Introducción

 

Introducción a

La Perla de Gran Precio

 

El élder Milton R. Hunter, que fue miembro de los Setenta, dijo que la Perla de Gran Precio es “en verdad una perla”. Después explicó la singularidad de esos escritos sagrados:

“Están condensados en aproximadamente setenta y una páginas, pero cada una de ellas es dinámica y poderosa. Es un libro maravilloso.

“La Perla de Gran Precio… contiene revelaciones sobre ciertos temas, las que son superiores a cualquier otra Escritura o escritos que, sobre esos mismos temas, se encuentran en el mundo; por ejemplo, la visión de Abraham sobre la vida preterrenal, en la cual aprendió acerca de la naturaleza eterna de las cosas, del gran concilio que hubo en los cielos y del plan de salvación, tal como se presentó allí, constituye una de las revelaciones más grandiosas de Dios a Sus santos profetas. Además, el conocimiento que obtuvo Moisés en su visión de Lucifer y de la parte que él desempeñó en el gran concilio, agregado a la visión de Abraham, nos brinda una comprensión más completa acerca de la vida preterrenal del hombre y de los propósitos de Dios para el bienestar del género humano que la de ninguna otra obra literaria.

“La Perla de Gran Precio ayuda también a aclarar algunos pasajes difíciles de otras Escrituras” (en “Conference Report”, octubre de 1955, pág. 67).

El élder Mark E. Petersen, que fue miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, testificó que la Perla de Gran Precio “contiene algunas de las revelaciones más grandiosas que Dios haya dado al hombre” (en “Conference Report”, abril de 1952, pág. 107).

Si buscas la influencia del Espíritu Santo al estudiar este libro de Escrituras escogido, obtendrás una comprensión mayor de la obra del Señor con Sus hijos y un aprecio más grande por ella: desde la vida preterrenal, las grandes dispensaciones del Antiguo Testamento, las enseñanzas del Salvador y, como broche final, la dispensación del cumplimiento de los tiempos. Al aumentar tu conocimiento y tu testimonio, aumentarán también tu amor por el Señor y tu cometido hacia Su gran obra de los últimos días.

 

¿Por qué se le llama la “Perla de Gran Precio”?

“…un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró” (Mateo 13:45–46).

En 1851, había más de 32.000 miembros de la Iglesia en Inglaterra. El élder Franklin D. Richards, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles que presidía la misión y la Iglesia allí, publicó una compilación de varias revelaciones y textos de Escritura que había recibido el profeta José Smith y la llamó la Perla de Gran Precio. Él dijo que sería una “fuente de gran instrucción y edificación para muchos miles de santos, los que, al obtener conocimiento de su valioso contenido, estarían más abundantemente preparados para exponer los principios de nuestra santa fe ante todos los hombres y defenderlos” (Millennial Star, 15 de julio de 1851, pág. 217).

El 10 de octubre de 1880, por resolución de la Primera Presidencia y de la conferencia general, la Perla de Gran Precio pasó a ser un libro canónico de la Iglesia. “De acuerdo con las necesidades de la Iglesia, se han hecho varias revisiones del contenido. En 1878 se agregaron partes del Libro de Moisés que no se hallaban en la primera edición. En 1902 se omitieron ciertas partes de la Perla de Gran Precio en las que se repetían escritos que se habían publicado también en Doctrina y Convenios… [En 1976] se añadieron dos revelaciones. En 1979 se quitaron esas dos revelaciones de la Perla de Gran Precio y se incluyeron en Doctrina y Convenios, donde actualmente aparecen como las secciones 137 y 138” (Introducción a la Perla de Gran Precio). Su contenido actual incluye selecciones del Libro de Moisés, el Libro de Abraham (con tres facsímiles), José Smith—Mateo, José Smith—Historia y los Artículos de Fe.

La Iglesia tiene en sí los mismos poderes del Espíritu Santo como en tiempos antiguos, y el mismo poder que reveló las escrituras originalmente. Puede hoy en día obrar a través de las mentes de siervos autorizados para que puedan editar escrituras existentes para hacerlas más comprensivas. En 1888 se hizo una re-impresión de la Primera Edición Americana (1878) y se llamó en 1900 al élder James E. Talmage del Quórum de los Doce, por la Primera Presidencia, para que trabajase con un comité editor efectuando una revisión de la Perla de Gran Precio. Esta nueva revisión fue presentada a la Iglesia en la Conferencia de Abril de 1902 y la revisión fue aceptada por el voto de la Conferencia en 1902. Se hizo otra edición de 1921. Sin embargo, era esencialmente igual a la edición de 1902 con la excepción de un cambio en la parte de la historia de José Smith que se relaciona con su vida entre el tiempo de la primera visión de la visita del ángel Moroni.

(Fuente: Manual de Institutos de La Perla de Gran Precio, pág. 1-2)

 

La Perla de Gran Precio: Un libro de escrituras exclusivo

Introducción a La Perla de Gran Precio

Fotografía del manuscrito original en papiro del cual el profeta José Smith obtuvo el Facsímile 1 del Libro de Abraham perteneciente a la Perla de Gran Precio. Este valioso e importante manuscrito y otros diez papiros que estuvieron en posesión del profeta fueron redescubiertos a principios de 1966 y presentados a la Iglesia el 27 noviembre 1967 por el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

 

1 ¿Son el Libro de Moisés y el capítulo 1 de José Smith parte de la revisión inspirada que hizo José Smith de la Biblia?

El contenido del Libro de Mormón deja claramente establecido el hecho de que en la Biblia faltan muchas partes sencillas y hermosas (véase 1 Nefi 13:26, 28, 32). Pero, ¿habría una restauración del material bíblico perdido? (véase 1 Nefi 13:34).

En junio de 1830, José Smith y la iglesia recién organizada habían sido objeto de gran persecución. A fin de fortalecer y sostener a los hermanos en aquella hora de tribulación, el Señor les dio una revelación a la que más tarde Orson Pratt llamó las Visiones de Moisés; esta revelación llegaría a causar un gran impacto en el desarrollo doctrinario de la Iglesia y surtido el efecto inmediato de fortalecer al Profeta y a sus amigos en medio de las pruebas y las aflicciones que tuvieron que soportar. En su diario el Profeta escribió el siguiente prefacio para esta revelación:

“Sin embargo, diré que en medio de todas las pruebas y tribulaciones por las que tuvimos que pasar, el Señor, que conocía muy bien nuestra nueva y frágil situación, nos otorgó una provisión de fortaleza y nos dispensó ‘línea tras línea… un poco aquí y un poco aquí’ de conocimiento, del cual el capítulo 1:1-42 de Moisés fue una preciosa porción” (Historia de la Iglesia, vol. 1, pág. 98).

Poco después de recibir esta revelación, José Smith comenzó un proyecto que ocuparía mucho de su tiempo, estudio y meditación durante los años siguientes; dicho proyecto consistía en hacer una revisión inspirada y completa de la Biblia. El Libro de Moisés es un extracto de la revisión que hizo el profeta del capítulo 24 de Mateo. El Profeta fue preparando e imprimiendo gradualmente durante toda su vida los extractos del Libro de Moisés.

 

Extracto de la Revisión Inspirada de la Biblia

Fecha de la primera impresión

Moisés 1:1-42 Enero de 1844
Moisés 2:1 a 5:59 Abril de 1833 (incompleto)
Moisés 6:1-42 Agosto de 1832
Moisés 6:43-68 Marzo de 1833
Moisés 7:1-69 Agosto de 1832
Moisés 8:1-30 Abril de 1833

 

2 ¿Es el Libro de Moisés una revisión o una restauración del texto bíblico o ambas cosas?

En los ocho capítulos que componen el Libro de Moisés encontramos secciones que son absolutas restituciones de material que no se encuentra en ninguna otra parte de las Escrituras. Los llamados extractos de la profecía de Enoc comprenden la más grande restitución que se halla en el Libro de Moisés y posiblemente en toda la revisión inspirada de la Biblia. Como comentario precedente al registro de esta revelación que el Profeta hizo en su diario, figura lo siguiente:

“Me parece apropiado observar aquí que el Señor alentó y fortaleció grandemente la fe de su pequeño rebaño, el cual había abrazado la plenitud del evangelio sempiterno tal como se les reveló en el Libro de Mormón, dándoles información más extensa sobre las Escrituras, de las cuales ya había comenzado una traducción. Entre los santos corrían frecuentemente muchas conjeturas y conversaciones concernientes y referentes a los libros mencionados en varias partes del Antiguo y del Nuevo Testamento, que no se encontraban en ningún lado. El comentario común era ‘son libros perdidos’. Pero parecería que la Iglesia Apostólica tenía algunos de esos escritos, como lo menciona o cita Judas de la profecía de Enoc, séptimo profeta desde Adán. Para gozo del pequeño rebaño, que en total, desde Colesville a Canandaigua, Nueva York, se componía de unos setenta miembros, el Señor reveló los siguientes hechos de tiempos antiguos tomados de la profecía de Enoc” (Historia de la Iglesia, vol. 1, págs. 131-133).

La profecía de Enoc se conoció en la Iglesia durante el meridiano de los tiempos, pero no existía entre los cristianos contemporáneos hasta que fue restaurada en diciembre de 1830. Esta profecía contiene la información que alentaría a la Iglesia a tratar de edificar Sión según el modelo de la Sión de Enoc. Al igual que la restitución de Moisés 1:1-42, sirvió para dar fortaleza a la Iglesia en desarrollo.

 

3 ¿Tomó Abraham el registro patriarcal como modelo para el suyo?

Inspirado por “los anales de los padres, aún los patriarcas”, que habían sido preservados y habían llegado a las manos de Abraham, éste explicó:

“… y trataré de incluir algunas de estas cosas en este relato para el beneficio de mi posteridad que vendrá después de mi” (Abraham 1:31).

 

4 ¿Todo el libro de Abraham fue publicado?

Todo lo que ahora se conoce como el Libro de Abraham fue publicado en el periódico Times and Seasons de Nauvoo, entre el 1 marzo y el 16 mayo 1842. En febrero de 1843, John Taylor tomó el lugar de José Smith como editor, y dirigiéndose a los lectores escribió lo siguiente: “Tenemos la promesa del hermano José de proveernos más extractos del libro de Abraham”. Aparentemente las condiciones existentes no permitieron que esto ocurriera.

¿Cuál era el contenido de la porción del Libro de Abraham que no se publicó? Solamente podemos suponer que se trataría de una continuación del relato de las experiencias de Abraham en Egipto. El facsímile 1 es una ilustración que precede la información que se encuentra en el capítulo 1 y se relaciona con ella; el facsímile 2 precede y complementa la información que se encuentra en el capítulo 3 de Abraham, y lógicamente se deduce que el facsímile 3 precedería el registro de las experiencias de Abraham en Egipto; éste ilustra la porción que falta del Libro de Abraham.

Es imposible saber la extensión que tendría dicho registro. El versículo 15 del capítulo 3 indica que el Señor le mandó a Abraham enseñar a los egipcios lo que le había sido revelado. El Profeta explicó principios de astronomía, existencia premortal, preordinación y creación. ¿Qué otros principios del evangelio enseñó? En la explicación del facsímile 3 se nos dice que Abraham obedeció las instrucciones del Señor “razonando los principios de astronomía en la corte del rey”. Sería interesante saber cuáles fueron las circunstancias que llevaron a Faraón a invitarlo a sentarse en su trono e instruirlos a él y su casa.

 

5 ¿Trató Satanás de tentar a Moisés?

La respuesta es afirmativa (véase Moisés 1:12-23). Aparentemente resulta curioso que tan importante y extraordinario encuentro no se halle en los escritos bíblicos de Moisés; pero la declaración que se encuentra en Moisés 1:23 explica que este hecho fue ocultado al mundo por causa de su iniquidad. Mediante el ministerio de José Smith, ha llegado nuevamente al conocimiento de los hijos de los hombres.

Aunque el nombre de Satanás, o el adversario, no aparece ninguno de los capítulos de Génesis ni tampoco en ninguno de los cinco libros bíblicos de Moisés, se encuentra treinta y dos veces en los primeros siete capítulos del Libro de Moisés en la Perla de Gran Precio. Es evidente que Adán, Caín, Lamec, Enoc y Moisés, y quizás todo el pueblo de Israel conocieron a Satanás. En la Perla de Gran Precio aprendemos que:

a. Satanás fue un adversario activo y persistente en la vida Moisés (véase Moisés 1:12-22). Cuatro veces se le mandó que se alejara antes de que él obedeciera.

b. Satanás tiene un poder considerable y solamente puede ser expulsado por aquellos que tengan una inconmovible fe en el Unigénito, Jesucristo. Las órdenes que le dio el fiel Moisés no le hicieron mella hasta que aquél, mediante una ferviente oración de fe, fue investido con poder del Señor (véase Moisés 1:19-23).

c. Satanás, quien fue expulsado de los cielos, continúa en su estado caído, lucha contra los poderes de la luz, engaña al hombre y trata de malograr la buena obra y cada experiencia humana que pueda ser fortalecedora y edificar la fe. Desde los días de Adán y a través de cada época del mundo, Satanás ha declarado la guerra a los santos (véase Moisés 4:4; 6:49; DyC 76).

d. Satanás se convirtió en la personificación del mal por medio de su libre albedrío y su deseo de desafiar a Dios. Por la escritura es evidente que él ofreció un falso plan de salvación: “… rescataré a todo el género humano, de modo que no se perderá una sola alma…” Y así ha continuado laborando en su plan engañoso valiéndose de cada filosofía, recurso o discípulo desprovistos de una verdadera fe en Dios. El texto arriba mencionado también indica el origen del mal (véase Moisés 4:1-4).

“En lo que respecta al género humano en esta tierra, el mal tuvo sus comienzos en la preexistencia. El Padre Eterno engendro hijos espirituales, ordenó leyes que los capacitarán para progresar y los invistió con el libre albedrío. La desobediencia a esas leyes era maléfica en su naturaleza; consecuentemente, sin la posibilidad de cometer malas acciones, no podría haber esperanza de progreso hacia la exaltación. Lucifer y una tercera parte de las huestes espirituales de los cielos eligieron el mal en lugar del bien, se negaron a hacer uso de su libre albedrío en la rectitud, se opusieron al Señor en una rebelión abierta y fueron echados a la tierra negándoseles cuerpos mortales” (Moisés 4:1-4; Abraham 3:4-28; DyC 29:36-40; Apoc. 12:7-13) (Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona, 1966, pág. 245).

 

6 ¿Tuvieron las sociedades (o combinaciones) secretas su origen entre los pueblos de los que se habla en el Libro de Mormón?

Las combinaciones secretas fueron la causa de la destrucción de los pueblos nefita y jaredita (véase Éter 8:21), pero su origen se remonta a mucho antes de que Lehi saliera de Jerusalén, a mucho antes de que los jareditas colonizaron el hemisferio occidental.

¿Dónde comenzaron estas sociedades? En diecinueve versículos del capítulo cinco de Moisés se habla de Caín y el origen de “las combinaciones secretas”, y hay once versículos que tratan de la continuación de éstas en la tierra. Dichas sociedades se caracterizaban por solemnes y tenebrosos juramentos hechos en el nombre del “Dios viviente” (Moisés 5:29-30), y por una cofradía estrechamente unida y dedicada a obtener poder y riquezas por medio de la violencia y el terror (Moisés 5:51-55).

En el pasado, grandes civilizaciones han caído por causa de la influencia de las asociaciones creada por Caín. Así como sucedió en el pasado, puede volver a suceder. El consejo de Moroni a la humanidad en los últimos días es:

“Por lo tanto, oh gentiles, está en la sabiduría de Dios que se os muestren estas cosas, a fin de que así podáis arrepentiros de vuestros pecados, y evitar que os dominen estas combinaciones asesinas, instituidas para adquirir poder y riquezas, y que os sobrevenga la obra, sí, la obra misma de destrucción; sí, la espada de la justicia del Dios eterno caerá sobre vosotros para vuestra ruina y destrucción, si permitís que existan estas cosas.

“Por consiguiente, el Señor os manda que, al ver surgir estas cosas entre vosotros, estéis conscientes de vuestra terrible situación, por motivo de esta combinación secreta que existirá entre vosotros; pues de lo contrario, ¡ay de esta combinación a causa de la sangre de los que han sido asesinados! porque desde el polvo pide que sean vengados de ella, y también de los que la establecieron” (Éter 8:23-24).

 

7 ¿Hubo espíritus grandes y nobles ayudando a Cristo en la creación de este mundo?

El Libro de Abraham contiene lo que debe ser el relato más exacto de la creación que se halla impreso; la introducción a este relato es al mismo tiempo exclusiva y maravillosamente informativa; en ella leemos que el Señor le había mostrado Abraham “las inteligencias que fueron organizadas antes que el mundo fuese” (Abraham 3:22).

Esas inteligencias (aquellos que eran espíritus) eran nobles y grandes, eran los que podían llegar a ser reyes y reinas en los cielos. A Abraham se le dijo que él estaba entre ellos y que había sido elegido antes de nacer en la vida mortal. Entre los nobles y grandes espíritus había uno “que era semejante a Dios”, y que dijo:

“Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos estos materiales, y haremos una tierra donde éstos puedan morar.

“Descendieron, pues, en el principio, y ellos, esto es, los dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra” (Abraham 3:24; 4:1).

Estas escrituras indican que hubo grandes y nobles espíritus que participaron en la creación de la tierra en la cual habrían de ser probados para lograr su salvación.

 

8 ¿Se resistió Enoc al llamado para servir al Señor?

La sociedad que rodeaba a Enoc estaba infiltrada por la violencia y el culto al hombre; sus integrantes buscaban “sus propios consejos en las tinieblas” (o sea, no buscaban razonar con el Espíritu) “y en sus propias abominaciones” ideaban “el asesinato” (Moisés 6:28).

La perspectiva de hacer la obra misional entre tal clase de gente no parecía tener atractivo para Enoc y se quejó de que tenía dificultad de palabra, que no era “más que mozuelo” y que “todo pueblo” lo despreciaba, y luego le preguntó al Señor por qué lo había llamado (véase Moisés 6:31). Pero todas sus objeciones quedaron en la nada con la simple amonestación que recibió de hacer lo que el Señor le mandaba; se le prometió que su vida sería preservada, que su boca encontraría las palabras, y que sus palabras se cumplirían a medida que hombres, bestias, ríos y montañas se entregaran al poder de Dios estaba con él.

Enoc vio al señor cara a cara y tuvo una visión del futuro de la humanidad hasta el fin de los tiempos; los puntos más importante de su visión están registrados en el capítulo 7 de Moisés, que es un breve extracto de la historia de Enoc el vidente, quien se convirtió en un testigo de Jesucristo al contemplar en visión el nacimiento, ministerio, muerte y resurrección del Señor.

El describió algunos de los principales acontecimientos de los últimos días, incluyendo el regreso de su propia ciudad a la tierra a fin de ser unida con el resto del mundo, que molestado por su existencia había tratado de destruir a su Sión y a él mismo. ¿Pueden los Santos de los Últimos Días que están tratando de convertirse en una sociedad de Sión hacer ejercicio de de la misma fe?

 

9 ¿Es el libro de memorias de Adán la escritura más antigua que se conoce en esta tierra?

Los antiguos patriarcas fueron los primeros autores de escritura, la que fueron registrando a medida que eran inspirados por el Espíritu Santo. Sus registros fueron los libros en los cuales se basó Abraham al escribir para el beneficio de su posteridad:

“…procuraré de aquí en adelante delinear la cronología que data desde mí hasta el principio de la creación, porque han llegado los anales a mis manos, anales que tengo hasta hoy.

“…el Señor mi Dios preservó en mis propias manos los anales de los padres, aún los patriarcas, concernientes al derecho del sacerdocio; por tanto …trataré de incluir algunas de estas cosas en este relato para el beneficio de mi posteridad que vendrá después de mí” (Abraham 1:28, 31).

“Y se llevaba un libro de memorias, en el cual se inscribía en el lenguaje de Adán, por qué a cuantos invocaban a Dios les era concedido escribir por el espíritu de inspiración;

“Y poseyendo un lenguaje puro y sin mezcla, enseñaba a sus hijos a leer y escribir.

“Pues este mismo sacerdocio” (o sea, el orden patriarcal del sacerdocio), “que existió en el principio existirá también al fin del mundo.

“Esta profecía la pronunció Adán por inspiración del espíritu Santo…” (Moisés 6:5-8).

 

10 ¿Recibió Adán la enseñanza del evangelio y fue bautizado?

La doctrina cristiana existía y se conocía antes del ministerio terrenal de Cristo. Dios no esperó hasta el meridiano de los tiempos para revelar el programa completo de salvación para la humanidad; el primer hombre que huyó el evangelio de Cristo fue Adán. Cuando Enoc llamó al pueblo al arrepentimiento, en su discurso rogó a la gente que honrar a las enseñanzas de Adán. También hizo un relato de cómo fue bautizado Adán y cómo llegó a comprender la caída y luego la expiación, la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo y la imposición de manos para recibir el don del Espíritu Santo, así como también la doctrina de la redención y la santificación; incluye también el sacerdocio según el orden del Hijo de Dios (véase Moisés 6:51-68).

Los detalles del bautismo de Adán se encuentran también en el capítulo de Moisés:

“…y lo arrebató el Espíritu del Señor, y fue llevado al agua y sumergido en el agua, y sacado del agua” (Moisés 6:64).

 

11 ¿Se habla en la Perla de Gran Precio de siete dispensaciones importantes?

Sí. Hay siete dispensaciones principales de las cuales se habla en este libro de escrituras:

a. La dispensación Adámica (Moisés 3, 4, 5, 6).

b. La dispensación de Enoc (Moisés 6:25 a 8:2).

c. La dispensación de Noé (Moisés 8:8-30, y también en parte de la visión de Enoc).

d. La dispensación de Abraham (todo el Libro de Abraham).

e. La dispensación Mosaica (Moisés 1 y, con detalles más generales, todo el libro de Moisés).

f. La dispensación del meridiano de los tiempos (José Smith 1).

g. La dispensación del cumplimiento de los tiempos (José Smith 2, y los Artículos de Fe).

En la Perla de Gran Precio se evidencia la unidad de las dispensaciones, y esta escritura está disponible para todas las personas de acuerdo con el deseo que tengan de recibir su luz y verdad. Este pequeño libro cubre un milenio de intervención y condescendencia divina para bendecir la sociedad y las luchas del hombre e indudablemente tiene una misión exclusiva. Contiene verdades muy particulares y un curso avanzado en teología revelada.

(Por James R. Harris, profesor adjunto de escritura antigua en la Universidad Brigham Young)

 

Una respuesta a Introducción

  1. JOSE MANUEL SALAZAR ESTUARDO dijo:

    GRANDE EL AMOR DE DIOS Y SU HIJO, POR TODOS NOSOTROS Y SUS CREACIONES.-

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