Él dijo a Moisés que hay millones de planetas habitados en el Universo. “he creado incontables mundos,” dijo el Señor. “Porque he aquí, hay muchos mundos que por la palabra de mi poder han dejado de ser. Y hay muchos que hoy existen, y son incontables para el hombre; pero para mí todas las cosas están contadas, porque son mías y las conozco.”[4]

Moisés había sido un pastor por cuarenta años y en noches sin luna él había mirado el alto y azul oscuro cielo abovedado y había mirado los titileos provenientes de las vastas regiones del espacio donde las gigantes estrellas siguen su curso a través de las órbitas de nuestra galaxia. Ahora le era dicho por medio de este Omnipotente y Santo Personaje –esta Divina Personalidad que se erguía delante de él– que muchos de estos grandes dínamos solares no eran diferentes que nuestro propio sol; que ellos están circunscritos por planetas giratorios, los cuales –al igual que nuestra tierra– sostienen vida sobre ellos.

¡Aquí tenía Moisés una verdadera razón para maravillarse conforme contemplaba la vastedad de las creaciones de Dios!

 

Dios coloca limitaciones a las revelaciones dadas a Moisés

Pero el Señor rápidamente añadió que El no intentaba enfatizar respecto a cosas lejanas en esta revelación en particular. “Pero sólo te doy un relato de esta tierra y sus habitantes.” dijo el Señor.

Esta fue una restricción muy significativa colocada sobre la revelación que Moisés estaba a punto de recibir. Significaba que nada debería ser revelado en ese momento concerniente la posible relación existente entre ésta y otras tierras. Significaba que, si otros planetas más antiguos eran usados como fuente de vida vegetal y animal para esta tierra, tales hechos no serían revelados porque acarrearían una discusión respecto a esos planetas y no al nuestro. Significaba que a Moisés se le requeriría aceptar algunas cosas sin explicación por el momento.

La historia confirma la sabiduría de Dios en rehusarse a excitar la imaginación humana concerniente a asuntos que no tienen importancia inmediata con la vida aquí, y que solo distraen a la raza humana de su responsabilidad de hacer la vida en nuestro planeta más rentable. No obstante esta es solo una restricción temporal, el Señor ha prometido que cuando llegue el tiempo toda esta información concerniente a cosas y lugares lejanos será plenamente revelada.[5]

Es entendible, sin embargo, porque Moisés se entristeció cuando supo de esta restricción. La mente humana es por naturaleza deseosa de saber toda verdad –respecto al pasado, presente y futuro; para aprender no solo los hechos existentes sino también las grandes “causas primeras” que yacen detrás de ellos. Pero a pesar de esto Moisés exhibió ante el Señor la fe genuina de un hijo obediente. Si él no podía recibir la respuesta completa, al menos disfrutaría de la porción de ella. Dijo él, “Sé misericordioso para con tu siervo, oh Dios, y dime acerca de esta tierra y sus habitantes,… y entonces quedará conforme tu siervo.”[6]

 

Moisés aprende la importancia de la raza humana

Pero el Señor tenía una semilla más que plantar en la mente de Moisés antes de poder darle la revelación de la “historia de la raza humana.” Las palabras que pronuncia el Señor a continuación constituyen una de las más preciosas día demás de verdad jamás concedida por los cielos al hombre.

“Porque, he aquí,” le dijo el Señor, “ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre.” (Moisés 1:39)

Aquí está la respuesta a la pregunta del Rey David cuando dijo: “¿qué es el hombre, para que en él pienses?”[7]

El hombre es el orgullo y el placer de Dios y el objeto de su infinita devoción. No es el resultado de una fantasía caprichosa del poder creador de Dios. No es una mera criatura surgida por accidente en el horizonte de las cosas existentes. De hecho, Dios estaba a punto de revelar a Moisés el asombroso hecho de que los espíritus contenidos en cada uno de los seres humanos son descendencia literal de Dios –un hecho que posteriormente Pablo confirmaría, como lo hace la revelación moderna.[8]

El hombre es tan importante en la “obra y gloria” de Dios que los mundos son creados con el propósito expreso de ser habitados por él.[9] El reino vegetal y animal que es colocado sobre estos planetas son para que el hombre los cultive, los someta y los haga parte de su placentero dominio.[10]

¡Aquí está de hecho la clave para la identidad y dignidad del hombre dada por Dios!

 

Moisés está finalmente preparado para recibir el Génesis

“Y ahora, Moisés, hijo mío,” le dijo el Señor, “yo te hablaré acerca de esta tierra, sobre la cual te hayas; y tú escribirás las cosas que yo hablaré. Y en el día en que los hijos de los hombres menosprecien mis palabras y quiten muchas de ellas del libro que tú escribas, he aquí, levantaré a otro semejante a ti, y de nuevo existirán entre los hijos de los hombres, entre cuantos creyeren.”[11]

 

El texto original refuta las teorías modernas concernientes al Génesis

El pasaje de arriba revela un error flagrante por parte de muchos estudiosos modernos de la Biblia que han estado enseñando por muchos años que el Génesis no es de origen divino sino una mera compilación de tradiciones orales de los Judíos los cuales Moisés recolectó y escribió. Las enseñanzas de estos estudiosos han tenido el efecto de reducir la mayor parte del Génesis al nivel de rumores supersticiosos. Casi con alegría, se han embarcado en la tarea de desacreditar y destruir la confianza en la historicidad y autenticidad del Génesis.

Un típico ejemplo de este punto de vista está representado en los escritos del profesor Frederick Carl Eislen del Instituto Bíblico Garret quien recientemente escribió lo siguiente: “Si alguien está en la búsqueda de información exacta con respecto a la edad de la tierra, o su relación con el sol, la luna o las estrellas, o el orden exacto en el cual las plantas y animales aparecieron, o la aparición de la civilización, o el origen de los idiomas o razas, y preguntas similares, deberá ir a los libros que contienen los resultados de la investigación científica e histórica y no en el libro de Génesis. En lo que respecta al conocimiento científico o histórico este último es tan solo un poco más valioso que el contenido en historias similares entre otras naciónes.”[12]

En otras palabras, es la opinión de este caballero que el Génesis va a la par de las supersticiones, tradiciones y leyendas de los Babilonios, Egipcios, Chinos, Griegos y demás.

Continuando, el profesor escribe, “En cualquier consideración del valor histórico de las narrativas patriarcales debe mantenerse en mente que, cual sea el origen del Libro de Génesis… estas historias fueron pasando durante varios siglos de boca en boca; lo cual significa que estuvieron expuestas a todos los peligros a los cuales ordinariamente este tipo de narraciones están sujetas al ser transmitidas… Como resultado, llega a ser imposible considerar las historias patriarcales como fuentes históricas autorizadas en el propio sentido de ese término”.[13]

En todo esto se cumple literalmente una profecía. Como se declaró previamente, el Señor dijo a Moisés que el día vendría cuando sus palabras serían estimadas como nada. Y hablando con el mismo espíritu de esta profecía, Pedro, líder de los Apóstoles, declaró: “todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.” Entre otras cosas, él dijo que negarían el Gran Diluvio, y que deliberada y “voluntariamente” ignorarían ese gran evento cataclísmico del cual todos los profetas antiguos e historiadores se refieren plenamente.[14]

En su CAPITULO introductorio Moisés originalmente dejó perfectamente claro que Génesis no está basado en tradiciones orales de los Hebreos, ni en sus leyendas. No importa lo que los hombres piensen sobre el asunto, Moisés declara que él fue mandado por Dios escribir las palabras de Dios.

Jehová fue la fuente de esta información. Es su texto original, Génesis era ¡confiable, histórico y verdadero!

 

Como fue restaurado en tiempos modernos el Génesis original

Como ya hemos mencionado previamente, fue en el año 1830 que José Smith recibió el texto “restaurado” del Génesis. Este texto nos da los primeros capítulos del Génesis en la forma como Moisés originalmente los escribió. En este texto restaurado encontramos respuestas a muchas de las preguntas que han confundido a los estudiosos de las escrituras a través de los siglos.

José Smith recibió el texto completo del Génesis original hasta el CAPITULO 6, versículo 13 de nuestra Biblia moderna. En la Biblia esto suma 151 versículos de escritura pero en la versión restaurada como fue dada a José Smith comprende un total de 314 versículos –¡más del doble!

De hecho, esto indica que el 52% del Génesis original hasta el versículo 13 del CAPITULO 6 se había perdido. No sabemos si el capítulo donde dice la manera como Moisés recibió el Génesis[15] era parte de este libro en tiempos antiguos. Si fue así, entonces el 65% del texto original de los primeros capítulos de nuestra Biblia moderna está perdido.

Ahora que el texto restaurado del Génesis está disponible, tenemos un tesoro de material nuevo para ayudarnos en nuestro estudio.

 

Notas

[1] Moisés 1:24–25

[2] Ibid. 1:27–28

[3] Ibid. 1:30

[4] Ibid. 1:33, 35

[5] D. y C.121:28–32

[6] Moisés 1:36

[7] Salmos 144:3

[8] Hechos 17:29; Hebreos 12:9; D. y C. 76:24

[9] Isaías 45:18

[10] Moisés 2:26

[11] Moisés 1:40–41

[12] Encic. Americana (1946 Ed.), Vol. 12, p. 386 debajo de Génesis

[13] Ibid. p. 387

[14] 2 Pedro 3:3–6

[15] Moisés 1