“Abraham migra de Caldea a Canaán”

 

W. Cleon Skousen, Los Primeros 2.000 Años

Cap. 27: “Abraham migra de Caldea a Canaán”

 

¿Por qué Abraham dejó Ur? ¿A quién llevó consigo? ¿Qué le pasó al padre de Abraham?

¿Qué gran rio siguió Abraham cuando dejó Ur? ¿En qué dirección le llevó esto?

¿Por qué se detuvo antes de llegar a Canaán? ¿Cómo llamó a este asentamiento? ¿Se convirtió en una comunidad permanente?

¿Quiso el padre de Abraham continuar hasta Canaán? ¿Qué fue lo que hizo?

¿Quién se unió a Abraham en oración para buscar guía continua? ¿Estaba él con Abraham cuando el Señor se le apareció para responder sus oraciones? ¿Fue esta la primera vez que Abraham vio al Señor en persona?

¿Puedes mencionar las ocho promesas que el Señor hizo a Abraham? ¿Hay muchos descendientes de Abraham en el mundo hoy? Basándonos en las escrituras, ¿Abraham parecía un nómada pobre o un rico príncipe?

Aproximadamente ¿qué porcentaje de la población de la tierra honra el nombre de Abraham hoy?

¿Fue Jesús un descendiente de Abraham? ¿Lo fue Lehi? ¿Lo fue José Smith? ¿Lo eres tú?

¿Qué edad tenía Abraham cuando dejó Harán? ¿A quién llevó consigo? ¿Era esta caravana grande o pequeña? ¿Por qué?

¿En el camino Abraham se detuvo en Jerson para hacer una petición especial al Señor? ¿Cuál era la razón para esta preocupación?

¿Los hechos disponibles generan alguna pregunta respecto a la fidelidad de Nehor, el hermano de Abraham? ¿Es significativo que Abraham no llevó a Nehor con él cuando dejó Ur?

¿Hay alguna explicación para el hecho de que los pueblos antiguos a veces reconocían abiertamente la divinidad de Jehová incluso cuando ellos practicaban idolatría?

¿Por qué Abraham ofreció un sacrificio especial cuando entró a las fronteras de Canaán? ¿Había alguna buena razón para su preocupación? ¿Por qué no se quedó Abraham en Canaán?

 

Abraham deja Ur

Poco después de que Abraham se casó, recibió un mandamiento del Señor diciendo: “Abraham, sal de tu país y de tu parentela y de la casa de tu padre, a una tierra que yo te mostraré.”[1]

Parece que a Abraham se le dijo dónde sería esta nueva tierra porque dice que cuando dejó la tierra de Ur “para ir a la tierra de Canaán.”[2] En su camino se detuvo en Harán, pero Abraham parece haber sabido que Harán solo era un lugar temporal para descansar.

Queda claro que el Señor quería que Abraham hiciera un rompimiento total con el pasado.

Abraham sin duda tenía un profundo afecto y preocupación por toda su parentela que estaba sufriendo el hambre tanto como él. Él no podía brindar ayuda pero sí sentir preocupación por el bienestar del pueblo entre el que había crecido y que también eran miembros de la familia de su padre. Pero el Señor le dijo a Abraham que cortara sus raíces y se trasplantara a una nueva tierra. Él se separaría de Ur, y de sus parientes y de la casa de su padre.

Abraham por lo tanto dice: “Y llevé a Lot, el hijo de mi hermano, y a su esposa, y a Sarai, mi esposa.”[3]

Entonces un extraño cambio de circunstancias ocurrió. Abraham dice: “y mi padre también me siguió.[4] Este disoluto padre que había sido “atormentado gravemente por causa del hambre” no pudo soportar ver a su hijo partir hacia una nueva tierra donde podría haber comida y rebaños. Dado que Taré se había arrepentido parcialmente de su conducta vergonzosa del pasado, él no dudó en reconocer con cierta renuencia que el poder de la revelación estaba en Abraham y que éste había sido elegido como siervo del Señor. Cuando el espíritu de revelación condujo a Abraham fuera de Caldea, sin mayor esfuerzo Tare se unió solo al grupo. Nótese que Abraham dice el “llevó” a Lot y a su esposa pero que “mi padre también me siguió.”

De subsecuentes eventos, pareciera que Abraham no abandonó Ur como un pobre nómada errante sino como un príncipe rico de Caldea. Su nombre original, Abram, significa “padre exaltado”[5] y hay una referencia posterior donde se mencionan su “plata y oro.”[6]

La ruta de Caldea a Canaán sería hacia arriba a todo lo largo del Rio Éufrates y después cruzando la serie de asentamientos en Siria los cuales conectaban el Valle de Mesopotamia con las culturas de la costa Mediterránea en Canaán. Esto significaría que Abraham y su grupo viajarían a lo largo del Éufrates con dirección noroeste hasta llegar a las cabeceras del rio en Asiria. Cuando Abraham llegó a esta área ordenó a su gente detenerse. Ellos llamaron a este asentamiento Harán en honor a su hermano muerto.

Aparentemente Abraham mantuvo su residencia en Harán por muchos años. Aquí, el descubrió que el hambre había “disminuido” y, por lo tanto, sería natural detenerse lo suficiente para reponer a los rebaños, los cuales por el hambre, prácticamente habían desaparecido.

Escrituras posteriores indican que Harán se convirtió en una comunidad permanente y atrajo a un buen número de personas. Abraham menciona a estas personas como aquellas con las que tuvo éxito al convertirlas mientras estuvo en Harán.[7] También dice “había muchos rebaños en Harán,” lo cual indicaría que llegó a ser una comunidad muy próspera.[8]

Abraham observó que las circunstancias prósperas en Harán agradaron a su padre grandemente y que Taré rápidamente hundió sus raíces en Harán con la intención de permanecer definitivamente ahí a pesar de que sabía que el Señor eventualmente dirigiría a Abraham hacia Canaán. Ahora que Taré pudo alimentarse nuevamente de la grosura de la tierra, su arrepentimiento y humildad cayeron como un manto barato y Abraham dice: “Mi padre volvió de nuevo a su idolatría.”[9]

 

Abraham llega a Canaán

Esto debió haber sido una gran desilusión para Abraham. Harán no podía seguir siendo un lugar placentero para él, por lo tanto, sintió la necesidad de abandonar a su padre y a los demás que habían participado en la inmoralidad de los rituales paganos e inició su viaje hacia Canaán. El escribió: “Mas yo, Abraham, y Lot, el hijo de mi hermano, oramos al Señor.”[10] Es significativo que Lot permaneció leal a Abraham en estas primeras tribulaciones. En respuesta a estas oraciones, Abraham comenta: “Y el Señor se me apareció y me dijo: Levántate y toma a Lot contigo; porque me he propuesto sacarte de Harán y hacer de ti un ministro para llevar mi nombre en una tierra extraña que daré por posesión perpetua a los de tu descendencia después de ti, cuando escuchen mi voz.”[11]

Entonces el Señor se identificó a sí mismo con Abraham con estas palabras: “Jehová es mi nombre, y conozco el fin desde el principio; por lo tanto, te cubriré con mi mano.” Entonces Jehová le hizo a Abraham ocho maravillosas promesas:

Primera, “Haré de ti una nación grande.”[12] Hoy los descendientes de Abraham suman cientos de millones. Las bendiciones patriarcales modernas revelan que la simiente de Abraham está en casi cada esquina del globo. La investigación genealógica muestra que la población principal de Europa, Norte, Centro y Sur América, las islas del Pacifico y ciertas porciones de Eurasia pueden todas trazar alguna rama de su linaje hasta Abraham.

Las investigaciones en este campo demuestran que esta primera promesa hecha a Abraham ha sido cumplida en una medida milagrosa.

Segunda, “Te bendeciré sobremanera.”[13] Esto incluye bendiciones materiales así como espirituales. Durante la vida de Abraham se dijo de el: “Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.”[14]

Tercera, “Y engrandeceré tu nombre entre todas las naciones.[15] Hoy Abraham es honrado por 609.414.000 Cristianos esparcidos por todo el mundo.[16] Es igualmente venerado como profeta y patriarca por 175.000.000 Mahometanos que son los grupos religiosos en Turquía, Siria, Palestina, Arabia, Persia, Asia Menor, Afganistán, Beluchistán, Turquestán, y la Península de Malasia. Esta cifra incluye también 57.000.000 Mahometanos en la India y 25.000.000 Mahometanos en China.[17]

De esta forma, Abraham es uno de los profetas más venerados entre los millones de Judíos que han sobrevivido como entidad nacional y los que están esparcidos por el resto del mundo. En total, cerca de la mitad de la población mundial honra el nombre de Abraham. Con el tiempo el resto también lo honrará.

Cuarta, “Serás una bendición para tu descendencia después de ti, para que en sus manos lleven este ministerio y sacerdocio a todas las naciones.”[18] En cada dispensación desde aquel tiempo ha sido siempre la simiente de Abraham quien ha sido comisionada por revelación divina para llevar el ministerio del Sacerdocio de Dios a las naciones del mundo. El Salvador fue un descendiente de Abraham. Así mismo sus apóstoles. Los antiguos profetas de América fueron sus descendientes. Del mismo modo José Smith. Los custodios del Sacerdocio en tiempo modernos han sido también descendientes de Abraham.

Quinta, “Cuantos reciban este evangelio serán llamados por tu nombre; y serán considerados tu descendencia.”[19] Pablo deja claro que Abraham fue “padre de todos los creyentes no circuncidados.”[20] José Smith explicó que aquellos que no son de la sangre directa de Abraham, pero aceptan el evangelio, son adoptados y se convierten en su “simiente” y son merecedores de todas las bendiciones como sus descendientes literales.[21]

Sexta, “Y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren.”[22] El Señor siempre ha prometido bendecir a aquellos que apoyan a sus siervos. Como dijo Jesús: “El que a vosotros recibe, a mí me recibe.”[23] Y concerniente a aquellas ciudades en donde los profetas y apóstoles fueron perseguidos y rechazados Jesús dijo: “De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.”[24]

Conforme avancemos en la historia de Abraham veremos que aquellos que fueron amistosos con él fueron bendecidos mientras que sus enemigos fueron confundidos.

Séptima, “Te prometo que en ti continuará este derecho (del Sacerdocio),”[25] Esto fue un gran consuelo para Abraham. Él había observado a sus padres que habían sido patriarcas del linaje real apostatar y perder su Sacerdocio. Aquí el Señor que conoce “el fin desde el principio,” le aseguró a Abraham que el derecho del Sacerdocio continuaría con él.

Octava, “Y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio.”[26] Ninguna promesa podría brindar mayor gozo a un padre que el saber que sus hijos serán precursores del evangelio a través de las edades. Hay un vacío en la felicidad de un padre que ha vivido una vida recta pero que ve que sus hijos se rehúsan a perpetuar el mismo patrón. Aquí se le está prometiendo a Abraham que su simiente sería de beneficio duradero a la humanidad al llevarles “las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna.”[27]

Cuando esta revelación terminó, Abraham no pudo más que exclamar: “¡Tu siervo te buscó diligentemente; ahora te he hallado!” Esta declaración refleja el gozo que Abraham sintió al ser capaz de ver a Jehová por primera vez. Anteriormente había visto un angel.[28] Ahora, después de estos muchos años de oración y fidelidad, tenía el privilegio de contemplar al Señor en persona. No pudo más que sentir el triunfo del momento: “¡Ahora te he hallado!”

El texto Bíblico declara que Abraham dejó Harán cuando tenía setenta y cinco años.[29] Esto es un error. Abraham dice: “Yo, Abraham, tenía sesenta y dos años de edad cuando salí de Harán.”[30] Como veremos posteriormente, él tenía setenta y cinco cuando llegó a Canaán para hacer su residencia permanente –pero eso fue hasta después que hubo vivido en Egipto por algún tiempo. Algún antiguo escriba aparentemente permitió que este error se filtrara durante la transcripción.

El registro de Abraham continúa: “Y tomé a Sarai, a quien había recibido por esposa cuando moraba en Ur de los caldeos, y a Lot, el hijo de mi hermano, junto con todos nuestros bienes que habíamos reunido.”[31]

En la gran caravana que partió de Harán, había otras personas aparte de la familia de Abraham y Lot. Abraham dice que su grupo incluía “las almas que habíamos ganado en Harán.”[32] Esto muestra que Abraham había continuado sus esfuerzos misionales aun después de su partida de Ur. En aquella inicua ciudad él había sido rechazado, pero en Harán aparentemente tuvo algo de éxito.

Después de dejar Harán, Abraham dice que con su grupo “tomamos el camino de la tierra de Canaán, habitando en tiendas mientras viajábamos.”[33] En su camino a Canaán, Abraham se detuvo en Jerson donde construyó un altar e hizo una ofrenda al Señor. Abraham estaba preocupado. Tenía una especial petición que hacerle al Señor. Abraham dice “imploré que se apartara el hambre de los de la casa de mi padre, a fin de que no perecieran.”[34]

Esto no podría significar la casa de su padre en Harán porque ahí había muchos rebaños y el hambre había “menguado.” Es obvio que significa la casa de su padre en Ur donde el hermano de Abraham había muerto y donde aún permanecían su familia inmediata y sus parientes. Entre estos estaban su hermano Nehor, y la hermana de Sarai, Milca, que se había casado con Nehor. Si Nehor había sido un valiente defensor del evangelio sin duda Abraham lo habría sacado de Ur como hizo con Lot. El hecho de que dejó a Nehor y a Milca atrás es significativo. Pero aun así, el magnánimo corazón de Abraham no pudo resistir sentir ansiedad por su seguridad y bienestar. En Jerson, por lo tanto, ofreció un sacrificio especial en favor de que los miembros de la casa de su padre no perecieran de hambre la cual continuaba en Ur.

Veremos después que Nehor y su familia vinieron y se establecieron cerca de Harán en un lugar llamado Padan–aram. Esta comunidad llegó a conocerse como “la ciudad de Nahor” –Nahor es la forma Biblica de Nehor, el hermano de Abraham.[35] De esto deducimos que Nehor y Milca deben haber recibido la noticia de que existían condiciones más favorables en la tierra de Harán y, por lo tanto, abandonaron Ur y fueron al área donde Abraham había sido pionero.

Sin embargo, después de que Abraham partió de Harán, el pueblo de la comunidad adoptó una extraña mezcla de idolatría y verdad. Por ejemplo, el nieto de Nehor guardó imágenes de dioses paganos en su casa (Génesis 31:19, 30) pero al mismo tiempo reconocían abiertamente que Jehová era la personalidad divina a quien había que rendirle fiel obediencia.[36]

Es de mucha ayuda comprender que en estos tiempos los rituales paganos no eran necesariamente una mera sustitución de la adoración a Jehová. En vez de eso, era un tipo de adoración adicional que introducía “otras instituciones” y ofrecían una excusa para sus prácticas licenciosas. El pueblo a menudo aceptaba de manera pasiva la divinidad de Jehová y sin embargo, al igual que los hijos de Israel en siglos posteriores, insistieron en poseer un becerro de oro o algún otro tipo de desviación pagana que les proporcionara un ritual que involucrara indulgencias sensuales. Del mismo modo el nieto de Nehor, a quien aparente se le había enseñado el evangelio, no pensó que fuera particularmente incompatible poseer imágenes paganas en su casa, incluso cuando en ocasiones dio algún reconocimiento casual a Jehová como el único Dios verdadero.

Esta circunstancia comprueba el brote de idolatría en la casa de Nehor y da mayor credibilidad a la conclusión de que fue por esta razón por la que Abraham debió haber dejado a Nehor y a su familia cuando el partió de Ur.

Entonces, habiendo orado por la casa de su padre, Abraham ahora continuó su trayecto.

Conforme se acercaba a las fronteras de la tierra de los Canaanitas el dice: “Y allí en el valle de More ofrecí sacrificio e invoqué devotamente al Señor, porque ya habíamos llegado a la tierra de esta nación idólatra.”[37] No era algo sencillo para un devoto miembro del Sacerdocio aventurarse en la tierra de este pueblo que seguían la popular práctica de los sacrificios humanos cuando alguien refutaba postrarse ante sus deidades paganas. Abraham ya había experimentado una terrible experiencia con los sacerdotes asesinos en Caldea. A menos que el Señor estuviera continuamente con él, bien podría convertirse en víctima de una conspiración similar en Canaán. Por lo tanto, Abraham “invocó devotamente al Señor” por protección mientras cruzaba la tierra de estos traicioneros Canaanitas.

En respuesta a su petición, Abraham tuvo el privilegio de ver nuevamente a Jehová. El Señor confortó a Abraham y le dijo: “Daré esta tierra a tu descendencia.”[38] Abraham no solo sería protegido, sino que mediante la providencia del cielo sus hijos algún día heredarían esta tierra a pesar de que ahora era rebosada con los hijos idólatras y paganos de Caín.

Abraham declara que su siguiente parada fue cerca de Betel donde construyó otro altar.

Entonces continuó hacia el sur de Palestina y se encontró con que en cada lugar el hambre era como una plaga. El dice “se agravó el hambre” y por lo tanto, “decidí descender a Egipto para morar allí.” [39]

La falta de lluvia no solo hacía imposible crecer los cultivos sino que el pasto y el forraje para las ovejas y el ganado también escaseaban. Por lo tanto, Abraham consideró conveniente dejar temporalmente esta tierra de su herencia hasta que el hambre hubiera disminuido.

 

Notas

[1] Abraham 2:3

[2] Ibid. 2:4

[3] Ibid. 2:4

[4] Ibid. 2:4

[5] Irwin, Bible Commentary sobre Génesis 17:5

[6] Génesis 13:2

[7] Abraham 3:15

[8] Ibid. 2:5

[9] Ibid. 2:5

[10] Ibid. 2:6

[11] Idem. (Cuando la referencia es exactamente la misma, se usa la palabra Idem.)

[12] Ibid. 2:8–9

[13] Ibid.

[14] Génesis 13:2

[15] Abraham 2:9

[16] Encyc. Americana, Vol.6, p. 607

[17] Ibid. Vol. 19, p. 302

[18] Abraham 2:9

[19] Ibid. 2:10

[20] Romanos 4:11

[21] Enseñanzas de José Smith, págs. 149–150

[22] Abraham 2.11

[23] Mateo 10:40

[24] Ibid. 10:15

[25] Abraham 2:11

[26] Ibid. 2:11

[27] Idem

[28] Ibid. 1:15

[29] Génesis 12:4

[30] Abraham 2:14

[31] Ibid. 2:15

[32] Idem

[33] Idem

[34] Ibid. 2:17

[35] Génesis 24:10; 25:5, 10; 29:4–5

[36] Ibid. 24:50; 31:51–53

[37] Abraham 2:18

[38] Ibid. 2:19

[39] Ibid. 2:21