Abraham 4

 

Los análisis en color verde han sido extraidos del Libro Comentarios de La Perla de Gran Precio, del Sistema Educativo de la Iglesia.

Y aquellos insertados en color marrón del documento Introducción a La Perla de Gran Precio, Guía para Instructores de Institutos.

 

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Relato de Abraham 4

 

CAPÍTULO 4

 

Los Dioses proyectan la creación de la tierra y toda vida sobre ella—Se exponen los planes de los seis días de la creación.

 

Conceptos claves a analizar:

1. Obtener una estimación de las contribuciones únicas del libro de Abraham a través de términos de escritura tales como “Dioses”, “tiempo”, “organizadas”, “decisiones” y “tiempo del Señor”.

 

La obra de la creación fue un esfuerzo combinado en el que participaron las más grandes inteligencias. Dios reveló a Abraham que las inteligencias fueron organizadas antes que el mundo empezara y que ya habían pasado un período de experiencias probatorias donde un Salvador había sido señalado para ellos. Abraham también aprendió que Dios determinó crear una tierra en la cual estas inteligencias organizadas pudieran habitar para una mayor probación. El Señor estuvo entonces listo para revelar aspectos teológicos tales como la necesidad del patriarcado para comprender la relación de los hombres en el estado mortal con Dios y el gran plan de salvación. Se considerará entonces la importancia de éstas verdades teológicas de la creación según ellas se relacionan con el hombre.

Los líderes de la Iglesia han enseñado que todas las grandes inteligencias podrían ser llamadas, en un sentido relativo, como Dioses. Bajo las más sagradas circunstancias los miembros de la Iglesia son instruidos acerca de que Miguel ayudó a Jehová en la organización de la tierra y en el embellecimiento de la futura morada del hombre –todo esto bajo la dirección de Dios el Padre. La razón indicaría la suposición de que otras grandes inteligencias pueden también haber ayudado en esta gran obra; de ahí que la palabra “Dioses” empleada por el profeta José Smith en el texto de Abraham se refiera a un número de personas o inteligencias subordinadas al exaltado Dios, el Padre.

 

1 Entonces el Señor dijo: Descendamos. Y descendieron en el principio, y ellos, esto es, los Dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra.

 

“Los Dioses organizaron y formaron los cielos y la tierra“. Los nobles y grandes, los Dioses quienes en el Concilio habían ratificado, junto con todos los hijos de Dios el Plan de Salvación que les había presentado su Gran Sumo Sacerdote, quien era su Padre. Luego los acontecimientos se sucedieron con rápida sucesión.

Bajo la dirección del que fue semejante “al Hijo del Hombre” ellos, a saber los Dioses, fueron hacia ese lejano espacio donde hubo una abundante cantidad de “materiales” y allí “organizaron y formaron los cielos y la tierra”.

 

2 Y la tierra, después de ser formada, estaba vacía y desolada, porque no habían formado más que la tierra; y la obscuridad prevalecía sobre la haz del abismo, y el Espíritu de los Dioses cubría la faz de las aguas.

 

“La tierra, después de ser formada, estaba vacía y desolada”. Toda su faz no fue más que un vasto y hostil desierto. No hubo luz que atravesara las tinieblas que prevalecían sobre su vasta expansión. Fue una esfera desierta y sin vida. Pero no hubo pérdida de tiempo. No dejó de hacerse nada que sirviera para convertir a la tierra en un lugar apto para la supervivencia del hombre. “El Espíritu de los Dioses” estuvo infundido en toda la creación, y continuó el trabajo para hacer de la tierra un lugar habitable donde el hombre pudiera morar.

 

Vers. 1–2. José Smith empleo su conocimiento de hebreo obtenido desde su trabajo con los materiales de Moisés y así apartarse del lenguaje puramente bíblico al expresar las ideas desarrolladas durante su trabajo con las narraciones de Abraham.

Para el tiempo en que José Smith empezó su trabajo con el texto de Abraham, él había estudiado suficiente hebreo para saber que la traducción del rey Santiago de las escrituras hebreas carecía de precisión. Esto lleva al Profeta a concluir que los conceptos eran divinos e inspirados cuando fueron escritos por el escritor original pero que llegaron a ser cambiados durante el paso del tiempo y durante la traducción de un idioma a otro. Nosotros puede que nunca sepamos la forma exacta en que el Libro de Abraham fue obtenido he interpretado, pero podemos asumir que el Profeta podría llenar con sus conocimientos de hebreo lo necesario para completar este texto. El libro de Abraham observa el hebreo muy cuidadosamente excepto donde existen agregados que no se encuentran en el texto hebreo. La palabra Elohim, por ejemplo, la cual está traducida como “Dios” en la versión del rey Santiago, tiene el significado literal del hebreo como el plural “Dioses”. La palabra baurau no significa crear sino organizar. La tierra no estaba “sin forma y desolada”, sino más bien tohu wawohu –”vacía y desolada”. El significado de Kólob ha sido discutido anteriormente. El hebreo para estrella y estrellas es kókob y kókaubeam. El hebreo para eterno es gnolaum y para expansión es ruakeeyah.

En la versión del rey Santiago se dice que el Espíritu de Dios revoloteaba sobre las aguas. En el hebreo el Espíritu literalmente se “agitaba” pero la palabra connota la idea de un pájaro mirando por sobre su nido. La influencia del hebreo es realmente inconfundible.

El libro de Abraham enfatiza la idea de cosas pro creadas según su propia semejanza y expresa que los Dioses “descendieron” para hacer al hombre a su semejanza.

Uno de los verdaderamente fascinantes aspectos del Libro de Abraham relativo a la Creación, es la forma en la cual es presentada la vida como producida a su propia semejanza. Los dioses están representados como labradores en la preparación de la tierra para producir follaje. Ellos dicen: “Preparemos la tierra para que produzca césped (literalmente cosas verdes); la hierba… el árbol frutal” todo reduciéndose de su propia semilla, “cuya semilla dentro de él se reproducirá a su propia semejanza… Y los Dioses organizaron la tierra para producir y hierba (cosas verdes) por su propia semilla… cuya semilla podría producir sólo lo que estuviese en sí, según su especie”. Nuevamente los Dioses son representados como granjeros o productores de animales. “Y los Dioses dijeron, preparemos las aguas para que produzcan abundantemente… toda criatura de ánima viviente que se mueve, las cuales las aguas habían de producir abundantemente según su especie: y toda ave alada según su especie… y los Dioses prepararon la tierra para producir las criaturas vivientes según su especie”.

Existe mucho énfasis sobre la idea de que las cosas se produjeron de sí mismas en este texto que en los textos de Génesis o Moisés. En verdad, el hecho que el texto de Abraham agregué que los Dioses “descendieron” para formar al hombre a su imagen y semejanza implica fuertemente la idea que aún el hombre podía solamente formarse de alguna ya existente semilla o de la vida de la semilla que estaba dentro de él. Así, nos encontramos que el profeta José Smith razona:

“…¿puede haber existido nunca un hijo sin padre? Y ¿Puede haber existido nunca un padre que no fuera primero un hijo? ¿Puede alguna vez un árbol o cualquier otra cosa haber existido sin un progenitor? Y todo vino de ese modo”.

 

3 Y ellos (los Dioses) dijeron: Haya luz; y hubo luz.

4 Y ellos (los Dioses) comprendieron la luz, porque brillaba; y separaron la luz, o sea, hicieron que fuera separada de las tinieblas.

5 Y los Dioses llamaron a la luz Día, y a las tinieblas llamaron Noche. Y aconteció que desde la tarde hasta la mañana llamaron noche, y desde la mañana hasta la tarde llamaron día; y éste fue el primero, o sea, el principio de lo que ellos llamaron día y noche.

 

Vers. 3-5. “Haya luz…”. Los Dioses vieron que sus esfuerzos en lo que respecta a construir una tierra y completarla exitosamente, hasta ese momento sólo habían sido los pasos preliminares necesarios para el logro de sus propósitos. Por lo tanto dijeron: “Haya luz” y el texto dice: “Y hubo luz”. De algo podemos estar seguros; que los Dioses hicieron algo más que hablar. “Y ellos (los dioses) comprendieron la luz”. Comprender la luz significa que ellos no sólo observaron la luz, sino que le dieron su amplia utilidad.

La luz es a la tierra lo que el conocimiento es a la mente humana. Luz es vida sea en la tierra o sea en el hombre. La luz y la vida son gemelos engendrados por la naturaleza y ser del alma que no puede ser apagada. La obscuridad es muerte y destrucción; luz es crecimiento y desarrollo. Los dioses subieron y reconocieron que lo que habían proporcionado fue la vital luz y verdad.

Los dioses hicieron que la luz se separase de las tinieblas. Podemos juzgar que éste fue el comienzo del gran fenómeno-el movimiento de la tierra sobre su eje. El texto dice: “éste fue el primero, o sea, el principio de lo que ellos llamaron día y noche” (Moisés 2:3-5; Génesis 1:3-5).

 

6 Y los Dioses también dijeron: Haya una expansión en medio de las aguas, y ésta separará las aguas de las aguas.

7 Y los Dioses ordenaron la expansión, de modo que separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión; y así fue, tal como ordenaron.

8 Y los Dioses llamaron a la expansión Cielo. Y sucedió que lo que fue desde la tarde hasta la mañana llamaron noche; y sucedió que lo que fue desde la mañana hasta la tarde llamaron día; y fue la segunda ocasión que designaron noche y día.

 

Vers. 6-8. “Haya una expansión en medio de las aguas”.

 

9 Y los Dioses ordenaron, diciendo: Júntense en un lugar las aguas que están debajo del cielo, y aparezca la tierra seca; y fue hecho como lo ordenaron;

10 y a la parte seca los Dioses llamaron Tierra; y al recogimiento de las aguas llamaron Grandes Aguas; y los Dioses vieron que se les obedecía.

11 Y los Dioses dijeron: Preparemos la tierra para que produzca pasto; la hierba que dé semilla; el árbol frutal que dé fruto según su especie, cuya semilla dentro de sí reproduzca su especie sobre la tierra; y fue así, tal como ordenaron.

12 Y los Dioses organizaron la tierra para que produjese el pasto de su propia semilla, y la hierba para que de su propia semilla produjese hierba, dando semilla según su especie; y la tierra para que produjese el árbol frutal de su propia semilla, cuya semilla sólo pudiera reproducir lo que estuviese en sí, según su especie; y los Dioses vieron que se les obedecía.

13 Y aconteció que contaron los días; de la tarde a la mañana llamaron noche, y aconteció que de la mañana a la tarde llamaron día; y fue la tercera ocasión.

 

Vers. 9-13. “Júntense en un lugar las aguas…, y aparezca la tierra seca”.

 

14 Y los Dioses organizaron los luminares en la expansión del cielo, e hicieron que separasen el día de la noche; y los organizaron para que fuesen por señales y por estaciones, y por días y por años;

15 y los organizaron para que fuesen por luminares en la expansión del cielo, para alumbrar la tierra; y fue así.

16 Y los Dioses organizaron los dos grandes luminares, el luminar mayor para señorear el día, y el luminar menor para señorear la noche; con el luminar menor también fijaron las estrellas;

17 y los Dioses los pusieron en la expansión de los cielos para dar luz a la tierra, y para que señoreasen el día y la noche, y hacer que separasen la luz de las tinieblas.

18 Y los Dioses vigilaron aquellas cosas que habían ordenado hasta que obedecieron.

19 Y sucedió que de la tarde a la mañana fue noche; y sucedió que de la mañana a la tarde fue día; y fue la cuarta ocasión.

 

Vers. 14-19. “Y fue la cuarta ocasión”. Aquí se emplea el término “cuarta vez” en lugar de “día” como se usa en los escritos de Moisés según aparecen en la Perla de Gran Precio y en el libro del Génesis. Es evidente que Moisés empleo un término que prevaleció entre los orientales, entre los cuales fue un dirigente. Denota una época en la cual es posible trabajar. Puede traducirse adecuadamente como día pero su significado está sujeto a varias interpretaciones. Moisés no quiso dar a entender un día de 24 horas sino un día de indefinida duración. Un período de acción, un estado de existencia, sin referencia definida el calendario.

Hay una cantidad de palabras hebreas que cuando se traducen al inglés se deletrean igual y se pronuncian lo mismo pero se las debe interpretar en relación con la cosa a la que ellas se refieren. Día es una; roca es otra. Roca en hebreo a veces se refiere al Creador. La palabra roca también significa una piedra o un guijarro. Es así que leemos: “Ellos recordaron que Dios fue su roca”; o sea: “Ellos recordaron que Dios fue su creador” (Salmos 78:35). Leemos también del caso cuando Moisés golpeó la roca y de ella brotó un abundante chorro de agua que calmó la sed de los israelitas que andaban errantes por el ardiente desierto de Arabia (Números 20:11). Roca puede referirse a varias cosas.

Lo mismo puede decirse de la palabra día. Se refiere a un espacio de tiempo que los hebreos comportaban comenzando con la puesta del sol y que representaba una vuelta de la tierra sobre su eje (Génesis 7:24). Sin embargo, puede servir para un periodo de tiempo no definido tanto como para uno referido entre dos puntos del calendario. Este es el significado que Moisés tuvo en mente cuando usó la palabra cuyo equivalente en inglés es día. Leemos de nuevo: “Yo sé que mi Redentor vive y al fin se levantará sobre el polvo” (en inglés dice: “en el último día”). El día a que se refiere Job es de naturaleza indefinida. Zacarías hace una pregunta que también ilustra este significado: “porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces” (Zacarías 4:10).

 

20 Y los Dioses dijeron: Preparemos las aguas para que produzcan en abundancia los seres animados que tienen vida; y las aves, para que vuelen sobre la tierra en la vasta expansión del cielo.

21 Y los Dioses prepararon las aguas para que produjesen grandes ballenas y todo ser viviente que se mueve, los cuales las aguas habían de producir abundantemente, según su especie; y toda ave alada, según su especie. Y los Dioses vieron que se les obedecería, y que su plan era bueno.

22 Y los Dioses dijeron: Los bendeciremos y haremos que fructifiquen y se multipliquen y llenen las aguas en los mares, o sea, las grandes aguas; y haremos que las aves se multipliquen en la tierra.

23 Y sucedió que de la tarde a la mañana llamaron noche; y sucedió que de la mañana a la tarde llamaron día; y fue la quinta ocasión.

 

Vers. 20-23. “Fue la quinta ocasión”. (Ver comentarios sobre Moisés 2:20-23). No es necesario que nos sorprendamos de que el lenguaje empleado por Moisés y Abraham en la Perla de Gran Precio sea similar en muchas maneras. Los versículos correspondientes que tratan sobre los mismos asuntos aunque escritos por uno de ellos son una duplicación de lo escrito por el otro. Las palabras y los términos son casi los mismos. Esto es comprensible cuando entendemos que Moisés tuvo acceso a muchos anales y documentos que ahora están perdidos. No debe haber dejado anales a sus descendientes: libros de recuerdos y otros. Tanto Abraham como José escribieron anales, y Abraham tuvo en su poder ciertos registros que en delineaban “la cronología hasta el principio de la creación, porque han llegado los anales a mis manos, anales que tengo hasta hoy (Abraham 1:28).

Moisés tuvo en su posesión el Urim y Tumim que el Señor dio a Abraham mientras estuvo todavía en Ur. Formó parte de la vestimenta de Aarón cuando se insistió con las vestiduras del Sacerdocio. No es improbable que los escritos de Abraham llegarán a posesión de Moisés y que de ellos copiara mucho de lo que el padre de los fieles había escrito. Sin duda que Moisés utilizó toda la ayuda literaria de que dispuso, esto explicaría cualquier similitud que pudiera existir en sus escritos.

Es bueno recordar que la división de los libros de la Biblia en capítulos y versículos incluidos Génesis y aún en sentencias no es parte del arreglo original de la sagrada Biblia, la presente división de las escrituras en capítulos y versículos… no es de origen divino, ni es de gran antigüedad.

La vulgata fue la primera versión dividida en capítulos; fue un trabajo emprendido por el cardenal Hugo en el siglo III, o según Jahn, por Langton, arzobispo de Canterbury en 1227. El añadió solamente la división en capítulos. Las Escrituras hebreas fueron similarmente divididas por Mordecal Nathan en 1445, y en 1661 Atías agregó a su texto la división en versículos. Igualmente el Nuevo Testamento fue dividido del mismo modo por Robert Stephens quien se dice que completó su tarea en 1551… como es de esperar estas divisiones son muy imperfectas y aunque no son inexactas, tienden a dañar el sentido y obscurecer su significado (Manual de la Biblia, Dr. Joseph Angus, pp. 60).

Recordemos también que los antiguos escribas hebreos no escribieron las vocales; emplearon pocas o ninguna conjunciones o preposiciones. No usaron la puntuación como nosotros lo hacemos y escribieron sobre un largo rollo dando como resultado un continuo bloque de escrituras.

La división en la Perla de Gran Precio tampoco fue parte del manuscrito original, pero en 1902 fue arreglada de esa forma por James E. Talmage, quien sin duda siguió el modelo establecido por Hugo, Langton, Nathan, Atías y otros, en la división del texto de la Biblia.

 

24 Y los Dioses prepararon la tierra para que produjese animales vivientes, según su especie, ganado y todo lo que se arrastra, y bestias de la tierra según su especie; y así se hizo, tal como habían dicho.

25 Y los Dioses organizaron la tierra para que produjese las bestias según su especie, y ganado según su especie; y todo lo que se arrastra sobre la tierra, según su especie; y los Dioses vieron que obedecerían.

26 Y los Dioses tomaron consejo entre sí, y dijeron: Descendamos y formemos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y le daremos dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado y sobre toda la tierra y toda cosa que se arrastra sobre la tierra.

27 De modo que los Dioses descendieron para organizar al hombre a su propia imagen, para formarlo a imagen de los Dioses, para formarlos varón y hembra.

28 Y dijeron los Dioses: Los bendeciremos. Y los Dioses dijeron: Haremos que fructifiquen y se multipliquen, y llenen la tierra y la sojuzguen; y que tengan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre toda cosa viviente que se mueve sobre la tierra.

29 Y los Dioses dijeron: He aquí, les daremos toda hierba que produce semilla que nacerá sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol que producirá fruto; sí, les daremos el fruto del árbol que da semilla; esto les será por alimento.

30 Y a toda bestia de la tierra, a toda ave del cielo y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, he aquí, les daremos vida, y también, les daremos toda hierba verde como alimento, y así se organizarán todas estas cosas.

31 Y los Dioses dijeron: Haremos todo lo que hemos dicho y los organizaremos; y he aquí, serán muy obedientes. Y sucedió que de la tarde a la mañana llamaron noche; y sucedió que de la mañana a la tarde llamaron día; y contaron la sexta ocasión.

 

Vers. 24-31. “Y contaron la sexta ocasión”.

 

Para obtener una mayor comprensión del relato de la creación del Libro de Abraham según se compara con la narración del Libro de Moisés, pongamos atención a las notables diferencias del Libro de Abraham:

 

Narración del Libro de Moisés

Narración del libro de Abraham

1. Dios habla como persona singular, ej.: Yo, Dios, hice esto y yo, Dios, hice aquello. 1. Existe una pluralidad de Dioses actuando bajo la dirección del Señor. El lenguaje se usa en tercera persona, ej.: “Ellos hicieron esto y ellos hicieron aquello”.
2. La palabra “creado” aparece como si el mundo hubiera sido hecho de la nada. 2. Los Dioses organizaron y formaron como desde una materia ya existente.
3. No está demasiado claro que los cielos y la tierra estuvieran hechos antes de los seis “períodos creativos” hablando después el versículo 1. 3. Está muy claro que la organización de los cielos y la tierra precedieron cualquiera de las actividades nombradas en los seis períodos.
4. La expresión, “la tierra estaba sin forma y vacía”, amplía además el concepto de que la tierra estaba en realidad siendo formada y moldeada durante los seis períodos creativos. 4. La expresión siguiendo el verdadero hebreo, “Y la tierra después de ser formada estaba vacía y desolada, porque ellos no habían formado nada sino la tierra…”, indica las importantes palabras agregadas en el texto de Abraham.
5. “Y, yo, Dios, dije: Haya luz; y hubo luz”. 5. “Y, ellos (los Dioses) dijeron: Haya luz; y hubo luz. Y ellos (los Dioses) comprendieron la luz porque brillaba…”, de nuevo indica palabras únicas en este texto, las cuales son importantes porque señalan el hecho de que la luz no debe comprenderse en el sentido usual de la luz, sino era figurativamente algo relacionado con los Dioses.
6. Dios llamó a la luz del día y a la obscuridad él llamó noche. 6. Y los Dioses llamaron a la luz día, y a la oscuridad ellos llamaron noche. Y aconteció que desde la tarde (figurativo, ya que ni la noche en el día existían en el sentido literal de la palabra con seres que moraban eternamente en la luz) hasta la mañana ellos llamaron noche, y de la mañana hasta la tarde ellos nombraron día; y éste fue el primero, o el principio de lo que ellos llamaron día y noche”.

 

La luz de que se habla en estos versículos iniciales de Génesis 1, Moisés 2 y Abraham 4, no parece ser la misma que dio lugar a las luces colocadas en la expansión de los cielos mencionada en Génesis 1:14, Moisés 2:14–15 y Abraham 4:14. Parece existir evidencia para sostener la suposición de que la luz a la que se refieren es la gloria o inteligencia con la que los Dioses aplicaron su poder o inteligencias en sus obras. Estaban los Dioses siguiendo la descripción literal de día y noche, siempre había sido de ese modo. Abraham 4:5 declara que fue desde el principio que los Dioses llamaron al día Día y la noche Noche. Uno puede preguntarse, ¿por qué de la noche al día en vez de la mañana hasta la vigilia, como sería más natural? El texto implica una respuesta al decir que después fue formada la tierra, y estaba vacía y desolada, destacando la idea de una esterilidad y aridez no apta para el uso. Esto queda más enfatizado por la declaración que los Dioses causaron una oscuridad venir desde el abismo. La noche es un tiempo para descanso y preparación o anticipación a la llegada de un día de trabajo. El que los Dioses estuvieran anticipando los días de trabajo está nuevamente destacado por la idea de el Espíritu de los Dioses “agitándose” (hebreo literal) sobre la faz del abismo. La idea de noche como de un período donde nos están realizando labores y del día como un tiempo apto para efectuar labores que está excelentemente presentado en Alma 34 del Libro de Mormón, y puede notarse también que Amulek empleó la palabra “día” figurativamente en ese contexto también.

En su famoso “Sermón de King Follet” el profeta José Smith argumentó acerca de las primeras líneas de Génesis y declaró su convicción de que el texto bíblico original podría no estar hecho para leer: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”, sino para leer: “El Cabeza de los Dioses causó (provocó) los Dioses, los cielos y la tierra”. Él además interpretó esta traducción al decir que la Cabeza de uno de los Dioses provocó los Dioses en un gran concilio y allí ellos acordaron un plan para crear la tierra.

El tiempo (como se menciona en el texto), significa periodos de trabajo y no indica ningún largo particular de duración. Desde el comienzo de una fase de trabajo de los Dioses hasta el término de este se cuenta un “tiempo”.

Después de los seis períodos de organización mencionados en las escrituras, todos los textos declaran que el séptimo día (tiempo) ellos descansaron de todas sus obras. La palabra “descanso” es tomada del hebreo shabbath que significa el cese de las labores.

Otras interesantes variaciones entre las narraciones de Moisés y de Abraham son relativas a los periodos de trabajo. En el Libro de Moisés la descripción están breve que parece como si la organización de todo (excepto de la del hombre), fuera un panorama contemplado por Moisés en una visión; y que después de todo la tierra había llegado a ser un lugar idóneo para la habitación del hombre, la visión de su origen fue mostrada a Moisés. En el Libro de Abraham, por otro lado, Abraham parece haber contemplado los grandes concilios de los Dioses planeando sus trabajos. El contempló como estas obras fueron realmente efectuadas en tiempos. Notamos particularmente el empleo de modos verbales en el texto de Abraham, ejemplo: las aguas estaban preparadas “para producir”, “que ellas debían producir”, “y los Dioses vieron que se les obedecería”, “nosotros daremos a ellos vida”, “nosotros daremos a Dios toda hierba verde”, “haremos todo aquello que hemos dicho y los organizaremos”, “terminaremos nuestra obra la cual hemos acordado y en ella descansaremos de toda nuestra obra que hemos acordado”.

No existe una mención específica en el texto acerca de cuánto tiempo les tomó o les tomaría cumplir cada fase de su obra, pero los Dioses se presentan como determinando el “causar” cosas que suceden de acuerdo a un plan. “Y los Dioses vieron que serían obedecidos y que su plan era bueno”. No se hizo ningún intento para indicar la duración específica de un período de trabajo, solamente que desde el principio hasta el final constituían un “tiempo” determinado.

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