José Smith—Historia 1 : 31 – 40

 

31 Llevaba puesta una túnica suelta de una blancura exquisita. Era una blancura que excedía a cuanta cosa terrenal jamás había visto yo; y no creo que exista objeto alguno en el mundo que pueda presentar tan extraordinario brillo y blancura. Sus manos estaban desnudas, y también sus brazos, un poco más arriba de las muñecas; y de igual manera sus pies, así como sus piernas, poco más arriba de los tobillos. También tenía descubiertos la cabeza y el cuello, y pude darme cuenta de que no llevaba puesta más ropa que esta túnica, porque estaba abierta de tal manera que podía verle el pecho.

32 No sólo tenía su túnica esta blancura singular, sino que toda su persona brillaba más de lo que se puede describir, y su faz era como un vivo relámpago. El cuarto estaba sumamente iluminado, pero no con la brillantez que había en torno de su persona. Cuando lo vi por primera vez, tuve miedo; mas el temor pronto se apartó de mí.

 

José Smith—Historia 1:30–32. ¿Era Moroni un espíritu o un ser resucitado?

El profeta José Smith explicó que el ángel Moroni era un ser resucitado (véase Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 138).

El ángel Moroni visita a José Smith

33 Me llamó por mi nombre, y me dijo que era un mensajero enviado de la presencia de Dios, y que se llamaba Moroni; que Dios tenía una obra para mí, y que entre todas las naciones, tribus y lenguas se tomaría mi nombre para bien y para mal, o sea, que se iba a hablar bien y mal de mí entre todo pueblo.

 

José Smith—Historia 1:33. “Mi nombre”

El élder Neal A. Maxwell enseñó: “Al joven José se le dijo que se hablaría bien y mal de su nombre en todo el mundo (véase José Smith—Historia 1:33). De no haber procedido de fuente divina, tal parecería un anuncio audaz. Sin embargo, los líderes religiosos de su tiempo, y en ese entonces más conocidos que José, se han perdido en la bruma del tiempo mientras que la obra de José Smith sigue creciendo en el mundo entero” (“José, el vidente”, Liahona, enero de 1984, pág. 93).

 

34 Dijo que se hallaba depositado un libro, escrito sobre planchas de oro, el cual daba una relación de los antiguos habitantes de este continente, así como del origen de su procedencia. También declaró que en él se encerraba la plenitud del evangelio eterno cual el Salvador lo había comunicado a los antiguos habitantes.

 

José Smith—Historia 1:34. La plenitud del Evangelio eterno

En Apocalipsis 14:6–7 se relata que un ángel volaría por en medio del cielo con el Evangelio eterno. El presidente N. Eldon Tanner, que fue Consejero de la Primera Presidencia, después de citar Apocalipsis 14:6–7, explicó: “Esta revelación se cumplió y se comprendió claramente cuando el ángel Moroni voló en medio del cielo y apareció a José Smith, y le habló sobre las planchas que contenían el Evangelio en su plenitud” (en “Conference Report”, abril de 1964, pág. 62).

El élder Bruce R. McConkie explicó el significado de “la plenitud del Evangelio eterno”: “De acuerdo con la palabra revelada, el Libro de Mormón contiene la plenitud del Evangelio eterno, así como también la Biblia y Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. Cada uno de estos libros contiene la palabra del Evangelio; cada uno es un registro de los tratos de Dios con un pueblo que tenía la plenitud del Evangelio; cada uno es un registro de Escrituras que resume el plan de salvación y expone qué debe hacer el hombre para obtener la plenitud de las bendiciones en las mansiones que se han preparado. El Evangelio es en sí mismo el poder de Dios por medio del cual se obtiene la salvación; es el poder que salva al alma humana; y la plenitud del Evangelio son todas las verdades y los poderes que hacen posible que el hombre pueda obtener una recompensa plena en el cielo más alto del mundo celestial” (A New Witness for the Articles of Faith, pág. 399).

 

35 Asimismo, que junto con las planchas estaban depositadas dos piedras, en aros de plata, las cuales, aseguradas a un pectoral, formaban lo que se llamaba el Urim y Tumim; que la posesión y uso de estas piedras era lo que constituía a los “videntes” en los días antiguos, o anteriores, y que Dios las había preparado para la traducción del libro.

 

José Smith—Historia 1:34–35. ¿Qué se hallaba en la caja de piedra?

En la caja de piedra había un libro y el Urim y Tumim. El libro estaba escrito en planchas de oro y contenía el libro de Lehi, las planchas menores de Nefi, las planchas de Mormón y las planchas selladas que a José se le mandó no traducir (véase “Una breve explicación acerca del Libro de Mormón” en las primeras páginas de introducción a la obra). El Urim y Tumim era un instrumento divino que el Señor preparó para asistir en la traducción, y que constaba de dos piedras en aros de plata aseguradas a un pectoral.

 

36 Después de decirme estas cosas, empezó a citar las profecías del Antiguo Testamento. Primero citó parte del tercer capítulo de Malaquías, y también el cuarto y último capítulo de la misma profecía, aunque variando un poco de la forma en que se halla en nuestra Biblia. En lugar de citar el primer versículo cual se halla en nuestros libros, lo hizo de esta manera:

37 Porque, he aquí, viene el día que arderá como un horno, y todos los soberbios, sí, todos los que obran inicuamente, arderán como rastrojo; porque los que vienen los quemarán, dice el Señor de los Ejércitos, de modo que no les dejará ni raíz ni rama.

38 Entonces citó el quinto versículo en esta forma: He aquí, yo os revelaré el sacerdocio por medio de Elías el profeta, antes de la venida del grande y terrible día del Señor.

39 También expresó el siguiente versículo de otro modo: Y él plantará en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y el corazón de los hijos se volverá a sus padres. De no ser así, toda la tierra sería totalmente asolada a su venida.

40 Aparte de éstos, citó el undécimo capítulo de Isaías, diciendo que estaba por cumplirse; y también los versículos veintidós y veintitrés del tercer capítulo de los Hechos, tal como se hallan en nuestro Nuevo Testamento. Declaró que ese profeta era Cristo, pero que aún no había llegado el día en que “toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo”, sino que pronto llegaría.

 

José Smith—Historia 1:36–41. ¿Qué importancia tienen los versículos de la Biblia que Moroni citó al profeta José Smith?

El profeta José Smith dijo que Moroni le citó muchos pasajes de las Escrituras (véase José Smith—Historia 1:41). A continuación se encuentran algunas profecías del Antiguo Testamento que el Profeta mencionó específicamente:

 

Referencia de

las Escrituras

Comentarios que Moroni

hizo a José Smith

Parte de Malaquías 3 Ninguno
Malaquías 4:1, 5–6 Los términos varían deltexto bíblico (véase elvers. 36)
Isaías 11 Estaba a punto de cumplirse(véase el vers. 40)
Hechos 3:22–23 (que cita a Moisés) Términos del texto bíblicoque coinciden exactamentecon la cita de Moroni. Elprofeta del cual se habla esJesucristo. El día que aún nohabía llegado, pero quepronto llegaría, en que todaalma que no oyera la voz deCristo sería “desarraigada delpueblo” (véase el vers. 40)
Joel 2:28–32 Todavía no se habíacumplido, pero pronto secumpliría (véase el vers. 41)

 

José Smith también agregó que Moroni dijo que “pronto entraría la plenitud de los gentiles” (vers. 41). No sabemos con certeza cuáles versículos de Malaquías 3 citó Moroni, pero los versículos 1–4 y 16–18 corresponden a los temas de las demás referencias de las Escrituras. Isaías 11 se cita también en 2 Nefi 21 y una explicación de ciertas partes de Isaías 11 se encuentra en Doctrina y Convenios 113:1–6. La profecía acerca de Jesucristo que se encuentra en Hechos 3:22–23 es una de las más mencionadas en las Escrituras (véase Deuteronomio 18:15; Hechos 7:37; 1 Nefi 10:4; 22:20; 3 Nefi 20:23; 21:11; D. y C. 133:63; José Smith—Historia 1:40).

El Señor enseñó a los nefitas que con anterioridad a la Segunda Venida habría una señal que se daría en los últimos días que marcaría el comienzo del recogimiento de Israel con poder (véase 3 Nefi 21:1–7). Esa señal es la salida a luz del Libro de Mormón.

Todos los pasajes que Moroni citó señalan hacia un mismo tema: La salida a luz del Libro de Mormón dará comienzo a una serie de acontecimientos que darán paso a la Segunda Venida, cuando los inicuos serán destruidos y los justos reinarán sobre la tierra con Jesucristo. En resumen, a José Smith se le dijo que la obra que iba a efectuar ayudaría a dar comienzo al reino milenario de Cristo y que el Salvador vendría “pronto”.

 

“El corazón de los hijos se volverá”
Élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles,
Conferencia General Octubre 2011

 

 

Véase: