“La misión de Abraham entre los Egipcios”

 

W. Cleon Skousen, Los Primeros 2.000 Años

Cap. 28: “La misión de Abraham entre los Egipcios”

 

¿Es posible para Dios revelar conocimiento “científico”?

Menciona tres principios de astronomía que Dios reveló a Abraham. ¿Tuvieron los antiguos Nefitas conocimiento básico de astronomía? (Ver Helamán 12:15) A la luz de tal conocimiento en tiempos antiguos, ¿qué opinas del hecho que durante el oscurantismo los hombres creían que la tierra era plana y que el sol se movía alrededor de la tierra?

¿Recibió Abraham alguna información matemática concerniente al universo? ¿La registró?

¿Qué es la inteligencia? ¿La creó Dios? Con respecto a la inteligencia, ¿todos los hombres nacen iguales? ¿Por qué existen estos grados de inteligencia?

¿Sabía Abraham sobre la pre–existencia? ¿Es el Jehová del Antiguo Testamento la misma persona que el Jesucristo del Nuevo Testamento?

¿Fuimos probados en nuestro Primer Estado? ¿Cuál es el propósito del Segundo Estado?

¿Puedes mencionar siete hechos diferentes registrados por Abraham concerniente al origen de los Egipcios? ¿Es esta información una contribución importante al conocimiento humano o ya lo sabían los científicos?

¿Por qué estuvo en peligro la vida de Abraham cuando entró en Egipto? ¿Cómo es que Sarai era la “hermana” de Abraham y al mismo tiempo su esposa?

¿Por qué le fue permitido a Abraham entregar su mensaje al trono del Faraón? ¿Qué le enseñó a los Egipcios? ¿Los escritos de Josefo corroboran el Libro de Abraham?

¿Cuál fue la reacción de Faraón cuando descubrió que Sarai era esposa de Abraham? ¿Qué hizo para mostrar su buena voluntad hacia Abraham?

 

Abraham recibe una revelación sobre Astronomía

Justo antes de que Abraham bajara a Egipto, el Señor compartió con él muchos secretos del universo. Abraham recibió una revelación que proyectó su conocimiento personal sobre el campo de la ciencia. Primero, se le mostró una revelación sobre astronomía y después se le dijo cómo es que la tierra fue preparada para ser habitada. En plena revelación, el Señor hizo una declaración muy significativa. Dijo El:

“Abraham, te enseño estas cosas antes que entres en Egipto, para que declares todas estas palabras. (Abraham 3:15)

Las grandes verdades mostradas a Abraham no solo eran para él. Él iba a declarar “todas estas palabras” a los Egipcios. El Señor sabía que parte del conocimiento de los Egipcios pasaría a los Griegos y que los Griegos en turno se lo enseñarían a los Romanos. También sabía que mediante Roma este conocimiento se esparciría a otras partes del mundo como una bendición para la humanidad.

Durante esta transición, muchas verdades preciosas se perderían pero que algunas de ellas serían preservadas y se convertirían en la base de la ciencia moderna. En ciertas etapas de la investigación moderna, hemos gastado fortunas tratando de recapturar algunos de los conocimientos perdidos que el Señor le dio a la raza humana en épocas tempranas mediante una revelación.

En esta revelación no se le estaba meramente diciendo a Abraham sobre el universo cósmico, sino que se le mostró la inter–relación entre muchos de los cuerpos celestes. El Señor dijo:

“He aquí, tus ojos lo ven; te es concedido conocer los tiempos de computar y el tiempo fijo, sí, el tiempo fijo de la tierra sobre la cual estás, así como el tiempo fijo del luminar mayor que se ha puesto para señorear el día y el tiempo fijo del luminar menor que se ha puesto para señorear la noche… Y te es dado a conocer el tiempo fijo de todas las estrellas que han sido puestas para dar luz, hasta acercarte al trono de Dios.”[1]

Si esta información estuviera disponible hoy, universidades, gobiernos e institutos de investigación pagarían millones de dólares para poseerlo. Abraham fue enseñado por la misma personalidad que organizó estos vastos cuerpos de materia. Él dice: “Yo, Abraham, hablé con el Señor cara a cara, como un hombre habla con otro; y me habló de las obras que sus manos habían hecho.”[2]

Esto indica que gran parte de esta información fue recibida mediante una revelación directa y pudo no haber requerido la ayuda del Urim y Tumim, el cual Abraham previamente había mencionado.[3]

Abraham continúa: “Y él me dijo: Hijo mío, hijo mío (y tenía extendida su mano), he aquí, te mostraré todas éstas. Y puso su mano sobre mis ojos, y vi aquellas cosas que sus manos habían creado, las cuales eran muchas; y se multiplicaron ante mis ojos, y no pude ver su fin. Y me dijo: Esto es Shinehah, que es el sol. Y me dijo: Kókob, que significa estrella. Y me dijo: Olea, que es la luna. Y me dijo: Kókaubeam, que quiere decir estrellas, o sea, todos los grandes luminares que había en el firmamento del cielo. Y era de noche cuando el Señor me habló estas palabras.”[4]

En una frase previa, el Señor declaró que las cosas que le había mostrado eran los grandes cuerpos astronómicos que “pertenecen al mismo orden que ésa sobre la cual estás.”[5] Esto indicaría que esta visión estaba enfocada principalmente hacia nuestra propia galaxia. Es particularmente significativo que el Señor le dijera a Abraham “te es dado a conocer el tiempo fijo de todas las estrellas.” Una declaración anterior indica que esto constituye “la computación del tiempo de un planeta sobre otro, hasta acercarte a Kólob… Este Kólob está colocado cerca del trono de Dios para gobernar a todos aquellos planetas que pertenecen al mismo orden que aquel sobre el cual estás.”[6]

De manera que aparentemente Abraham estaba recibiendo la computación del tiempo de “todas las estrellas” en nuestro sistema que reposa entre el sol y Kólob. O, como el Señor lo describe: “la computación del tiempo de un planeta sobre otro, hasta acercarte a Kólob.”

José Smith señaló que cuando los papiros escritos por Abraham fueron encontrados en Egipto, también se descubrió que “otras dos o tres pequeñas piezas de papiros, con cálculos astronómicos, epitafios, etc., fueron hallados con las otras momias.”[7] En otras palabras, Abraham no solo recibió información astronómica por parte del Señor sino que también la registró.

Es bastante obvio que si esta información altamente técnica fue dada a Abraham de manera que él pudiera “declarar todas estas palabras” a los Egipcios, él indudablemente haría un registro escrito y detallado de la información que le había sido revelada. Particularmente esto sería cierto en la información matemática, la cual hubiera sido imposible recordar en cualquier grado de exactitud, a menos que estos “cálculos astronómicos” fueran registrados, como dice la declaración anterior que lo fueron.

La información dada a Abraham respecto a los principios astronómicos es solamente mencionada de manera breve en el Libro de Abraham. Sin embargo, es suficiente para mostrarnos que los antiguos patriarcas tuvieron un conocimiento de la ciencia astronómica mucho más allá de cualquier cosa que hayamos sido capaces de descubrir mediante nuestros gigantes telescopios y nuestras placas fotográficas más sensibles. El Elder Milton R. Hunter ha hecho una comparación más interesante entre la revelación de Abraham sobre astronomía y los descubrimientos de los astrónomos modernos. Esta comparación se encuentra en el Pearl of Great Price Commentary y con permiso del Elder Hunter se ha publicado en el apéndice de este libro para el beneficio del lector.

 

Abraham recibe una revelación sobre la vida Pre–terrenal

En esta misma revelación el Señor explicó que así como un cuerpo astronómico está sobre otro hasta Kólob, del mismo modo también las inteligencias varían en su capacidad una sobre otra hasta llegar a Dios que es “más inteligente que todos ellos.”[8] El Señor le enseñó a Abraham que la gran variedad de inteligencias encontradas entre las creaciones espirituales de Dios en la vida pre–terrenal son entidades eternas. Estas “no tienen principio”; dijo el Señor, “existieron antes, no tendrán fin, existirán después, porque son gnolaum o eternos.”[9]

Esta doctrina es confirmada por una revelación moderna donde el Señor dice: “La inteligencia, o sea, la luz de verdad, no fue creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser.”[10]

Esta revelación contiene otra importante implicación. Dado que todos los espíritus son la personificación de algún tipo de inteligencia, entonces ¿no serían también las creaciones espirituales de los reinos animal y vegetal los tabernáculos para entidades inteligentes de un nivel menor? Brigham Young fue aún más allá que esto al declarar que el principio de inteligencia o de vida está “en toda la materia a través de la vasta extensión de todas las eternidades; está en la roca, la arena, el polvo, el agua, el aire, los gases, y en corto, en cada descripción y organización de la materia, ya sea sólida, líquida o gaseosa, las partículas operan con partículas.”[11]

Si hay cuerpos organizados de entidades inteligentes en todas las creaciones de Dios, entonces esto coincidiría con un número de escrituras que indican que cuando Dios habla los elementos “obedecen”.[12] El poder para obedecer implica la capacidad para escuchar, para entender y para iniciar la acción. En resúmen, los poderes de la inteligencia.

A través de esta revelación, Abraham había recibido una visión profunda del poder organizador de Dios en el universo.

Abraham también observó las inteligencias gobernantes que comprendían a los miembros de la familia humana. Como hemos aprendido de otras escrituras, todas estas habían recibido tabernáculos espirituales a la imagen de Dios, y fueron, de hecho, engendrados para Dios.[13] Abraham dice:

“Y entre todas éstas había muchas de las nobles y grandes; y vio Dios que estas almas eran buenas, y estaba en medio de ellas, y dijo: A éstos haré mis gobernantes; pues estaba entre aquellos que eran espíritus, y vio que eran buenos; y me dijo: Abraham, tú eres uno de ellos; fuiste escogido antes de nacer.” (Abraham 3:22–23)

También se le mostró a Abraham el gran concilio en los cielos cuando el plan para la vida en la tierra fue presentado a este vasto cuerpo de hijos espirituales engendrados por Dios. Él dice:

“Y estaba entre ellos a uno que era semejante a Dios, y dijo a los que se hallaban con él: Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos de estos materiales y haremos una tierra sobre la cual éstos puedan morar; y con esto los aprobaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare; y a los que guarden su primer estado les será añadido; y aquellos que no guarden su primer estado no tendrán gloria en el mismo reino con los que guarden su primer estado; y a quienes guarden su segundo estado, les será aumentada gloria sobre su cabeza para siempre jamás.”[14]

Después se le mostró a Abraham que una gran controversia se generó entre los hijos espirituales del Padre. Ya hemos discutido previamente el problema que surgió. Jehová o Jesucristo, expresó una disposición a seguir el plan del Padre para nuestro Segundo Estado. Lucifer, un hijo de la mañana y unos de los brillantes líderes de la pre–existencia, elaboró un plan que violaría el principio del libre albedrio, pero eliminaría el elemento riesgo durante la probación mortal. Él estaba tan orgulloso de su intelecto que se jactó delante del Padre diciendo: “Redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra.”[15]

Abraham observó que el Padre declaró: “Enviaré al primero.” Entonces Abraham vio que Lucifer “no guardó su primer estado; y muchos lo siguieron ese día.”[16] De otras escrituras sabemos que una tercera parte de los hijos espirituales del Padre causaron baja durante “la guerra en el cielo” y tuvieron que ser exiliados del hogar celestial que habían disfrutado por tanto tiempo.[17]

Entonces se le dijo a Abraham sobre la preparación de esta tierra temporal y los principios de ingeniería que fueron cuidadosamente usados. Aprendió sobre el período del Jardín de Edén cuando Adán y Eva vinieron para habitar el planeta. Se le informó que previo a la Caída, el tiempo de Adán sobre esta tierra “era según el tiempo del Señor, que era según el tiempo de Kólob; porque hasta entonces los Dioses aún no le habían señalado a Adán su manera de calcular el tiempo.”[18] ¿Cuál era el tiempo del Señor o tiempo de Kólob? Previamente se le había mostrado a Adán que una revolución o día “según la manera de Kólob” era igual a mil años de la tierra en su actual forma de calcular el tiempo.[19] Saber que la tierra alguna vez tuvo un ambiente cósmico muy diferente al que tiene en el presente debería aportar un significado profundo para los estudiosos de la ciencia terrestre. Le dio a Abraham una perspectiva más profunda del estado de la tierra durante su período de preparación previo a la Caída.

Hemos resumido rápidamente las revelaciones dadas a Abraham para que sea posible apreciar el alcance del entendimiento de Abraham así como de su autoridad como maestro cuando entró a Egipto.

Aunado a la información anterior, también sabemos que Abraham compartió con los Egipcios su conocimiento del evangelio. En su excelente tratado sobre el Libro de Abraham, James R. Clark señala: “En el alfabeto Egipcio compilado por José Smith al tiempo en que tradujo el Libro de Abraham nos da la información adicional de que Abraham fue llamado como misionero de Cristo para ir a Egipto y predicar el Evangelio de Jesucristo entre los Egipcios.”[20]

Que esta enseñanza concerniente a la venida del Mesías y del Plan de Salvación dejó su impacto en Egipto parece evidente del número de principios del evangelio que pueden ser encontrados dispersos entre los conceptos religiosos de los Egipcios.

 

¿Cuál fue el origen de los Egipcios?

Mientras registraba las experiencias de su vida, Abraham insertó una declaración que es una preciosa contribución a la etnología moderna. Él nos ofrece la única declaración autorizada del origen de los Egipcios. Estudiosos modernos se han desconcertado por la evidencia conflictiva y han admitido francamente: “El origen de los Egipcios es desconocido.”[21] Pero su origen no era desconocido para Abraham. Él nos dice siete cosas respecto a su origen.

1. La tierra de Egipto fue descubierta poco después del Diluvio por una mujer llamada Egyptus. (Abraham 1:23)

2. Esta mujer era la hija de Cam. Antes del gran Diluvio, Cam se casó con una mujer cuyo nombre era también Egyptus –que significa “prohibido.” Debido a que esta hija nació con la misma restricción lineal, recibió el mismo nombre de su madre. (Abraham 1:23)

3. Cuando Egyptus vino por primera vez a esta tierra, se encontraba inundada. Cuando el agua descendió, ella estableció a su familia y seguidores aquí. (Abraham 1:24)

4. Su hijo mayor se convirtió en el primer gobernante. Su nombre fue Faraón. (Abraham 1:25)

5. El primer Faraón fue un hombre recto y estableció un gobierno patriarcal. (Abraham 1:26)

6. Faraón recibió una bendición de Noé “con las bendiciones de la tierra y con las bendiciones de sabiduría, más lo maldijo en cuanto al sacerdocio.” (Versículo 26) Abraham explicó que esto fue debido a que él “por nacimiento era de la sangre de los cananeos.” (Versículo 21) y era por lo tanto “de ese linaje que le impedía poseer el derecho del sacerdocio.” (Versículo 27)

7. Posteriormente, el Faraón erróneamente clamó que él tenía el Sacerdocio de Noé a través de Cam, y por lo tanto, desvió a muchas personas que pensaron que él poseía la autoridad verdadera. (Versículo 27)

Una vez que los reyes Egipcios o Faraones habían iniciado un programa de engaño basado en sus reclamos ilegales del Sacerdocio, su ambición no conoció límites. Ellos establecieron todo tipo de “instituciones” similares a las de Nimrod que también era un descendiente Camita, y no pasó mucho antes de que los sacerdotes Egipcios establecieran ídolos y sacrificaran humanos sobre sus altares.

Ahora recordaremos que fue uno de estos sacerdotes de Faraón en Caldea el que había tratado de matar a Abraham al ofrecerlo como sacrificio humano. Sin embargo, el poder de Dios “hirió al sacerdote de modo que murió” y hubo gran duelo –incluso en la corte de Faraón, y también en todo Egipto. Indudablemente los príncipes de Faraón habían recibido un reporte completo de la catástrofe.

Por lo tanto, ¿cómo recibirían a Abraham ahora? ¿Lo recordarían estos príncipes paganos de la corte de Faraón? ¿Lo asociarían con la calamidad de Caldea? Indudablemente Abraham contempló el riesgo potencial de caer en su ira y venganza al estar entre ellos.

 

Abraham llega a Egipto

Pero cuando Abraham estaba en las cercanías de la tierra de Egipto, el Señor le reveló que su vida estaba en peligro por una razón completamente diferente. El Señor le dijo que los Egipcios complotarían contra su vida ¡debido a la belleza de su esposa, Sarai!

“Y sucedió que cuando estaba cerca, ya para entrar en Egipto, el Señor me dijo: He aquí, Sarai tu mujer es de hermoso aspecto; por tanto, sucederá que cuando la vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y te matarán, más a ella le preservarán la vida.” (Abraham 2:22–23)

El Señor estaba tratando de conferir una gran bendición sobre los Egipcios mediante la enseñanza de Abraham. Sin embargo, esto involucraba peligro personal tanto en Abraham como en Sarai debido a la lujuriosa sensualidad que caracterizaba a los Egipcios. Por tanto, el Señor le dijo a Abraham: “Por tanto, hazlo de esta manera: Diga ella a los egipcios que es tu hermana, y vivirá tu alma.”[22]

Como ya hemos visto, Sarai era su hermana adoptiva y el Señor sabía que si esta relación se enfatizaba cuando ellos entraran a Egipto le daría a Abraham la oportunidad de cumplir con su misión sin poner en riesgo su vida. Sin duda Sarai también apreció esta advertencia para su propia protección.

Abraham no era el único en peligro. Nada podría ser más aborrecible para esta princesa de Sem que la perspectiva de cautiverio por parte de los Egipcios. Ella cordialmente consintió cuando Abraham le dijo: “Te ruego les digas que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.”[23]

Cuando Abraham condujo su gran caravana a Egipto, descubrió que la belleza de Sarai abrió las puertas de ciudades y palacios. Ella era admirada por todos los que la veían. La escritura dice: “Los Egipcios contemplaron a la mujer, y vieron que era extremadamente hermosa. Los príncipes de Faraón también la vieron, y la mandaron traer delante de Faraón; y la mujer fue llevada a la casa de Faraón.[24]

¡Los sentimientos que habrá tenido Sarai cuando era escoltada a los recintos del palacio del monarca! Las intenciones del Faraón eran más que obvias. El deseaba ganarse la confianza de Sarai y hacerla su esposa.[25] Y “para su beneficio”, él trató también de mostrar la mayor consideración y solicitud por Abraham. Es aparente que esto no iba a entretener a Abraham y su séquito porque el tenía un vasto número de bueyes, ovejas, camellos, burros, siervos y siervas.[26] Sin embargo, parece que el grupo de Abraham y todos sus rebaños aceptaron cada consideración y atención.

La actitud amistosa del Faraón también permitió a Abraham comenzar su misión entre los Egipcios. Abraham nos da una ilustración en sus escritos donde se representa a sí mismo sentado sobre el trono “por cortesía del rey”.[27] Desde esta posición singular de autoridad se le permitió explicar los principios del evangelio.

Las palabras de Abraham concerniente a esta emocionante aventura son corroboradas por Josefo. El declara que en sus días (75–100 d.C.) había escritos disponibles por medio de un buen número de antiguos historiadores que se referían al gran conocimiento que poseía Abraham y las contribuciones que él hizo respecto a la “ciencia celestial.” Josefo declara que el Faraón le dio permiso a Abraham “para entablar conversación con los más sabios entre los Egipcios; conversaciones en virtud de las cuales su virtud y reputación llegó a ser más sobresaliente de lo que había sido antes.

Mientras que los Egipcios eran anteriormente adictos a diferentes costumbres, y despreciaban los ritos sagrados acostumbrados de unos y otros… Abraham conferenció con cada uno de ellos, y, confundió sus razonamientos que solían usar para cada una de sus prácticas, demostrando que cada uno de los razonamientos eran vanos y faltos de verdad.

“Después de lo cual él era admirado por ellos en aquellas conferencias como un hombre muy sabio, y uno de gran sagacidad, cuando el discursaba sobre cualquiera de los temas, no solo lo hacía al nivel del entendimiento, sino que trataba de persuadir a los hombres a coincidir con él. Él les enseñó aritmética, y les dio la ciencia de la astronomía; porque antes que Abraham llegara a Egipto ellos ignoraban esa parte del conocimiento; porque esa ciencia vino de los Caldeos (por medio de Abraham)* a los Egipcios, y de ellos a los Griegos también.”[28]

No sabemos exactamente cuánto tiempo permaneció Abraham en Egipto, pero debió haber sido más tiempo de lo que los estudiosos suponen. Sabemos que tenía 62 años cuando vino de Harán a Canaán[29] y aparentemente debido al hambre no permaneció en Canaán mucho tiempo, sino que partió para Egipto casi inmediatamente. Él tenía 75 cuando regresó a Canaán de Egipto.[30] Esto indica que hay un lapso de trece años entre el tiempo en que Abraham dejo Harán y el tiempo cuando volvió de Egipto.

Josefo declara que después de que Sarai hubo estado en el palacio del Faraón por un tiempo, el Faraón descubrió que ella no solo era la “hermana” de Abraham sino también su esposa. El historiador Judío dice que el Faraón estaba extremadamente apenado por el resultado de los eventos. Rápidamente “se disculpó con Abraham” y le dio “un gran presente en forma de dinero.”[31] Pero para este momento la misión de Abraham en Egipto se había completado exitosamente. Gracias al prestigio de Sarai, él había ganado tiempo valioso y atención por parte de la corte real de Faraón. Les había enseñado astronomía, matemáticas y el evangelio. Mediante toda la sabiduría de Dios no solo había protegido las vidas de Abraham y Sarai, sino que le había permitido a Abraham ofrecer un gran servicio al pueblo Egipcio. Sin embargo, el Faraón ahora deseaba que Abraham partiera de Egipto. Quizá la presencia de Abraham y Sarai le hacía sentirse apenado en vista de las atenciones que el Faraón le había prestado a Sarai. En algún momento las escrituras cierran este incidente diciendo: “Faraón ordenó a sus hombres que fueran a él (Abraham); y le enviaron fuera, y también a su esposa, y todo lo que poseía.”[32]

Esto concluye otro episodio épico en la vida de Abraham.

 

Notas

[1] Abraham 3:6–10

[2] Ibid. 3:11

[3] Ibid. 3:1

[4] Ibid. 3:12–14

[5] Ibid. 3:3

[6] Ibid. 3:9

[7] Doc. History of the Church, Vol. II, p. 349

[8] Abraham 3:19

[9] Ibid. 3:18

[10] D. y C. 93:29

[11] Brigham Young’s Disc. p. 566

[12] Abraham 4:12, 18, 21

[13] D. y C. 76:24

[14] Abraham 3:24–26

[15] Moisés 4:1

[16] Abraham 3:27–28

[17] D. y C. 29:36

[18] Abraham 5:13

[19] Ibid. 3:4

[20] Clark, James R., Before Ye Go Into Egypt, Mimeographed ed. Vol. 2, p. 2

[21] Encyc. Americana, 1946 ed., Vol. 10 p. 3

[22] Ibid. 2:23–24

[23] Ibid. 2:25

[24] Vers. Insp. Gén. 12:10–11

[25] Ibid. 12:14

[26] Ibid. 12:12

[27] Ver Facsímile 3, La Perla de Gran Precio

* Paréntesis del autor

[28] Josefo, op. cit., Capítulo 8:1–2

[29] Abraham 3:14

[30] Comparar Gén. 16:3 y 16:16

[31] Josefo, op. cit.

[32] Vers. Insp. Gén. 12:15