José Smith—Mateo 1 : 22 – 37

 

Los siguientes comentarios en color verde han sido extraidos del manual La Perla de Gran Precio, Manual para el Alumno, págs. 45–53.

Pero también se han insertado en color violeta los comentarios, que son pertinentes al análisis, del manual La Vida y Enseñanzas de Cristo y sus Apóstoles, Manual del Alumno, págs. 157–160.

 

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JOSÉ SMITH—MATEO 1:22–37

JESUCRISTO PROFETIZÓ ACERCA DEL FIN DEL MUNDO

 

22 porque en aquellos días también se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, a tal grado que engañarán, si fuere posible, aun a los mismos escogidos, que son los escogidos conforme al convenio.

 

José Smith—Mateo 1:22. “En aquellos días”

Comenzando con la última parte de José Smith—Mateo 1:21, leemos la respuesta de Jesucristo a la pregunta que Sus discípulos le hicieron en el versículo 4 acerca de las señales del fin del mundo y de Su segunda venida.

 

José Smith—Mateo 1:22. Falsos Cristos

El élder Bruce R. McConkie explicó:

“¡Falsos Cristos! ¡Falsos Redentores, falsos Salvadores! ¿Habrá en realidad hombres que afirmen cumplir las profecías mesiánicas y que se ofrezcan voluntariamente a dar su sangre por los pecados del mundo? ¿Será posible que alguien diga: ‘Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; venid a mí y sed salvos’? ¿O que otros profesen regresar con gloria portando las heridas que sufrió el Cristo verdadero, que fue herido en casa de sus amigos?

“Es verdad que puede haber personas desquiciadas que piensen que son Dios o Cristo, o el Espíritu Santo o quién sabe qué más. Sin embargo, sólo los lunáticos de entre los hombres podrían darles crédito. La promesa de los falsos Cristos que engañarán, si les fuera posible, aun hasta los mismos escogidos, que descarriarán a quienes hayan hecho convenio eterno con el Señor, es una maldad aún más sutil e insidiosa.

“Un falso Cristo no es una persona. Es un sistema falso de adoración, una iglesia falsa, un culto falso que dice: ‘He aquí, acá está la salvación, la doctrina de Cristo. Vengan y crean esto y aquello y serán salvos’. Es todo concepto o filosofía que dice que la redención, la salvación, la santificación, la justificación y todas las recompensas prometidas se pueden obtener de cualquier forma, con excepción de la declarada por los apóstoles y los profetas” (The Millennial Messiah: The Second Coming of the Son of Man, 1982, págs. 47–48).

 

José Smith—Mateo 1:22. Falsos profetas

El profeta José Smith amonestó: “Cuando un hombre sale a profetizar, y manda a los hombres que obedezcan sus enseñanzas, o es un profeta verdadero o es falso. Siempre se levantarán los falsos profetas para oponerse a los verdaderos, y profetizarán cosas tan parecidas a la verdad, que casi engañarán aun a los mismos escogidos” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 453).

También enseñó: “El mundo siempre ha tomado a los profetas falsos por verdaderos, y los que eran enviados de Dios fueron tenidos por profetas falsos. De manera que mataron, apedrearon, castigaron y encarcelaron a los profetas verdaderos, y éstos tuvieron que esconderse en ‘el desierto, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra’; y aunque eran los hombres más honorables de la tierra, los expulsaron de su sociedad como vagabundos, y mientras tanto estimaron, honraron y apoyaron a bribones, vagabundos, hipócritas, impostores y a los hombres más viles” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 249).

El élder M. Russell Ballard, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, advirtió acerca de los falsos profetas y de los falsos maestros:

“Jesús advirtió en varias ocasiones que antes de Su Segunda Venida ‘muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos’ (Mateo 24:11). Como apóstoles del Señor Jesucristo es nuestro deber ser atalayas en la torre, avisando a los miembros de la Iglesia que se cuiden de los falsos profetas y de los falsos maestros que aguardan en secreto para destruir la fe y el testimonio. Hoy les advertimos que están surgiendo falsos profetas y falsos maestros; y si no tenemos cuidado, incluso aquellos de entre los miembros fieles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días caerán víctimas de ese engaño…

“Cuando pensamos en los falsos profetas y en los falsos maestros tendemos a pensar en aquellos que apoyan de manera clara una doctrina falsa o que presumen tener autoridad para enseñar el Evangelio verdadero de Jesucristo de acuerdo con la propia interpretación de ellos. Con frecuencia suponemos que tales individuos están relacionados con pequeños grupos radicales que viven al margen de la sociedad. Sin embargo, repito: Hay falsos profetas y falsos maestros que son, o al menos dicen ser, miembros de la Iglesia. Hay personas que, sin autoridad, mencionan el nombre de la Iglesia para respaldar sus productos y sus prácticas. Cuídense de los tales…

Por tanto, cuidémonos de los falsos profetas y de los falsos maestros, tanto hombres como mujeres, quienes se eligen a sí mismos para declarar las doctrinas de la Iglesia, y que buscan esparcir su falso evangelio y atraerse seguidores patrocinando simposios, libros y publicaciones cuyos contenidos desafían las doctrinas fundamentales de la Iglesia. Cuídense de los que hablan y escriben oponiéndose a los profetas verdaderos de Dios, que son activos en la conversión de otras personas, pero que desatienden de manera imprudente el bienestar eterno de aquellos a quienes seducen. Al igual que Nehor y Korihor, del Libro de Mormón, ellos confían en la sofistería para engañar y atraerse a otras personas a sus criterios. ‘Se [constituyen] a sí mismos como una luz al mundo, con el fin de obtener lucro y alabanza del mundo; pero no buscan el bien de Sión” (2 Nefi 26:29).

“El presidente Joseph F. Smith nos advirtió de estas personas cuando habló de ‘los soberbios y los que se engrandecen a sí mismos, que leen a la luz de la lámpara de su propia vanidad, que interpretan según reglas por ellos mismos formuladas, que han llegado a ser una ley para sí mismos y se hacen pasar por únicos jueces de sus propios hechos (Doctrina del Evangelio, pág. 367)” (“Guardaos de los falsos profetas y de los falsos maestros”, Liahona, enero de 2000, págs. 73–75).

 

José Smith—Mateo 1:22. Grandes señales y prodigios

El élder James E. Talmage advirtió a los Santos de los Últimos Días que no se dejasen engañar por milagros que hiciesen los falsos profetas. Después de citar José Smith—Mateo 1:22, el élder Talmage dijo: “Refiriéndose a lo que acontecerá durante el gran juicio, estas palabras de Jesucristo indican que los milagros, como prueba de un ministerio divinamente señalado, carecen de validez: ‘Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad’. Los judíos, a quienes se impartieron estas enseñanzas, sabían que se podían efectuar maravillas por poderes malignos, porque acusaron a Cristo de hacer milagros mediante la autoridad de Beelzebú, príncipe de los demonios” (véase Los Artículos de Fe, págs. 256–257).

 

José Smith—Mateo 1:22. “Engañarán, si fuere posible, aun a los mismos escogidos”

Después de citar José Smith—Mateo 1:22, el presidente Harold B. Lee dijo que los escogidos eran “los miembros de la Iglesia” (Stand Ye in Holy Places, pág. 384). De la misma forma, el élder Marion G. Romney, en ese entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: “Ahora bien, quienes ‘son los escogidos conforme al convenio’ son los miembros de la Iglesia; por tanto, a nosotros se nos ha instado a estar prevenidos” (en “Conference Report”, abril de 1956, pág. 70; véase también D. y C. 29:7–9).

El presidente Joseph F. Smith advirtió: “No hay que olvidar que el maligno ejerce gran poder en la tierra, y que se vale de todo medio posible para ofuscar la mente de los hombres, y entonces les ofrece falsedades y desengaños a guisa de verdad. Satanás es un hábil imitador, y al paso que se va dando al mundo la verdad genuina del Evangelio en abundancia cada vez más grande, él hace circular la moneda falsa de la doctrina falaz. Guardaos de su moneda espuria, porque no os comprará nada sino la decepción, la miseria y la muerte espiritual. Se le ha llamado el ‘padre de las mentiras’, y tan hábil ha llegado a ser, a causa de haber practicado su obra nefaria a través de las edades, que engañaría, de ser posible, a los mismos escogidos” (Doctrina del Evangelio, pág. 370).

 

¿En qué forma los mismos electos serán engañados?

“El profeta José Smith, en su versión inspirada del mismo pasaje, añadió estas palabras: que son los electos, de acuerdo al convenio. Esto es lo que se ha dicho, en efecto, en esta conferencia: A menos que cada miembro de esta Iglesia obtenga para sí mismo un testimonio inconmovible de la divinidad de ella, estará entre aquellos que serán engañados en el día en que los ‘electos de acuerdo al convenio’ van a ser probados.

Sobrevivirán solamente aquellos que hayan obtenido para sí ese testimonio” (Harold B. Lee, CR, octubre de 1950, pág. 129).

 

23 He aquí, os digo estas cosas por el bien de los escogidos; y también oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque ha de acontecer cuanto os dije; mas aún no es el fin.

 

José Smith—Mateo 1:23, 29. “Por el bien de los escogidos”

Concerniente a las profecías de los últimos días, el presidente Wilford Woodruff dijo:

“Esas cosas le sucederán a la gente de la presente generación, a pesar de no buscarlas ni de creer en ellas. Pero aún así, la incredulidad de ellos no dejará sin efecto la verdad de Dios. Las señales aparecen en los cielos y en la tierra, y todas las cosas indican el cumplimiento de los profetas…

“…¿Por qué no ha de revelar Dios Sus secretos a Sus siervos los profetas, para que los santos sean guiados por senderos seguros y escapen de esas maldades que están por hundir a toda una generación en la ruina?” (en History of the Church, tomo VI, pág. 27).

 

José Smith—Mateo 1:23. “No os turbéis”

Aquí el verbo turbar proviene del griego throeo, que significa “alterar” o “sentir temor”. El profeta José Smith enseñó que el conocimiento del Evangelio “disipa las tinieblas, así como la incertidumbre y la duda” y que “no hay castigo tan terrible como la incertidumbre” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 349).

El élder M. Russell Ballard enseñó:

“El hecho de vivir en estos tiempos difíciles, mis queridos hermanos y hermanas, exige que cada uno de nosotros tenga una perspectiva del futuro que sea positiva y llena de esperanza…

“…más y más gente expresa su temor ante la forma acelerada en que se presentan las calamidades en todo el mundo. Los miembros de la Iglesia no debemos olvidar la admonición del Salvador: ‘…mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca’…

“Mi mensaje de hoy, mis hermanos, es sencillamente éste: El Señor tiene todo en Sus manos; Él conoce el fin desde el principio” (véase “El gozo de la esperanza hecha realidad”, Liahona, enero de 1993, págs. 35, 36; véase también 1 Nefi 22:17–19).

 

24 He aquí, os lo he dicho antes;

25 por tanto, si os dijeren: He aquí, está en el desierto; no vayáis. Helo aquí en las cámaras secretas; no lo creáis.

 

José Smith—Mateo 1:25. Si ellos dicen que Él está en el desierto

El élder Bruce R. McConkie enseñó: “Si esos sistemas religiosos falsos con sus falsos maestros los invitan al desierto para buscar a Cristo mediante una vida de ascetismo [en un estricto estado de sacrificio], no vayan; Él no está allí. Si los llaman a confinarse en los cuartos secretos de reclusión monástica [alejarse del mundo] para poder encontrarlo [a Cristo], no les crean; Él no está allí” (Doctrinal New Testament Commentary, tomo I, pág. 648).

 

26 Porque así como la luz de la mañana nace en el oriente y resplandece hasta el occidente, y cubre toda la tierra, así también será la venida del Hijo del Hombre.

 

José Smith—Mateo 1:26. “Como la luz de la mañana”

El élder Bruce R. McConkie enseñó: “¡La verán todos juntos! ¡Se extenderá por sobre toda la tierra como la luz de la mañana! …No cabe duda de que es lo que Isaías dijo: ‘Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado’ (Isaías 40:5). Está claro que es lo que nuestra revelación declara: ‘y se preparen para la revelación que ha de venir, cuando el velo que cubre mi templo, en mi tabernáculo, el cual esconde la tierra, será quitado, y toda carne me verá juntamente’ (D. y C. 101:23). No cabe la menor duda de que se trata del día sobre el cual Zacarías profetizó: ‘…y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz… Y Jehová será rey sobre toda la tierra’ (Zacarías 14:5–9)” (The Millennial Messiah, págs. 419–420).

 

27 Y ahora os declaro una parábola. He aquí, donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán las águilas; así también se recogerán mis escogidos de los cuatro extremos de la tierra.

 

José Smith—Mateo 1:27. Una parábola sobre el recogimiento de Israel

“Se nos ha dicho que la forma en que se llevará a cabo el recogimiento será milagrosa y a la vez misteriosa, como las águilas que se juntan alrededor del cuerpo de un animal muerto en el desierto; ellas aparecen súbita e inexplicablemente de los cuatro extremos del cielo y vienen desde largas distancias para reunirse en un mismo lugar” (Hugh Nibley, The Prophetic Book of Mormon, 1989, pág. 472).

En este caso, el uso de la palabra cuerpo nos hace pensar en algo muerto y sin valor, pero también se puede referir a una estructura o armazón, significado que se ajusta mejor al uso que se le da en José Smith—Mateo 1:27. A eso lo apoyan las palabras que se utilizan en la Traducción de José Smith de Lucas 17:37: “…Donde el cuerpo se hubiere recogido, o, en otras palabras, donde los santos se hubieren recogido, allí se juntarán también las águilas, o sea, allí será recogido el resto”. En la actualidad, el armazón, o sea, el cuerpo de la Iglesia se encuentra por todo el mundo en las estacas, los barrios y las ramas, mientras que las águilas simbolizan a los santos y la continua afluencia de conversos que abrazan el Evangelio restaurado y se recogen en la Iglesia.

 

“Dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”

“En la parábola, tal como se da aquí, el cuerpo muerto es el cuerpo de la Iglesia hacia el cual las águilas, las que son Israel, volarán para encontrar sustento. ‘El recogimiento de Israel primero es espiritual y luego temporal. Es espiritual en el sentido de que las ovejas perdidas de Israel primero son ‘restauradas a la verdadera iglesia y redil de Dios’, queriendo decir que llegan al conocimiento verdadero del Dios de Israel, que aceptan el evangelio que ha sido restaurado en los últimos días y se unen a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Es temporal en el sentido de que estos conversos luego ‘serán juntados en el país de su herencia . . . establecidos en sus tierras de promisión’ (2 Nefi 9:2; 25:15–18; Jer. 16:14–21), queriendo decir que la casa de José será establecida en América, la casa de Judá en Palestina y las Diez Tribus perdidas vendrán a Efraín en América para recibir sus bendiciones en el debido tiempo. (D. y C. 13) (Mormon Doctrine, pág. 280.)” (McConkie, DNTC, 1:648–49).

 

28 Y ellos oirán de guerras y rumores de guerras.

29 He aquí, hablo por el bien de mis escogidos; porque nación se levantará contra nación, y reino contra reino; habrá hambres, pestes y terremotos en diversos lugares.

 

José Smith—Mateo 1:28–29. Guerras y hambre

Véase también D. y C. 45:26, 63 y 63:33–34. De acuerdo con esas revelaciones, el profeta José Smith declaró: “Yo profetizaré que las señales de la venida del Hijo del Hombre ya han empezado. Una pestilencia tras otra desolará la tierra. Pronto tendremos guerras y derramamiento de sangre. La luna se tornará en sangre. Yo testifico de estas cosas y de que la venida del Hijo del Hombre está cerca, sí, a vuestras puertas” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 186).

El presidente Harold B. Lee afirmó que las señales ya están sobre nosotros:

“Vemos las señales de nuestros tiempos tal como los profetas y el Maestro mismo predijeron…

“Hermanos y hermanas, es el día del cual el Señor habló. Pueden ver que las señales están aquí” (en “Conference Report”, octubre de 1973, págs. 168, 170; o Ensign, enero de 1974, págs. 128–129).

En 1992, acerca del aumento creciente de terremotos, el élder M. Russell Ballard dijo: “Hace poco leí en el periódico un artículo que cita estadísticas del Departamento de Geología de los Estados Unidos, que indican el aumento de la intensidad y frecuencia de los terremotos en el mundo. De acuerdo con el artículo, sólo dos terremotos importantes, que alcanzaron por lo menos el punto 6 de la Escala Richter, se registraron durante la década de 1920. En la década de los 30, la cantidad aumentó a cinco y luego disminuyó a cuatro durante la década de los 40. Pero en la década de 1950, se registraron nueve terremotos importantes, seguidos de quince en la de los 60, cuarenta y seis durante la de los 70 y cincuenta y dos en la década de 1980. En lo que va de la década del 90, ya se han registrado casi tantos terremotos considerables como los ocurridos en toda la década del 80” (“El gozo de la esperanza hecha realidad”, Liahona, enero de 1993, págs. 35–36).

 

30 Y otra vez, por motivo de que abundará la iniquidad, el amor de muchos se enfriará; mas el que no fuere vencido, éste se salvará.

 

José Smith—Mateo 1:30. “El amor de muchos se enfriará”

El profeta José Smith relató una visión que tuvo sobre el futuro: “Vi que los hombres buscaban la vida de sus propios hijos, el hermano asesinando a su hermano, las mujeres matando a sus propias hijas y las hijas atentando contra la vida de sus madres. Vi ejércitos aprestados contra ejércitos. Vi sangre, desolación y fuegos. El Hijo del Hombre ha dicho que la madre se levantará contra la hija, y la hija contra la madre. Estas cosas están a nuestras puertas. Seguirán a los santos de Dios de ciudad en ciudad. Satanás se enfurecerá, y el espíritu del diablo está ahora lleno de ira” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 188).

Mas tarde agregó: “Yo profetizo, en el nombre del Señor Dios de Israel, que sobre esta generación se cernirán la angustia, la ira, la tribulación y el alejamiento del Espíritu de Dios de la tierra, hasta que por fin sean visitados con una desolación completa. Esta generación es tan corrupta como la generación de los judíos que crucificó a Cristo; y si Él estuviese aquí hoy, y predicase la misma doctrina que predicó entonces, lo matarían” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 405).

 

31 Y otra vez, este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo, por testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin, o sea, la destrucción de los inicuos;

 

José Smith—Mateo 1:31. “Este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo…. y entonces vendrá el fin”

El profeta José Smith profetizó lo siguiente acerca de la obra misional: “Nuestros misioneros salen hacia diversas naciones… El estandarte de la verdad se ha levantado, y ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra; las persecuciones se encarnizarán, el populacho podrá conspirar, los ejércitos podrán juntarse, y la calumnia podrá difamar; mas la verdad de Dios continuará adelante valerosa, noble e independientemente hasta que haya penetrado en todo continente, visitado toda región, abarcado todo país y resonado en todo oído, hasta que se cumplan los propósitos de Dios, y el gran Jehová diga que la obra está concluida” (History of the Church, tomo IV, pág. 540; citado por el presidente Benson en “Las claves para tener éxito en la obra misional”, Liahona, abril de 1991, pág. 8).

El presidente Ezra Taft Benson, en ese entonces Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó que cuando el Evangelio se lleve a toda la tierra, entonces sabremos que el final está cerca: “Esta responsabilidad que se nos ha dado de llevar el Evangelio a toda nación, tribu, lengua y pueblo es una de las señales por medio de las cuales los creyentes reconocerán que está cercano el retorno de nuestro Salvador a la tierra” (“Nuestra responsabilidad de llevar el Evangelio a todo el mundo”, Liahona, julio de 1984, pág. 77). El élder James E. Talmage escribió: “Cuando se haya cumplido este testimonio entre todas las naciones ‘entonces vendrá el fin’, y las naciones de la tierra ‘verán al Hijo del Hombre que viene en las nubes, con poder y grande gloria’ ” (Jesús el Cristo, pág. 813).

 

32 y de nuevo se cumplirá la abominación desoladora predicha por Daniel el profeta.

33 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y serán conmovidos los poderes del cielo.

34 De cierto os digo, no pasará la generación en la cual se muestren estas cosas, sin que se cumpla todo lo que yo he dicho.

35 Aun cuando llegarán los días en que pasarán el cielo y la tierra; sin embargo, mis palabras no pasarán, sino que todas se cumplirán.

36 Y como antes dije, después de la tribulación de aquellos días, y de haber sido conmovidos los poderes de los cielos, entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del Hombre que viene en las nubes del cielo, con poder y gran gloria;

 

José Smith—Mateo 1:36. “Entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra”

El élder Bruce R. McConkie enseñó: “Cuando nuestro Señor regrese, habrá —entre los inicuos y los impíos— grandes gemidos y lamentaciones como nunca antes se ha visto sobre la tierra, porque el verano se habrá terminado, la cosecha recogido y sus almas no habrán sido salvadas” (Doctrinal New Testament Commentary, tomo III, pág. 439).

 

José Smith—Mateo 1:36. “Verán al Hijo del Hombre que viene”

Ése es el gran acontecimiento que pondrá el broche final a los últimos días. Cristo vendrá a establecer un reino terrenal sobre la tierra por el término de mil años (véase Artículo de Fe 1:10). “Y tan grande será la gloria de su presencia, que el sol esconderá su faz avergonzado” (D. y C. 133:49). “…la presencia del Señor será como el fuego de fundición que abrasa, y como fuego que hace hervir las aguas” (vers. 41); el “elemento se derretirá con calor abrasador” (D. y C. 101:25) y “los montes [se derretirán] ante [la] presencia [de Cristo]” (D. y C. 133:44).

En ese momento, los santos justos serán “vivificados” y se unirán “a los que hayan dormido en sus sepulcros”, quienes a su vez serán también arrebatados para recibir a Cristo “en medio del pilar del cielo” (véase D. y C. 88:96–98). Cristo descenderá a la tierra de la misma forma en que “le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11). Con la venida de Cristo, comenzará la era milenaria de paz, armonía y rectitud. Satanás no tendrá “poder sobre el corazón del pueblo, porque el pueblo mora en rectitud, y el Santo de Israel reina” (1 Nefi 22:26).

 

37 y el que atesore mi palabra no será engañado, porque el Hijo del Hombre vendrá y enviará a sus ángeles delante de sí con el fuerte son de trompeta, y juntarán al resto de sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

 

José Smith—Mateo 1:37. El atesorar la palabra de Dios

El presidente Joseph Fielding Smith dijo: “Atesorar Su palabra significa mucho más que leerla. Para atesorarla uno debe no solamente leer y estudiar, sino buscar en humildad y obediencia cómo aplicar los mandamientos dados, y ganar la inspiración que le impartirá el Espíritu Santo” (Doctrina de Salvación, tomo I, pág. 289).

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