Comentarios Facsímile 2

 

FACSÍMILE 2

 

La interpretación de los facsímiles

Las figuras de los facsímiles son simbólicas. Las explicaciones de los facsímiles que no sean las que proporcionó el profeta José Smith, las cuales se encuentran impresas con los facsímiles en la Perla de Gran Precio, no son oficiales y están sujetas a revisión de acuerdo con la revelación adicional que reciban los profetas modernos y el discernimiento de ellos.

 

Información general

El tipo de dibujo representado en el Facsímile 2 se conoce entre los eruditos como “hipocéfalo”, que quiere decir “debajo de la cabeza”. “Un hipocéfalo es un pequeño disco plano hecho de papiro, de tela cubierta de yeso, de bronce, oro, madera o de arcilla, que los egipcios colocaban debajo de la cabeza de los muertos. Ellos creían que por arte de magia la cabeza y el cuerpo serían envueltos en llamas o resplandor, haciendo al muerto divino. El hipocéfalo, en sí, simboliza el ojo de Re o de Horus, a saber, el sol, y las escenas representadas en él se relacionan con el concepto egipcio de la resurrección y la vida después de la muerte” (Michael D. Rhodes, The Joseph Smith Hypocephalus… Seventeen Years Later [F.A.R.M.S. paper, RHO-94], pág. 1).

Si el hipocéfalo representa el ojo de Dios, tal como se explica anteriormente, ¿qué dibujos podría haber en él? Sabemos que la atención de Dios se centra en llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de Sus hijos (véase Moisés 1:39). Por lo tanto, no es de extrañarse que el dibujo simbólico del ojo de Dios, tal cual se representa en el Facsímile 2 de Abraham, demuestre esa gran esperanza para con todos Sus hijos. No cabe duda de que el Facsímile 2 contiene figuras y explicaciones relacionadas con el plan de salvación del Señor. Por ejemplo, las explicaciones de las figuras 3, 7 y 8 establecen una clara relación entre el contenido del Facsímile 2 y las ordenanzas del templo.

El presidente Joseph Fielding Smith enseñó: “Abraham escribió esas cosas y las selló para que no pudieran ser leídas. No pueden ser reveladas al mundo, pero son para el santo templo de Dios. Consisten en ciertas llaves y bendiciones que se obtienen en la casa del Señor y que debemos obtener si es que esperamos alcanzar la exaltación” (Doctrina de Salvación, tomo II, pág. 239).

Facsímile No 2 del Libro de Abraham

( Para agrandar la imagen x5, haga click sobre ella )

 

Figura 1. Kólob

En el centro del Facsímile 2 hay una representación de Kólob. En su explicación de la figura 1, el profeta José Smith dijo que Kólob es: “Primera en gobierno, última en cuanto a la medida de tiempo”. Eso significa que Kólob es la estrella más cercana a la presencia de Dios (véase Abraham 3:2–3), es la estrella regente de todo el universo (véase el vers. 3) y el tiempo pasa más lentamente en Kólob que en las demás estrellas de ese orden (véase el vers. 4). Kólob es también un símbolo de Jesucristo, la figura central del plan de salvación de Dios.

 

Figura 3. Una corona de luz eterna

Fíjate en que, en la explicación de la figura 3, se menciona la corona de luz eterna sobre la cabeza de Dios. Nota también que las estrellas que se representan por medio de las figuras 22–23 reciben su luz de Kólob (tal como se indica en la explicación correspondiente a la figura 5). Jesucristo es la fuente de toda luz (véase D. y C. 88:7–13).

 

Figura 5. Enish-go-on-dosh

El dibujo que se muestra en la figura 5 representa otra de las grandes estrellas del vasto firmamento, las que ayudan a gobernar con poder (véase Abraham 3:2, 13). La luna, la tierra y el sol de nuestro sistema solar son ejemplos de ese tipo de estrellas. Esas estrellas podrían ser también símbolos de otros espíritus grandes y nobles de la existencia preterrenal (véase Abraham 3:22–23). Fíjate en cuán cerca se encuentra en este facsímile ese “noble y grande” del dibujo central de Kólob, o sea, de Jesucristo.

 

Figuras 7–8. El regreso a la presencia de Dios

Los egiptólogos sugieren que los hipocéfalos contienen información que ayuda a las personas fallecidas a regresar a Dios. Del mismo modo, el Señor ha brindado ayuda divina a los Santos de los Últimos Días con el fin de que regresen a Su presencia. El presidente Brigham Young enseñó: “Su investidura [del templo] consiste en recibir, en la casa del Señor, todas las ordenanzas que les son necesarias, después que hayan salido de esta vida, para permitirles volver a la presencia del Padre para que los ángeles que estén allí de centinelas los dejen pasar” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young, 1997, pág. 318).