José Smith—Historia 1 : 41 – 50

 

41 Citó, además, desde el versículo veintiocho hasta el último, del segundo capítulo de Joel. También indicó que todavía no se cumplía, pero que se realizaría en breve; y declaró, además, que pronto entraría la plenitud de los gentiles. Citó muchos otros pasajes de las Escrituras y expuso muchas explicaciones que no pueden mencionarse aquí.

 

José Smith—Historia 1:41. ¿Sabemos cuáles han sido los “otros pasajes de las Escrituras” y qué otras explicaciones dio Moroni?

De una carta que Oliver Cowdery escribió a W. W. Phelps, la cual contiene un relato de la visita de Moroni a José Smith, obtenemos información adicional sobre el hecho: “Aun cuando el temor que le invadió al principio se había disipado, su sorpresa no fue menos cuando aquél le declaró que era un mensajero que el Señor había mandado para darle un mensaje especial y para testificarle que sus pecados le habían sido perdonados, que sus oraciones habían sido escuchadas y que se cumpliría el pasaje de Escritura que dice: ‘…lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar… a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia’ [1 Corintios 1:27–28]” (Latter Day Saints’ Messenger and Advocate, febrero de 1835, pág. 79).

En su relato, Oliver Cowdery citó también a Moroni aludiendo (en ocasiones, sólo frases) a Isaías 28:21; 29:11–14; y Juan 10:16 (véase Messenger and Advocate, págs. 79–80).

 

42 Por otra parte, me manifestó que cuando yo recibiera las planchas de que él había hablado —porque aún no había llegado el tiempo para obtenerlas— no habría de enseñarlas a nadie, ni el pectoral con el Urim y Tumim, sino únicamente a aquellos a quienes se me mandase que las enseñara; si lo hacía, sería destruido. Mientras hablaba conmigo acerca de las planchas, se manifestó a mi mente la visión de tal modo que pude ver el lugar donde estaban depositadas; y con tanta claridad y distinción, que reconocí el lugar cuando lo visité.

43 Después de esta comunicación, vi que la luz en el cuarto empezaba a juntarse en derredor del personaje que me había estado hablando, y así continuó hasta que el cuarto una vez más quedó a obscuras, exceptuando alrededor de su persona inmediata, cuando repentinamente vi abrirse algo como un conducto que iba directamente hasta el cielo, y él ascendió hasta desaparecer por completo, y el cuarto quedó tal como había estado antes de aparecerse esta luz celestial.

44 Me quedé reflexionando sobre la singularidad de la escena, y maravillándome grandemente de lo que me había dicho este mensajero extraordinario, cuando en medio de mi meditación, de pronto descubrí que mi cuarto empezaba a iluminarse de nuevo, y, en lo que me pareció un instante, el mismo mensajero celestial apareció una vez más al lado de mi cama.

45 Empezó, y otra vez me dijo las mismísimas cosas que me había relatado en su primera visita, sin la menor variación; después de lo cual me informó de grandes juicios que vendrían sobre la tierra, con gran desolación causada por el hambre, la espada y las pestilencias; y que esos penosos juicios vendrían sobre la tierra en esta generación. Habiéndome referido estas cosas, de nuevo ascendió como lo había hecho anteriormente.

46 Ya para entonces eran tan profundas las impresiones que se me habían grabado en la mente, que el sueño había huido de mis ojos, y yacía dominado por el asombro de lo que había visto y oído. Pero cual no sería mi sorpresa al ver de nuevo al mismo mensajero al lado de mi cama, y oírlo repasar y repetir las mismas cosas que antes; y añadió una advertencia, diciéndome que Satanás procuraría tentarme (a causa de la situación indigente de la familia de mi padre) a que obtuviera las planchas con el fin de hacerme rico. Esto él me lo prohibió, y dijo que, al obtener las planchas, no debía tener presente más objeto que el de glorificar a Dios; y que ningún otro motivo había de influir en mí sino el de edificar su reino; de lo contrario, no podría obtenerlas.

47 Después de esta tercera visita, de nuevo ascendió al cielo como antes, y otra vez me quedé meditando en lo extraño de lo que acababa de experimentar; cuando casi inmediatamente después que el mensajero celestial hubo ascendido la tercera vez, cantó el gallo, y vi que estaba amaneciendo; de modo que nuestras conversaciones deben de haber durado toda aquella noche.

48 Poco después me levanté de mi cama y, como de costumbre, fui a desempeñar las faenas necesarias del día; pero al querer trabajar como en otras ocasiones, hallé que se me habían agotado a tal grado las fuerzas, que me sentía completamente incapacitado. Mi padre, que estaba trabajando cerca de mí, vio que algo me sucedía y me dijo que me fuera a casa. Partí de allí con la intención de volver a casa, pero al querer cruzar el cerco para salir del campo en que estábamos, se me acabaron completamente las fuerzas, caí inerte al suelo y por un tiempo no estuve consciente de nada.

49 Lo primero que pude recordar fue una voz que me hablaba, llamándome por mi nombre. Alcé la vista y, a la altura de mi cabeza, vi al mismo mensajero, rodeado de luz como antes. Entonces me relató otra vez todo lo que me había referido la noche anterior, y me mandó ir a mi padre y hablarle acerca de la visión y los mandamientos que había recibido.

 

José Smith—Historia 1:42–49. Una comparación de las cuatro visitas que Moroni hizo a José Smith entre el 21 y el 22 de septiembre de 1823.

Primera visita (véase José Smith—Historia 1:30–43):

  • Llamó a José Smith por su nombre.
  • Se presentó a él.
  • Le dijo que Dios tenía una obra para él.
  • Le dijo que su nombre sería reconocido entre toda la gente del mundo para bien y para mal.
  • Le habló sobre el Libro de Mormón.
  • Citó profecías del Antiguo y del Nuevo Testamento acerca de los últimos días.
  • Citó muchos otros pasajes de las Escrituras.
  • Ofreció muchas explicaciones acerca de las Escrituras.
  • Le advirtió que no mostrara las planchas a nadie, a no ser que se le ordenara hacerlo, o sería destruido.
  • José vio en una visión el lugar en que las planchas se encontraban depositadas.

Segunda visita (véanse los vers. 44–45):

  • Repitió lo que le había dicho durante la primera visita “sin la menor variación”.
  • Le dijo a José que vendrían grandes juicios sobre la tierra, incluso una desolación causada por el hambre, la espada y las pestilencias.

Tercera visita (véanse los vers. 46–47):

  • Repitió lo que había dicho anteriormente.
  • Agregó la advertencia de que tuviese cuidado de no sucumbir ante la tentación de Satanás de utilizar las planchas de oro con fin de lucro.
  • Le dijo que no debía tener presente más que el objeto de glorificar a Dios y edificar el reino de Dios.

Cuarta visita (véanse los vers. 48–49):

  • Llamó a José por su nombre.
  • Relató todo lo que le había dicho la noche anterior.
  • Le mandó contar a su padre la visión y los mandamientos que había recibido.

Un punto significativo se destaca al comparar las cuatro visitas de Moroni al profeta José Smith y es la repetición de las instrucciones. Además, parecería que Moroni discernía los pensamientos y los sentimientos que embargaban a José entre cada visita. Por ejemplo, durante la segunda visita, Moroni añadió instrucciones sobre el inminente fin del mundo, un tema que despertó en José gran preocupación después de la primera visita. Después, en su tercera visita, Moroni añadió una amonestación acerca de los motivos que José podría tener para obtener las planchas, una tentación que éste pudo fácilmente experimentar después de la segunda visita. Finalmente, agregó el mandamiento de decir a su padre acerca de las visitas, un mandato que, a la media noche, a José pudo haberle parecido superfluo o quizás inoportuno.

 

50 Obedecí; regresé a donde estaba mi padre en el campo, y le declaré todo el asunto. Me respondió que era de Dios, y me dijo que fuera e hiciera lo que el mensajero me había mandado. Salí del campo y fui al lugar donde el mensajero me había dicho que estaban depositadas las planchas; y debido a la claridad de la visión que había visto tocante al lugar, en cuanto llegué allí, lo reconocí.

 

José Smith—Historia 1:49–50. José habla con su padre.

La historia que Lucy Mack Smith relata de ese acontecimiento añade la siguiente información: “El mismo mensajero que él había visto la noche anterior se le apareció otra vez y lo primero que le dijo fue: ‘¿Por qué no has dicho a tu padre lo que te mandé le dijeras?’. José le respondió: ‘Porque temía que no me creyera’. El ángel le prometió entonces: ‘Tu padre creerá todo lo que le digas’ ” (Historyof Joseph Smith by HisMother, ed. Preston Nibley, 1958, pág. 79; citado por Brent L. Top en “José Smith, esposo, padre, hijo y hermano: ‘Estaba con mi familia’ ”, Liahona, diciembre de 1992, pág. 10).

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