“Dios lanza un programa para salvar a la raza humana”

 

W. Cleon Skousen, Los Primeros 2.000 Años

Cap. 25: “Dios lanza un programa para salvar a la raza humana”

 

Para combatir la idolatría y la iniquidad, el Señor lanzó una nueva clase de programa, ¿cuál fue? ¿Cuál es la diferencia con el programa que se le mandó seguir a Enoc?

¿Ha habido grandes profetas que las escrituras no mencionan? ¿Tendremos algún día sus escritos e historias?

¿Piensas que los estudiantes han desestimado la importancia del liderazgo proporcionado por el Sacerdocio en las varias partes del mundo?

¿Quién fue el famoso profeta que presidió sobre la primera colonia del Sacerdocio en Palestina?

¿Cómo logró el éxito Melquisedec para establecer la paz en Salem “en todos sus días”? ¿Piensas que serviría la misma fórmula hoy?

¿Eran la misma persona Melquisedec y Sem?

¿Qué le pasó al pueblo de Melquisedec?

A partir de la evidencia disponible, ¿cuál fue el idioma que trajeron los Jareditas a América? ¿Sabemos qué es lo que contenían la parte sellada de las planchas de oro? ¿Quién recibió esta revelación?

¿Quién ordenó a Esaías al Sacerdocio? ¿Qué indica esto? ¿Fue el mismo Sacerdocio conferido sobre Moisés por Jetro?

¿Cuáles son las tres cosas que aprendemos de la visita de los “hombres sabios” a Jerusalén un tiempo después del nacimiento de Cristo? ¿Encontraron a Jesús en un establo? ¿Qué significado atribuyes al hecho de que eran “hombres sabios” del oriente los que recibieron la revelación?

Durante diez generaciones, ¿qué les pasó a los descendientes de Sem en Ur en Caldea? ¿Da esto la impresión de que habían perdido sus derechos al Sacerdocio? ¿Por qué piensas que el Señor hizo que Abraham naciera en esta comunidad?

¿Cuánto significado le da el Señor al ministerio de Abraham?

 

Estableciendo colonias de Sacerdocio alrededor del mundo

Como hemos visto, Noé estaba en lo cierto al sospechar que sus descendientes podrían ser indulgentes con las prácticas inicuas poco después del Diluvio. Durante los 350 años que vivió Noé después del Diluvio observó diez generaciones de la humanidad descender a un nivel que era casi similar a la degeneración del período pre–diluviano. Los sacrificios humanos, la idolatría pagana, la conquista imperialista, la superchería sacerdotal y la inmoralidad institucionalizada caracterizaban a la civilización. Una vez más la raza humana estaba corrompiendo su camino sobre la tierra. Fue como si la mayor parte de la humanidad se hubiera convertido en un fatal pantano lleno con decadencia y estancamiento.

Pero como Dios había prometido tanto a Enoc como a Noé, El no enviaría otro diluvio para limpiar este pantano.[1] En su lugar, El estableció “islas” o comunidades de personas rectas que poseían el Sacerdocio, y estas fueron colocadas en diversas partes de la tierra para preservar los planes de Dios entre los hombres. Nótese que este programa del Señor era inverso a Su inusual procedimiento de congregar a todos los Santos en un solo lugar.

Debido a que las escrituras solo mencionan a unos pocos de estos grupos profetas–misioneros, tal vez hemos subestimado lo grandioso de esta obra. El Señor le reveló a Nefi que El había hablado mediante Sus siervos en “todas las naciones de la tierra” y Él dijo que estos profetas habían registrado sus revelaciones e historias de la misma manera como lo hicieron los profetas Judíos y Nefitas.[2] El prometió que eventualmente todo esto sería revelado.[3]

En la mayoría de las naciones, el tiempo borró los recuerdos de esta gran obra realizada por esto líderes inspirados, pero probablemente muchas de sus enseñanzas sobrevivieron y fueron adoptadas por las personas como suyas. Un ejemplo claro, –y es uno que discutiremos posteriormente en detalle– es la contribución hecha por Abraham cuando fue a Egipto y enseñó al trono del Faraón las revelaciones que había recibido sobre astronomía, matemáticas y otras materias. Los Egipcios posteriormente transmitieron mucho de este conocimiento a los Griegos y sus sistemas de matemáticas se convirtieron en la base de la ciencia moderna.[4] En los años venideros, sin embargo, Egipto no dio crédito a la fuente de este conocimiento y de no ser por el Libro de Abraham no hubiéramos sabido que este profeta alguna vez contribuyó al aprendizaje de los Egipcios.

Las revelaciones del Libro de Mormón nos muestran que en la historia inicial de los aborígenes de América, los profetas de Dios fueron la única y más grande influencia de su civilización completa.

De hecho, su gran prosperidad y progreso fueron realizados bajo el liderazgo del Sacerdocio y tan pronto como ellos expulsaron a los profetas de entre ellos empezaron a degenerar a un estado de salvajismo incivilizado. Algunos de ellos desarrollaron los más bajos niveles de supervivencia humana donde muchos de sus descendientes permanecen hasta el día de hoy.

Es debido a ejemplos como estos que creemos que las colonias de profetas que Dios esparció a través de la tierra fueron una influencia mucho mayor al moldear la historia de lo que habíamos supuesto previamente.

 

El pueblo de Melquisedec en la tierra de Salem

Una de las colonias más importantes edificada por los miembros del Sacerdocio durante la vida de Noé estaba en Palestina. La mayor parte de este territorio estaba dominado por la simiente de Cam.

Incluso, la tierra recibió su nombre por el hijo mayor de Cam, Canaán. Pero la simiente de Set había establecido un reino montañoso hacia el extremo norte del Mar Muerto llamado Salem. Este es el territorio que rodea la moderna ciudad de Jerusalén (Jeru–salem).[5]

No tenemos indicación alguna de que Noé o Sem alguna vez hayan visitado este reino, pero aparentemente sus líderes se mantuvieron en contacto cercano con los antiguos patriarcas ya que fue a través de ellos que las bendiciones del Sacerdocio fueron recibidas.[6]

La única razón por la que hemos encontrado referencias históricas sobre Salem es debido al hecho de que este reino fue gobernado por el profeta–rey, Melquisedec, y los anales de historia sagrada han preservado algunos de los más interesantes hechos concernientes a su vida y ministerio.

“Melquisedec era un varón de fe, que obraba rectitud; y cuando era niño temía a Dios, y tapaba la boca de leones, y apagaba la violencia del fuego. Y así, habiendo sido aprobado por Dios, fue ordenado sumo sacerdote según el orden del convenio que Dios hizo con Enoc.”[7]

Cuando Melquisedec se convirtió en rey de Salem dice que “reinó bajo su padre,”[8] lo cual indicaría que Melquisedec fue criado como príncipe de linaje real y que sus antepasados eran los gobernantes de Salem.

Dado que Melquisedec dejó tan distinguido antecedente, tanto como líder espiritual como político, los antiguos estudiosos Hebreos se preguntaron si Melquisedec no sería la misma persona que Sem. Sabemos que Sem estaba vivo hasta este tiempo (alrededor del 2.000 a.C.) porque vivió 502 años después del Diluvio y no murió hasta el año 1.842 a.C. Sin embargo, la revelación moderna ha dejado claro que Sem y Melquisedec eran dos personas diferentes. En Doctrina y Convenios 84:14 el Señor dice: “Melquisedec… lo recibió (el Sacerdocio) por medio del linaje de sus padres, hasta Noé.”

Obviamente, Sem no tuvo tal “linaje de sus padres, hasta Noé” porque Noé fue su padre. El hecho de que la palabra padres está en plural indicaría que Melquisedec estaba separado de Sem por varias generaciones.

La escritura dice que Melquisedec gobernó sobre Salem durante un periodo de gran dificultad.

El espíritu de apostasía se había esparcido por toda la tierra de manera que a penas había personas rectas. De hecho, el registro dice: “Su pueblo había aumentado en la iniquidad y abominaciones; sí, se habían extraviado todos; se habían entregado a todo género de iniquidades.”[9] Sin duda, un espíritu de guerra y contención se empezaba también a manifestar y amenazaba la paz de toda la tierra. Nimrod habría tenido una rápida respuesta para tales problemas. Habría mandado sus soldados por la tierra, sacrificando unos cuantos ciudadanos como ejemplo para los demás. Habría combatido fuerza con fuerza. Melquisedec, sin embargo, no era Nimrod.

La escritura ofrece un gran tributo a la habilidad y valentía de este profeta para lidiar con la amenazante crisis. Dice: “Pero Melquisedec, habiendo ejercido una fe poderosa, y recibido el oficio del sumo sacerdocio según el santo orden de Dios, predicó el arrepentimiento a su pueblo. Y he aquí, se arrepintieron; y Melquisedec estableció la paz en la tierra durante sus días; por tanto, fue llamado el príncipe de paz… Hubo muchos antes que él, y también hubo muchos después, más ninguno fue mayor que él; por tanto, han hecho de él mención más particular.”[10]

Melquisedec descubrió y usó la única fórmula perfecta para una paz permanente jamás concebida. Fue la misma fórmula que los antiguos patriarcas usaron. La misma que todos los profetas siempre han defendido. La paz es una de las consecuencias del Evangelio. No puede ser conseguida por la fuerza, por tratados, o por medio de la maldad licenciosa. La paz permanente viene solo por medio del arrepentimiento y la rectitud.

El poder del Sacerdocio que poseía Melquisedec fue desplegado en muchas ocasiones de modo que todo el pueblo fuera capaz de testificar que el en verdad era “aprobado por Dios.” Con el paso del tiempo, los miembros de la Iglesia decidieron referirse siempre a la autoridad delegada por Dios como “el sacerdocio según el orden de Melquisedec”. En tiempos modernos, el Señor ha revelado que: “Antes de su época (la de Melquisedec) se llamaba el Santo Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios. Más por respeto o reverencia al nombre del Ser Supremo, para evitar la demasiado frecuente repetición de su nombre, la iglesia en los días antiguos dio a ese sacerdocio el nombre de Melquisedec, o sea, el Sacerdocio de Melquisedec.”[11]

Ciertamente cualquier persona que había sido ordenada “según el orden de Melquisedec” sería reconocida entre el pueblo como alguien que poseía el verdadero poder de Dios y no el sacerdocio de fabricación humana como el que los Egipcios se habían auto conferido.[12] Incluso el Rey David habló del Salvador como “sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”[13] El Apóstol Pablo comentó sobre esto en su epístola a los Hebreos.[14] El Salvador pudo también ser llamado Sumo Sacerdote según el orden de Jesucristo, el Hijo de Dios, pero esto no habría tenido el impacto sobre el pueblo como el antiguo título lo hacía. Todos los Israelitas habían llegado a reconocer el “orden de Melquisedec” como la verdadera autoridad del Sacerdocio de Dios. Es por esto que el titulo fue aplicado incluso a Jesucristo, el autor de este Sacerdocio.

El reino de Melquisedec en la tierra de Salem no permaneció en existencia por mucho tiempo.

Aun existía cuando Abraham regresó de Egipto a Palestina, pero parece haber desaparecido unos cuantos años más adelante. Recordarás que después de su batalla con los reyes, Abraham conoció a Melquisedec y lo reconoció como la autoridad local presidente pagándole sus diezmos a él.[15] Este incidente sucedió antes del nacimiento de Ismael, el cual ocurrió cuando Abraham tenía ochenta y seis años. Sabemos entonces, que Melquisedec gobernó sobre el reino de Salem hasta ese tiempo aproximadamente. Sin embargo, para cuando Abraham estaba cerca de la edad de 140 y necesitaba encontrar una persona del linaje apropiado como esposa para Isaac, parece que no quedaba nadie del pueblo de Melquisedec. De hecho, Abraham tuvo que mandar ir hasta Mesopotamia para encontrar una esposa para Isaac.

En aquella ocasión Abraham le dijo a su siervo más antiguo:

“Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.”[16] Entonces el siervo “puesto en camino, llegó a Mesopotamia.”[17]

Pero, ¿qué le pasó al pueblo de Melquisedec? ¿Por qué no pudo Abraham conseguir una esposa para Isaac de entre este pueblo escogido quienes no eran parientes muy lejanos de Abraham y ciertamente no eran Canaanitas? ¿Por qué en esta ocasión Abraham insinúa que solo había Canaanitas en esta tierra donde el vivía?

Originalmente la Biblia tenía la respuesta a estas preguntas, pero con los siglos la información fue dejada fuera de las transcripciones. Ahora nos ha sido restaurado nuevamente. La versión inspirada nos da una razón para esta situación al explicar que a Melquisedec y su pueblo se les permitió disfrutar de las bendiciones de Enoc. Dice: “Y los hombres que tenían esta fe, habiendo llegado hasta este orden de Dios, fueron trasladados y llevados al cielo. Ahora, pues, Melquisedec era sacerdote de este orden; por tanto, alcanzó la paz en Salem y fue llamado el Príncipe de paz. Y su pueblo obró rectitud, y alcanzó el cielo, y buscó la ciudad de Enoc, la cual Dios previamente había llevado, separándola de la tierra, habiéndola reservado hasta los últimos días, o sea, el fin del mundo.”[18]

De manera que aquí tenemos una historia épica que se había perdido de los anales de las Escrituras. Explica por qué Abraham no encontró a nadie adecuado en la tierra de Canaán para ser esposa de Isaac. En sus postreros días, Abraham incluso tuvo que enterrar a sus muertos en una tumba adquirida de uno de los Canaanitas.[19] Aparentemente nadie de su pueblo quedaba en la tierra.

 

La colonia de profetas que vino a América

Ya hemos discutido la migración a América de Mahonri–Moriancumer y su hermano, Jared, después del Diluvio. Trajeron con ellos varios tipos de vida animal y vegetal para “repoblar” el Hemisferio Occidental. También trajeron consigo un idioma que no había sido confundido y se asume era el lenguaje Adámico. Esta suposición está basada en el hecho de que el idioma de los Jareditas fue obtenido de Noé y de sus hijos. Noé había sido contemporáneo de casi todos los patriarcas Adámicos incluyendo a Enós, Cainan, Mahalaleel, Jared, Matusalén y Lamec. Con toda probabilidad el también fue custodio del “libro de memorias” que fue escrito en un idioma que era “puro y sin mezcla.”[20] También dice que los patriarcas enseñaron a sus hijos a leer y escribir en este idioma.[21] Todo esto pareciera indicar que el idioma Adámico fue preservado durante el período pre–diluviano y que los Jareditas trajeron este idioma incorrupto con ellos a América.

Estos profetas también llevaron con ellos las antiguas escrituras que narraban la historia de la raza humana desde el principio.[22]

Mahonri–Moriancumer disfrutó de las más grandiosas revelaciones jamás concedidas al hombre.

Moroni las registró en las planchas de oro y dijo: “He aquí, he escrito sobre estas planchas las mismas cosas que vio el hermano de Jared; y jamás se manifestaron cosas mayores que las que le fueron mostradas al hermano de Jared.”[23] Esta fue la porción sellada de las planchas recibidas por José Smith.[24] Estos archivos contienen la historia profética del mundo desde el principio hasta el fin.[25]

Una gran civilización fue establecida en América por los Jareditas que aparentemente duró más o menos del año 2.200 a.C. hasta que comenzaron a destruirse a sí mismos mediante una guerra civil alrededor del año 600 a.C. El Señor entonces reemplazó este pueblo con la civilización Nefita que fue traída a América aproximadamente al tiempo en que los Jareditas quedaron extintos.

 

La colonia de los profetas de Madián

Durante la vida de Abraham, un grupo de gente recta se congregó en Madián que estaba localizado al sur de Palestina. Esta tierra recibió su nombre por uno de los hijos de Abraham que se estableció en esta región. Este pueblo traza su Sacerdocio hasta un hombre llamado Esaías que vivió en los días de Abraham. El Señor ha declarado en tiempos modernos, que Esaías “lo recibió (el Sacerdocio) de las manos de Dios.”[26] Esto indicaría que el pueblo en Madián quedó aislado de alguna forma de los demás profetas, de lo contrario Esaías habría sido ordenado mediante los canales regulares del Sacerdocio. Sin embargo, durante su vida Esaías tuvo contacto con Abraham “y por él fue bendecido.”[27]

El pueblo de Madián preservó el Sacerdocio entre ellos por muchos siglos. Este fue el pueblo a través del cual Moisés recibió el Sacerdocio unos 450 años después del ministerio de Abraham.

Cuando Moisés partió de Egipto se detuvo en Madián y se hizo amigo de Jetro, el sumo sacerdote.

Moisés llegó a ser el administrador de los rebaños de Jetro y se casó con una de sus hijas. Fue bajo las manos de Jetro que Moisés recibió el Sacerdocio.[28]

Posteriormente, cuando Moisés fue enviado a Egipto por el Señor y hubo rescatado al pueblo de Israel, fue Jetro quien vino al desierto e instruyó a Moisés respecto a la manera apropiada de organizar un sistema de jueces para el campamento de Israel, para que Moisés no tuviera que cargar el peso completo del liderazgo. Jetro quedó atónito cuando vio que Moisés intentaba hacer todo el trabajo por sí solo. Le dijo: “¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?”[29]

Cuando Moisés respondió que estaba tratando de resolver los problemas y enseñar al pueblo los estatutos del Señor, Jetro le dijo: “No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo.”[30] Entonces Jetro le dijo a Moisés que organizara los campamentos de Israel con “varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo.”[31]

De esta forma Moisés fue instruido por su suegro, Jetro había gozado de muchas generaciones de entrenamiento en el Sacerdocio y Moisés no. El espíritu del consejo de Jetro muestra que tenía un claro entendimiento del liderazgo del Sacerdocio. Por lo que sabemos de Jetro indicaría que la colonia de profetas en Madián había honrado sus llamamientos y habían mantenido un entendimiento adecuado de los principios del evangelio de generación en generación.

 

La colonia de profetas en “el oriente”

Si Noé y Sem mantuvieron su sede “en el oriente” donde se habían establecido primeramente después que el Arca aterrizó, no lo sabemos. Hay evidencia en las escrituras, sin embargo, que ya sea ellos o alguna otra colonia de profetas establecieron una comunidad de gente recta en el oriente. Su existencia fue conocida al tiempo del nacimiento de Cristo cuando “vinieron del oriente a Jerusalén unos magos*.”[32] Ocurrieron algunas cosas interesantes en conexión con la aparición de estos hombres sabios.

Primero, develó el hecho de que había gente “en el oriente” que supo que una nueva estrella aparecería como señal del nacimiento de Cristo como se le había indicado a los profetas de América.[33]

Segundo, estos hombres parecen haber sido individuos dignos y rectos que tenían derecho a recibir revelación.[34]

Tercero, parecen haber venido desde una considerable distancia hasta Jerusalén para preguntar a Herodes sobre el nuevo rey. La escritura es clara respecto a que ellos no llegaron la noche del nacimiento de Cristo (¡pero las tradiciones navideñas muestran lo contrario!) sino que llegaron a Jerusalén mucho después. De hecho, no partieron de su propio país hasta que la nueva estrella apareció, y la escritura dice que vieron la estrella una segunda vez en Palestina indicando que hubo un intervalo de tiempo entre su partida del oriente y su llegada a Jerusalén.[35]

Nótese que Herodes “diligentemente” inquirió a los hombres sabios respecto a la fecha específica cuando la estrella se apareció por primera vez en su país.[36] La escritura no indica hace cuanto había sido pero observa que cuando Herodes envió a sus soldados a Belén un tiempo después les ordenó sacrificar todos los niños de dos años y menores.[37] Este límite de edad se estableció a la luz del conocimiento que Herodes recibió de estos hombres sabios en cuanto a la edad que el niño Cristo tendría para este tiempo.

También sabemos que María y José habían llevado a Jesús al templo cuarenta y dos días después de su nacimiento,[38] y es aparente que su viaje a Egipto no fue hasta después de este viaje al templo.

Fue la llegada de estos hombres sabios a Jerusalén y su visita a Herodes lo que precipitó el viaje de María, José y Jesús a Egipto. Por lo tanto, sabemos que los hombres sabios no vinieron hasta por lo menos seis semanas después del nacimiento de Jesús. Y es posible que haya sido cerca de dos años después. Nótese que cuando los hombres sabios encontraron a José, María y Jesús en Belén ellos no estaban en un establo, sino en una “casa.”[39]

El hecho que requiriera una cantidad de tiempo considerable a estos hombres sabios llegar a Jerusalén indicaría que su hogar en “el oriente” estaba al menos tan lejos como Mesopotamia y quizá un poco más. En algún lugar en aquella tierra distante estaba escondida una colonia de gente recta.

 

La colonia de profetas en Ur de los Caldeos

Durante estos primeros años la línea principal de los herederos patriarcales de Sem aparentemente mantuvo su sede en Mesopotamia. El heredero seleccionado de Sem fue Arfaxad quien nació dos años después del Diluvio– en el año 2.342 a.C.

Arfaxad eligió a Sala quien nació en el año 2.307 a.C. Sala eligió a Heber que nació en el año 2.277 a.C. Heber eligió a Peleg que nació en el año 2.243 a.C. Peleg eligió a Reu que nació en el año 2.213 a.C. Reu eligió a Serug que nació en el año 2.181 a.C. Serug eligió a Nahor que nació en el año 2.151 a.C. Nahor eligió a Taré que nació en el año 2.122 a.C. Taré fue el padre de Abraham y vivía en Ur de los Caldeos que estaba en la porción sur de Mesopotamia a lo largo del rio Éufrates.

Sin embargo, en la historia de esta colonia de profetas en particular hay un capítulo de trágica apostasía. Para el tiempo en que Abraham alcanzó la adolescencia, esta colonia cayó bajo la influencia de las más degeneradas prácticas idólatras y parece que habían perdido sus derechos al Sacerdocio.

Abraham escribió posteriormente:

“Habiéndose apartado mis padres (nótese el plural) de su rectitud y de los santos mandamientos que el Señor su Dios les había dado, y habiéndose entregado a la adoración de los ídolos de los paganos, se negaron por completo a escuchar mi voz; porque sus corazones estaban resueltos a hacer lo malo, y se habían entregado completamente al dios de Elkénah, y al dios de Líbnah, al dios de Mahmáckrah, al dios de Korash y al dios de Faraón, rey de Egipto.”[40] Esto también es confirmado por una fuente Bíblica.[41]

Como veremos posteriormente, cuando Abraham buscó el Sacerdocio, lo obtuvo de “los padres”[42], pero éstos no eran sus padres. Tuvo que obtener el Sacerdocio de una rama diferente de los descendientes de Sem donde el Sacerdocio se había mantenido puro.[43]

Queda claro en las escrituras, que el Señor estaba haciendo un último esfuerzo por salvar la colonia en Ur cuando envió a Abraham entre ellos. Esta colonia pudo no haberse dado cuenta, pero habían sido honrados con la presencia de uno de los más grandes defensores de la fe que el Señor jamás levantó. De hecho, el Señor indicó que de todas las colonias de misioneros –profetas que El había establecido, El depositó especial confianza sobre Abraham y su simiente para ser el modelo a seguir para toda la raza humana. A él, el Señor le dijo: “serán benditas en ti todas las familias de la tierra.[44] y “Cual fue con Noé, tal será contigo; pero mediante tu ministerio se conocerá mi nombre en la tierra para siempre, porque yo soy tu Dios.”[45]

Hay pocas biografías más interesantes para estudiar que la de Abraham. Ahora volvamos a la vida y ministerio de este gran príncipe de Sem.

 

Notas

[1] Moisés 7:50–51; Gén. 9:11

[2] 2 Nefi 29:12

[3] Ibid. 30:16–17

[4] Wells, H. G., Outline of History, p. 377

[5] Salmos 76:2; Peloubet, Bible Dictionary bajo “Salem”

[6] D. y C. 84:14

[7] Vers. Insp. Gén. 14:26

[8] Alma 13:18

[9] Alma 13:17

[10] Ibid. 13:18–19

[11] D. y C. 107:3–4

[12] Abraham 1:27

[13] Salmos 110:4

[14] Heb. 5:6, 10; 6:20; 7:1–21

[15] Vers. Insp. Gén. 14:36–39; Gén. 14:18–20

[16] Ibid. 24:2–4

[17] Ibid. 24:10

[18] Ibid. 14:32–34

[19] Gén. 23:3–16

[20] Moisés 6:5–6

[21] Ibid.

[22] Éter 8:9

[23] Ibid. 4:4

[24] Ibid. 4:5–6

[25] Ibid. 3:25–27

[26] D. y C. 84:12

[27] Ibid. 84:13

[28] Ibid. 84:6

[29] Éxodo 18:14

[30] Ibid. 18:17–18

[31] Ibid. 18:21–22

* en inglés dice “hombres sabios” en vez de magos

[32] Mateo 2:1

[33] Helamán 14:5

[34] Mateo 2:12

[35] Ibid. 2:9–10

[36] Ibid. 2:7

[37] Ibid. 2:16

[38] Lucas 2:21–22; Lev. 12:2–26

[39] Mateo 2:11

[40] Abraham 1:5–6

[41] Josué 24:2

[42] Abraham 1:3

[43] D. y C. 84:14

[44] Génesis 12:3

[45] Abraham 1:19